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Autor: Rosa Martha Abascal Ser Mujer… privilegio y responsabilidad
La mujer debe comenzar a cambiar ella misma el concepto, la forma y el fondo de asumir, vivir y enfrentar su propia feminidad
Ser Mujer… privilegio y responsabilidad
“Te doy gracias mujer por el hecho mismo de ser
mujer. Con la “intuición” propia de tu feminidad enriqueces la
comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de
las relaciones humanas”
Karol Wojtyla
Hay una famosa anécdota que cuenta de
un rey que siendo niño quiso cambiar el mundo y
no pudo; de joven quiso cambiar su Patria y no
pudo; de adulto quiso cambiar a su familia y tampoco
pudo; ya de anciano decidió cambiar él mismo, y lo
hizo con éxito, y su cambio impactó en su familia,
en su Patria y en el mundo.
Las mujeres estamos hoy
enfrentando un mundo diferente, un mundo en el cual las
oportunidades, la igualdad, los derechos, se han ido obteniendo gracias
a una concientización cultural e ideológica que ha sido encabezada
por muchas mujeres, y también por varios hombres.
Sin embargo hoy
la mujer sigue quejándose de un trato diferenciado, de menos
oportunidades, de menor retribución económica. La mujer sigue sintiendo que
la responsabilidad del hogar es exclusivamente suya y que no
se le reconocen sus esfuerzos ni sus logros… Es común
escuchar “mi marido me trata mal”, “mis hijos me usan”,
“mi jefe me falta al respeto”, “mis opiniones no cuentan”…
Lo
grave de esto, es que algunas de esas mujeres, pareciera
que disfrutan el papel de “mártires” pues siguen educando a
sus hijos bajo los mismos parámetros de discriminación hacia la
mujer (¡es hombre!), y ellas mismas siguen sin entender quienes
son, ni qué cualidades tienen, ni cómo pueden manifestar y
vivir su feminidad en plenitud, ni los diferentes roles que
deben y pueden asumir en el mundo moderno.
Esta es una
cultura en la cual el simple hecho de ser mujer
conlleva limitaciones, una imagen inferior, un parámetro degradado, pero sobre
todo una actitud de “no valgo lo que él vale”.
Tanto
el hombre como la mujer son personas humanas
Es
por ello fundamental regresar a la base:
1. Tanto el hombre
como la mujer son personas humanas.
2. Como personas humanas,
el hombre y la mujer, tienen los mismos derechos y
obligaciones.
3. Como persona humana la mujer tiene ciertas cualidades,
formas de ser, características psicológicas, intelectuales y físicas “femeninas”, que
le hacen aportar de manera diferente y complementaria al hombre,
en diversos y muy variados aspectos de la vida. Solo
la mujer es capaz de Amar como Ama, solo la
mujer da su vida literal y figurativamente por aquellos a
quienes ama, solo la mujer se dona integral y desinteresadamente
con la única recompensa de ver al ser amado feliz,
pleno, lleno de Amor y de paz.
Cuando la mujer se
hace conciente de esos tres aspectos, debe actuar en consecuencia,
debe comenzar a cambiar ella misma el concepto, la forma
y el fondo de asumir, vivir y enfrentar su propia
feminidad, reflejando esto en su relación con todas las personas
y en todos los aspectos de su vida, para vivirlos
todos integralmente y en plenitud:
1. Su relación consigo misma y
con su propio fin: “Soy mujer con la meta de
vivir mi feminidad en plenitud preparándome en todos los aspectos
de mi persona, asumiendo mis deberes y mis derechos responsable
y libremente con todo el Amor que sea capaz para
ser feliz en lo temporal y lo trascendente”
2. Su
relación familiar: “Soy hija, esposa y madre, para Amar, para
dar, para servir, para complementar, para impregnar a mi familia
con mis cualidades íntimamente femeninas que los ayudarán, los formarán
como personas íntegras y les darán el calor insustituible de
un hogar”
3. Su relación de amiga: “Soy amiga para
Amar, escuchar, aconsejar, servir y estar con mi totalidad femenina,
apoyando para contribuir al bien ser y bien estar de
mis amigos”
4. Su relación profesional: ”Soy profesionista para aportar
intelectualmente con mi modo femenino de ser, todo aquello que
humanice, vaya a lo concreto a la persona y contribuya
a la consecución de resultados en mi ambiente laboral”
5.
Su relación social: “Soy ciudadana activa que fomenta, vive e
impulsa la responsabilidad femenina que debe reflejarse en políticas públicas
que respeten la dignidad y la justicia para hombres y
mujeres en todos los ámbitos de la vida, logrando así
una sociedad plenamente humana”.
Puede afirmarse que el principal don de
la mujer, es “Dar vida” en el sentido más amplio
y a la vez más explícito del concepto, cuando en
el hogar, el trabajo, la sociedad falta la mujer, la
vida se ve en tonos grises… esa charolita de galletas
que le puso un toque a la junta, esa idea
profundamente humanista que le dio un giro a una estrategia,
esa sonrisa que rompió el hielo en una negociación difícil,
esa sensibilidad que evitó un mal negocio, ese apretón de
manos que le dio luz al alma atribulada, ese abrazo
que aminoró los fracasos escolares, ese embarazo que trae una
nueva vida, ese regaño cariñoso que dio impulso al derrotado,
esa ternura que animó al triste… ¿concibes el mundo sin
todo esto?
Transformate a tí misma,la familia y el mundo
Ya
basta de quejarnos y echar la culpa a “los hombres”
de lo que somos y de lo que vivimos. Comencemos
por nosotras mismas conociendo, asumiendo y viviendo nuestra feminidad con
legítimo orgullo. Esta actitud, forma de ser y de vivir,
irá transformando paulatina pero inequívoca y constantemente, la actitud de
nuestra familia, nuestro México y el mundo entero ante la
mujer. Ya hay un buen trecho caminado, ahora nos toca
a nosotras aterrizarlo en nuestras propias vidas. Está en nuestras
manos.
Urge la participación de la mujer en todos los ámbitos
de la vida, en casa formando las grandes personas del
futuro, en la sociedad aportando su feminidad y su genio,
en la política humanizando y trascendiendo. Urges tu como mujer,
urge que tu asumas tu feminidad en plenitud. ¿Cuándo comenzarás
a influir con tu feminidad que trasciende?
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