La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Magda Figiel | Fuente: Mujer Nueva La mujer en la imagen artística
Hoy muchas exposiciones de arte permiten considerar, que hay mucha más belleza en la mujer de lo que se encuentra en los cuadros
La mujer en la imagen artística (Por: Magda Figiel, Colaboradora
de Mujer Nueva, 2007-01-02)
Si por misterio entendemos algo, que no
logramos explicar racionalmente, la mujer definitivamente es un misterio. Lo
es porque como cada ser humano posee una misteriosa interioridad
incomunicable, pero también lo es por su modo de ser
femenino difícil de penetrar. Suele haber algo grande en lo
misterioso y parece ser que en el caso de la
mujer nuestra cultura aún no ha llegado a percibir toda
esta riqueza. Lo misterioso suele llamar la atención, pero posiblemente
en el caso de la mujer es fácil quedarse en
sus cualidades externas y no conocer la su dignidad interior.
Puede
haber diferentes reacciones ante un misterio. Muchas, y entre ellas
las actitudes ante la mujer, se reflejan en el mundo
de la imagen artística. Son muy variadas: desde la admiración,
pasando por la indiferencia y desconocimiento, hasta el desprecio.
Una pintora
italiana, la profesora Karen Thomas, al presentar la exposición de
su última obra opinaba, que el artista se siente llamado
a reflejar la belleza del mundo. Sin duda sería difícil
encontrar a alguien que le negase al arte su papel
de expresar la verdad de las profundas realidades humanas. También
generalmente al artista le interesa lo misterioso. Sin embargo, la
idea de la mujer, aunque siempre presente en la obra
artística, solía figurar más bien como una percepción implícita y
un remoto reflejo de la mentalidad de la época, sin
arriesgarse a presentar un determinado concepto de su dignidad como
el mensaje esencial.
El modo como la escultura, la pintura,
el dibujo o la fotografía representan a las mujeres a
lo largo de la historia revela el concepto que se
tiene de ella: mujer digna, mujer objeto, mujer normal, mujer
ideal..., mujer madre. La imagen refleja no sólo la visión
personal de quien la creo, sino también una mentalidad dominante
en la cultura y la situación social de la mujer.
¿Qué ven las personas en la mujer?
Una escultura que me
gusta mucho es el más famoso busto de Nefertiti. Las
representaciones egipcias de esta reina del Reino Antiguo invitan a
imaginarse el afecto y estima recíproca entre las personas de
su familia. Nefertiti refleja serenidad, se descubre su belleza interna.
Es admirada como mujer por su belleza, por sus cualidades
éticas y humanas. Sin duda goza también de un respeto
especial por su posición social que la eleva a ser
considerada como una divinidad.
En las esculturas femeninas de la
Grecia clásica la atención está centrada más bien en el
cuerpo, y generalmente se tratará de divinidades con características femeninas.
En otras civilizaciones antiguas la mujer está representada en función
de la maternidad, pues las culturas reconocían que ser madre
es lo propio suyo.
Recorriendo los siglos, vemos un creciente número
de retratos femeninos en la pintura europea. Los cuadros flamencos,
las damas de las cortes reales… pero también aparecerá más
y más la mujer cualquiera, la mujer normal aceptada con
sus valores femeninos. La que trabaja en el campo, la
que plancha, la bailarina, la mujer con sus hijos, la
esposa o la amante. Esa mujer debe ser valorada no
tanto por lo que hace sino sencillamente por lo que
es como mujer.
En la imagen artística podemos distinguir también a
la mujer objeto. Objeto útil o, ante todo, decorativo y
seductor. Se expone a la mujer que atrae, frecuentemente sólo
por sus cualidades sexuales, y que por ella misma busca
atraer. Esa no es respetada, sino usada como medio, valorada
solamente por su cuerpo, degradada.
Ciertamente en el mundo occidental contemporáneo,
caracterizado por la cultura de la imagen, abundan las fotos
de la figura femenina en las calles, en las revistas
o en la televisión. Muchas de estas imágenes no son
artísticas. Gran parte forma parte de la publicidad y desgraciadamente
la mujer aparece como un objeto en función de otro
objeto: el cuerpo femenino atractivo como medio para vender un
producto. No faltan obras vulgares y otras que desde luego
sí cumplen la función artística de expresar la mentalidad extendida
que considera a la mujer como objeto de placer.
Analizando una
imagen de la mujer se puede buscar la visión del
artista y también la mentalidad presente en la sociedad. Además
de reflexionar sobre el significado de la representación, por lo
que tenía en mente el escultor, el pintor o el
fotógrafo, es posible preguntarse también por lo que es y
lo que es llamada a ser la verdadera mujer. El
significado de la mujer real. Aunque seguramente siempre seguirá siendo
un misterio, es posible conocer con creciente profundidad su dignidad.
A lo mejor en el arte solía ser incluso más
común representar a la mujer ideal que a la real.
Todos conocen el rostro de la Pietà de Miguel Ángel.
Es la mujer ideal, que ama y sufre con serenidad
y nobleza. La mujer ideal en el arte es la
valorada por lo que está llamada a ser: perfecta. Las
mujeres normales no somos así, sin defectos, pero sí llamadas
a caminar hacia el ideal y capaces de alcanzarlos en
algún grado.
La grandeza a descubrir en el misterio de la
mujer consiste en su feminidad unida a su dignidad intrínseca
propia de cada ser humano. A la mujer perfecta le
corresponde un respeto especial, pero cada mujer, por ser mujer,
debe ser respetada como tal y no sólo merece ser
respetada, sino también puede ser amada.
Hoy muchas exposiciones de
arte permiten considerar, que hay mucha más belleza en la
mujer de lo que se encuentra en los cuadros. Es
bello su misterioso espíritu libre personal, lo femenino, lo irrepetible
y lo imprevisible, la especial capacidad de amor maternal, la
rica afectividad. De hecho, por sus cualidades, la propia mujer
como artista es posiblemente quien podría introducir una sensibilidad especial
en su obra y enriquecer el arte expresando la dignidad
de la mujer. Desde luego en las últimas décadas la
actividad de mujeres en el mundo artístico en proporción a
los hombres ha aumentado. Ya que se habla de que
estamos entrando en la era de la mujer, me parece
lícito esperar que el arte trasmita cada vez más eficazmente
la verdadera dignidad de la mujer.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR