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El Papa llamó a defender el matrimonio
En la mañana del
sábado 27 de enero de 2007, Benedicto XVI recibió en
la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano a los miembros
del Tribunal de la Rota Romana con motivo de la
inauguración del año judicial y los exhortó a rescatar la
dimensión intrínsecamente jurídica del matrimonio en armonía con la tradición
de la Iglesia sin dejarse seducir por una mentalidad relativista.
En su discurso el Santo Padre reflexionó
sobre la dimensión jurídica del matrimonio recordando que "en las
causas de nulidad matrimonial, la verdad del proceso presupone la
verdad del matrimonio mismo", expresión que "pierde relevancia existencial en
un contexto cultural marcado por el relativismo y el positivismo
jurídico, que consideran al matrimonio como una mera formalización social
de las uniones afectivas".
El Pontífice
hizo notar como el matrimonio se "vuelve contingente como lo
pueden ser los sentimientos humanos, y que se presenta también
como una estructura legal que la voluntad humana manipula a
placer, privándola hasta de su índole heterosexual".
Asimismo el Papa llamó la atención acerca de que
tal mentalidad entra también en la mentalidad de los fieles
y que a "algunos les parece que la doctrina conciliar
sobre el matrimonio debería llevar a negar la existencia de
un vínculo conyugal indisoluble, pues se trataría de un ideal
al cual no pueden ser ‘obligados’ los ‘cristianos normales’".
"En efecto –prosiguió-, se ha
difundido en ciertos ambientes eclesiales la convicción de que el
bien pastoral de las personas en situación matrimonial irregular exigiría
una suerte de regularización canónica, con independencia de la validez
o nulidad del matrimonio, es decir, al margen de la
verdad sobre su condición personal".
En
alusión a la legalización de pactos civiles o matrimonios homosexuales
en algunos países el Papa también les recordó a los
juristas que no se dejen “seducir por otras vías o
interpretaciones que implican una ruptura con la tradición de la
Iglesia y se alejan de la verdadera esencia del matrimonio”.
Ante tal situación Benedicto XVI reafirmó
que "el matrimonio tiene una verdad, a cuyo descubrimiento y
profundización concurren armónicamente la razón y la fe, es decir
el conocimiento humano, iluminado por la Palabra de Dios, sobre
la realidad sexualmente diferenciada del hombre y de la mujer,
con sus profundas exigencias de complementariedad, de donación definitiva y
de exclusividad".
"A partir de esta
unidad dual de la pareja humana se puede elaborar una
auténtica antropología jurídica del matrimonio. Todo matrimonio es fruto del
libre consenso del hombre y de la mujer, pero su
libertad traduce en acto la capacidad natural inherente a su
masculinidad y feminidad", agregó.
El Papa
recordó que "ante la relativización subjetivista y libertaria de la
experiencia sexual, la tradición de la Iglesia afirma con claridad
la índole naturalmente jurídica del matrimonio, es decir su pertenencia
por naturaleza al ámbito de la justicia en las relaciones
interpersonales. En esta óptica el derecho se entrecruza con la
vida y con el amor como su intrínseco deber ser".
Asimismo, el Papa señaló que la
indisolubilidad de un matrimonio católico depende sólo de la ley
divina pues "no deriva del empeño definitivo de los contrayentes,
sino que es intrínseco en la naturaleza de la poderosa
unión con Dios".
Por ello, pidió
al Tribunal que contribuya a "superar la crisis del sentido
del matrimonio" siendo "convencidos servidores de la justicia" para redescubrir
"la belleza de la verdad del matrimonio".
Benedicto XVI reiteró que el único matrimonio válido para
la Iglesia es "el que es fruto del libre consenso
de un hombre y una mujer, cuya libertad traduce en
acto la capacidad inherente a su masculinidad y feminidad".
Finalmente el Santo Padre llamó a reaccionar
ante la "mentalidad relativista con valentía y confianza, aplicando constantemente
la hermenéutica de la renovación en la continuidad sin dejarse
seducir por vías interpretativas que implican una ruptura con la
tradición de la Iglesia". |