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Mujer | comunidad
Misión de la mujer | categoría
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Autor: Jorge Enrique Mújica
Vocación sobrenatural de la mujer
La llamada a la vocación-profesión religiosa es una invitación sobrenatural que está más allá de lo sólo terreno y natural
 
La tarea de la mujer no se agota en la vida familiar y pública. Es bien sabido que desde los inicios del cristianismo un elevado número de mujeres han consagrado enteramente su vida a Dios. ¿Se puede considerar la profesión religiosa como profesión femenina? ¿Tiene el mismo sentido hablar de profesión religiosa y femenina? Sí, veamos por qué.

1. La profesión religiosa como profesión femenina

La llamada a la vocación-profesión religiosa es una invitación sobrenatural que está más allá de lo sólo terreno y natural. Aquí ya no caben las distinciones de sexo y siempre es válido aquella máxima teológica: «Gratia perficit, non destruit naturam». Este principio explica cómo la vocación religiosa puede adaptarse a la naturaleza femenina o masculina en analogía a las otras profesiones terrenas. Mas aquí, otra vez, acude una cuestión más: ¿qué características naturales del hombre y de la mujer se exigen y cómo se expresan?

2. Exigencias y expresiones

La profesión religiosa, según la mente de la doctora Stein, exige:

1. El empeño de usar medios que hacen aptos el cumplimiento de los deberes vocacionales: renuncia a toda posesión, a todo tipo de ligamen y unión humana y vital y a la renuncia de la propia voluntad.
Esto se manifestará en expresiones bien distintas como la profundización silenciosa de la verdad, la solemne alabanza de Dios, la difusión de la fe, las obras de misericordia o la reparación e intercesión vicaria.
Es evidente que el cuerpo monástico se diferencia en varios miembros. Las diversas actividades de los religiosos son distribuidos entre los dos sexos. Algunos son comunes a las sociedades masculinas y otros a las femeninas pero siempre en relación con las características de los sexos. La meditación y la oración, por ejemplo, son un servicio «angélico» considerado superior a toda distinción de sexos. Las obras de caridad y el ofrecimiento de sí mismo están en consonancia con la naturaleza femenina . En las órdenes más antiguas el trabajo se dividía: los varones se dedicaban a la actividad exterior, a la predicación y a las misiones; las mujeres se empeñaban en el apostolado silencioso del sacrificio, de la oración y, poco a poco, en el trabajo con la juventud. Hoy en día, las comunidades femeninas se dedican a la actividad exterior también; en la acción de las religiosas apenas si se distingue alguna diferencia material respecto al trabajo de las mujeres «del mundo».

El contraste que la futura carmelita ve entre las actividades de las mujeres del mundo y las religiosas es el amor y la obediencia que estas últimas ponen en cada uno de sus cumplimientos. El donarse a Dios es, así, el principio y fin de la vida religiosa: cuánto más se actúa más rica es la vida divina que llena el alma.

Donarse con amor, hacerse toda de otro para poseer a ese otro es el deseo más profundo del corazón femenino porque está naturalmente orientado hacia el otro. Sólo Dios es capaz de aceptar ese don ilimitado y aceptarlo en manera que no se pierda el alma sino que la gane. Es el pleno don de sí el principio de la vida religiosa y la única vía posible donde tienen cumplimiento los deseos femeninos.

¿Qué nos quiere decir la discípula de Husserl? ¿Que todas las mujeres deben hacerse religiosas para corresponder a la propia vocación? Obviamente no. Ella entiende que la naturaleza de la mujer puede ser elevada a la pureza y altura de su ethos vocacional, de su constante disposición habitual, si se dona en totalidad a Dios, viva en su casa como madre, metida en la vida pública o detrás de los muros silenciosos de un claustro: en cualquier lugar debe ser la sierva del Señor.

3. Ethos y vocación sobrenatural

La constatación de muchas «caídas» ante el doble peso del trabajo familiar y profesional; la superficialidad de algunas mujeres que van a la caza de placer para romper el vacío interior y cumplen el trabajo profesional sólo por el dinero o para procurarse mayores comodidades en la vida (en cuyo caso no se puede hablar ni de vocación ni de ethos); la experiencia de aquellas que han abrazado una profesión y, tras la gloria de los primeros días, descubren lo distantes que están de ser realizadas sus expectativas y comienzan a desear alguna otra actividad (incluso entre los muros de los conventos en donde las religiosas cargan el peso de un doble trabajo), les plantea la necesidad de medios para alcanzar una correcta relación ethos-vocación sobrenatural.

«En contraste con este cuadro presentado por la media de las mujeres de hoy, se encuentran en todo estado, sea en la vida familiar, sea en la profesional, sea en lo oculto del claustro, verdaderas heroínas que saben desarrollar un trabajo prodigioso» .

¿Cómo puede ser liberada la naturaleza de sus heridas y asunta a una pureza y pronta acogida de la vida divina? Con la fuerza de la gracia. Fuerza con la que se puede adquirir esa vida divina que no es sino un impulso motriz íntimo del cual surgen las obras de caridad; causa de donde emanan las fuerzas liberadoras que cortan a las circunstancias terrenas su peso y conceden un fragmento de serenidad, un camino de luz. Los sacramentos serán el manantial del cual brota esta vida. Por eso, la vida de la mujer debe ser Eucarística.

Conclusión

1. Profesión femenina y exigencias

Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿cuál es la verdadera profesión femenina? Respondamos como pensó la doctora Stein: “Es toda aquella profesión que exige las características del alma de la mujer y que sólo por ella puede venir actuada”.

El profundo principio formal del alma de la mujer es el amor y ésta, para hacer propio ese principio profundo, debe estar unida al corazón divino mediante una vida eucarística y litúrgica.

2. Problematización abierta: la oposición a las profesiones masculinas
Es muy actual la contraposición existente entre ponderaciones aparentemente justas que colocan, a ambos lados de un cuadrilátero prefabricado, las profesiones de la mujer al lado de otras profesiones claramente determinadas como la de sacerdote. Ya Edith Stein, a modo de denuncia, pregonaba que se hablaba de profesiones de la mujer pero nunca, o casi nunca, de las del hombre . ¿No cabe aquí, en analogía, una justa correspondencia u oposición entre dotes individuales y dotes masculinas? También para el varón sus particularidades deben o deberían estar en consonancia con la profesión que se elige y para la cual se forma .

La hoy santa co-patrona de Europa deja claro que únicamente cuando las respectivas características masculinas y femeninas son plenamente desarrolladas se llega a la máxima semejanza con lo divino.

Si deseas consultar el artículo completo:
La vocación de la mujer según Edith Stein: índice

Preguntas o comentarios

BIBLIOGRAFÍA

A MATRE DEI THERESIA, Edith Stein “En busca de Dios”, Ed. Verbo divino, Navarra 1988, 6ª ed.

BELLO, ANGELA ALES, Il contributo specifico della donna nella formazione culturale, in Donne e cultura dalla prospettiva di un nuovo femminismo, a cura di P. Scarafoni, Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, Roma 2002.

Congregación para la doctrina de la fe, Carta a los Obispos de la Iglesia católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, en http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20040731_collaboration_sp.html [31 de mayo de 2004].

JUAN PABLO II, Carta apostólica del Sumo Pontífice Mulieris Dignitatem sobre la vocación y dignidad de la mujer en http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_15081988_mulieris-dignitatem_sp.html [15 de agosto de 1988].

JUAN PABLO II, Homilía en la misa de canonización de la beata Teresa Benedicta de la Cruz, no. 5 en http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/1998/documents/hf_jp-ii_hom_11101998_stein_sp.html [11 de octubre de 1998].

LÓPEZ QUINTÁS ALFONSO, Cuatro filósofos en busca de Dios, Ed. Rialp, Madrid 1999, 1ª ed.

PEZZELLA, ANNA MARIA, L´antropologia filosófica di Edith Stein, indagine fenomenologica della persona umana, Città Nuova Editrice, Roma 2003, 1ª ed.

STEIN, EDITH, Estrellas amarillas. Autobiografía: infancia y juventud. Editorial de Espiritualidad, Madrid, 1973.
STEIN, EDITH, La donna il suo compito secondo la natura e la grazia, Città Nuova editrice, Roma 1987, 2ª ed «Edith Stein Werke», vol. V, edite a cura di L. Gelber e P. Romaeus Leuven titulo originale «Die Frau, ihre aufgabe nach Natur und Gnade».

STEIN, EDITH, La estructura de la persona humana, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 2002, 1ª ed.

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