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Autor: Zenit Mujeres, trabajo y la teoría de la preferencia
Las mujeres centradas en el hogar, por ejemplo, son felices de dar la prioridad a los hombres en el mercado de trabajo, mientras que las mujeres orientadas al trabajo, como los hombres, dan prioridad a la esfera pública sobre la familia
Mujeres, trabajo y la teoría de la preferencia
Sigue siendo difícil encontrar el justo equilibrio entre familia
y trabajo. Pero las empresas lo están intentando. Un ejemplo
es la filial australiana de la empresa farmacéutica Aventis.
La empresa
ofreció a sus empleados que volvían de baja materna más
de 6.000 dólares australianos (3.585 dólares) para el cuidado de
los hijos. Ha introducido el incentivo en un intento de
retener su personal femenino, tras descubrir que la mitad de
las mujeres que piden la baja maternal no vuelven, informaba
el Sydney Morning Herald el 21 de marzo.
Bajo el nuevo
plan, los cuidadores primarios recibirán ocho semanas pagadas de baja,
los secundarios una semana. Entre otras instituciones que ofrecen bajas
pagadas está la Universidad Católica Australia, que da 52 semanas
de baja pagadas –12 semanas con el sueldo íntegro, el
resto con el 60%- y Sara Lee, que da a
su personal 16 semanas de sueldo íntegro. El aspecto innovador
de la decisión de Aventis es que ofrece más de
1.000 dólares australianos (597 dólares) al mes durante seis meses,
después de que el cuidador primario vuelva al trabajo. Aventis
tiene 500 empleados en Australia, el 60% de ellos son
mujeres.
Está en curso en la prensa australiana un debate sobre
las mujeres y el trabajo. El disparador de la discusión
fue la visita en febrero de la socióloga británica Catherine
Hakim. Sus puntos de vista fueron recibidos favorablemente por el
primer ministro australiano, John Howard, afirmaba un artículo del 7
de febrero de Bettina Arndt en el Sydney Morning Herald.
Arndt también citaba a Pru Goward, comisionado federal para la
discriminación de sexo, que declaraba: «Siempre hemos sido gente de
Hakim».
Una reciente formulación de la teoría de Hakim se encuentra
en su libro «Work-Lifestyle Choices in the 21st Century». Su
argumentación se basa en lo que ella mantiene que es
una nueva perspectiva de analizar las elecciones de las mujeres
entre trabajo familiar, trabajo de mercado – teoría de la
preferencia. Ella explica que las teorías actuales ven con frecuencia
las diferencias entre los patrones de empleo masculino y femenino
desde una perspectiva masculina, en ocasiones bajo la orientación de
la discriminación de sexo.
Hakim mantiene que es incorrecto suponer que
todas las mujeres tienen las mismas preferencias en esta área.
Más bien, las mujeres son heterogéneas en sus preferencias sobre
cómo equilibrar vida familiar y empleo.
También defiende que es un
error suponer que el conflicto entre familia y empleo puede
resolverse a través de políticas gubernamentales. Como ejemplo, el libro
cita el caso de los países nórdicos, bien conocidos por
sus políticas igualitarias y amistosas con la familia. En algunos
oficios el nivel de segregación de sexos es incluso más
alto que en otros países que carece de una legislación
tan favorable.
Y en Suecia la mayoría de las mujeres armonizan
el trabajo a tiempo parcial con el ser madres, en
carreras que no son tan importantes para ellas como para
los hombres. Como resultado, los hombres continúan dominando los peldaños
más altos de las jerarquías empresariales y públicas.
Preferencias que diferencian
Según
la investigación de Hakim sobre las preferencias de las mujeres,
cerca del 20% de las mujeres tienen la vida familiar
y los hijos como su principal prioridad, y prefieren no
trabajar fuera del hogar. Otro 20% se centran en el
trabajo, y con frecuencia no tienen hijos por causa de
sus carreras. El restante 60% difiere, abarcando mujeres que quieren
combinar trabajo y familia, en proporciones diversas.
Hakim afirma que su
teoría presenta problemas para muchas feministas, puesto que las fuerza
a confrontar el problema de los intereses en conflicto de
las mujeres. Las mujeres centradas en el hogar, por ejemplo,
son felices de dar la prioridad a los hombres en
el mercado de trabajo, mientras que las mujeres orientadas al
trabajo, como los hombres, dan prioridad a la esfera pública
sobre la familia. Las mujeres que con más frecuencia entran
en conflicto con un lugar de trabajo de orientación masculina
son aquellas que desean combinar trabajo y familia.
Cierto número de
factores en las últimas décadas – control de nacimientos, legislación
sobre igualdad de oportunidades, expansión del trabajo de cuello blanco-
ha hecho posible que las preferencias de las mujeres jueguen
un papel mayor en las decisiones que toman con relación
al trabajo y a la familia. Una de las consecuencias,
observa el libro de Hakim, es que ya no es
posible interpretar automáticamente los datos sobre diferencias de ingresos en
el mercado de trabajo como una evidencia de la discriminación
de sexo, a menos que la concesión se haya dado
de acuerdo a preferencias de estilo de vida laboral.
Hakim no
pretende haber descubierto todas las respuestas. De hecho, observa que
los investigadores todavía no han descubierto todas las consecuencias sociales
de las divergencias entre los diversos grupos de mujeres. También
observa que las políticas de muchos países continúan acentuando del
derecho de las mujeres a trabajar, con poca atención a
las necesidades de los niños pequeños a una paternidad de
buena calidad.
Más feliz, menos estresada
Los últimos datos apoyan el argumento
de Hakim sobre la diversidad de las preferencias de las
mujeres. En Australia, la mayor encuesta jamás hecha sobre trabajo
y familia reveló que la mayoría de las mujeres que
trabajan prefieren trabajar menos horas, informaba el 11 de marzo
el diario Australian.
La encuesta, sobre más de 12.000 personas, titulada
«Working Time Preferences in Couple Households», encontró que los padres
trabajaban una media de 48 horas a la semana, y
querrían reducirlas a 44. Para las madres trabajadoras, la media
de tiempo en el lugar de trabajo es de 28
horas, y querrían reducirlas a 26. Sólo el 8% de
las parejas encuestadas afirmó que les gustaría que sus relaciones
fueran más «igualitarias».
En Gran Bretaña, una encuesta realizada por el
Sunday Times examinó a 50.000 empleados, incluyendo a 20.000 empleados
de las 100 mayores empresas. Los resultados, publicados el 2
de marzo, mostraron que las mujeres ocupan sólo el 42%
de los puestos de encargados y sólo el 22% de
los de encargados superiores.
No obstante, las mujeres son más felices
y están menos estresadas con su lugar de trabajo y
su salario, informaba la entrevista. Asimismo, incluso aunque las cifras
de la Comisión para Igualdad de Oportunidades del Reino Unidas
muestran que las mujeres reciben un salario un 18% de
media menos por hora de lo recibido por un hombre
haciendo el mismo trabajo, las mujeres en la encuesta del
Sunday Times informaban que consiguen un acuerdo justo de sus
jefes.
La encuesta hacía notar que las mujeres se encuentran más
satisfechas con las empresas que adoptan políticas de apoyo a
las familias, permitiéndoles mayor flexibilidad al combinar trabajo y responsabilidades
del hogar. Sin embargo, el reportaje concluía que las compañías
encuentran dificultades al «combinar las necesidades en conflicto de hombres
y mujeres, solteros y familias, jóvenes y mayores en un
ambiente de trabajo moderno».
La semana siguiente el Sunday Times continuó
con el asunto de la encuesta con un artículo que
informaba sobre que muchas mujeres jóvenes prefieren permanecer en el
hogar con sus hijos. De las mujeres por debajo de
los 35 años, dos tercio querrían permanecer más en casa,
cuando llegan a ser madres o trabajan en horario partido,
según un estudio de la Universidad de Bristol.
El estudio se
basaba en entrevistas con cerca de 1.100 personas jóvenes. Una
cuarta parte de las mujeres entrevistadas afirmó que preferían no
trabajar mientras el padre trabajara a tiempo completo; el 38%
creían que la situación ideal es que el padre trabaje
a tiempo completo y la madre a tiempo parcial.
Los gobiernos
también continúan buscando políticas que ayuden a equilibrar trabajo y
familia. Italia anunció hace poco una carta blanca sobre propuestas
legislativas que podrían consolidar las familias.
En Alemania, el canciller Gerhard
Schröder prometió en la campaña para las elecciones del año
pasado que mejoraría la vida de las familias trabajadoras. Desde
su victoria del 22 de septiembre, ha prometido crear 10.000
escuelas de jornada completa y miles de guarderías, de forma
que los padres puedan trabajar más fácilmente, informó el 6
de enero Associated Press.
Juan Pablo II, en su exhortación apostólica
de 1981 «Familiaris Consortio», No. 23, observaba que la igual
dignidad y responsabilidad de las mujeres «justifica plenamente el acceso
de la mujer a las funciones públicas».
Pero, hacía notar el
Papa, el verdadero progreso de las mujeres también requiere que
«se dé un claro reconocimiento al valor de su papel
maternal y familiar». Además, añadió, «estos papeles y profesiones deberían
combinarse armoniosamente». Veinte años después, los intelectuales y gobiernos han
captado finalmente la validez de estas afirmaciones.
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