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¿Quienes son los pacientes deprimidos?
En lo referente a estadísticas sobre depresión lo más importante es que el diagnóstico de depresión se pasa por alto con mucha mayor frecuencia de lo que se arriba a él.


Por: Dr. Rozados | Fuente: depresion.psicomag.com



En un intento de simplificar el diagnóstico de depresión se han llevado a cabo numerosos estudios para limitar con precisión la demografía de esta enfermedad. Los estudios tratan de indagar que sexo, clase social, estado civil y grupo de edad tienden a padecer depresión con mayor frecuencia. Los resultados son por lo habitual aparentemente concluyentes ... e irreversibles. Las respuestas varían entre cada muestra poblacional y entre cada comunidad y, en el espacio de una década, las conclusiones se revierten.

Algunos puntos parecen seguros: él índice de morbilidad en la población general aparentemente es mayor para las mujeres que para los hombres. Pero tradicionalmente se le ha permitido a la mujer incluso se la ha estimulado, a lamentarse, mientras que se esperaba que el hombre “tuviera menor número de emociones”.

¿Podría ser que esta diferencia de morbilidad tuviera relación con una menor aceptación por parte de los varones?

¿Con una mayor aceptación de sus síntomas somáticos como una actitud tolerada? Y el estado civil: se observó con mayor frecuencia que los individuos solteros presentaban un índice de morbilidad por depresión mayor que los individuos casados. Pero estudios recientes muestran que el estado civil soltera se está volviendo más aceptable desde el punto de vista social y que los índices cambian y la morbilidad se inclina a favor de aquellos que mantiene relación afectiva sólida dentro o fuera del matrimonio.

¿Nivel socio-económico?

Esos resultados “concluyentes” en el caso del nivel socio-económico han variado de la manera más extrema. En algún momento se pensó que la depresión era principalmente un síndrome de las clases más altas, luego, a medida que la atención médica fue más disponible y aumentó la conciencia social, se vio más claramente la incidencia de morbilidad en las clases más bajas. La raza, religión, incluso la edad, no son indicadores demográficos de depresión.

A medida que la ciencia médica alcanzaba a comprender que la probable etiología de muchas depresiones era mayormente biológica –quizás bajo la influencia de conflictos psicológicos internos y stress externos- la demografía pasó a ser menos importante en el diagnóstico que la existencia de síntomas. Los factores de stress y los antecedentes personales y familiares pasaron a ser diagnósticamente más importantes como “inductores de sospecha” que los parámetros demográficos.

En lo referente a estadísticas sobre depresión lo más importante es que el diagnóstico de depresión se pasa por alto con mucha mayor frecuencia de lo que se arriba a él. En un informe, efectuado en Inglaterra en la última parte de la década del ´60, se indica que la depresión detectada representa una porción muy pequeña de la incidencia total. Sin embargo, a pesar de que ha aumentado el índice de suicidios desde que se elaboró ese informe, el porcentaje aproximado de pacientes deprimidos que siguen sin diagnóstico ha permanecido casi constante.

Por supuesto, muchos de aquellos que siguen sin diagnosticar nunca son vistos por un médico. Sin embargo los investigadores han estimado que menos del 10% de los pacientes deprimidos son diagnosticados como tales en la primera consulta con un médico general; el resto son rotulados con un diagnóstico médico.

Pacientes de alto riesgo

Si bien pacientes de cualquier edad y condición física pueden deprimirse, algunos grupos de pacientes son susceptibles de padecer la enfermedad debido a factores sociales, fisiológicos y psicológicos. A menos que el médico esté especialmente alerta sobre la posible presencia de una depresión, estos mismos factores pueden dificultar el diagnóstico en los ancianos, en los adolescentes, en el paciente con enfermedad crónica y en los pacientes sometidos a un elevado nivel de stress.

La depresión en un hombre de cuarenta y tres años, que no ha presentado síntomas previamente, es fácil de diagnosticar: los cambios en su conducta son evidentes.
¿Pero qué pasa con el anciano de setenta años? Los cambios en su conducta pueden haber sido graduales; además, en general, esperamos algo de trsteza y retracción en los ancianos. ¿Y los adolescentes? ¿Cuáles de los síntomas son orgánicos... y quién no estaría preocupado con una patología como ésa? Y el stress... quizás se sienta mejor cuando termine el trámite de divorcio, cuando sus problemas de negocios se solucionen un tanto.

Es fácil errar o pasar por alto un diagnóstico de depresión en estos pacientes. Pero dado que son pacientes de alto riesgo, no sólo de suicidio, sino tambien de depresión, es especialmente importante el diagnóstico y tratamiento. Una vez que se comprenden con claridad las distintas formas con las cuales se expresa la depresión en estos pacientes de alto riesgo, y se desliga la enfermedad de los diversos factores sociales y médicos de fondo, el diagnósticos se torna más fácil.

Además, al contrario de la opinión pública, el pronóstico de estos pacientes de alto riesgo es excelente.




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