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La familia y la sociedad
Intervención del cardenal Alfonso López Trujillo,presidente del Consejo Pontificio para la Familia, Aparecida, 16 de mayo de 2007


Por: Cardenal Alfonso López Trujillo | Fuente: Consejo Pontificio para la Familia



Queridos hermanos en el episcopado,en el sacerdocio y en el bautismo:

La pastoral de la familia y de la vida tiene dos campos complementarios: Uno, pastoral, dentro de la Iglesia, por fortuna ya vigoroso en América Latina, aunque es preciso fortalecerlo, para hacerlo más dinámico, coordinado y eficaz, tanto en las Conferencias Episcopales, en las Diócesis con una buena acción parroquial, con la preciosa colaboración de los movimientos. El sábado pasado en Italia tuvo lugar el Family Day, con más de un millón y medio de personas. También en América Latina en algunos países se realizan encuentros similares. Sería importante que en todos se realizara un día de la familia y de la vida. En nuestro dicasterio, por el continuo estímulo del Santo Padre, se difunde nuestro Lexicon, en varias lenguas, incluso en árabe. Ya se terminó en portugués y esperamos darlo a conocer en estos días. Será sin duda de gran utilidad pues es lo más completo para aclarar en más 1200 páginas las ambigüedades y el lenguaje falaz orweliano. Tenemos dos libros voluminosos de más de 700 páginas, sobre los cursos realizados en casi toda América Latina y en el mundo.

Quisiera ahora referirme al segundo campo, referido a la familia y a la sociedad. Distribuiremos ahora un subsidio que preparamos para esta Conferencia sobre las legislaciones en América Latina hasta el mes del pasado abril inclusive. Podremos ver el inmenso desafío que tenemos por una mentalidad contra la familia, con nuevos y enormes retos, nunca antes conocidos, y contra la vida. Como Benedicto XVI lo recordaba, con la penosa ausencia de políticos cristianos, decididos a dar un necesario testimonio. Muchos años trabajé en el CELAM, desde la Conferencia de Medellín. Nunca imaginé que hubiera tan dolorosa transformación desde los gobiernos y los parlamentos, en una conjura que convierte el delito en derecho. Quieren introducir falsos nuevos derechos en nombre de la no discriminación. Son pocos los países que representan hasta el momento honrosas excepciones. Preparamos el IV Encuentro Continental de políticos y legisladores, después del de Río, México y Buenos Aires nutridas y con participantes de todos los partidos políticos. Los obispos tenemos que dialogar y, en lo posible persuadir con una gramática básica a la que se refirió el Siervo de Dios Juan Pablo II en la ONU, con quienes tienen una responsabilidad para el bien común de los pueblos. Es deber nuestro recordarles el número 83 de la Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis sobre la coherencia eucarística que tiene que interpelar gravemente a políticos y legisladores obligados moralmente a dar un testimonio coherente y cuando son ellos la fuente de leyes inicuas no deben recibir la eucaristía negando valores imprescindibles sobre los cuales la Iglesia no puede negociar. Los gobiernos, los medios de comunicación y tantos que socaban nuestra sociedad no pueden silenciarnos. El peligro crece.

¿Estamos todos suficientemente conscientes del gran reto?
¿Las leyes revelan una visión del hombre, una “moral” implícita que busca imponer proyectos contra el bien del hombre y la mujer en el bien común de los pueblos? Pululan falsas “definiciones” de la familia y de la vida, que aprisionan la verdad en nuevas ideologías. Como pastores hemos de ser salvaguarda de la Verdad, del Evangelio y ser portadores de esperanza que ojalá no la roben a nuestros pueblos. Hacen falta políticas familiares, sobre todo para proteger y ayudar a las familias pobres latigadas por una economía inhumana en el mundo y en nuestros países.





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