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Planificación familiar (1)
El amor conyugal del hombre y de la mujer queda situado bajo la doble exigencia de la fidelidad y la fecundidad.


Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte



Los hijos son un don de Dios. A nivel humano, lo más grande que podemos hacer es transmitir la vida.

«Es también deseo de dar, de comunicar lo que nosotros hemos recibido. Deseo de fructificar, de contribuir al porvenir de la humanidad. (...) Es un acto de esperanza. Un sentimiento de que la vida es un don y de que “lo que no se da, se pierde”» 24.

Los hijos deben ser fruto del amor y de la paternidad responsable 25.
Pablo VI, en la encíclica Humanae vitae, dice: «En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención creadora de Dios, manifestada en la misma naturaleza del matrimonio y de sus actos, y constantemente enseñada por la Iglesia. (...)
»La Iglesia, al exigir que los hombres observen las normas de la ley natural interpretada por su constante doctrina, enseña que cualquier acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida» 26.

Con todo, los que por alguna razón no lleguen a este ideal «no se desanimen», dice Pablo VI, sino que «recurran con humilde perseverancia a la misericordia de Dios» 27.

Con ocasión de la Humanae vitae muchos matrimonios católicos se inquietaron. Para tranquilizarlos, los obispos franceses publicaron un documento exponiendo la doctrina tradicional de la moral católica sobre el conflicto de deberes.
Decían: «Impedir la concepción no puede ser nunca un bien. Es siempre un desorden. Pero este desorden no es siempre culpable. Puede efectivamente suceder que un matrimonio se encuentre ante un verdadero conflicto de deberes, en particular cuando la observancia de los ritmos naturales no les proporciona una base suficientemente segura para la regulación de los nacimientos. Cuando alguien se halla ante una alternativa de deberes, porque no puede evitar un mal sea cual fuere la decisión que adopte, la prudencia tradicional aconseja que se considere delante de Dios qué obligación parece ser la más grave en tal circunstancia» 28.

A veces puede haber razones para limitar el número de hijos, o espaciarlos 29. No es prudente que la mujer quede embarazada a partir de los cuarenta años.

Los métodos naturales de la regulación de nacimientos son morales 30.La diferencia entre métodos artificiales y naturales en la planificación familiar es que en aquellos se utilizan medios físicos (el preservativo, el abortivo DIU), químicos (espermicidas), u hormonales (píldoras) para frustrar la concepción. En cambio los métodos naturales se limitan a elegir los días infecundos, en lo cual no hay nada inmoral.«Por este motivo todo método natural es llamado también "método de abstención periódica".»Como tal, todo método natural es "no-conceptivo" y no "anti-conceptivo", porque no supone ningún acto positivo que tenga por objeto destruir las posibilidades naturales de una concepción» 31.

Utilizar elementos artificiales es sólo lícito cuando se trata de corregir imperfecciones (dentadura postiza); pero no cuando se trata de frustrar lo que es conforme a la naturaleza.

«La gran diferencia entre métodos naturales y artificiales está en que los artificiales, al truncar artificialmente la procreación (...) impiden la creación de un alma por parte de Dios. (...) »El recurso a los métodos naturales de control de nacimientos es algo cualitativamente diferente, ya que haciendo el acto en el período infecundo de la mujer, se está haciendo algo que Dios, en su infinita sabiduría, había previsto.»No es un acto de rebelión contra Dios, ni un impedimento a su acción creadora. Es seguir el camino que Él mismo ha establecido, y con el que ha dado a la mujer espacio infecundo suficiente para que se pueda realizar el significado unitivo del amor conyugal, cuando el procreativo no es posible por las circunstancias de la vida.»La significación moral, por tanto, de los dos métodos es completamente diferente» 32.«Recurriendo a los días agenésicos de los ritmos de la fecundidad, los esposos no se erigen en dueños y señores del don de la vida» 33.

Algunos dicen que los métodos naturales de regulación de la natalidad, que se someten a los «ritmos biológicos», quitan la espontaneidad de la vida sexual en el matrimonio. Pero «espontaneidad no significa comportarse según el impulso del instinto en cada momento. Lo que al hombre le hace ser hombre es precisamente la capacidad de integrar, de valorar y de escoger lo que es bueno para sí y para el otro en cada momento. Por lo tanto, comportarse espontáneamente a nivel sexual puede significar renunciar al acto sexual por un bien mayor (...) practicando una abstinencia periódica de las relaciones» 34.

Desde el Concilio Vaticano II «, el lenguaje de la Iglesia sobre el matrimonio ya no distingue entre el fin primario (la procreación) y el fin secundario (la ayuda mutua de los esposos). Prefiere hablar de dos dimensiones fundamentales del matrimonio» 35.
«Por la unión de los esposos se realiza el doble fin del matrimonio: el bien de los esposos y la transmisión de la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de los cónyuges ni comprometer los bienes del matrimonio y el porvenir de la familia.»Así, el amor conyugal del hombre y de la mujer queda situado bajo la doble exigencia de la fidelidad y la fecundidad» 36.
«El amor sexual tiene dos fines esenciales: la unión de las personas y la transmisión de la vida.
»Lo que reprueba la Iglesia de Cristo es perseguir el primero excluyendo el segundo; no sólo a nivel de intención, sino por una manipulación sobre el vínculo estructural entre el amor y la fecundidad» 37.

Los dos fines son complementarios.

Según el Concilio Vaticano II el matrimonio es una comunidad de vida y amor orientada a la procreación. Por lo tanto la procreación no es esencial a cada uno de los actos. Puede haber motivos razonables para renunciar a la dimensión procreadora, con métodos lícitos moralmente.

«Aunque los métodos naturales han hecho progresos prometedores, son desdeñados por muchos. Para algunos es humillante que la Iglesia tuviese razón en esta materia y fuera auténticamente profética cuando se la acusaba de ser retrógrada y anticuada 38ANA MERCEDES RODRÍGUEZ y Mª TERESA GUTIÉRREZ: Regulación natural de la natalidad,I. Ed. Ciudad Nueva. Madrid. 1992. regresar
40. Fabricado por ORCOSÁN, S.A., Av. Castilla nº 32, nave 27. - 28850-San Fernando de Henares. regresar
41. Diario ABC de Madrid, 12-X-88, pg. 54 regresar
42. Dr. JOHN BILLINGS: Regulación natural de la natalidad. Ed. Sal Terrae. Santander, 1975 regresar
43. Diario YA, 25-VI-85, pg. 33 regresar
44. Boletín WOOMB: 14-X-1994 regresar
45. Diario YA, 31-V-84, pg. 41 regresar
46. DIARIO MONTAÑÉS, 12-VIII-89, pg. 34 regresar
47. Diario YA, 22-III-90, pg. 15 regresar
48. Provida Press, 17-V-99; Il Tempo, 28/5/99. ZENIT, News Agency del 29-V-99. regresar
49. Revista FAMILIA CRISTIANA, 3(III-95)10 regresar
50. Diario ABC de Madrid del 18-VIII- 1994, pg. 60 regresar
51. Provida Press, 25-I-2001: http://www.ctv.es/USERS/provida regresar
 





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