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Cantante defiende la castidad
Jordin Sparks declara ante las cámaras de televisión, que ella trata de no asistir a clubs o antros nocturnos, y que es firme en su convicción de no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio


Por: Norma Mendoza Alexandry | Fuente: Yo influyo.com



Será verdad que el crecimiento de la libertad sólo puede alcanzarse eliminando sus limitaciones? Por un momento vamos a imaginarnos a una joven mujer que quiera ser estrella de algún espectáculo.

Lo primero que pensamos es que se va a dejar llevar por el primer requisito para tener éxito que es: la liberación. Es decir, tendrá que suprimir las condiciones que la sujetan, entre ellas, la limitación más tiránica que es la que se deriva de la presencia del cuerpo.

Cuando alguien se libera primero de la orientación racional, pierde el sentido del deber adquiriendo tonalidades cada vez más fuertes que lo califican de: superficial, bohemio, despreocupado, sinvergüenza.

En segundo lugar, tiene que romper con la sociedad que lo rodea, a esto se llama ‘anarquismo’, esto es, no estar sujeto a principios.

En tercer lugar está aquel que carece no de pasión, sino de emociones, caracterizado por una moderna frialdad que comienza cancelando el sentimiento de compasión hacia los demás y termina con la crueldad hacia ellos.

De aquí será fácil pasar al cuarto, en donde se penetra en la vida artificial del tecnicismo liberándose de las cosas naturales en las que se encuentra inserto.

Y quinto, quien desee verse libre de su encarnación en el cuerpo lo podrá intentar de muy diversos modos, pensando por ejemplo que “los individuos son sujetos sexuales, sujetos deseantes” (Foucault, 1986), y atribuyendo la conducta errática sólo a la “experiencia erótica” (M. Lagarde, 2001); o a la farmacopea que remedia las deficiencias corporales; o a los estupefacientes que ensanchan la sensibilidad corporal hasta romper el cuerpo mismo, y el suicidio. Estas son las cinco metas que se presentan en el extremo de la liberación.(1)

Pasemos entonces a encarnar a una joven mujer que no sólo quiso ser estrella del espectáculo, sino que lo logró. Nos referimos a Jordin Sparks, a quien quizá no muchos conozcan, pero que fue recientemente ganadora del concurso norteamericano “American Idol” (Ídolo Americano), quien además de tener una magnífica voz, es menor de 25 años, muy guapa y con fuertes convicciones. En un reciente show del patrocinador del concurso, los “MTV Video Music Awards”, ella aprovechó la oportunidad para decir:

“¡YA BASTA! Quizá esté yo sola en esto, pero estoy cansada y harta de la gente que oculta por vergüenza lo que es bueno y decente. Estoy cansada de la gente que actúa como si no hubiera nadie en el mundo que realmente crea que es una gran idea no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio.

“Estoy cansada de aquellos que piensan que no es agradable hablar de ello. Nuestro silencio contribuye a mucha basura. Me encanta cuando las personas se levantan y hablan públicamente de lo que está bien.

“¿Cómo va a saber la gente lo que es bueno y decente si los medios de comunicación lo denigran frecuentemente? ¿Cómo va a saber la gente que no son los únicos que aún creen en lo que es bueno y decente, cuando pocas veces se oye a alguien exponer los valores?

“Claro, podemos aprender lo que es bueno y decente en casa o en la iglesia o con amigos, pero los medios de comunicación tienen una influencia aplastante y, por tanto, no debemos dejar que posean un reino de libertad en cuanto a lo que nos imponen como normal o aceptable”.(2)

Es verdaderamente sorprendente que una jovencita que ha probado las mieles del éxito hollywoodense pueda tener la mente clara de qué es qué. Además de ser una chica lista, es muy valiente y sus convicciones han hecho una pequeña diferencia en la caducidad moral de nuestra cultura.

Es interesante conocer que estudios recientes muestran que adolescentes con alto grado de inteligencia (IQ), buena conducta y que provienen de hogares bien formados, evitan las relaciones sexuales pre-maritales.

Jóvenes listos y con bases morales tienden a comprometerse con altos ideales educativos que ayudan a evitarles otras tentaciones. Por el contrario, el supuesto del crecimiento de la libertad por la exclusiva línea de la liberación, conduce a una calle sin salida.

En la vida diaria, el político demagógico promete la liberación plena; el maestro no comprometido puede dejar de enseñar por cualquier motivo artificioso; hasta el sacerdote claudicante puede presentar un ancho camino cuesta abajo en cuyo fondo sólo se hallará lo intramundano.

Pero aún hay en el hombre y mujer un sentido natural, un instinto de conservación superior al meramente biológico, en el cual intuye algo dislocado en todas aquellas promesas de liberación.

Volviendo a Jordin Sparks, declara además ante las cámaras de televisión, que ella trata de no asistir a clubs o antros nocturnos, y que es firme en su convicción de no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, es decir, de conservar la virtud de la castidad.

Quizá ella haya ganado como estrella de “American Idol”, y quizá no gane nada si hubiese un concurso de popularidad dentro de los medios liberales por su manera de pensar, pero si se mantiene firme… ¡ella ganará en donde de veras importa!

(1) Llano, Carlos. Las Formas Actuales de la Libertad. Ed. Trillas, Méx. Págs 40-41
(2) Entrevista a Jordin Sparks por Laura M. Brotherson, Sept. 08

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