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Sanación para los adultos que provienen de familias disfuncionales
Para poder ser sanadas, las personas adultas que provienen de una familia disfuncional, deben enfrentar las siguientes realidades


Por: . | Fuente: Vida Humana.org



Debido al pecado y a la falta de orden en nuestra sociedad, millones de personas han crecido en familias disfuncionales. Es decir, en familias en las cuales no ha habido un padre o una madre adecuados. Este hecho tiene consecuencias monumentales, puesto que la familia es el único lugar en el cual una persona puede alcanzar su máximo desarrollo.


Haciéndole frente a la realidad

Para poder ser sanadas, las personas adultas que provienen de una familia disfuncional, deben enfrentar las siguientes realidades:

l. Necesito sanación. Los efectos de haber crecido en una familia disfuncional no se pueden negar. No pasarán ni el tiempo los sanará. No desaparecerán por sí solos, aunque quizás emerjan en otras formas menos directas.

2. No me puedo sanar a mí mismo. Ni siquiera las oraciones individuales lograrán la sanación total, si Jesús nos ha dado la oportunidad de recibir esa sanación a través de otras personas. Necesitamos a otros miembros del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12: 21).

3. Jesús con certeza me sanará, si le permito hacerlo a su modo. Solamente Jesús puede lograr lo imposible y sanarnos, inclusive del peor abuso.

Disfuncionalidad debido a la ausencia o a los abusos

En lo que concierne a la sanación de las familias disfuncionales, es de utilidad el hacer una distinción entre la disfuncionalidad debido a la ausencia o el abuso. (En algunos casos estas dos causas están entrelazadas.) Puede que la familia sea una víctima de las circunstancias y la ausencia del padre o de la madre sea algo sobre lo cual éste o ésta no tenga ningún control. Cuando una persona no recibe el amor, la atención y los cuidados de uno de sus padres debido a la muerte, el trabajo o el divorcio, no siempre es necesario que le perdone. Esto es significativo, porque el perdón es generalmente el aspecto más importante de cualquier sanación, incluyendo la de las familias disfuncionales. (Ver Eclesiástico 28:3.)

El perdón y la misericordia

Cuando se trata de disfuncionalidad debido al abuso, es absolutamente necesario que el hijo o la hija le perdone todo a su padre o a su madre abusiva; incluyendo el incesto, la violación, el alcoholismo, las golpizas, la manipulación emocional, los insultos y el abandono total. Es humanamente imposible perdonar a los padres, pero el Señor hará lo imposible. Y ese perdón no será simplemente un control de la hostilidad sino un perdón auténtico. Por la gracia milagrosa de Dios, el niño o la niña abusada podrá abrazar, amar y honrar a sus padres disfuncionales. (Ver Lucas 15:20.) El que ha sido abusado podrá perdonar con afecto y misericordia.

Algunos terapistas les aconsejan a las víctimas de abusos que ventilen su ira con sus padres abusivos. Aunque esto equivale a poner la culpa de la disfuncionalidad de la familia donde pertenece (en parte al menos), esto no trae la sanación. Los cristianos pueden hacer algo mucho mejor. Por la fe, pueden entregarle sus problemas al Señor (1 Pedro 5: 7). Esto les libera para poder tener misericordia con el padre o la madre que le ha herido. La misericordia es la cualidad esencial para el perdón; es darle a alguien que nos ha dañado, algo mucho mejor de lo que merece. ¿Merecía acaso el hijo pródigo los regalos que recibió de su padre, tales como el anillo, los zapatos y la túnica? ¿Por qué había de ser matado el ternero en honor de él? (Lucas 15: 23) La misericordia es la clave al perdón, y el perdón es la clave a la sanación de las familias disfuncionales.

Extienda su mano al padre o la madre disfuncional

En lo que concierne a la disfuncionalidad debido a la ausencia o el abuso, el adulto debe de tratar de mejorar la relación con sus padres visitándoles, escribiéndoles o llamándolos. A menudo esto no se hace porque el contacto con los padres podría prohibirse por considerársele una amenaza y cualquier mejora en la relación podría ser muy mínima. Pero hasta una breve conversación, una postal de cumpleaños o un pequeño regalo, puede ser una ocasión de gran sanación. Si el padre o la madre abusiva ya ha muerto, la persona deberá pedirle a Jesús que sane esa relación.

Buscar otros padres y madres

Después de tratar de mejorar la relación con sus padres, el adulto deberá suplementar su paternidad. El Señor, que tanto nos ama, le enviará figuras paternas o maternas (ver Eclesiástico 4:10). Ese adulto deberá de obedecer al Señor y hacer lo mejor que pueda con esas relaciones. El Señor trabajará a través de esas personas y hará una sanación increíble.

Esperanza y sanación en Cristo

Es imposible a través del poder humano, sanar a los adultos que provienen de familias disfuncionales. Pero por el poder de Jesús, las víctimas de las familias disfuncionales pueden sanarse por completo e inclusive rápidamente. No tomará años esa sanación sino días, para que Jesús haga lo imposible. Inclusive, el Señor sacará bienes para los que le aman, de su pasado disfuncional. (Romanos 8: 28.) Por lo tanto, los millones de familias disfuncionales de nuestra sociedad, presentan una oportunidad para una evangelización que les lleve a Jesucristo. El nombre de Jesús es el único nombre mediante el cual se pueden sanar y salvar las familias disfuncionales. (Ver Hechos 4:12.) Jesús es la única esperanza de las familias disfuncionales y de todos sus miembros; y es la única que ellos realmente necesitan.

Nota: Este artículo es una traducción del folleto titulado "Healing Adult Children from Dysfunctional Families", publicado por Presentation Ministries, 3230 McHenry, Cincinnati, Ohio, 45211; tel: (513) 662-5378. Tiene el Nihil Obstat del Padre Robert L. Hagedom (mayo 16, 1995) y el Imprimatur de Su Excelencia Monseñor Carl K. Moeddel, Vicario General y Obispo Auxiliar de la arquidiócesis de Cincinnati (mayo 22, 1995). Se reproduce con la autorización de los autores.

 

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