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Papá: ¡Tú también eres importante en mi desarrollo!
Es tiempo de darle paso al hombre y dejarlo ejercer su función dentro de la sociedad y la familia, una función que va más allá de la de proveedor


Por: Lic. Bertha Parra Lemus | Fuente: almas.com



Nunca es tarde para reflexionar sobre la importancia que tiene la presencia tanto física como emocional del padre en el desarrollo de los niños.

Estamos muy acostumbrados a vivir en un matriarcado encubierto, un pseudopatriarcado, cuando en realidad, esta cultura gira en torno a la mujer. Sin embargo, considero que ya es tiempo de darle paso al hombre y dejarlo ejercer su función dentro de la sociedad y la familia, una función que va más allá de la de proveedor. Me refiero a la función paterna, que, por si no lo sabían, mis queridos padres del sexo masculino, es de vital importancia para el desarrollo de sus hijos, así como lo fue en su propio desarrollo.

Nos hemos cansado ya de responsabilizar a las madres sobre todo lo que no funciona bien en el proceso de desarrollo psíquico de un niño, sin embargo, es el padre quien ayuda a los niños varones a formarse una identidad masculina y quien ayuda a las niñas a sentirse mujeres, atractivas, bonitas, dignas de ser queridas por un hombre. La madre influye, por supuesto que sí, no pretendo desplazar la responsabilidad completa ahora a la figura paterna; sin embargo, insisto, es el padre quien con su presencia y con su “ley” viene a auxiliar a la madre y al niño(a) para que éstos puedan separarse emocionalmente y entonces el niño(a), pueda ser concebido como un ser independiente y no una extensión o apéndice de la madre.

Con esto quiero decir que es el padre quien viene a representar el tercero en discordia en la relación diádica entre el hijo(a) y la madre, viene a romper con esta simbiosis que, de no lograr la separación, fundiría al niño con su madre (psíquicamente hablando), y lo convertiría en una persona que no podría establecer contacto con el mundo por sí misma, es decir, llevaría al niño a la locura, a una fusión total de identidad con la madre. Gracias a esto (a que el padre es el tercero en discordia), los varones logran establecer su identidad masculina, y las niñas su identidad femenina, es el que viene a poner la “cereza en el pastel” para que este difícil proceso de consolidar una identidad propia, no solo la identidad psicosexual, se lleve a cabo con éxito. ¿Les parece poca cosa?

Y no sólo eso, sino que además el padre impone la ley, es decir; es quien debe poner las normas. Es el representante de la autoridad. Alguna vez escuché por ahí la siguiente frase: “La madre es amor con autoridad y el padre es autoridad con amor” y la verdad es que nada me parece más cierto. Imagínense ustedes señores padres de familia, que de ustedes depende que nuestros niños aprendan a respetar la ley, es decir, la autoridad. Bueno por si no ha quedado suficientemente claro, lo explicaremos de forma más dramática.

Si el padre no enseña a sus hijos a respetar la autoridad, los hijos que estamos criando serán personas que no tengan la capacidad para vivir en sociedad, pues no será posible que respeten a sus semejantes, porque no habrá quién les haya enseñado a respetarlos con su ejemplo. Por supuesto que no se trata de imponer esta ley a palos, porque ya tenemos los resultados de eso hoy en día.

Así es mis señores, ustedes serán los responsables de formar a los delincuentes que anden por las calles robando y secuestrando gente, o bien, a los banqueros que cometen fraudes o a los políticos que sólo se preocupan por su bienestar sin importar a quién o quiénes se lleven entre las “patitas” (incluyendo a toda una nación). ¿Todavía les queda duda de si es importante su presencia en el desarrollo de sus hijos?

Ahora bien, ustedes podrán argumentar: “Es que las mujeres no nos dejan participar”, “Eso es cosa de viejas”, señores, estamos en el ¡siglo veintiuno! O la nueva: “¡Es que no hay tiempo para nada!”, pues ¿qué creen? El que quiere, puede y tiene tiempo. Es muy importante que nos quede claro que la misma importancia que tiene pagar las cuentas y colegiaturas, o más, tiene el pasar tiempo de calidad con nuestros hijos. No dudo que existan mujeres todavía que no permitan la participación del padre en las labores de educar y criar al hijo, pero, ¿y qué?, ¿Ustedes no tienen voluntad propia? Claro que es muy fácil sentarse en la periferia y ver a los “toros desde la barrera” y además echarle la culpa a los demás de lo que no hacemos.

Por otro lado, tenemos, y por desgracia cada vez con más frecuencia, a las familias monoparentales, las cuales, en su mayoría, están conformadas por madre e hijos, brillando por su ausencia el padre. A éstas madres encargadas de la crianza de sus hijos yo las invitará a realizar una autoobservación y autoevaluación sobre cómo le hablan a sus hijos e hijas acerca de su padre, ¿cómo se refieren a él?, ¿qué les están transmitiendo?, ¿qué idea de hombre están proyectando en sus propios hijos varones, y en sus hijas mujeres? En casos como éste, la figura paterna será transmitida por la madre quien consciente e inconscientemente transmitirá a sus hijos la buena o mala imagen masculina. Esto lo realiza a partir de su propia experiencia (buena o mala) con la figura masculina, es decir, de la relación con su propio padre y con su pareja.

Reflexionen sobre esto y una vez que se hayan respondido a éstas preguntas se podrán explicar tantas cosas. No descarguemos sobre nuestros hijos las relaciones frustradas con los padres de éstos, finalmente, ¡son sus padres! Y ustedes los escogieron. Esto no significa que tengamos que mentir a nuestros hijos sobre quién es en realidad su padre, dejen que sean ellos quienes por sí mismo se den cuenta de eso y ayúdenles a curar esa mala imagen de padre. Ya que, es a partir de ello que se formarán una idea sobre lo que significa no sólo ser padre, sino también el ser una persona íntegra, comprometida, integrada a la sociedad, participativa, que trabaje en pro y en beneficio de todos.

Así que, espero haberles dejado esa “mosca en la oreja” y que podamos hacer conciencia cada vez más, tanto hombres como mujeres, sobre la importancia de ser padre en toda la extensión de la palabra. Recuerden, el padre es quien nos ayuda a consolidar nuestro:

• Sentido de identidad personal.
• Identidad masculina o femenina según el caso.
• Forma la moral y el respeto por la autoridad y nuestros semejantes.

De modo que, padres de familia, los exhorto a que participen activamente y no agresivamente en la formación de sus hijos. Sean protagonistas y no expectadores de la vida y desarrollo de sus hijos, que ellos más tarde o más temprano, estoy segura, se los agradecerán.

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