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El progreso científico respete la dignidad del ser humano
Benedicto XVI se dirigió a los participantes en la sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 31 de enero de 2008


Por: Vatican Information Service | Fuente: Vatican Information Service



CIUDAD DEL VATICANO, 31 ENE 2008 (VIS).-Benedicto XVI recibió esta mañana a los participantes en la sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que se celebra esta semana en el Vaticano.

El Papa recordó que el dicasterio publicó el año pasado "dos documentos importantes que han ofrecido algunas aclaraciones necesarias (...) para el desarrollo correcto del diálogo ecuménico y del diálogo con las religiones y las culturas del mundo". El primer documento, "Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia", confirma "que la única Iglesia de Cristo subsiste y permanece en la Iglesia Católica y que por tanto la unidad, indivisibilidad e indestructibilidad de la Iglesia de Cristo no se anulan por las separaciones y divisiones de los cristianos".

El Santo Padre subrayó que este documento recuerda "la diferencia que sigue existiendo entre las distintas confesiones cristianas con respecto a la comprensión del "ser Iglesia" en sentido propiamente teológico. Esto, lejos de impedir el compromiso ecuménico auténtico, será un estímulo para que la discusión sobre las cuestiones doctrinales se realice siempre con realismo y plena conciencia de los aspectos que todavía separan a las confesiones cristianas".

Refiriéndose al otro documento, la "Nota Doctrinal acerca de algunos aspectos de la Evangelización", publicado en diciembre pasado, el Papa dijo que "frente al riesgo de un persistente relativismo religioso y cultural, subraya que la Iglesia, en el diálogo entre las religiones y las culturas, no está dispensada de la necesidad de evangelizar y de la actividad misionera hacia los pueblos, ni cesa de pedir a los seres humanos que acojan la salvación ofrecida a todas las gentes. El reconocimiento de elementos de verdad y bondad en las religiones del mundo, (...) el espíritu de colaboración con ellas para la defensa y la promoción de la dignidad de la persona y de los valores morales universales, no se pueden entender como una limitación de la tarea misionera de la Iglesia, que la compromete a anunciar incesantemente a Cristo como el camino, la verdad y la vida".

Benedicto XVI invitó a los miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe a seguir con especial atención "los problemas difíciles y complejos de la bioética". En este contexto, señaló que "el Magisterio de la Iglesia no puede y no debe intervenir en todas las novedades de la ciencia, pero tiene el deber de poner de relieve los grandes valores que están en juego y proponer a los fieles y a todos los hombres de buena voluntad principios y orientaciones ético-morales para las nuevas cuestiones importantes".

"Los dos criterios fundamentales para el discernimiento moral en este campo -continuó- son: el respeto incondicional del ser humano como persona, desde su concepción hasta la muerte natural y el respeto de la originalidad de la transmisión de la vida humana a través de los actos propios de los cónyuges". El Papa subrayó que "los nuevos problemas relacionados con la congelación de embriones humanos, con la reducción embrional, con la diagnosis pre-implantatoria, con las investigaciones sobre células estaminales embrionales y con los intentos de clonación humana, muestran claramente que con la fecundación artificial extra corpórea, se ha roto la barrera en defensa de la dignidad humana. Cuando seres humanos, en el estado más débil y más indefenso de su existencia son seleccionados, abandonados, asesinados o usados como puro "material biológico", ¿cómo negar -preguntó- que son tratados no ya como un "alguien", sino como "una cosa", poniendo así en discusión el concepto mismo de dignidad humana?".

Tras poner de relieve que la Iglesia "aprecia y alienta el progreso de las ciencias biomédicas que abren perspectivas terapéuticas hasta ahora desconocida", el Santo Padre afirmó que también "siente el deber de iluminar las conciencias de todos, para que el progreso científico sea realmente respetuoso de cada ser humano, al que se le debe reconocer la dignidad de persona, puesto que ha sido creado a imagen de Dios". En este sentido, aseguró que el estudio sobre estos temas "contribuirá a promover la formación de la conciencia de tantos hermanos nuestros".





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