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Comer para llenar el vacío
La obesidad es una de las manifestaciones del consumo, o de las vidas de consumo, la gente está desorientada, está triste, entonces ¿qué hace? come y/o toma para llenar el vacío


Por: Alejandro de Barbieri. | Fuente: Logoforo



 

Según un estudio patrocinado por el Centro de Control y prevención de enfermedades en EEUU, para el 2030 se pronostica un 42% de obesidad en EEUU

Facundo Ponce de León, en su excelente artículo “Consumirse” (blog “filosofía y periodismo”), se desperdicia el 30% de los alimentos a nivel global. Parece inconcebible que se tire el 30% de comida en el mundo mientras al mismo tiempo hay desnutrición en tantos países. Yo le llamo a esto el “complejo Susanita”, en honor al personaje de Mafalda que dice siempre: “por suerte el mundo queda tan lejos”. Hacemos como si nosotros no viajáramos en la misma nave,, como si hiciéramos la vista gorda, el titanic se está hundiendo, pero seguimos en la planta alta, cenando como si nada pasara.

El tema es que el agua está empezando a subir por el titanic, y la tierra está empezando a expresar que no puede más, que si todos los habitantes del planeta tierra vivieran como un estadounidense medio, se necesitarían cuatro planetas tierra para regenerar lo consumido en sólo un año. (Ver informe de la BBC, “planeta estado”)

¿Qué relación tiene todo esto con lo que venimos desarrollando en este artículo?

Pues tiene toda las conexiones que usted puede imaginar, ya que la obesidad es una de las manifestaciones del consumo, o de las vidas de consumo.

La gente está desorientada, está triste, entonces ¿qué hace? come y/o toma para llenar el vacío, o se embota de comida como si fuera el fin del mundo o como si no fuera a poder comprar o conseguir comida por semanas. Así razona el psiquismo de nuestros hijos y adolescentes hoy, no se alimentan, devoran.

Necesitamos entonces desarrollar estrategias de prevención desde niños y ya hay algunas medidas alentadoras, como el descenso en el consumo de tabaco, el sacar la sal de las escuelas etc., pero no es suficiente, todavía faltan medidas más fuertes a nivel educativo y familiar.

Volviendo al ejemplo de Aldo Naouri, nuestros abuelos se educaron en la sociedad de la pobreza, “crecían sabiendo que no se podía lograrlo todo, pero disfrutaban lo poco que se lograba”; nuestros hijos crecen en la sociedad de la abundancia, “no sé lo que quiero pero lo quiero ya”. Por esto afirmábamos que crecen en la desesperanza.

Debemos ayudarlos a que recuperen el entusiasmo por vivir. ¿Cómo?

Primero, siendo felices nosotros. Cuando los papás me preguntan en la consulta: “Alejandro, como hacemos para que nuestro hijo sea feliz”?, siempre les respondo: “siendo felices ustedes!”

¡No hay otra receta! Si yo logro transmitirle a mi hijo que soy feliz con mi pareja o solo, con mi trabajo o incluso si estoy desempleado transitoriamente, mostrando una actitud de resiliencia y de optimismo…, entonces mi hijo crecerá desde esa actitud de optimismo como punto de partida.

Pero debemos cerrar las bocas, sean de pasta base, de marihuana, de alcohol, desde que son niños en casa. Ejemplo:
Cuando nuestros hijos nos dicen, “papá, estoy aburrido, ¿qué hago?”

Si yo salgo desesperado a resolverle el aburrimiento y le digo “come algo”, o le digo “prende la TV”, ahí estoy tapando la boca del niño con algo externo, lo que a su vez “abre las bocas” a una probabilidad importante de consumo de droga en el futuro…

Si cada vez que se aburre, le digo “en esta casa hay dos horas de aburrimiento por fin de semana, no lleno yo su vacío, no tapo su boca, no lo empacho con comida, tv o cualquier pantalla, y logro o trato de lograr que el niño salga solo de su vacío, que transforme el aburrimiento , el vacío existencial en un vacío fértil, que es donde nace la creatividad.

Cuando hago eso, estoy cerrando posibles bocas de pasta base o de alcohol en el futuro. Estoy previniendo, estoy por lo menos haciendo algo diferente, salgo a jugar con el niño, pero no lo ayudo a tapar su vacío con algo externo, sino que le enseño a que él puede salir solo y por lo tanto fortalezco su psiquismo para que en el futuro, si se encuentra en una situación de consumo (que es seguro que se va a encontrar) esté más fortalecido para poder decir que no. Por supuesto que no es la única variable que influye, pero es una de las más importantes.

En resumen, no claudiquemos de nuestro rol, podemos todavía ayudar a que nuestros hijos transformen sus vivencias de aburrimiento en “espacios de creatividad”.

De esa manera lograremos que crezcan en la esperanza y que salgan de la situación de vacío que viven hoy que los lleva al consumo de alcohol como relata el estudio, o a las picadas en motos y en auto, para ver si se “sienten vivos.”

La analgesia vital que tienen no los hace sentir vivos; con una vivencia sencilla familiar o personal como: leer un libro, pasar la tarde con un amigo tomando mate o pescar pueden encontrar sentido porque ahí está la vida, en las pequeñas cosas cotidianas que nos recuerdan como decía Cortázar que “lo maravilloso puede darse, sin que haya una modificacion espectacular de las cosas”

¡A descubrir la maravilla!

 

Si tienes alguna duda, escribe a nuestros Consultores

 



 





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