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Cine

“Bluebarry”
Llegó para muchos aficionados al cómic la obra esperada del año 2004. Se trata de una obra cinematográfica que escapa a cualquier control. Es una mezcla de western y de cine fantástico y de otros géneros.


Por: Felipe Santos | Fuente: Catholic.net




Dirección: Jan Kounen. Guión: Gérard Brach, Matt Alexander, Kack Kounen. Fotografía: Tetsou Nagata. Música: Jean- Jacques Hertz, François Roy. Intérpretes: Vincent Cassel, Kuliette Lewis, Michael Madsen.


Llegó para muchos aficionados al cómic la obra esperada del año 2004. Se trata de una obra cinematográfica que escapa a cualquier control. Es una mezcla de western y de cine fantástico y de otros géneros.

Con mucho material filmado ha llevado a cabo un montaje alterno de secuencias enérgicas, alucinantes, bucólicas, oníricas y con el peso de una banda sonora cogida de muchas partes del mundo.

El comienzo nos hace soñar en que vamos a pasar un buen rato alucinados, pero en seguida vuelve al mundo de la realidad. No es el film Doberman, su obra anterior. Aquí ha roto moldes porque su forma es atípica.

El tema inicial es ante todo y sobre todo un viaje iniciático de un hombre que va a la búsqueda de su propia identidad, de sus raíces sin estar para nada cerrado al mundo actual y al amor.

Lo primero que llama la atención es la adaptación que ha hecho de la creación del personaje central y original. En realidad no se le parece mucho excepto la creación de los buenos ambientes, que dan realce a los personajes que, ávidos, van en busca de un tesoro en una montaña india sagrada.

Aquí, Kounen se ha decantado por la parte mística, tras su experiencia vivida con un chaman durante mucho tiempo. En este sentido, se ha inventado una juventud pasada entre los indios. Es verdad que los dos intérpretes luchan afanosamente por dar credibilidad a alo que viven en medio de una gran independencia.

UN WESTER A SU ESTILO
Se le puede situar a esta obra en el postwestern porque crea una dimensión nueva. Por eso este film recoge escenas propias del género del Oeste, como costumbres, salones, paisajes y fotografías tan bien hechas que nos devuelven al género de otros tiempos.
Y entre cabalgadas y más cabalgadas va haciendo un estudio de los personajes sumidos en esos ambientes, sublimados a nivel de protagonistas.

La estructura, en basa a flash-back recuerda mucho a los films de Sergio Leone. Hasta aquí todo marcha aceptablemente bien, pero, una vez que se ha decantado por la parte mística del chamanismo, los indios aparecen como muy buenos, cultos civilizados al estilo occidental

Si lo que quiere Kounen es resucitar el cine de Leone, no creo que esta forma atípica sea la mejor.

NUEVA DIMENSION
En realidad, el viaje es una aventura interior que busca que todo se transforme y el pasado quede sepultado para siempre. Lo que vale y prima ante todo es el viaje espiritual, no el material del oro. Interesa más lo sagrado que lo material.

Todo esto lleva consigo rupturas con el montaje, la manera de presentar el género. Y, desde luego, tanta mezcla termina por confundir un tanto al espectador poco preparado para este cine raro en su planificación y en su desarrollo. Además, el ritmo y la intriga son lentos, elementos que no ayudan para nada a seguir con interés este film. Es una experiencia personal del director pero no creo que haya logrado transmitirla de forma fluida y asequible para todos. Un viaje a los sobrenatural no es tan fácil hacerlo bien

En síntesis, como documento experimental tiene su valor, encuadres y efectos especiales. Como trama e historia, aburre.



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