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Ícono de los Mártires y Testimonios de la fe
Celebración ecuménica en memoria de los testimonios de la fe del siglo XX Basílica de San Bartolomeo all´Isola Tiberina. Roma, 12/10/2002


Por: Renata Sciachì y Laboratorio artístico Comunidad de Sant´Egidio | Fuente: www.santegidio.org



EL ICONO DE LOS
"MÁRTIRES Y TESTIMONIOS DE LA FE" DEL SIGLO XX,
UN ICONO ECUMÉNICO


Basílica de San Bartolomeo all´Isola Tiberina
Autor: Renata Sciachì y Laboratorio artístico Comunidad de Sant´Egidio



El icono representa la asamblea descrita por el libro del Apocalipsis de San Juan: "Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos". Es la historia del siglo XX, no se trata de la algún cristiano valiente, sino la de un martirio de masa, como escribe Andrea Riccardi en su libro "El siglo de los mártires".

Una multitud de mártires, se dirige alegremente hacia el Cristo, llevando palmas en sus manos con María, Juan evangelista y Juan Bautista, con los apóstoles Pedro, Pablo y Andrés, con los santos mártires Bartolomé y Adalberto a los que está dedicada la Basílica que hoy es lugar de memoria de los "nuevos mártires" del siglo XX. Debajo, según la visión del libro del Apocalipsis, los ángeles extienden la tienda de Dios encima de la tierra.
 



En la tierra, en el centro está representado el lager, como una gran basílica de alambre, el lugar más alto de oración y de unidad de las Iglesias de Oriente y de Occidente. Debajo, una ciudad con los muros destrozados representa la fractura de la cohabitación: son muchos los testimonios de la fe recordados, desde los armenios, a los cristianos en Argelia, en India, en el Líbano. En una iglesia desacralizada son asesinados hombres y mujeres mientras rezan: la figura central es un sacerdote albanés asesinado por haber bautizado un niño, mientras que por la puerta de la ciudad salen aquellos que han muerto a causa de marchas extenuantes, como los armenios.

Abajo, a la izquierda se recuerda la Iglesia Ortodoxa rusa, a través del lager de las islas Solovki, a la derecha las Iglesias de Occidente: entre otros monseñor Romero y el padre Puglisi.

Subiendo a la derecha: los mártires viven hoy la pasión de Cristo. El injusto proceso (y la memoria principal es la del obispo anglicano ugandés Luwum); la tortura y el escarnio, la ejecución de la condena a muerte. Entre los muertos por espada los seminaristas hutus y tutsis que en Buta, en Burundi, fueron asesinados porque no quisieron separarse y el padre Alexander ´Men. Entre los fusilados el patriarca de los coptos de Etiopia Abuna Petros, los mártires de España y México y Zeferino, el mártir gitano asesinado durante la guerra civil española.

Subiendo a la izquierda: las obras de los mártires. La oración: en la oscuridad de la cárcel en Rumania católicos, ortodoxos, baptistas se dividen la Biblia para aprendérsela de memoria y poderla recitar los unos a los otros. Un hombre solo en la celda recuerda a los prisioneros en China. La caridad: Maximiliano Kolbe, y con él los que han dado la vida por los enfermos, por los hambrientos, por haber acogido a los enemigos. La comunicación del Evangelio, finalmente, recuerda a todos los misioneros asesinados en cada continente.

 





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