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El desarrollo de la Bioética : problemas
El desarrollo de la Bioética va en relación Las corrientes actuales de pensamiento se relacionan con el desarrollo de la Bioética.


Por: Dr. Gonzalo Miranda | Fuente: catholic.net




Bioética pragmática (Principialismo)

Nacida en un ambiente de cultura fuertemente pragmática, la Bioética, además, fue pensada desde inicio como un instrumento de regulación; por lo tanto se buscó que sirviera sobretodo para emitir normas reglas y leyes en el campo de la biomedicina.

Se comprende, pues, que haya surgido ante todo la llamada Bioética de los principios, un Principialismo.

Orígenes de los principios en Bioética

Antes de los inicios de 1970, no había una base firme sobre la cual pudiera enraizar un empeño en los principios o incluso en una teoría ética dentro de la ética biomédica. Se usaba es cierto principios, prácticas y virtudes; pero éstos rara vez eran analizados. Quizás los campos más influyentes en los últimos 25 años, en la Bioética, ha sido la ley y la filosofía moral.

La Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos de Estados Unidos recibió el mandato por parte del congreso americano de que estudiara la ética de de la investigación y que terminara los principios éticos básicos que deberían gobernar la investigación con sujetos humanos. En respuesta la Comisión desarrolló un esquema de principios básicos éticos relacionados con la investigación. Esos principios fueron:

* Respeto de las personas, aplicado al consentimiento informado.

* Beneficiencia, aplicado al cálculo de riesgos de costo/beneficio.

* Justicia, aplicado a la selección de sujetos para la experimentación.

La comisión se encargó del desarrolló de este esquema e informar de un documento filosófico. El resultado fue el llamado "Belmont Report", publicado en el 1978. Ante todo se se ha tenido un gran impacto en muchas instituciones de salud y animado la formulación de una política pública: La naturaleza de los principios en Bioética(1).

Un «principio» es un estándar fundamental de conducta sobre el cual otros muchos estándares morales y juicios dependen.

Por lo tanto un principio es una norma esencial en un sistema de pensamiento o carencias, que forma una base moral y de razonamiento moral en ese sistema.

Tomamos tanto los principios como las reglas en el sentido del modelo de W.D. Ross, al hablar de deberes «prima facie»: los principios son siempre obligación antes de que entren en conflicto con otras obligaciones. Cuando un conflicto entre principios se da, hay que encontrar algun equilibrio entre dos o más principios; o, alternativamente, un principio se sobrepone al otro.

Para llenar el vacío entre los principios generales y las decisiones particulares se acude a la especificación de los principios. De este modo se van deduciendo de ellos normas y reglas cada vez más específicas y teniendo en cuenta las diversas posibles situaciones. Los principios según esta concepción deberían ser entendidos más que como normas que hay que aplicar como líneas que deben ser interpretadas y hechas específicas para las tomas de decisiones en política y en clínica.

Los críticos dicen que siempre será necesaria una ulterior especificación e interpretación y que por lo tanto la toma de decisiones es difícil o imposible si estamos equipados solamente con los principios generales. Todo principio moral ilegal en Bioética y en la vida pública descansa sobre alguna forma de especificación de principios morales y legales(2).

Los principios de la ética biomédica

Childres y yo trabajamos sobre esa línea y publicamos nuestro libro "principios de ética biomédica". En nuestro cuadro los principios están agrupados en 4 categorías generales:

1) Respeto de la autonomía: un principio que exige el respeto de las capacidades de tomar decisiones de las personas autónomas.

2) No maleficiencia: la exigencia de no causar daño a otros.

3) Beneficiencia: la exigencia de prevenir el daño, otorgar beneficios, y balancear los beneficios contra los riesgos y los costos.

4) Justicia: la exigencia de una correcta distribución de los beneficios, riesgos y costos.

Estos principios no se desvían de lo que cada uno conoce pre-teóricamente, basado en su propia experiencia moral y su conocimiento. Los principios tienen su origen en la moralidad común: todos conocen y aceptan que la naturaleza y el objetivo de todo lo que merece ser llamado un camino moral de vida requiere que respetemos a las personas y tengamos en cuenta su bienestar en nuestras acciones. Este es el dato que marca la teoría; la fuente de conocimiento moral es la experiencia moral de lo que es aceptado comúnmente.

Los principios de no maleficiencia y de beneficiencia han estado presentes durante siglos en la reflexión sobre los deberes de los profesionales de la salud; en cambio el de autonomía y el de justicia han sido tradicionalmente ignorados; hoy día en cambio se da mayor importancia a estas dos dimensiones(3).

En un mundo pluralista (contractualismo)

Es una época en la que se están perdiendo los valores y parámetros de juicio que habían servido durante siglos. Estamos en los años posteriores inmediatamente a la revolución del 68, y en general a los años revolucionarios de los 60. La tendencia será, para muchos, la de buscar una ética que, precisamente para que sirva en la práctica, prescinda de valores, fundamentaciones sólidas, etcétera.

El caso paradigmático de Engelhardt: sociedad plural, imposibilidad de encontrar un valor válido para todos y fundamental, necesidad de establecer un contrato, para poder vivir en la convivencia pacífica y desarrollar una «Bioética pacífica». Sin embargo, todo en él está en función de un único valor universal y absoluto: la tolerancia. Pero no se da cuenta de esta auto contradicción.

En una cultura escéptica (relativismo)

Ha predominando el escepticismo, un pesimismo radical sobre la capacidad del hombre reconocer la verdad. Kantenuncia: no conozco la realidad, sino tan sólo el fenómeno; Nieztsche: el conocimiento es apariencia; "pensamiento débil", no podemos conocer la verdad, sino sólo de manera aproxima ayuda, y desde luego no podemos conocer la verdad moral.

Caso Scarpelli: en ética no existen verdades, por lo tanto tampoco en Bioética. Afirma también como otros autores que no podemos nunca pasar de lo que es a lo que debe ser, es decir no podemos y no debemos reducir normas para nuestro comportamiento moral a partir de la pretensión reconocer la realidad, concretamente la realidad de la persona humana.

Sin embargo, afirma, Kant, que debemos tratar de siempre a los demás como fines y nunca sólo como medios. Luego debe ser porque los demás son fines y no medios. Está pasando de lo que es (fin) a cómo debemos comportarnos (tratarlo como fin).

Caso Engelhardt: el aborto es un derecho indiscutible de la mujer, dado que debemos respetar totalmente su autonomía; no se debe nunca hacer daño aún ser humano inocente. Será porque según él la mujer es autónoma, y el feto no es un ser humano inocente. De nuevo, se pasa de una concepción de la realidad, concretamente de la persona humana, a una norma moral.


En una situación marcada por los intereses creados (utilitarismo y manipulación)


Sociológicamente, en nuestras sociedades democráticas se acentúa la tendencia a utilizar todo, incluido el pensamiento, la teoría, en función de los intereses de un determinado partido o de una de determinada línea política o cultural.

La medicina, por su parte, depende cada vez más de los intereses económicos de algunos; sea por los costos que conlleva en la práctica clínica, sea por los costos de la investigación, tanto de fármacos como de otros avances. El médico, el investigador, se ven presionados por fuerzas con intereses que son ajenos a su propia profesión.

Y en esta situación, es natural que muchos se sientan tentados a utilizar también la Bioética como un instrumento para avalar y fortalecer una determinada línea cultural e ideológica, quizás la sostenida por un determinado partido político, o para justificar éticamente lo que la mayoría considera aceptable, o para bendecir determinadas prácticas que favorecen los intereses de una compañía, del propio hospital, o los intereses económicos de toda la nación.

En realidad el hombre siempre ha tendido a usar según sus intereses el propio pensamiento, la cultura, el saber. Caso de la negación del estatuto de persona a los esclavos, tanto entre los antiguos como en el renacimiento. Caso de la discusión sobre la identidad de los indígenas americanos. Caso de la discusión actual sobre el estatuto del embrión humano y del feto.

En un clima post-moderno y feminista (emotivismo)

Reich («Encyclopedia of Bioethics)
Rechazo del principialismo: demasiado racional y riguroso. Etica masquilista. Es mejor una ética de la emoción inmediata e intuitiva ante el caso concreto. En la práctica clínica o en la narración de casos reales o imaginarios: ética narrativa, casuística.

El absurdo del rechazo de la razón: justificación racional de la sin razón.

(1)T.L. BEAUCHAMP, Principles and «Principlism», in E. SGRECCIA - V. MELE - G. MIRANDA, Le radici della Bioetica, Vita e Pensiero, Milano 1998, pp. 51ss.

(2) Ibidem. pp. 47-59.

(3) Ibidem. pp. 50-51.

 

 

Hacia donde va la bioética

Elementos integrativos para una ética médica
 

 



 





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