Menu


Pontificia Academia para la Vida
Cuyo objetivo es el estudio, información y formación acerca de los principales problemas de la biomedicina y del derecho, relativos a la promoción y a la defensa de la vida


Por: . | Fuente: http://www.academiavita.org/homepage1024.html



Con su Motu Proprio "Vitae Mysterium" (11.2.1994), Juan Pablo II instruyó la Pontificia Academia para la Vida, cuyo objetivo es el estudio, información y formación acerca de los principales problemas de la biomedicina y del derecho, relativos a la promoción y a la defensa de la vida, sobretodo en la directa relación que estos tienen con la moral cristiana y con las directivas del Magisterio de la Iglesia Católica.

La Pontificia Academia para la Vida colabora con los Dicasterios de la Curia Romana cuyas actividades tienen relación con el servicio a la vida, sobre todo con la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La Academia para la vida, hoy en día está compuesta por 51 miembros ordinarios, todos por nombramiento pontificio, que tienen competencia en diferentes sectores de la ciencia biomédica y en las disciplinas que tienen relación con los problemas que conciernen a la promoción y a la defensa de la vida. Además de los miembros ordinarios hay actualmente 73 miembros correspondientes, cuya contribución se requiere en ocasiones específicas, en relación a la competencia particular de cada uno de ellos.

Declaración de los servidores de la vida

En la presencia de Dios y de los hombres, nosotros, los Servidores de la Vida, declaramos que cada miembro de la especie humana es una persona.

El cuidado debido a cada uno no depende de la edad de las personas ni del tipo de enfermedades que puedan padecer. Desde su concepción hasta el último instante de su vida es el mismo ser humano que se desarrolla o muere.

Los derechos de la persona son absolutamente inalienables. El huevo fertilizado, el embrión, y el feto no pueden ser ni donados ni vendidos. No se les puede negar el derecho a su progresivo desarrollo en el seno materno ni pueden ser sometidos a ningún tipo de explotación.

Ninguna autoridad, ni siquiera el padre o la madre, pueden atentar contra su vida. La manipulación y la disección del embrión o del feto, el aborto y la eutanasia, son actos que un Servidor de la Vida no puede realizar.

Nosotros afirmamos, además, que las fuentes de la vida deben ser siempre protegidas. El genoma humano, de la cual esta generación es depositaria, no puede ser objeto de especulación ideológica o comercial. La composición del genoma humano es patrimonio de toda la humanidad y por tanto no puede ser objeto de patentes.

Deseando perpetuar la tradición Hipocrática y ajustando nuestras prácticas a las enseñanzas de la Iglesia Católica, nosotros rechazamos todo deterioro deliberado del genoma, toda explotación de gametos, y toda alteración inducida de las funciones de la reproducción humana.

El alivio al sufrimiento, la cura de las enfermedades, la salvaguarda de la persona.

Visita la página web de: Pontificia Academia para la Vida




 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |