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5.- VARÓN Y MUJER BAJO EL PECADO ORIGINAL LAS CULPAS Y LAS PENAS
Quinta lección del curso sobre el libro ¿Qué le pasó a nuestro amor? de Horacio Bojorge


Por: Horacio Bojorge | Fuente: Catholic.net



Recapitulemos

1) Retomemos el hilo de lo expuesto en el capítulo anterior. El varón fue creado con una destinación laboral, física: cultivar el jardín de Edén. Y la mujer fue creada con una destinación amorosa, espiritual: ser amiga del varón. Son dos destinaciones distintas: una hacia afuera, a la acción exterior y la otra hacia adentro, hacia lo espiritual, hacia el vínculo, hacia la vinculación amorosa, hacia la amistad, al cultivo de los amores.

2) Ella es más afín a lo espiritual, a lo angélico. Tiene una mayor profundidad de alma. Satanás, que a pesar de ser un ángel malo es un ángel – un ángel caído, malvado pero ángel –, prefiere hablar con ella porque ella es un ser más espiritual y un adversario de Satanás potencialmente más peligroso. Es importante recordar que Adán es amasado del barro y Eva es sacada de una parte de Adán. La carne de Adán es ya materia humana, no materia inerte. Y a consecuencia de eso Eva tiene desde el principio una complejidad espiritual mucho mayor.

3) El varón, puesto que está destinado a trabajar el Paraíso, que su misión es exterior a él, hacia afuera, hacia el mundo, no tiene la complejidad de alma que tiene Eva, que está destinada a una función espiritual, a ser amiga, maestra de amor y de amistad. Por eso comparo al varón con uno de esos Ford viejos que tienen cinco relojitos y pocas funciones mientras que, en cambio, el alma de la mujer es compleja como un avión Boeing 707 con su complicado tablero. ¿Quién lo entiende? ¡Hay que hacer un curso para comprenderlo!

4) Dice San Pablo que el varón y la mujer tienen que ser “instruidos por Dios para amaros mutuamente”1 . Creo que lo dice para que, a consecuencia del pecado original, esa diversidad de la mujer no sea para el varón motivo de irritación: “¡Ufa! ¿Quién las entiende?”. Y para que la simplicidad del alma del varón no sea un motivo de escándalo para ella; que aprenda también a amar a alguien que no tiene una complejidad de alma tan grande y al cual tiene que enseñarle a escuchar su alma y a no aburrirse con lo que ella le dice.

5) Ella tiene que educar el oído del novio y el oído del esposo para que sea un espejo acogedor de su imagen interior de mujer. Porque la mujer necesita un oído de novio y un oído de esposo que escuche su alma. El varón que la ama es como un espejo donde ella se puede mirar, con tal que se reconozca en la imagen que un varón de corazón limpio le puede devolver. Y así como ella no puede arreglarse sin tener un espejo delante, tampoco puede acomodar su alma sin mirarse en el espejo del oído de su esposo: necesita que su esposo la refleje para conocer su imagen interior; necesita verse en la comprensión de su esposo. Y el esposo tiene que ser acogedor de esa necesidad de mirarse a sí misma porque si no, ella no se entiende.

6) Después del pecado original esto sería imposible y lo es, sin la ayuda de la Gracia sanante y santificante. Sin santidad de alma, o de espaldas a la profundidad del misterio de su alma, la mujer ya no se busca a sí misma en su profundidad velada entregándose al esposo y a los demás, sino que se muestra a sí misma en su exterioridad visible. Y mirándose solamente a sí misma despersonaliza al varón como espejo y lo hace prescindible.

7) Pero queda en pie que aunque ella es mucho más profunda que Adán, sin embargo ella necesita del espejo de Adán para mirarse en él. Me comentaba un amigo que el padre siempre le decía: “M’hijo, a la mujer no se la puede entender. Hay que atenderla y complacerla”. ¿Un poco pesimista? No. Creo que expresa la experiencia de alguien que ha comprobado el hecho que estamos exponiendo. Cuando ambos esposos son santos es cuando se puede lograr algo de la bienaventuranza del principio, que el pecado original arruinó. Un esposo santo no solamente logrará atenderla y complacerla, sino también entender mucho, no todo, del misterio de su esposa santa.

8) Aún hoy y aún entre esposos que no son santos, en el fondo, ella siempre aspira a tener en el esposo un oído que escuche. Pero es verdad que la mujer tiene una profundidad de misterio que nunca se llega a calar del todo. Como dice Gertrudis von Le Fort: "Sólo Dios puede levantar el velo bajo el cual Él mismo ocultó a la mujer"2.

9) De modo que el Señor pone a Eva como la auxiliadora para Adán en vistas a que llegue a ser un ser social, que tenga hijos, que tenga una familia, una casa, una ciudad. ¡Es importante esto! Porque en el designio de Dios, Eva es para Adán, no Adán para Eva. Esto a las feministas las pone mal. No sé por qué, dado que, como hemos dicho más arriba, siempre Dios pone lo más noble, lo más perfecto y lo más fuerte al servicio de lo menos perfecto y lo menos noble y lo más débil. Así Eva, que es más compleja espiritualmente, más rica, más espiritual, es puesta al servicio de Adán. También mi Ángel de la Guarda, que es mucho más digno que yo, como naturaleza pura, es puesto a mi servicio. Y precisamente una de las causas de la rebeldía de Satanás que explican los Santos Padres es “No serviré” porque no quiere servir al Verbo Encarnado, no quiere servir a Cristo. En la Carta a los Hebreos dice que a Él le fueron sometidos todos los ángeles3. Es esa la sumisión que rechaza Satanás. Y me parece que es el engaño de cierto feminismo, una especie de soberbia en que la mujer no quiere servir. Y no se da cuenta de que precisamente lo más digno está al servicio de lo menos digno en el designo de Dios. Y por eso ese tipo de feminismo tiene algo de demoníaco, algo de la soberbia del "No serviré".

10) ¿De qué admirarse entonces de que Eva sea más noble, más perfecta, creada de una materia mejor, más espiritual y que tenga una misión que no es trabajar la tierra? ¿Por qué a la mujer la ponen a trabajar ahora en esta cultura? ¿Se han olvidado de la Sabiduría Divina? ¡No es ésa su destinación! Los hombres le están dando una destinación a la mujer que no es la que Dios le quiso dar. ¡Y así nos va! No la puso a trabajar la tierra, la puso a ser la amiga de Adán. Y por eso ella va a ser la maestra de la amistad. La hace más perfecta, la hace más compleja. No fue creada para trabajar el Jardín del Paraíso sino para ser la amiga del jardinero, porque el jardinero estaba solo.

La tentación

11) Pero viene Satanás en forma de serpiente y habla con Eva. Yo pienso que a Adán la serpiente lo mira con desprecio como diciendo: “Ese bicho hecho del barro…”. Con el jardinero ni se molesta en hablar; tiene las manos llenas de tierra plantando el jardín. En cambio, en Eva encuentra un interlocutor válido. Pero a la vez, un enemigo en potencia al que conviene convertirlo en vasallo y aliado contra Dios. Convertir a Eva en rebelde como el demonio es la forma demoníaca de oponerse a Dios en la intención de su obra. Pero es también envenenar las fuentes de la vida en la Humanidad.

12) Porque Dios se la dio a Adán como compañera, como amiga: “No es bueno que Adán esté solo. Le voy a dar una ayuda semejante a él.” Semejante a él… Dios ya era una ayuda para Adán desde el principio, porque como vimos Adán era un ser religioso antes de ser un ser social; antes de recibir a su esposa él ya estaba en relación con Dios. El carácter religioso del varón es anterior a su carácter social. Es cierto que es un ser social pero es ante todo un ser religioso.

13) Aunque también es cierto que, a consecuencia del pecado original, el hombre puede tomarse a sí mismo por Dios. Puede ser un ser religioso que se idolatra a sí mismo. La idolatría es la corrupción de lo religioso y la adoración de sí mismo. Es lo que hace el hombre de hoy, que se adora a sí mismo y considera que él puede prescindir de Dios pero en el fondo se sustituye a Dios. No es irreligioso, es idólatra. No puede dejar de ser religioso.

14) Cuando Adán recibe a Eva como compañera ya tenía a Dios como el primer vínculo. Más todavía, después que Dios le da a Eva, lo tiene a Dios como el “suegro”. Entra en parentesco político con Dios.

15) Adán le debe a Dios su mujer, pero después que Eva peca y le da de comer, Adán, por amor a su mujer desobedece a Dios. Ahí está el desorden y el pecado propio de Adán: el haber preferido a su mujer a Dios, siendo que su mujer era un Don de Dios. Se quedó con el don y se olvidó del dador. Y eso puede pasar en el matrimonio también. Es una realidad posible actualmente porque vemos que sucedió en el origen. Y vemos que sucede ahora también.

Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal

16) Lo que le promete la serpiente a Eva es en realidad un bien: “Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”. En el fondo no está mal porque entra dentro de los designios divinos. Es un bien. También Nuestro Señor Jesucristo nos promete lo mismo: “Ser como dioses y conocedores del bien y del mal” o sea la divina regeneración que nos da la filiación divina y el Espíritu Santo que nos da discernimiento, consejo, sabiduría, inteligencia y ciencia. Es lo que Jesús nos viene a traer: “Ser como Dios”, por Gracia, por filiación, y por lo tanto ¡por obediencia! Aquí está la diferencia: Cristo nos ofrece llegar a ser divinizados por obediencia y Satanás extravía a Eva por el camino de la desobediencia.

17) María, que va a ser la Madre del Hijo obediente, es obediente: “Hágase en Mí según Tu Palabra”. María es la nueva Eva, pero la Eva fiel; no se aparta del camino de la obediencia. Precisamente Ella no padece las consecuencias del pecado original. Por lo tanto es la Mujer obediente. Y es obediente porque está llena del Espíritu Santo, que va del Padre al Hijo y vuelve del Hijo al Padre. Ella está envuelta en esa corriente de Gracia del Espíritu Santo.

La pena de Eva: los amores atormentados de esposa y madre

18) Lo que la serpiente promete a la mujer es ya el comienzo de lo que va a ser su pena, porque por el conocimiento del bien, en Eva se va a encender el amor. Pero por el conocimiento del mal, la asaltarán el miedo, la tristeza y la ira. Y ella estará desgarrada entre sus amores y sus tristezas, sus miedos y sus iras.

19) La mujer es un ser eminentemente amoroso: desea amar y ser amada. Por el conocimiento del mal se van a suscitar en su alma miedo, ira y tristeza, tres reacciones que tenemos ante el mal cuando nos quita nuestros bienes o amenaza quitárnoslos, o se mezcla con ellos. De modo que ya Satanás le está tendiendo a Eva el lazo que le va a producir la pena que atormentará a ella y a sus hijas. La consecuencia de su caída va a ser que Eva va a estar desgarrada entre sus amores, sus tristezas, sus miedos y sus iras y que precisamente el amor al esposo y el amor a los hijos va a ser la fuente al mismo tiempo de sus principales sufrimientos.

20) Porque, ¿qué le va a decir Dios a Eva que le pasará a consecuencias de su pecado? “Darás a luz tus hijos con dolor” y “Tu corazón irá hacia tu esposo pero él te dominará”4 o bien se te morirá o te traicionará o se te enfermará! Todas esos males posibles que están siempre como sobrevolando el amor de la esposa: que el marido tarda en venir y qué le habrá pasado… Ese sobresalto que rodea su amor. Y algo parecido le sucede a su amor materno, que es la otra fuente de felicidad del corazón femenino: ser madre, los hijos. La fuente feliz de su amor materno se amargará con el sobresalto, el temor, la ansiedad continua: “Darás a luz tus hijos con dolor”. No es sólo el dolor del parto; es también el dolor de los trabajos, los cuidados del bebé, la dependencia amorosa del niño que crece necesitándola siempre, el cuidarlo y todas las preocupaciones alrededor de los hijos. Hay una cantidad de temores ya desde la gestación: ¿vendrá bien? ¿vendrá mal? Las inquietudes que tironean el amor materno sería muy largo enumerarlas aquí.

La desobediencia

21) Volvamos a cuando la Serpiente le promete a Eva un bien pero se lo propone por el camino de la desobediencia. Es fuente de culpa el mal uso de la voluntad que hace Eva, pues la usa para desobedecer y no para obedecer. La voluntad nos está dada para obedecer con mérito. Las estrellas obedecen pero no pueden desobedecer: están en su órbita. Los árboles obedecen las leyes naturales pero no tienen libertad para crecer para abajo si quieren: están determinados a crecer para arriba. En la creatura humana la voluntad no está determinada y ahí está precisamente su mérito. La voluntad es meritoria cundo se mueve por amor: adherirse a la voluntad del que ama. En este caso Dios, el Creador, el Padre, el Suegro divino.

22) Pero la consecuencia de poder obedecer libremente es que se puede desobedecer, y eso es lo que hace Eva. Y cuando uno usa su voluntad contra la Voluntad Divina, entonces voluntariamente incurre en culpa. Culpa es precisamente usar la voluntad para elegir el mal en vez de usarla para abrazar el bien al que está destinada. Es un hecho de experiencia: podemos hacer el mal sabiendo que está mal. Yo sé que está mal y sin embargo lo hago. Lo dice San Pablo en la Carta a los Romanos: “Hago el mal que no quiero y no puedo hacer el bien que quiero” 5; “¿Quién me podrá librar de este cuerpo de muerte? … Soy yo el mismo que con la razón sirve a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado”6.

23) Como resultado entonces de la culpa sobrevienen las penas. Las penas no son culpas, son consecuencia de la culpa. Por haber querido el mal sobrevienen males que no quiero. Por haber querido el mal me pasan después cosas que yo no quería y que quizá, si hubiera previsto antes que ese era el precio de cometer el mal, no lo hubiera cometido. Penas le llamamos a los males no queridos que sobrevienen a consecuencia de la culpa. Y culpa es querer hacer el mal.

La culpa del varón: anteponer la esposa a Dios

24) ¿Qué nos enseña el diálogo de la serpiente con la mujer? La serpiente le promete a la mujer: “Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”. Es a través de la mujer que ese engaño de Satanás le va a llegar al varón. Porque no se lo dice directamente al varón. Se lo dice a través de la mujer, porque la mujer se la había dado Dios al varón para su auxilio. Satanás lo podría haber destruido directamente, pero no tenía gracia. Y como él se opone a Dios, quiere destruir el Plan de Dios y quiere cambiar el auxilio divino que es la mujer de amiga en enemiga. “¿De amiga te la dio? Vas a ver… Yo te la pongo de enemiga. Te va a destruir”. No tiene Satanás mayor victoria que destruir al varón por manos de la mujer porque Dios le dio al varón el auxilio de la mujer.

25) Al primero que crea Dios es al varón, Adán. Y es a Adán a quien le dice que no tiene que comer del fruto del Paraíso. No hubo problema. Adán lo sabía, después viene Eva. Dios le había dicho a Adán que no comiera del árbol antes de que existiera Eva. Por lo tanto, Eva no había escuchado la prohibición de comer del fruto del árbol de labios de Dios, porque leemos en el Libro del Génesis que esta prohibición es anterior a la creación de Eva. De modo que cuando Eva desobedece, yo no sé si desobedece primero a su marido y después a Dios o primero a Dios y después a su marido. Adán era santo en ese momento antes del pecado; desobedecer al marido no era lo mismo que ahora, que estamos después del pecado. Porque ahora suelen dar motivo los maridos para que sus esposas no los obedezcan. Pero en ese momento no había motivo. Eva desobedece entonces a su esposo y a Dios.

26) Desobedece a Dios desobedeciendo a su marido, que le había trasmitido la prohibición. Eva lo sabía perfectamente. Se lo explica muy bien a la serpiente. Adán se lo había dicho y ella se acordaba. Pero Eva en su diálogo con la serpiente se suelta de la autoridad del marido. Y no solamente come ella, sino que le da de comer a Adán. Éste, por complacer a su mujer, desobedece a Dios y come. Consideremos cómo se corrompe la inocencia del primer Adán y de la primera Eva y cómo este proceso de corrupción es como un bosquejo, como un esquema de pecado que se va a ir repitiendo generación tras generación y que va a causar la ruina de la humanidad, la destrucción de los pueblos.

27) Para comprender el daño que se produce con esta culpa no debemos perder de vista que la primera relación que tenía Adán era directamente con Dios. Después viene su relación con el jardín, con los animales y por fin su relación esponsal con Eva, que va a ser la que aumente sus relaciones sociales para formar primero una familia, después una ciudad y por fin toda la sociedad humana. Pero el primer vínculo del varón es con Dios. El varón está llamado a ser un ser religioso.

28) Se oye preguntar a menudo ¿por qué actualmente son más religiosas las mujeres que los varones? Esto es consecuencia del pecado original. No debería ser así. Tendrían que ser los varones los primeros en su religiosidad. Pero Satanás lo aparta al varón de Dios por medio de su mujer. Precisamente aquella que, por vocación, había sido llamada a ser el auxilio divino para el varón. Porque según el designio divino la esposa estaba destinada a ser ministro del Amor de Dios para el esposo. Eso será lo que va a restaurar el Sacramento del Matrimonio. Para remedio de lo que falta en esta sociedad y en toda sociedad humana desde la caída.

29) Eva, que era una inquilina del Paraíso, quiso ser dueña. Se apoderó del Paraíso. No podía ser que ahí, en el Paraíso, que era su jardín, hubiera un árbol del que ella no pudiera comer. Se olvidó de que ella era - digamos - inquilina y no dueña. Lo que le propuso Satanás fue ser como Dios: el ejercicio ilegal de la divinidad y la usurpación de la Divina Providencia. Se dijo: ¿por qué no?

30) Adán ¿qué tendría que haber hecho? Tendría que haber protegido a su mujer de la tentación. Adán estuvo distraído. Él era el justo, cuya primera y más importante relación era con Dios, el que había recibido el encargo del cuidado del Paraíso, el que había recibido de Dios tanta ayuda y por fin a su mujer como auxilio. ¿¡Cómo él se olvidó de la relación con Dios por la relación con su esposa!?

31) Y todavía, después la acusa: “La mujer que Tú me diste por compañera me dio del árbol y comí”7 . No se da cuenta Adán de que cuando él no cuida a su esposa, el Demonio la utiliza como puerta para destruirlo. Si el varón no es religioso y no ayuda a su esposa a mantenerse religiosa, la religiosidad desviada de la mujer o la mujer tentada, se vuelve contra él y lo destruye. Porque lo aparta de la relación con Dios. Hay muchas mujeres que se ponen celosas del marido cuando es religioso porque son hijas de Eva y no se dan cuenta de que el varón religioso es también su mejor protector contra el enemigo. Otras bregan media vida para que el marido se convierta a la fe o a la piedad, y cuando el Señor les concede lo que tanto pidieron, se disgustan y no saben ya qué hacer con un esposo convertido.

El proceso de sanación de las penas

32) La sanación de las penas del pecado original en el varón y en la mujer comienza ya pronto,desde el Antiguo Testamento. Pronto, por la misericordia de Dios, el amor humano y la familia comienzan a ser sanados. Porque ya en el Antiguo Testamento se opera la santificación de la familia que culminará con la sacralización y consagración del matrimonio, por obra de Jesucristo.

33) Podemos decir que en el Antiguo Testamento Dios, por la Alianza, contrae parentesco con el pueblo de Dios. Siendo Él pariente del pueblo, le exige al pueblo que sea santo porque Él es Santo. Dios entra en la familia humana y la santifica con su Presencia. En el Antiguo Testamento Él entró en el nosotros humano.

Sacralización y desacralización del matrimonio y la familia

34) Jesucristo, en el Nuevo Testamento, nos introduce en el Nosotros divino; de modo que quedamos divinizados. Ya no es Dios quien entra en el Nosotros humano, sino que es la creatura humana la que es admitida al parentesco, más aún, a la filiación divina ¡Es una lástima que no disfrutemos más de esta perspectiva maravillosa! Por eso es tan importante predicarla. Desde Cristo el matrimonio está invitado a ser vivido como una realidad sagrada, sacral.

35) El actual proceso demoníaco de desacralización de la familia equivale a su destrucción. Se opone frontalmente al designio divino. Y en eso se ve que es obra del Ángel rebelde, homicida desde el principio. Quiere destruir al hombre porque es la obra de Dios que motivó su rebeldía. La desacralización de la familia termina con la abolición de todo vínculo familiar esponsal y con la abolición del hombre también. Porque el hombre se forma en la familia, es un ser familiar, y si se destruye la familia por la desacralización, al fin eso equivale a la abolición del hombre.

36) La desacralización de la familia produce la destrucción de la sociedad. Y por eso la necesidad de restauración de la familia. Este no es un mal de ahora; en el tiempo de Nuestro Señor Jesucristo, también estaba destruida la familia en todo el mundo mediterráneo. Se conservaba un poco en el pueblo de Israel porque Dios había puesto la familia en el centro de su cultura de santidad. Los profetas les habían dicho: “Tienen que vivir la santidad en la familia. Sean santos. No hagan como en Canaan ni como en Egipto, donde el amor no es el lugar donde la sexualidad está ubicada, en su santidad”8 .

El proceso divino de sanación del amor

37) Entonces, ¿qué hace Dios? Hace un pueblo santo y procura ahí fomentar la santidad de la familia como para guardarla, y dentro de una familia santa y justa nace Nuestro Señor Jesucristo. En el Libro del Levítico9 , se da un primer paso en la doctrina de la ley acerca de la santidad sexual en el pueblo de Israel. Dios le dice a Moisés que le diga al pueblo que no tienen que hacer como en Egipto, de donde vienen, ni como en Canaan, adonde van.

38) Pero la Ley de Moisés no había sido suficiente para restaurar la naturaleza caída y sanar a fondo la dureza del corazón. Jesucristo viene a restaurar el matrimonio haciéndolo Sacramento. El séptimo, el último, pero en realidad aquél a cuyo servicio están todos los demás. Porque es allí, en la unión esponsal sacramental, donde culmina la realización - por obra de la gracia del amor esponsal - de la imagen creada más perfecta de lo que es el amor divino.

39) El Cantar de los Cantares lo presenta como una chispa desprendida del Amor de Dios que arde, y como que incendia, los corazones de las creaturas. Es una saeta de fuego, una chispa de amor divino. Y es un amor tal que muchas aguas no pueden extinguirlo 10. En ese amor la sensualidad y la sexualidad están al servicio del amor y lo expresan.

40) Por el contrario en Egipto y en Canaán, como sucede también hoy en el mundo descristianizado, la sexualidad se desligaba del amor esponsal. La sexualidad enloquecía y, perdida la razón, se desviaba hacia el incesto, la promiscuidad sexual, hasta la bestialidad. Al separar la sexualidad del amor, el ser humano se deshumaniza. Y la deshumanización de la sexualidad produce la deshumanización del matrimonio, de la familia y de la sociedad.

41) En la Antigua Alianza, si bien se tolera la poligamia, la monogamia se tiene como lo ideal.
La historia de Jacob muestra cuánto sufrimiento acarrea la rivalidad de las esposas y las envidias entre los hijos. Jesucristo reivindica la monogamia del Principio, la conquista total del amor único. “Que tenga el esposo su esposa y la esposa su esposo”11 . Una relación única.

42) La Antigua Alianza era un paso, gigantesco, pero todavía no el definitivo, hacia una perfección que tenía que venir. Jesucristo dijo a los judíos que Moisés les había dado permiso para repudiar a su mujer por la dureza de sus corazones todavía no sanados del todo. Pero que en el Nuevo Testamento no debe ser así porque en el principio no era así. En el principio los dos eran una sola carne. En el Evangelio lo que Jesús trae es el amor verdadero y en el amor verdadero no puede haber fractura. Hay fractura cuando no hay amor verdadero. Pero si los bautizados desde niños y luego de jóvenes viven una vida cristiana verdadera, van a amarse verdaderamente y por lo tanto van a poder sufrir por amor.

43) Así que por más que la familia sea atacada por Satanás para destruirla, porque él es homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira, nosotros sabemos que el Amor de Dios va a triunfar, que no se puede extinguir la familia sobre la tierra por más dinero que pongan para destruirla. Porque esto se hace con dinero. Todos estos planes cuestan mucho dinero. Si lo emplearan en ayudar a las familias a ser lo que deben ser, creo que también harían un negocio. ¡Pero no! Hacen un negocio de la destrucción de la familia. Los negocios de la pornografía, la prostitución, el aborto, y el tratamiento médico y psicológico de los daños que provoca la industria del vicio y de los espectáculos.


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1 1ª Tesalonicenses 4, 9
2 Gertrudis von Le Fort, La Mujer eterna, (Ed. Patmos, Madrid 1965) pág. 57
3 Hebreos 1, 4
4 Génesis 3, 16
5 Romanos 7, 14-23
6 Romanos 7, 25
7 Génesis 3, 12
8 Ver el Levítico, la ley de la santidad familiar en el capítulo 18
9 Levítico 18
10 Cantar de los Cantares 8, 6-7
11 1ª Corintios 7, 2


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Comentarios al autor: bojorgeh@gmail.com
Comentarios al monitor del foro: xvillalta@consultores.catholic.net


Participación en el foro:

¿Cuales son, para el varón y para la mujer, las consecuencias del pecado original?
¿Quién y cómo logra sanar el amor?


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