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Madre sola, una realidad heroica
En nuestra sociedad actual, por las circunstancias que sean y que no nos corresponde juzgar, hay un gran número de madres solteras, abandonadas, separadas, divorciadas, viudas, violadas, etc. que viven su maternidad con orgullo y dignidad


Por: María Osiris Reyes | Fuente: Yo Influyo



Hace más de dos mil años una adolescente judía dijo sí a ser madre en condiciones realmente difíciles y su “SI” cambio la historia de la humanidad. Todo a su alrededor estaba en su contra.

Una virgen desposada con un varón que se llamaba José…el nombre de la virgen era María(1) y …antes que viviesen juntos, se halló haber concebido en el vientre por obra del Espíritu Santo(2)

En aquella cultura el desposorio era el inicio del matrimonio legal que culminaba con el traslado de la desposada a la casa del esposo, y ello podía tomar meses o incluso años. Mientras tanto ella seguía viviendo en casa de su padre y bajo su autoridad.
Entró el ángel a la presencia de María y le dijo…..Vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo…Dijo María: Yo soy la servidora del Señor; hágase en mi lo que has dicho(3)

Que valiente jovencita, ¿Cómo podía decir que sí? ¿A caso no era conciente de todos los problemas que tendría si aceptaba ese embarazo?

1. Era una noticia que la tomaba por sorpresa y en las circunstancias menos oportunas.

2. ¿Qué iban a decir sus padres, ella era hija única y sus padres le habían dado todo el mejor ejemplo? ¿Cómo podía ella decirles una noticia así?

3. ¿Qué iba a decir José al saber que él no era el padre? José era un hombre ejemplar y confiaba plenamente en ella. Seguramente la denunciaría o la rechazaría.

4. ¿Qué iba a decir la sociedad que considerarían ese suceso como un adulterio cuando la Ley de Moisés ordenaba que las mujeres adúlteras se les matara apedreadas

5. Ella era una adolescente y tenía una vida por delante como para ser madre a tan temprana edad.

6. Además José era un simple carpintero y pobre, qué vida le esperaba a ese bebé.

7. No tenía ninguna protección social. Su hijo nacería en la más completa miseria, entre paja y estiércol, en una casa ajena y en un lugar extraño.

8. ¿Para qué traer a sufrir a un hijo a este mundo? ¿A caso no sabía que su hijo sería incomprendido, acusado injustamente y hasta crucificado?

Aquélla madre adolescente tenía todos los argumentos para decir “no” a su maternidad. Tenía que enfrentar al mundo desde su tierna edad. Sin embargo su respuesta ¡Hágase en mi lo que has dicho! Nos deja perplejos. ¡Qué valiente mujer! ¡Qué heroica! ¡Qué generosa!

En ese momento, ella tomo esa decisión sola, sin poder consultarle a alguien, pero con la absoluta confianza, esperanza y Fe de que el Único dueño y dador de la vida, el que hoy le hablaba, no la abandonaría, ni la dejaría a su suerte. Esa era una prueba de Fe absolutamente superada.

En nuestra sociedad actual, por las circunstancias que sean y que no nos corresponde juzgar, hay un gran número de madres solteras, abandonadas, separadas, divorciadas, viudas, violadas, etc. que viven su maternidad con orgullo y dignidad. Que se enfrentaron a sí mismas, a sus padres, a la sociedad y a la cultura de muerte de nuestro tiempo para dar un SI definitivo a la vida y a la responsabilidad que esa respuesta implica.

Ese SI se convirtió en la llave que abre puertas, porque Dios nunca abandona a los que le aman y en El confían, como sucedió con María, que después de su valiente respuesta fue acogida a su alrededor. Ello no evitó el juicio de los demás, ni la pobreza en la que vivió, ni el sufrimiento de su hijo. Porque esos son los parámetros que esta sociedad tiene para medir la felicidad. Pero nos equivocamos. Los pobres, conocen y viven la felicidad porque ella no depende de los bienes materiales, sino de lo que anida en la mente y en el corazón humano y en ello los pobres nos dan lecciones de generosidad, de esperanza, de alegría, de amor. Tampoco, nadie en este mundo, ni el hombre más rico de este planeta, puede evitar el sufrimiento, porque él es parte de nuestra condición humana, no puede ser feliz aquél que no ha probado el cáliz del sufrimiento.

Si bien María no fue una Madre soltera, sí fue una Madre que se encontró sola para tomar esa decisión, aceptando con Fe la vida que se le confiaba. Su valentía transformó la historia de la humanidad, nos regaló el privilegio de la Salvación por medio de su Hijo Jesucristo.

Mi respeto y reconocimiento para todas las grandes mujeres que enfrentan solas la responsabilidad de ser madres, empezando por mi Madre. ¡Dios las bendiga!

Preguntas o comentarios al autor

(1) Lucas 1,26
(2) Mateo 1,18
(3) Lucas 1,31,38.
(4) Juan 8,5



mrcordovamx@yahoo.com.mx





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