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¿Es lícito el diagnóstico prenatal?
El diagnóstico prenatal puede ser lícito cuando respeta la dignidad del embrión.


Por: Miguel Angel Fuentes. | Fuente: Miguel Angel Fuentes



Consulta

Tengo 16 años, y quiero saber cómo se valoriza y se ilumina la situación del Diagnóstico prenatal. ¿Cuál será el planteamiento? ¿Es problema o no? ¿Hasta dónde? ¿Cuál es la iluminación interdisciplinar. que nos dice la biología, la medicina, la psicología, sociología, la antropología filosófica, cuál será la reflexión teológica, que nos diría el Magisterio de la Iglesia? ¿Algo dirá el derecho canónico, que dice la sagrada Escritura? Por último cuál será su valoración Moral.

Respuesta

De todas sus preguntas, que para ser contestadas requieren un tratado, le respondo lo que buenamente puedo, según mi entender y mi tiempo. Para más detalles puede consultar la bibliografía que doy al final.

En el estado actual de los conocimientos y de las posibilidades de la medicina, muy raramente puede tener relación con finalidades terapéuticas. El problema principal es su conexión con el aborto selectivo, es decir, la decisión de interrumpir el embarazo ya sea por detectar mediante el diagnóstico anomalías en el embrión o en el feto, o bien que el mismo posee el sexo no deseado. Para poder dar luego un juicio moral es necesario tener en cuenta: si existen “indicaciones” médicas para hacerlo; cuáles son los métodos; cuáles son los fines[1].

1. Indicaciones médicas

Indicaciones médicas quiere decir que existen fundadas motivaciones para proceder a un diagnótico prenatal. Se dicen motivaciones fundadas algunas de las siguientes: edad de la madre superior a los 36 años; presencia de un hijo ya nacido con trisomía 21 (mongolismo); presencia en uno de los progenitores de una aberración cromosómica balanceada (es decir, que en él no se manifiesta pero que puede serlo en sus descendientes); presencia de un hijo afectado por un desorden metabólico, o si uno de los padres es portador del gen responsable de tal desorden; presencia de un hijo afectado por hemoglobinopatía grave o si uno de los padres es portador del gen responsable; presencia de un hijo ya afectado de enfermedades asociadas al cromosoma X o cuando la madre es portadora del gen interesado; etc.

2. Procedimientos

Los más comunes son:

1) Ecografía por ultrasonido: No es una técnica traumática; no revela anomalías genéticas o cromosómicas sino sólo malformaciones somáticas estructurales. Sirve para disponerse a una terapia en fase neonatal, y en futuro tal vez algunas intervenciones quirúrgicas intrauterinas. Es la técnica que más raramente se relaciona con el aborto.

2) Fetoscopía: Es una técnica invasora (por la introducción del fetoscopio en el interior del útero), que se usa cuando no resulta suficiente la ecografía, o bien para tomar muestras de sangre o de tejido del feto para analizarlo. Comporta muchos riesgos de interrumpir el embarazo o producir partos prematuros.

3) Placentocentesis: Técnica invasora para tomar sangre fetal en orden a análisis genéticos. Comporta un riesgo alto de interrupciones del embarazo. Está en desuso y es sustituida por la fetoscopía.

4) Amniocéntesis: Es la más empleada para la diagnosis genética y se procede por extracción de una porción del líquido amniótico. Tiene un índice de riesgo bastante aceptable.

3. Finalidades o posibilidades

En cuanto a las posibilidades hay que decir que las detecciones de malformaciones somáticas (por ecografía) pueden servir para intervenir con cirugía neonatal. Pero los exámenes genéticos, en el caso de detectar enfermedades no abren, por el momento, ninguna posibilidad terapéutica (salvo algún caso de malformación somática debida a defectos genéticos que podían tratarse quirúrgicamente en los primeros días de vida, como el caso de espina bífida o hidrocefalia); esto quiere decir, que las hipótesis que se abren son: raramente (pero puede darse) la hipótesis de realizar una terapia inmediatamente después del nacimiento, y –lo más común– elegir entre la aceptación del embrión o el aborto. Es por este motivo que normalmente el diagnóstico prenatal tiene finalidades abortivas. En este caso el diagnóstico tiene finalidades selectivas. En algunos ambientes se habla de “biopsia de embrión”[2].

4. Juicio moral[3]

Sobre la licitud o ilicitud se han dado diversas soluciones morales.

Entre las soluciones claramente falsas podemos indicar:

–Los que sostienen que el diagnóstico prenatal es inútil, incluso en vistas al aborto, porque la solución más práctica es directamente la eutanasia neonatal, absteniéndose de alimentar al neonato malformado o con problemas genéticos (así, por ejemplo, H.D. Aiken).
–Los que afirman que es útil en vista a una selección abortiva; si bien el aborto es una solución poco feliz, “es la mejor entre dos posibilidades infelices” (el aborto o un hijo deforme). Así sostuvo, por ejemplo, N.N. McIntyre, genetista de fama mundial.

–Es útil en vista a practicar el aborto, en base al principio de que el derecho a la vida del embrión o del feto está subordinado al derecho de los padres sobre la calidad de vida del hijo (derecho a tener hijos sanos). Esta es la posición de las Iglesias Protestantes expresada por el Consejo Ecuménico de las Iglesias en 1981, mitigada dos años más tarde en cuanto se suplantó el principio del derecho de los padres por el de la libertad de conciencia.

–En el otro extremo tenemos el rechazo total a todo tipo de diagnóstico prenatal por su posible uso abortivo (así, por ejemplo, algunos movimientos pro vida, especialmente en Estados Unidos).

La posición de la moral católica es que el diagnóstico prenatal es lícito en determinadas condiciones: primero, que se dé respeto absoluto por la vida del embrión (aceptación del mismo, sean cuales sean sus condiciones genéticas); segundo, que existan indicaciones médicas. Evidentemente hay menos problemas para la ecografía (técnica no invasora) que para la amniocéntesis y semejantes.

La Instrucción Donum vitae al responder a la pregunta sobre la licitud del diagnóstico prenatal (P. II, n. 2) responde: "Si el diagnóstico prenatal respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano y si se orienta hacia su custodia o hacia su curación, la respuesta es afirmativa."

El diagnóstico prenatal puede dar a conocer las condiciones del embrión o del feto cuando todavía está en el seno materno y permite, o consciente prever, más precozmente y con mayor eficacia, algunas intervenciones terapéuticas, médicas o quirúrgicas.

El diagnóstico prenatal es lícito si los métodos utilizados, con el consentimiento de los padres debidamente informados, salvaguardan la vida y la integridad del embrión y de su madre, sin exponerles a riesgos desproporcionados. Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte. Por consiguiente, la mujer que solicitase un diagnóstico con la decidida intención de proceder al aborto en el caso de que confirmase la existencia de una malformación o anomalía, cometería una acción gravemente ilícita. Igualmente obraría de modo contrario a la moral el cónyuge, los parientes o cualquier otra persona que aconsejase o impusiese el diagnóstico a la gestante con el mismo propósito de llegar en su caso al aborto. También será responsable de cooperación ilícita el especialista que, al hacer el diagnóstico o al comunicar sus resultados, contribuyese voluntariamente a establecer o a favorecer la concatenación entre diagnóstico prenatal y aborto.

Por último, se debe condenar, como violación del derecho a la vida de quien ha de nacer y como transgresión de los prioritarios derechos y deberes de los cónyuges, una directriz o un programa de las autoridades civiles y sanitarias, o de organizaciones científicas, que favoreciese de cualquier modo la conexión entre diagnóstico prenatal y aborto, o que incluso indujese a las mujeres gestantes a someterse al diagnóstico prenatal planificado, con el objeto de eliminar los fetos defectuosos o portadores de malformaciones o enfermedades hereditarias».


Bibliografía

[1] - Sgreccia, Elio, Manual de Bioética,Ed. Diana, México, D. F., 1996, pp.255-275 .

[2] “Un grupo de investigadores ha conseguido detectar defectos en embriones tan sólo unos días después de su concepción, según un informe publicado recientemente por la revista especializada The New England Journal of Medicine. Las pruebas, que se realizan ya en diversos centros de Estados Unidos y Gran Bretaña, son llevadas a cabo mediante una técnica de análisis microscópico llamada ‘biopsia de embrión’; permite extraer una célula del embrión concebido por fecundación ‘in vitro’, antes de que sea implantado. Los científicos precisan que la extracción de la célula no perjudica el desarrollo del futuro ser. La prueba permite averiguar si los genes acarrearán fibrosis cística y rechazar a los que están afectados por el mal. El profesor Alan Handyside, del hospital Hammersmith de Londres, destaca que ya ha nacido el primer bebé que fue sometido a este tipo de prueba. Se trata de una niña que, como se pudo averiguar en los análisis, no sufre de fibrosis cística. Esta técnica es una más de las que permitirán, en lo inmediato ‘elegir’ el embrión ‘más conveniente’. Para muchos, es un poco la frontera donde puede comenzar la ‘fabricación de gente a medida’, según convenga. Las mujeres embarazadas tienen hoy la opción de someterse a pruebas indoloras y casi sin riesgo, que permiten saber características de su futuro hijo... La opción crea polémicas en todo el mundo, porque ante un diagnóstico positivo muchas parejas deciden detener el embarazo” (Diario La Prense, 29 de octubre de 1992, tercera sección, p.6).

[3] Cf. Sgreccia, op. cit., I, pp. 255-275.

Bibliografía complementaria.

- Blasquez, Niceto, Bioética fundamental, BAC, Madrid 1996, pp. 468-476.

- Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitae, parte II, n. 2.






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