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Testimonio de una mujer quien ha sufrido dos abortos
Tengo 29 años, y aborté cuando tenía 20, por decisión propia e influencia de mi madre


Por: Anónimo | Fuente: Catholic.net



Tengo 29 años, y aborté cuando tenía 20, por decisión propia e influencia de mi madre; y nuevamente cuando tenía 26. Yo siempre había hecho todo bien en mi vida, como hija y como alumna. Tuve relaciones por primera vez a los 19 y no tenía ninguna educación sexual. El chico era mi novio desde hacía poco tiempo, yo estaba estudiando en la Universidad. Mi madre, cuando le conté que estaba embarazada me dijo que ese era el día más triste de su vida y que mi papá no debía enterarse.

Con el paso de los años me he dado cuenta de que a partir de esa edad mi vida se arruinó, y la relación con mi madre se deterioró por completo, se volvió cada vez peor. Yo seguí haciendo todo lo que "debía" hacer: estudiar, recibirme, estar de novia (pero ya con otra persona, porque ella me prohibió ver a ese chico), etc., pero no volví a ser feliz ni a sentrime exitosa enalgo (salvo sucesos puntuales).

A los 26 volví a quedar embarazada y nuevamente aborté, esta vez ya mucho más conciente de lo que hacía; ya a sabiendas de todo lo que eso significaba, y estando con una pareja estable. Yo ya me había confesado, había comprendido lo malo de lo que hice, sin embargo lo volví a hacer años después. Es como que adquirí un temor a la maternidad, cuando yo siempre amé a los niños y creí que iba a ser una madre excelente.

A veces temo que ya no voy a poder ser madre, o creo que no tengo derecho, que debería adoptar. También -a veces- tengo miedo de ser madre, de que Dios me castigue, miedo de tener mis hijos y que entonces se mueran o enfermen, como castigo o compensación. También -otras veces- es miedo de haber quedado estéril, de que cuando realmente quiera tenerlos, Dios ya no me lo permita.

Estoy en pareja, pero siempre con mucha inestabilidad
emocional. Siempre tengo relaciones sexuales sin "cuidarme" en períodos fértiles, a pesar de no desear tener hijos ahora; pero luego siento temor y entonces tomo esa pastilla anticonceptiva de emergencia, para no quedar embarazada. Y dudo antes de tomar la pastilla, y sufro mucho cuando lo hago,pero es como si lo buscara inconcientemente. Y ya la he tomado muchas veces,
a pesar de que hace daño, incluso meses seguidos.

No sé como superar todo eso, porque ya debería tener hijos y sin embargo sigo con el miedo o rechazo. Estoy convencida de que, de haber tenido hijos cuando vinieron, mi vida hubiese sido mejor y más feliz. Siento que he ido perdiendo el amor por la vida en general, y que valoro poco la propia. No logro trabajar de manera responsable, ni me esmero en hacer cosas por mí. Sí trato de estar linda siempre, pero me pongo de novia con parejas incovenientes o que no me valoran tanto.

Tengo ánimos pero me duran unos días, luego siguen días de depresión en los cuales no quiero salir ni hacer nada. Ir a misa y rezar me ayuda mucho. Cuando algo me hace pensar en esto, generalmente rezo y lloro mucho. LLORO MUCHO, y no sé si eso me hace bien o mal, porque me entristece, pero a veces creo que lo que necesito es llorar más para borrarme el dolor y ser conciente de que yo sufrí.

Cuando debo completar algún formulario, en la parte que dice "Hijos", yo respondo "NO"; pero siempre por dentro pienso que "SI", yo fui madre. No sé si el origen de esta especie de depresión es todo exclusivamente por esto, o si se suman otros factores. Pero cuando leí el artículo sobre depresión post aborto, me sentí identificada con algunas cosas, y quería comentárselas.A veces coincidía mi depresión con el momento en que el niño habría nacido, o sea que sería su cumpleaños... y yo me daba cuenta de eso.

Tengo pésima relación con mi madre, quien hasta el día de hoy sigue diciéndome en alguna discusión que no estoy en condiciones de ser madre. En esos momentos siento que la odio.

Las dos veces quedé embarazada en la misma altura del año, y aborté a la misma altura del año, en diciembre, cerca de la Navidad lo cual lo hizo más triste. Lo que más me da esperanzas, es pensar en el "SÍ" de María cuando aceptó su maternidad, y rezo para poder decir ese "sí", y no caer de nuevo en la tentación de querer decidir algo que no debe decidirse.





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