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Segunda parte. El lobby de las células madre de origen embrionario
Es comprensible que las presiones sobre el dinero y especialmente sobre la posibilidad de publicar haga que muchos investigadores guarden silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa


Por: Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular | Fuente: fluvium.org



1. Las promesas sobre el potencial terapéutico de las células madre de origen embrionario

A finales de 2005 nadie ignora que el intento de dirigir las células madre embrionarias hacia el tipo celular deseado para transferirlas a un enfermo (Terapia regenerativa), ha resultado imposible. Mantener la promesa de curar enfermedades con estas células es el mayor fraude a las expectativas de enfermos incurables. La diabetes y la enfermedad de Parkinson son las más citadas. Ahora bien:

a) No se ha logrado una tecnología eficiente para aislar y cultivar las células madre de origen embrionario y mantener estables las líneas celulares derivadas de ellas, como pone de manifiesto entre otros el trabajo de Stojkovic[31], del 2004, en que a pesar de todo sigue “pidiendo” más tiempo y más investigaciones (más embriones) para conseguir “domesticarlas”.

b) Los experimentos realizados en modelos animales ponen de manifiesto que las células troncales de origen embrionario no son aptas para uso terapéutico. Este uso está impedido por la posibilidad de rechazo inmune y, sobre todo, por el hecho de que inducen la formación de tumores[32] cuando se transfieren al organismo. Los experimentos que se han llevado a cabo se centran fundamentalmente en modelos animales de la enfermedad de Parkinson; se ha conseguido en el de ratón recuperar la función perdida[33]; sin embargo, los datos no son extrapolables al hombre. Actualmente hay sólo un trabajo publicado[34] de transferencia de células de origen embrionario a primates (un modelo de la enfermedad de Parkinson). En él se pone de manifiesto que las células transferidas tienen un efecto positivo a breve plazo pero no se puede descartar la posibilidad de formación de tumor. Más aún, no hay datos para afirmar que la solución médica de esta enfermedad sea una transferencia de células madre de tipo embrionario o diferenciadas a neurales..

Algunos autores, como Bernat Soria, han publicado que la inyección a ratones de células productoras de insulina, derivadas de las embrionarias, pudo corregir la diabetes[35] en un ratón, durante un breve periodo de tiempo. Sin embargo, las células secretoras de insulina derivadas de las embrionarias no son productoras de la hormona; como puso de manifiesto el investigador de Harvard Douglas Melton, en Science, estas células captaban la insulina del medio de cultivo[36]. Ambos investigadores en terapias frente a la diabetes trabajan con células madre de adulto pero el primero lo oculta y el segundo hace campaña en contra del valor de éstas. Soria es un destacado divulgador de la obsesión por la investigación con embriones. Y Melton fue nominado “Líder de la Política Científica del año 2004” por la revista Scientific American por el hecho de haber "abogado y aconsejado estudios más extensos con las células madre embrionarias”. Todos saben que la diabetes no se va a curar con estas células pero ellos, no se sabe por qué, están convencidos de que serán útiles aunque no saben cómo. Son convicciones no científicas.

Tampoco son convicciones científicas las que llevan a negar a priori valor terapéutico a las células troncales “de adulto”. Precisamente negar el valor regenerativo a estas células del organismo es un aspecto clave del grupo de presión pro-embrionarias. Hacen que se ignoren, y se oculten, los valiosos resultados conseguidos y destacan, por el contrario, los temores de que no crezcan lo suficiente, o de que no se conozca “suficientemente”, el mecanismo de acción por el que ejercen un efecto regenerativo sobre el organismo enfermo[37]. No hay ninguna razón científica alguna para ello.

La única ventaja técnica de las células embrionarias es que crecen mucho (tanto que producen tumores si se transfieren al organismo) y que pueden dar teóricamente cualquier tipo celular. Pero las células de adulto crecen ¡in vivo!, se les hace crecer in vitro, y ellas mismas se diferencian a lo que el organismo necesite. Y, es muy significativo que los defensores de obtenerlas de embriones humanos no han contestado nunca a la sencilla pregunta de que si pretende curar con ellas a un enfermo que tiene necesidad de sustituir un tipo determinado de célula ¿por qué es “necesario” partir de una célula de la que pueden derivarse muchos tipos diferentes? Esa forma de conducirse la célula embrionaria lejos de ser una ventaja no es más que un grave estorbo, puesto que sólo sirve una y se obtiene una mezcolanza.

Más aún, no se han encontrado razones que pudieran llegar a justificar destruir embriones humanos, ni generarlos para uso de terceros. Esto contrasta con la licitud ética y la racionalidad científica de usar, para curar, un proceso que es justamente el que tiene prevista la naturaleza para regenerar los tejidos dañados. Por ello el lobby exige mantener a todos, especialmente a los enfermos y sus familias, en la ignorancia de la realidad biomédica y en la falsa idea de que en la investigación con embriones está el futuro. Las páginas de Internet, que como la del Dr. David Prentice de Washington, señalan con datos exhaustivos y rigurosos los avances en la aplicación de las células de adulto, se marginan sistemáticamente. Sin embargo, un comentarista de ciencia puede hacer cualquier descalificación sin aportar ningún dato. Es un ejemplo entre muchos, el comentario de Gina Kolata en el influyente New York Times, “nunca ha sucedido el hecho de tratar un enfermo con células de adulto”.

Afortunadamente la realidad es bien otra. Se han descubierto, en muy breve tiempo, y descrito las células madre de todos los órganos y tejidos del organismo y se trata con éxito de ayudarles en su propia capacidad regenerativa. Mas aún, si el problema de algunas de las células de adulto es su escasa velocidad de crecimiento, se ha resuelto mediante ingeniería genética; concretamente se ha logrado que células humanas b-pancreáticas crezcan controladamente y además induzcan tolerancia, de tal modo que transferidas a ratón modelo de diabetes tipo1 humana, han corregido la enfermedad[38]. Pero el investigador Narushima no ha conseguido que los medios de comunicación se interesen por su hallazgo.

2. Embriones preimplantatorios y fetos como “material de partida” para obtener células madre

Para la obtención de las células madre de origen embrionario se usaron embriones humanos preimplantatorios fecundados in vitro, e inicialmente excedentes de la práctica de estas técnicas. Los embriones cultivados varios días hasta alcanzar la fase de blastocisto se desintegran para tomar de ellos las células que componen la masa interna celular. Las células embrionarias se han inmortalizado como líneas celulares[39]. La tasa de producción de estas células, y sus características, han resultado ser dependientes de la calidad de los blastocistos, de las condiciones del aislamiento y de la experiencia del grupo. También se han obtenido las células de embriones de menos de 5 días, concretamente en el estado de mórula[40].

La tecnología del diagnostico genético preimplantatorio (PGD) ha mostrado que es posible sacar una o dos blastómeras del embrión de 3 días y que éste prosiga posteriormente su desarrollo[41]. Las clínicas de FIV ofrecen este análisis como un sistema general para detectar embriones genéticamente ‘anormales’, o que presenten predisposición genética a algún tipo de tara, para desecharlos sin transferirlos antes de implantarlos en el útero. Algunos datos apuntan a que de los embriones desechados como anormales, se puedan obtener células madre embrionarias normales. De hecho algunas alteraciones parecen corregirse en el desarrollo temprano[42].

2.1. Biopsias de los embriones preimplantatorios dedicados a procreación

En la línea de lo que se ha llamado la “obsesión por las células madre embrionarias” y formando parte de las campañas dirigidas a conseguir fondos públicos de la administración Bush, Robert Lanza, de la ACT al que ya nos hemos referido, propone la creación de un banco de células embrionarias obtenidas a partir de una biopsia de los embriones humanos antes de su transferencia al útero materno. Una propuesta inútil que no resuelve ni el problema técnico ni el ético del uso de embriones para terapia regenerativa. Se apoya en un trabajo suyo reciente[43] que muestra la obtención de células madre de origen embrionario de ratón desde una sola blastómera sacada de un embrión de ratón de ocho células y que esa manipulación no afecta al desarrollo. La técnica de obtener células madre embrionarias desde una sola célula extirpada al embrión de ocho no está validada, ni está asegurado que la biopsia no afecte al embrión. Más aún ¿puede pensarse seriamente que una clínica de FIV ofrezca biopsias de los embriones en cultivo preparados para transferirlos a su madre?

Es obvio que una intervención de riesgo, como ésta, para investigar un potencial beneficio futuro de terceros no puede estar justificada ni legal ni éticamente. Incluso, si se plantease como objetivo guardarlas en un banco de células autólogas por si el propio embrión las necesitara después, no deja de formar parte de esa gran falacia vertida a la sociedad: las células madre de origen embrionario ni sirven para curar ni son necesarias para curar. Y ¿qué razón puede haber para no optar por los bancos de células madre presentes en la sangre del cordón umbilical y disponibles en el momento del parto? Es posible que esta pregunta no tenga más respuesta que no se trata de guardar una biopsia por si la necesitara después de nacer, sino que el banco de células de biopsias se surtiría justamente en buena parte de los embriones preimplantatorios que no llegasen ni a nacer.

Son muy significativas las declaraciones en la página electrónica de la ACT, que acompañan informando de este “hallazgo”. Dice Michael West, Presidente y Director Científico de ACT: “Ultimamente el campo de investigación en células madre esta proveyendo de nuevos tratamientos para las enfermedades todavía incurables…; es importante destacar que estos avances no obvian la necesidad de investigaciones medicas como las que se realizan por transferencia nuclear y otras técnicas relacionadas que tienen más potencial en el campo de la medicina regenerativa”.

2.2. De los embriones a los fetos y a la clonación reproductiva

El carácter excesivamente inmaduro de las células madre de origen embrionario ha llevado a analizar las posibilidades de cultivar los embriones durante más tiempo y explorar así la diferenciación de las células en el seno mismo del embrión en el periodo en que hubiera comenzado su implantación. El trabajo de Stojkovic, ya citado, describe el cultivo de blastocistos para obtener embriones tempranos con una masa celular interna bien formada, modificando el protocolo generalmente usado de cultivo de los embriones vivos. Cambiando el medio en el día 3 y pasándole, en el día 6, a un medio condicionado (cuyos componentes desempeñan un importante papel en la embriogénesis temprana), se produce la eclosión en el día 8 y el embrión de esa edad posee células maduras. Otro trabajo, publicado también en el año 2004, muestra que en el día 9 tras la fecundación el embrión comienza a formar un polo similar al cono de implantación aunque la masa interna no forma la estructura bilaminar en disco propia de un embrión en su segunda semana de desarrollo[44]. De este modo, el desarrollo del embrión en un medio artificial permitiría obtener células madre de origen embrionario que ya hayan iniciado su compromiso hacia una de las capas germinales; esto es, iniciado ya el proceso de “domesticación”.

Dos avances en el conocimiento del desarrollo embrionario han puesto de manifiesto que la estrategia terapéutica de sustitución regenerativa de órganos o tejidos con células de origen embrionario no será factible. Por una parte, la construcción de un órgano o tejido es un proceso epigenético que autorregula la propia organogénesis controlando la proliferación de las células inmaduras[45]; es decir, la organización multicelular es el resultado de un proceso activo que regula el crecimiento tisular según el patrón de la morfogénesis, en plena dependencia del entorno y, por tanto, es muy difícil de reproducir artificialmente. Más aún, un transplante de células inmaduras a un organismo tiene, según el tejido de que se trate, una “ventana de tiempo específico” en que cede el crecimiento para poder diferenciarse in situ[46] y en la que el control entre diferenciación y crecimiento evita que las células madre transferidas produzcan tumores.

La idea inicial de un proceso in vitro desde células troncales de origen embrionario a un tejido u órgano para transplante ha resultado no sólo muy complejo sino “necesitado” en buena medida de llevarse a cabo in situ, o in vivo. Así, la obsesión por las células embrionarias comienza a transformarse en la obsesión por las células de fetos y, mejor aún, si estos son a la carta.

En esencia, todo el mundo rechaza como criminal la clonación “reproductiva”. La idea de obtener un ser humano desde el núcleo de una célula de otro, construido artificialmente, y no engendrado o generado a partir de la herencia genética de un padre y una madre, no ha encontrado aún razones justificables. Por otra parte, la clonación de un primate no se ha logrado y es posible que no esté cercana. Las clonaciones o semiclonaciones en el ámbito de la FIV no son tales sino simples fecundaciones, más o menos sofisticadas al incorporar como parte del proceso de constitución de un cigoto una etapa de transferencia nuclear de uno o de los dos gametos. Sin embargo, y como se demostró en Naciones Unidas en marzo del 2005, el rechazo de una clonación humana que sólo avanzara hasta el estado de embrión preimplantatorio, para destruirlo y aprovechar sus células con fines terapéuticos, tiene el consentimiento expreso o al menos la indiferencia de muchos. El lema “reproductiva no, pero terapéutica sí”, resume esta postura.

Ahora bien, la postura de rechazar toda forma de clonación humana sea cuál sea la finalidad, va acompañada de dos opiniones diferentes respecto a la técnica de transferencia nuclear en sí misma. Algunos pensamos que puesto que esta técnica, al menos en su estado actual, es inapropiada para clonar seres humanos, podría estar legitimado su uso en una investigación relativa a las células madre de tipo embrionario siempre y cuando se cumplieran las condiciones siguientes: a) que tal investigación fuera de verdadero interés biomédico, y no meramente biotecnológico; b) no se pudiera llevar a cabo sobre otro material biológico; y c) siempre y cuando la obtención de óvulos se solucionara realmente; esto es, si se pudieran sustituir los óvulos humanos por los componentes moleculares que permiten multiplicarse una célula con la dotación genética de una somática. Afirmar que los datos muestran que, hoy por hoy, el resultado de la transferencia nuclear no ha sido un verdadero embrión de primate no-humano o humano, más o menos malformado, es muy diferente a legitimar la clonación humana con fines terapéuticos, o legitimar racionalmente la obsesión por conseguir unas células de muy dudoso valor manipulando a las mujeres como donantes de óvulos.

Evidentemente, no se cumplen ninguna de estas condiciones. Por ello, se llega a la misma conclusión que quienes piensan que es necesario prohibir la tecnología de la transferencia nuclear en sí misma, por considerarla en el camino de perseguir la clonación humana. Razón no les falta. En efecto, considerando las reacciones de los “clonadores” ante el engaño de Hwang, se pone de manifiesto, el carácter acientífico de estas supuestas investigaciones biomédicas a favor de la salud y por solidaridad con los enfermos.

Ya en el 2003, en pleno debate de la clonación humana, la revista The New England Journal of Medicine en un artículo firmado por George Q. Daley declara la postura del lobby[47]. Para contrarrestar la oposición a la clonación, reclaman “el derecho a crear células madre embrionarias humanas personalizadas mediante transferencia nuclear”. “No importa lo que el Congreso decida; estos tratamientos deben desarrollarse en todo el mundo. Médicos y científicos de los Estados Unidos deberían estar en el centro de las actuaciones y no a un lado. Queremos estar seguros de que la miopía legislativa no apague la luz de la ciencia”. Es muy significativo que se aporten las Actas de prohibiciones de la clonación reproductiva que pretenden proteger las investigaciones y las aplicaciones terapéuticas de los estudios de transferencia nuclear: a) el Acta del 2003 (S. 303) acerca de la “Prohibición de la clonación humana y protección de la investigación con células madre”, defendida por el Senador Orrin Hatch de Utah, dirigida “no a prohibir la tecnología de transferencia nuclear, sino a prohibir la implantación del producto en un útero o en el equivalente funcional de un útero”… Esta última frase contiene un escalofriante presentimiento del mundo potencial de reproducción ex vivo descrito por Aldous Huxley en su libro “ Un mundo feliz”. b) Y otro esfuerzo por prohibir sólo la clonación reproductiva es la enmienda de la “Federal Food, Drug, and Cosmetic” al Acta de 2003 “Prohibición de la Clonación” (H.R. 801), acerca de “prohibir el uso de la transferencia nuclear para iniciar un embarazo”.

No cabe duda del empeño en seguir intentando la “clonación terapéutica” arropada bajo la capa de solidaridad con los enfermos. Pero, ahora más que nunca, la alerta hacia el reino del “Mundo feliz”, muestra su cierto carácter profético. No está en la comunidad científica la idea de “hombres epsilón” pero sí de “granjas de embriones”. En febrero de 2004, un equipo con Michael West, Robert Lanza y Anthony Perry publicaron “un procedimiento que abre un camino nuevo e importante para tratamientos humanos”: una clonación terapéutica, en ratón, sobre la base de obtener un clon en fase de embrión, ponerlo a gestar y cuando ya es un feto que ha domesticado sus células, abortarlo y sacar las células madre fetales y así tener células de corazón a la carta[48], mejores aún que las de adulto. Con lo que llevamos recogido, no requiere ni merece más comentario.

3. La agenda del lobby pro células madre embrionarias no deja resquicios abiertos[49].

3.1. Presiones sobre los intereses profesionales y económicos del investigador.


Las revistas científicas desempeñan un papel importante en la comunidad científica. El prestigio de algunas, como Nature o Science, cerca al científico. Cualquier investigador desea que sus trabajos se publiquen precisamente en las revistas de gran impacto ya que todo el mundo las cita. En cualquier concurso a un puesto de investigación o docente, o en la financiación de un proyecto al que deba recurrir un científico se medirán sus méritos por el número de trabajos publicados en esas revistas que muchos citan. Estas revistas no aceptan un trabajo que muestre eficiencia terapéutica de las células de adulto a menos que afirmen su convencimiento de que es importante mantener la investigación con las de origen embrionario, en pro de los enfermos.

La política científica ejerce una potente presión económica sobre los equipos de investigación. Por ejemplo, en EE.UU., donde el Presidente Bush impuso en 2001 una limitación a la concesión de fondos para investigar con nuevas líneas de células madre de origen embrionario, los que trabajan con células madre de adulto tienen un recorte presupuestario muy potente por parte de los NIH (National Institutes of Health) que de forma abrumadora favorece la investigación con las de origen embrionario; como recoge su base de datos (NIH grant database); desde 2001 al presente se han concedido fondos a 750 proyectos que responden a "células madre embrionarias," frente a 140 de “adultas” y 139 del cordón umbilical. Otro ejemplo significativo es la concesión, de la practica totalidad del fondo nacional de España de I+D de células madre, a los proyectos con embrionarias.

En su mayor parte los investigadores en este campo están asociados, y algunos de ellos son promotores, de empresas biotecnológicas. Por ejempo, Irving Weissman de la Universidad de Stanford, es cofundador de varias compañías, incluida Stem Cells, Inc.; Douglas Melton es cofundador de la Curis, Inc. Esto no significaría tanto si no fuera por la falta de transparencia; pero de las 600 referencias de Weissman en el mes de marzo pasado, en relación con las células madre, sólo en 23 da su afiliación a Stem Cells, Inc. De forma similar de las 344 menciones a Melton en relación con estas células se indica su pertenencia a Harvard y sólo en dos se menciona Curis.

3.2. Intimidación de los oponentes

Es comprensible que las presiones sobre el dinero y especialmente sobre la posibilidad de publicar haga que muchos investigadores guarden silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa. A nadie le interesa crearse enemigos por criticar el supuesto potencial terapéutico de las células embrionarias. Lo que no es ni compresible, ni justificable, es que el lobby pro investigación con embriones se atreva a afirmar, y repetir, que se trata de los prejuicios religiosos contra esta práctica, que, a su vez, se acompañan con la indiferencia por el sufrimiento de los enfermos incurables y sus familias.

La agenda del lobby tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados. Los debates tienen que centrarse en enfrentar, precisamente, la ciencia y la religión. El lema es claro: hacer creer a la sociedad que los defensores de las células embrionarias tienen motivaciones exclusivamente científicas mientras los oponentes (o simplemente defensores de las de adulto) sólo tienen motivos religiosos[50]. El progreso científico, afirman, debe ser defendido de la religión.

Para consultar la primera parte del artículo:

El lobby de las células embrionarias, telón de fondo del fraude de la clonación

[1] Hwang Woo Suk, Sung Il Roh, Byeong Chun Lee, Sung Keun Kang,Dae Kee Kwon, Sue Kim, Sun Jong Kim, Sun Woo Park,Hee Sun Kwon,Chang Kyu Lee, Jung Bok Lee,Jin Mee Kim, Curie Ahn, Sun Ha Paek, Sang Sik Chang, Jung Jin Koo, Hyun Soo Yoon, Jung Hye Hwang,Youn Young Hwang,Ye Soo Park, Sun Kyung Oh, Hee Sun Kim, Jong Hyuk Park, Shin Yong Moon ,Gerald Schatten. "Patient-Specific Embryonic Stem Cells Derived from Human SCNT Blastocysts". Science 308, (2005), 1777-1783.

[2].Hwang, W.S., Ryu, Y.J., Park, J.H., Park, E.S., Lee, E.G., Koo, J.M., Jeon, H.Y., Lee, B.C., Kang, S.K., Kim, S.J., Ahn, C., Hwang, J.H., Park, K.Y., Cibelli, J.B., Moon, S.Y. "Evidence of a pluripotent human embryonic stem cell line derived from a cloned blastocyst". Science 303, (2004), 1669–1674.

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[4] Cibelli J.B., Stice S.L., Golueke P.J., Kane J.J., Jerry J., Blackwell C., Ponce de Leon F.A., Robl J.M. Cloned transgenic calves produced from nonquiescent fetal fibroblasts. Science 280, (1998), 1256-1258.
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[8] Byeong Chun Lee, Min Kyu Kim, Goo Jang, Hyun Ju Oh, Fibrianto Yuda, Hye Jin Kim, M. Hossein Shamim, Jung Ju Kim, Sung Keun Kang, Gerald Schatten, Woo-Suk Hwang. Dogs cloned from adult somatic cells Nature, 436 (2005),1102.
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[14] Drazen, J.M. “Legislative Myopia on Stem Cells” N. Engl. J. Med. 349 (2003),300.

[15]Wakayama, T., Perry, A.C.F., Zuccotti, M., Johnson, K.R., Yanagimachi, R. Nature 394, (1998), 369–374. En ratón el equipo de Ruddolf Jaunisch ha conseguido en el año 2004 clones derivados del núcleo de una neurona olfatoria (Nature (2004), DOI: 10.1038/nature02375).

[16] Wakayama, T., Tabar, V., Rodriguez, I., Perry, A.C.F., Studer, L., Mombaerts, P. "Differentiation of Embryonic Stem Cell Lines generated from Adult somatic Cells by Nuclear Transfer". Science 292, (2001), 740-743.

[17] Hochedlinger, K., Jaenisch, R. “Nuclear Transplantation, Embryonic Stem Cells, and the Potential for Cell Therapy” N. Engl. J. Med. 349, (2003), 275–286; Mombaerts, P. "Therapeutic cloning in the mouse". PNAS 100 (2003), 11924–11925; Barberi, T., Klivenyi, P., Calingasan, N.Y., Lee, H., Kawamata, H., Loonam, K., Perrier, A.L., Bruses, J., Rubio, M.E., Topf, N., Tabar, V., Harrison, N.L., Beal, M.F., Moore, M.A., Studer, L. "Neural subtype specification of fertilization and nuclear transfer embryonic stem cells and application in parkinsonian mice". Nature Biotechnology 21, (2003), 1200–1207.

[18] Simerly, C., Dominko, T., Navara, C., Payne, C., Capuano, S., Gosman, G., Chong, K.Y., Takahashi, D., Chace, C., Compton, D., Hewitson, L., Schatten, G. "Molecular correlates of primate nuclear transfer failures". Science 300, (2003), 297.
[19] Nature, Vol 438, 1 December, 2005.

[20] Declaraciones en el The NY Times. December 25, 200.
[21] Andersen, A.N., Gianaroli, L., Nygren, K.G. “Assisted reproductive technology in Europe, 2000. Results generated from European registers by ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology). The European IVF-monitoring programme”. Human Reproduction, 19 (2004), 490-503.

[22] El Pais, 24 de enero de 2005.

[23] “Se ha limitado a la revisión y análisis de datos anónimos y a la ayuda en la preparación del manuscrito”.

[24] Varios observadores, incluyendo una nota anónima en Internet desde el “Biological Research Information Center”, cuestionan el análisis del DNA usado para demostrar los resultados del experimento. La coincidencia el patrón del DNA del enfermo y del de las células es demasiado perfecta indicando que sea un duplicado.

[25] A comienzos de diciembre Hwang notificó a los editores de Science que una figura de la publicación “online” tenía imágenes duplicadas (Science, 2 de diciembre, pág. 1402); El 16 de diciembre Science corrige la tabla disminuyendo el número de líneas; Donald Kennedy. Editorial Expression of Concern: sciencexpress.org /22 December 2005. Page 1. 10.1126/science.1124185.

[26] Wilmut I., West M.D., Lanza R., Gearhrt J.D. Smith A., Colman A., Trounson A., Campbell. “Human Embrionic Stem Cells. ScienceExpress, published online doi:10.1126/science.1123832 .13 December 2005.

[27] Erika Check “Where now for stem-cell cloners?” Nature, 438 (2005), 1058-1059.

[28] Cfr el ya citado articulo de Konrad Hochedlinger y Rudolf Jaenisch “Nuclear Transplantation, Embryonic Stem Cells, and the Potential for Cell Therapy en la revista N. Engl. J. Med., 349 (2003), 275-286.

[29] Hübner, K., Fuhrmann, G., Christenson L.K., et al. “Derivation of oocytes from mouse embryonic stem cells”. Science, 300 (2003), 1251-1256.

[30] cfr. entre otros el articulo en el New York Time del 29 de diciembrr de 2005 “Panel Further Discredits Stem Cell Work of South Korean Scientist “, de Choe Sang-Hun.

[31] Stojkovic, S., Lako, M., Strachan, T., Murdoch, A. "Derivation, growth and applications of human embryonic stem cells". Reproduction 128, (2004), 259–267.

[32] Erdö, F., Bührle, C., Blunk, J., Hoehn, M., Xia, Y., Fleischmann, B., Föcking, M., Küstermann, E., Kolossov, E., Hescheler, J., Hossmann, K.A., Trapo, T. "Host-Dependent Tumorigenesis of Embryonic Stem Cell Transplantation in Experimental Stroke". Journal of Cerebral Blood Flow & Metabolism 23, (2003), 780–785.

[33] Bjorklund, L.M., Sanchez-Pernaute, R., Chung, S., Andersson, T., Chen, L., Jenkins, B.G., Wahlestedt, C., Kim, K.S., Isacson, O. "Embryonic stem cells develop into functional dopaminergic neurons after transplantation in a Parkinson rat model". Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 99, (2002), 2344–2349; Kim, J.H., Auerbach, J.M., Rodriguez-Gomez, J.A., Velasco, I., Gavin, D., Lumelsky, N., Lee, S.H., Nguyen, J., Sanchez-Pernaute, R., Bankiewicz, K., McKay, R. "Dopamine neurons derived from embryonic stem cells function in an animal model of Parkinson’s disease". Nature, 418, (2002)., 50– 6.

[34] Takagi, Y., Takahashi, J., Saiki, H., Morizane, A., Hayashi, T., Kishi, Y., Fukuda, H., Okamoto, Y., Koyanagi, M., Ideguchi, M., Hayashi, H., Imazato, T., Kawasaki, H., Suemori, H., Omachi, S., Iida, H., Itoh, N., Nakatsuji, N., Sasai. Y,, Hashimoto. N. "Dopaminergic neurons generated from monkey embryonic stem cells function in a Parkinson primate mode". J. Clin. Invest. 115, (2005), 102–109.

[35] Soria, B., Roche, E., Berna, G. et al. "Insulin-secreting cells derived from embryonic stem cells normalize glycemia in streptozotocin-induced diabetic mice". Diabetes 49, (2000), 157-162.

[36] Rajagopal, J., Anderson, J., Kume, S., Martinez. O.I., Melton, D.A. "Insulin Staining of ES Cell Progeny from Insulin Uptake". Science 299, (2003), 363.

[37] Cfr entre otros muchos artículos: Rosenthal N., “Prometheus’s Vulture and the Stem-Cell Promise”. N Engl J Med, 349 (2003), 267-274.

[38] Narushima, M., et al. "A human b-cell line for transplantation therapy to control type 1 diabetes". Nature Biotechnology. (2005). Doi:10.1038/nbt1145.

[39] cfr. por ejemplo Cowan, C.A, et al. "Derivation of embryonic stem-cell lines from human blastocysts". N. Engl. J. Med. 350, (2004), 1353-1356.

[40] Strelchenko, N., et al. "Morula-derived human embryonic stem cells". Reprod.BioMed. 9, (2004), 623-629.

[41] Handyside, A.H., et al. "Pregnancies from biopsied human preimplantation embryos sexed by Y-specific DNA amplification". Nature 344, (1990), 768–770; Staessen, C., et al. "Comparison of blastocyst transfer with or without preimplantation genetic diagnosis for aneuploidy screening in couples with advanced maternal age: a prospective randomized controlled trial". Hum. Reprod. 19, (2004), 2849-2858.

[42] Check, E. "Biologists forced to reassess embryo test". Nature 437, (2005), 1075.

[43] Chung, Y., Klimanskaya1., Becker, S., Marh, J., Lu, Shi-Jiang, Johnson J., Meisner, L., Lanza R. “Embryonic and extraembryonic stem cell lines derived from single mouse blastomeres”. Nature (2005), doi:10.1038/nature04277.

[44] Fong, C.Y., Sathananthan, H., Wong, P.C., Bongso, A. "Nine-day-old human embryo cultured in vitro: a clue to the origins of embryonic stem cells". Reproductive BioMedicine Online 9, (2004), 321–325.
[45] Nelson, C.M., Jean, R.P., Tan, J.L., Liu, W.F., Sniadecki, N.J., Spector, A.A., Chen, C.S. "Emergent patterns of growth controlled by multicellular form and mechanics". PNAS, 102, (2005), 11594-11599.

[46] Eventov-Friedman, S., Katchman, H., Shezen, E., Aronovich, A., Tchorsh, D., Dekel, B., Freud, E., Reisner, Y. "Embryonic pig liver, pancreas, and lung as a source for transplantation: Optimal organogenesis without teratoma depends on distinct time windows". PNAS, 102, (2005), 2928-2933.

[47] Daley, G.Q. “Cloning and Stem Cells — Handicapping the Political and Scientific Debates”. N Engl J Med 349, (2003), 17-18.

[48] Lanza,R., Moore M.A., Wakayama , T., Perry, A.C., Shieh, J-H., Hendrikx, Leri, A., Chimenti, S., Monsen, A., Nurzynska, D., West M.D., Kajstura,D., Anversa, P. “Transplantation Regeneration of the Infarcted Heart With Stem Cells Derived by Nuclear” Circ. Res., 94 (2004), 820-827.Online Feb 5, 2004: DOI: 10.1161/01.RES.0000120863.53562.

[49] Michael Fumento, publica en mayo de 2005, en Citizen Magazine un interesante artículo titulado “Why the Media Miss the Stem-Cell Story “ en el que analiza gran cantidad de datos sobre la historia de este gran lobby. Deste artículo se han tomado la mayor parte de los datos de este apartado.

[50] Cfr. Entre otros muchos: Weissman, I. L. “Politic stem cells”. Nature. Advance online publication|doi:10.1038/nature04305|Published online 16 October 2005 Research on embryonic stem cells holds huge promise for understanding and treating disease. Many people oppose such research on religious and ethical grounds.

 





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