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Dimite el director de la Fundación Mundial de Células Madre tras una serie de escándalos
La polémica surgió a raíz de una entrevista que una de las investigadoras concedió en mayo de 2004 a la revista científica Nature, en la que reconocía sus donaciones sin saber que tal comportamiento conllevaba problemas éticos


Por: Mujer Nueva | Fuente: Mujer Nueva



El mayor experto en genética y primer científico en clonar embriones humanos, el surcoreano Hwang Woo-suk, ha anunciado, en noviembre de 2005, la dimisión de sus cargos públicos y como director de la Fundación Mundial de Células Madre tras admitir que utilizó para sus experimentos óvulos de colaboradoras pertenecientes a su equipo.

En una rueda de prensa en la Universidad Nacional de Seúl, Hwang Woo-suk ha pedido perdón tras confirmar las "trágicas y embarazosas" noticias de que había utilizado los óvulos donados por dos jóvenes investigadoras de su equipo para su investigación sobre células madre. "Centrado como estaba en los esfuerzos científicos, tal vez no he visto los aspectos éticos relacionados con mi trabajo", ha reconocido durante su comparecencia.

El uso para investigación de seres humanos con ´relación de dependencia´ está considerada "una violación de la ética médica" en numerosos países. Esta revelación, por quien es considerado como el principal impulsor de la investigación biogenética de Corea del Sur, se suma al escándalo que el pasado lunes causó uno de sus colaboradores cuando dijo que había pagado a mujeres para conseguir óvulos.

En su comparecencia, el científico ha precisado, no obstante, que la donación de óvulos por parte de sus asistentes fue voluntaria, aunque contara con el consejo en contra de un funcionario supervisor del proyecto. También ha añadido que en caso de ser mujer, probablemente él también hubiese donado óvulos.

Las investigaciones habían puesto al experto surcoreano, considerado un héroe en su país, en la vanguardia de los estudios genéticos humanos que utilizan los descubrimientos sobre células madre para tratar enfermedades incurables, como el Alzheimer, el Parkinson y la diabetes.

El profesor Hwang acaparó las portadas de los periódicos en febrero del año pasado cuando, junto a su colega de la Universidad Nacional de Seúl Moon Shin-yong, logró clonar treinta embriones a partir de 242 óvulos procedentes de esas 16 mujeres.

Hwang dirigía el Fundación Mundial de Células Madre, el primer banco mundial de ese tipo de células, puesto en marcha el pasado octubre dentro de la Universidad Nacional de Seúl y es además el ´padre científico´ del primer perro clonado del mundo, Snuppy, considerado por la revista Time "la invención más sorprendente de 2005".

Donaciones voluntarias

En un principio, el comité de ética de la Universidad respaldó al científico y a su equipo, y rechazó las acusaciones que comenzaron a llegar al centro sobre las actividades poco éticas y posiblemente ilegales del experto.

El Ministerio de Sanidad y Bienestar de Corea del Sur tampoco encontró problema legal o moral alguno en la actuación de Hwang y su equipo, pese a que este mismo mes un investigador estadounidense, Gerald Schatten, ya abandonó el equipo por sus sospechas sobre cómo se obtenían los óvulos. Según las pesquisas hechas por el Ministerio, las investigadoras donaron sus óvulos porque no podían encontrar suficientes células de este tipo para las investigaciones. "La tecnología no estaba tan avanzada como hoy y eran necesarios óvulos para crear una línea celular", se ha justificado por su parte el aludido.

La polémica surgió a raíz de una entrevista que una de las investigadoras concedió en mayo de 2004 a la revista científica Nature, en la que reconocía sus donaciones sin saber que tal comportamiento conllevaba problemas éticos.

El informe remitido por el Ministerio de Sanidad surcoreano hizo hincapié en que el proceso de las donaciones de óvulos no violó ningún principio legal o moral, pues fueron realizadas por voluntad propia y no hubo ningún beneficio económico. Algunas voces ya han señalado que esta postura oficial tiene que ver con el interés de las autoridades coreanas por mantenerse a la cabeza en este terreno, "sin demasiada preocupación por los estándares éticos internacionales", como dice Jin Kyo-hoon, experto en bioética de la Universidad de Seúl.

Sin embargo, esta controversia se une al escándalo surgido el pasado lunes cuando un responsable del hospital encargado del suministro de óvulos al equipo de Hwang admitió que pagó unos 1.500 dólares a cada una de las 16 mujeres particulares que donaron sus células para los experimentos genéticos.

No obstante, el responsable dijo que esta compensación se realizó bajo su responsabilidad, a título personal, sin que hubiera consultado antes al profesor Hwang, que siempre lo negó, asegurando que procedían de mujeres voluntarias dispuestas a colaborar con sus trabajos. El pago a donantes de óvulos no era ilegal en 2003, aunque sí está prohibido en Corea del Sur a raíz de una ley de este mismo año.

Hwang ha confirmado que por el momento seguirá con sus investigaciones en la Universidad de Seúl, "para devolver el apoyo recibido y por todos aquellos con enfermedades incurables".





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