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“Los niños no son una enfermedad”, recuerda el Papa en Austria
El Pontífice defendió tenazmente el derecho a la vida de todas las personas


Por: . | Fuente: ForumLibertas



Contra el aborto y la eutanasia: “Los niños no son una enfermedad”, recuerda el Papa en Austria

Benedicto XVI llama “egoístas” a los europeos por su falta de hijos, denuncia la crisis de Occidente y pide a los austriacos que defiendan sus raíces cristianas

En su visita de tres días a Austria, que concluyó este domingo, 9 de septiembre, la voz del Papa se ha mostrado especialmente crítica con los partidarios del aborto y la eutanasia: “Los niños no son una enfermedad”, recordó Benedicto XVI.

El Pontífice defendió tenazmente el derecho a la vida de todas las personas, especialmente de los no nacidos, y subrayó que “el aborto, en consecuencia, no puede ser un derecho humano, es totalmente opuesto. Es una ‘gran herida en la sociedad’”.

El Papa recordó que “fue en Europa en donde la noción de derechos humanos fue formulada por primera vez” y destacó que “el derecho humano fundamental, el antecedente de cualquier otro derecho, es el derecho a la vida misma. Esto es verdad desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.

“Estamos actuando como abogados por una profunda necesidad humana, hablando por los niños no nacidos que no tienen voz. No cierro los ojos a las dificultades y conflictos que muchas mujeres experimentan, y me doy cuenta que la credibilidad de lo que decimos también depende de lo que la Iglesia haga para ayudar para ayudar a las mujeres con problemas”, aclaró Benedicto XVI.



“El aborto está mal”


“Llamo, entonces, a los líderes políticos a no permitir que los niños sean considerados como una especie de enfermedad, ni abolir en la práctica de vuestros sistemas legales que el aborto está mal”, exhortó el Papa.



Seguidamente, el Pontífice animó a los presentes a que “¡alienten a los matrimonios jóvenes a establecer familias y convertirse en madres y padres! No solo los asistirán sino que se beneficiarán como sociedad entera”.



“También apoyamos decididamente sus esfuerzos políticos para favorecer las condiciones que permitan a las parejas jóvenes criar a sus hijos [...] que los niños no sean vistos como una carga, sino como un don por encima de todo”, añadió.



Contra el suicidio asistido


A continuación, el Papa expresó su preocupación por el suicidio asistido: “Temo que en algún momento las personas gravemente enfermas sean presionadas tácita o explícitamente para solicitar la muerte o administrársela ellos mismos. La respuesta adecuada al sufrimiento del término de la vida es el amor y el acompañamiento en el camino hacia la muerte –especialmente con la ayuda de los cuidados paliativos– y no la ‘muerte asistida activamente’”.



Hacen falta “urgentes reformas estructurales necesarias en cada área del sistema social y de asistencia en salud, así como estructuras organizadas para el cuidado paliativo. También se debe tomar medidas concretas: en el acompañamiento espiritual y psicológico de los gravemente enfermos y moribundos, sus familias, y los médicos y personal sanitario”, animó Benedicto XVI.



Raíces cristianas


Ese mismo viernes, el Papa recordó que “Europa no debe negar sus raíces cristianas” ya que éstas “han modelado profundamente este continente”.



En su alocución en alemán en el Palacio de Hofburg en Viena, el Santo Padre subrayó que Europa “será para todos un buen lugar para vivir solo si se construye sobre sólidas bases culturales y morales de valores comunes tomados de nuestra historia y tradiciones”.

“Mariazell, el gran santuario de Austria, es también un lugar de encuentro para los diferentes pueblos de Europa. Es uno de esos lugares en donde los hombres y mujeres obtienen, y siguen haciéndolo ‘fuerza de lo alto’ para una vida correcta", prosiguió.



“La fe ha modelado profundamente el carácter de este país (Austria) y su gente. ¡Consecuentemente, debe ser una preocupación de todos asegurar que nunca llegue el día en que solo las piedras hablen del Cristianismo¡ Austria sin la vibrante fe cristiana no sería más Austria”, manifestó Benedicto XVI.



“Los europeos, faltos de niños”


Al día siguiente, ante 30.000 fieles que aguantaron estoicamente la fuerte lluvia caída sobre el santuario de Mariazell, el Pontífice recordó también a los austriacos el egoísmo de los europeos por su falta de niños, tachándolos de “faltos de confianza en el futuro”.



Ante la minúscula virgen, Benedicto XVI denunció también la existencia de una “crisis en Occidente” por su incapacidad de distinguir “la verdad” y “resignarse”, alertando de que sin esa verdad la ciencia puede destruir al mundo y el hombre.



En la homilía que pronunció ese mismo sábado en la misa de celebración de los 850 años de fundación del santuario, el Papa proclamó el corazón mismo de la fe de la Iglesia, según el cual sólo Jesús “es el puente que pone en contacto inmediato a Dios con el hombre”.



“Nuestra fe se opone decididamente a la resignación que considera al hombre incapaz de la verdad, como si ésta fuera demasiado grande para él [...] Esta resignación ante la verdad es el origen de la crisis de Occidente, de Europa”, afirmó el Pontífice.



Esta desconfianza en la verdad implica también desconfianza ante el futuro, sentimiento que, según el Papa, explica el invierno demográfico del viejo continente: “Europa se ha empobrecido de niños: queremos todo para nosotros mismos, y tal vez no nos fiamos demasiado del futuro”, concluyó.

 





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