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Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia
La disputa pública y cultural de hoy, ya no está centrada en la economía ni en la política sino en los valores que le dan sentido a la persona y que orientan su conducta


Por: Carlos María Abascal Abascal Carramza | Fuente: Catholic.net



Distinguidas, Distinguidos integrantes de la Mesa,
Amadísima esposa Rosy, no sería posible hablar sobre vida y familia sin tu presencia testimonial, una gran mujer, una gran cristiana.

Señoras y Señores:

Es muy importante esta reunión, por muchos motivos, desde luego porque estamos enfrentando un proceso legal importante en la Corte, pero desde luego, porque hoy necesitamos refrescar, recordar, enfatizar todas nuestras convicciones sobre el punto de partida de cualquier convivencia social organizada que es justamente la persona humana, su dignidad y la familia que es el medio básico en el que se desenvuelve.

Agradezco mucho la presencia de nuestros colegas, amigos de Argentina, de Chile, la Presidenta de la Red, la Senadora Ana Lilia y de Benjamín Correa, dos gentes enormemente dedicados a esta gran tarea de defender, de promover la vida y la familia.

Eventos como éste, se están realizando en todo el Continente, felicito a Batiquena por su empuje, por su dedicación, a todo el equipo que le acompaña, porque este mensaje de esperanza, tiene que ser repetido, tiene que ser transmitido, en todo el mundo, en todos nuestros Países, porque no olvidemos, que la batalla política es por encima de todo una batalla cultural.

Lo que estamos enfrentando, no es un conjunto de decisiones aisladas de eutanasia de esto, del otro, no, estamos enfrentando una batalla por el apoderamiento del ser humano, sobre ello reflexionaré con algunas consideraciones éticas, políticas, democráticas.

Quiero comenzar mi intervención, observando un poco el tiempo que nos toca vivir, pareciera que en la lógica que el modernismo del siglo XVIII, XIX estamos viviendo tiempos felices crecientemente felices, porque los adelantos científicos y tecnológicos que aparentemente han elevado de una manera sustancial los estándares de vida en el mundo occidental, parece que ya implican el desarrollo permanente. Por momentos pareciera que este progreso continuo de la modernidad ilustrada se ha hecho realidad, cerrando la mirada por supuesto con el pudor de la riqueza frente a la enorme miseria que abruma a miles de millones de seres humanos.

Más aún, podríamos suponer que ya no existen hoy las batallas ideológicas que antaño dividían al mundo con sus consecuentes amenazas militares, el bloque soviético, el bloque norteamericano occidental con todo lo que esto implicaba, porque aparentemente hoy ya nos hemos puesto de acuerdo en que la economía del mercado con algunos matices la democracia con sus peculiaridades por país son la manera más adecuada para organizar la convivencia entre las naciones y dentro de las mismas naciones, países entre comillas socialistas, son enormemente liberales por ejemplo en materia económica y desarrollan una democracia desde el punto de vista al menos electoral, que puede ser modelo para otras democracias.

Sin embargo, cuando analizamos con un poco más de agudeza estos tiempos vemos que la disputa pública y cultural de hoy, ya no está centrada en la economía ni en la política sino en los valores que le dan sentido a la persona y que orientan su conducta.

Hoy estamos insertos en una auténtica batalla antropológica y cultural en la que se pretende definir al ser humano, a la persona humana, al hombre siempre que use la palabra “hombre” la voy estar usando en sentido filosófico, semejante varón y mujer de manera tal de que no tiene como algunos pretenden un contenido sexista. Una batalla cultural que busca definir al hombre desde el poder político y el Estado muchas veces socabando su libertad y su dignidad cuando que corresponde al hombre definir al poder político y al Estado para que su servicio integral sea justamente en favor de la persona anterior y superior en dignidad al Estado.

La persona el hecho más importante, el hecho más trascendente en toda la creación desde luego en la existencia de la humanidad, porque sin hombre no habría estado.

El punto está en que hoy las fuerzas dominantes buscan apoderarse –déjenme hacer un juego de palabras- apoderarse de lo más poderoso que existe sobre la tierra. Lo más poderoso que existe, es el ser humano, tanto porque posee el ser humano una dignidad inalienable como porque el origen, la fuente del poder democrático es justamente la voluntad del hombre que delega el poder en algunas personas para que lo ejerciten en beneficio de todas y de todos.

El mercado quiere adueñarse del hombre, precisamente subyugando la conciencia volviéndolo consumista y metiéndole en la cabeza una necesidad compulsiva de comprar para engrandecer, ensanchar la riqueza con frecuencia de pocos de manera tal de que el hombre renuncie a su propia individualidad para ser manipulado por eslóganes, totalmente no sé que tienda y todo con el poder de no sé que otra cosa, y así sucesivamente.

Pero la otra parte, la parte política, quiere adueñarse del hombre, al menos para lograr el voto, con el cual el ser humano le delegue el ejercicio del poder y en un exceso adicional hay quienes no solo quieren el voto, sino quieren la conciencia de las personas, quieren que las personas renuncien a su conciencia, a su individualidad, a su inteligencia, para delegar en un mecías autonombrado toda la capacidad de decisión de lo que es bueno, y de lo que es malo, de lo que le conviene, y lo que no le conviene a las personas y al país, de manera tal de que es el iluminado el que a fin de cuentas decide por las personas. Y esto no es solo en México, es en varios países hermanos, es en diferentes contextos a lo largo y ancho de nuestro globo terráqueo.

Hoy se están replanteando modelos de convivencia con innegables consecuencias sociales y culturales. Se está discutiendo la naturaleza misma de la persona a partir de preguntas sobre su identidad genética y la posibilidad de modificarla, sobre su identidad sexual introduciendo nuevos conceptos como el de género y la ilusión de elegirlo o cambiar el que ya se tiene, sobre el momento en que comienza y termina la vida de la persona elevando a rango de ley, el supuesto derecho a eliminar seres humanos que todavía se encuentran en proceso de gestación en el vientre materno, no, no estamos viviendo realmente una época novedosa, más bien estamos retornando 25 siglos en el tiempo y nos estamos volviendo hacer exactamente las mismas preguntas que ya se hacían los primeros filósofos griegos: qué es el hombre, de dónde viene, hacia dónde va, cuál es su misión en la vida, las respuestas a estas preguntas no han sido siempre favorables a una concepción integral de la persona que parta de su irrenunciable e inmensa infinita dignidad que le hace valer más a cada persona que todo el universo creado.

Visiones pragmáticas por un lado, nos hablan de un ser humano utilitario para el ejercicio del poder y para el desarrollo del mercado, visiones dogmáticas, como las populistas, las estatistas y las totalitarias nos hablan de un ser humano, sujeto a la voluntad, y a la conciencia, a la inteligencia, al diseño de otras personas y ambas visiones han obstaculizado un sano realismo a la hora de aproximarnos a las grandes cuestiones de nuestra época. Hace algunas décadas este escritor que seguramente conocen ustedes George Orwell, uno de los escritores políticos más audaces del siglo XX dijo que malos tiempos corrían cuando era necesario explicar lo que a todas luces es evidente. Tenemos que explicar que en un óvulo fecundado está absolutamente toda la información genética de un nuevo ser humano y una vez que lo explicamos, tenemos que explicar cómo es posible que entre la fecundación y la doceava semana haya exactamente el mismo ser humano que a partir de la doceava semana, tenemos que explicar lo evidente porque el ataque cultural contra la dignidad de la persona humana va contra lo evidente. Hoy vemos que se difunde una cultura contraria a la solidaridad una verdadera cultura de la muerte, por lo que es importante volver a recordar, lo hemos venido haciendo ya esta mañana, los principios fundamentales de la promoción y defensa de la vida, de las personas desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

Gracias a los avances científicos y tecnológicos de los que hablamos, muchos de los cuales son extraordinariamente útiles y buenos para el desarrollo humano, todos aquellos que permiten la explosión de toda la dignidad humana y en las que el ser humano es el señor, el conductor justamente de estos avances científicos y tecnológicos para su bien. Hoy sabemos gracias a ello que existe un individuo del género humano desde el momento mismo de la concepción y que esta nueva vida distinta y distinguible es diferente de la mujer que la lleva en su seno, el aborto pues, significa la muerte de una persona o si se prefiere la de un individuo humano, -ya aclararemos este tema- persona individuo y siempre tiene consecuencias negativas irremediables, desde la perspectiva de la salud de la mujer aún cuando se lleve a cabo en las mejores condiciones sanitarias el aborto en la mujer produce riesgos tales como la esterilidad, abortos espontáneos subsecuentes, trastornos menstruales, hemorragia, infecciones, su útero perforado, insuficiencia renal aguda. El aborto tiene consecuencias psicosomáticas como insomnio, pérdida de apetito y peso, agotamiento, disminución de la capacidad de trabajo, vómito, frigidez. Los científicos que hoy les hablarán los médicos abundarán en estos temas y evidentemente efectos psicológicos como sentido de culpabilidad que demuestran que el aborto aumenta en seis veces la tasa de suicidio de las mujeres en comparación con las que llevan el embarazo en buen término aún tratándose de un embarazo no deseado y en cinco la probabilidad de caer en vicios como el alcoholismo o la drogadicción. Por todo esto afirmamos frente a la Corte, que no hay aborto seguro. Lo que resulta seguro es que el aborto disminuye la calidad de vida de la mujer, por eso hemos dicho que queremos que vivan los dos y que queremos que con el apoyo de la sociedad y del gobierno los dos vivan bien. Es tal el daño que se produce en la mujer obviamente en el bebé cuya vida se priva a un ser humano. Es tal el daño que produce el aborto que por ello queremos apoyo para la mujer y el bebé y cárcel para los negociantes de la muerte, por ello queremos que el varón asuma su responsabilidad.

Se nos ha dicho que defendemos la vida y atacamos el aborto porque queremos que se penalice a la mujer y que entonces las cárceles mexicanas estarían llenas de mujeres, no, se equivocan no queremos que se penalice a la mujer, lo que queremos es que se le acompañe, es que se le asesore, es que el dinero que se gasta en la ganancia de los laboratorios y de los fabricantes de los insumos propios de esa carnicería que es el aborto, que esos recursos se destinen a la asesoría, a las mujeres y después sin duda al gran tema de la adopción como ya se ha venido hablando acá.

Individuo o persona

Decíamos que hay esta discusión entre si es un individuo o una persona, miren individuo es la expresión mínima de un ser para que siga siendo lo que es de manera tal que si le quitas uno de los elementos deja de ser lo que es, por ejemplo un individuo humano tiene un alma racional y un cuerpo material, si le quitas el cuerpo ya no es un individuo humano por que sería simplemente un ángel y si le quitas el alma ya tampoco es un individuo humano porque entonces sería un animal.

Bueno, esa individualidad permite distinguir a un ser dentro de la misma especie sin que deje de pertenecer a esa misma especie, el individuo que está en el vientre materno, es conforme a la ciencia médica es un individuo del género humano que está completito y que por lo tanto nunca puede ser discriminado por razones de edad o cualesquiera otra y a quienes no se les puede privar de la existencia porque se le anularía el derecho más elemental de todo individuo del género humano que es el derecho a la vida como dice la declaración sobre el cual se fundamenta en el resto de los derechos y libertades.

Tampoco puede ser manipulado ni instrumentalizado como si se tratara de un simple objeto y no un fin en sí mismo.

Pero al mismo tiempo que se trata de un individuo no es una doble naturaleza sino que es otra característica del individuo humano, no perdamos de vista que ese individuo humano es persona. La Constitución habla de individuo, con eso es más que suficiente pero además es persona es decir es un universo de naturaleza espiritual dotado de libre arbitrio y por lo tanto es un todo independiente frente al mundo. La personalidad es justamente la fuente antropológica de la dignidad de la persona humana esta condición espiritual de todos los seres humanos, es justamente el fundamento de la dignidad de la persona humana, pero evidentemente esta espiritualidad tiene otras consecuencias. La personalidad del nuevo ser comienza a forjarse desde la misma concepción. Mi hijita mayor escribió su tesis sobre la educación de los hijos desde el seno materno estrictamente hablando y en una formación adecuada de las parejas rumbo al matrimonio la educación de los nuevos seres humanos comienza desde la más pequeña infancia de los nuevos seres humanos y particularmente desde el momento en que el hombre y mujer deciden pensar en matrimonio para prepararlos mentalmente para asumir el don de la vida, pero biológicamente la personalidad del nuevo ser humano comienza a forjarse en la concepción gracias a la función educadora de los padres particularmente de la madre mientras el nuevo ser humano permanece en su vientre y es que siguiendo a un autor francés Garrilu Lagrance la ley que preside al desarrollo de la personalidad, desarrollo ante todo espiritual es una ley de generosidad y de abnegación que rebasa la simple perfección intelectual y que se transmite por así decirlo de la madre que educa al hijo que la hace suya poco a poco. Y ahí que ustedes la inmensa mayoría de ustedes padres de familia sepan perfectamente bien y yo solo lo recuerdo que la educación de los hijos no es solo la instrucción intelectual, es el desarrollo integral de la personalidad que tiene que ver con el carácter, con la voluntad, que tiene que ver con la afectividad y que tiene que ver también con la salud del cuerpo es un desarrollo integral que sin duda es responsabilidad de los padres desde la concepción misma.

El aborto entonces no solo elimina un individuo humano término constitucional suficiente para lo que estamos sustentando, sino a una persona cuya dignidad infinita e irrenunciables es consecuencia de su espiritualidad y ojo, por lo tanto de su condición de criatura porque el espíritu no puede crearse así mismo. Persona que está llamada a ser su singular aporte al desarrollo de la comunidad al bien común. Y esta afirmación que he hecho es una afirmación filosófica no religiosa. Pero no solamente el concebido, no solamente el concebido no nacido se encuentra hoy amenazado y también a los ancianos, discapacitados, enfermos corren el riesgo y bueno un día de éstos también nos van a decir que a los secuestrados, pues ya ni modo ya se les sacó de la vida social y no hay con que, no hay que negociar con los secuestradores y por lo tanto no hay que pagar nada son algo así como personas desahuciadas en manos de delincuentes, digo … es todo es cuestión de proporcionalidades así se va desarrollando este tema contra la vida todas estas personas corren el riesgo de ser despreciadas por una parte de la sociedad que no quiere asumir el deber de la solidaridad con todas ellas. Las crecientes legislaciones eutanásicas buscan prescindir de las personas enfermas o disminuidas o moribundas por considerar que ya no son útiles a la sociedad y bajo el pretexto de que tienen derecho a una muerte digna. Prácticas similares se establecieron no lo olvidemos en los regímenes totalitarios de la Alemania Nazi, de la Rusia Soviética. Una acción o una omisión que de suyo o en la intención provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio que atenta contra la dignidad de la persona. El dolor humano exige amor y participación solidaria no la expedita violencia de la muerte anticipada, desde luego no hay que confundir la eutanasia con la renuncia al ensañamiento terapéutico la cual es éticamente legítima.

La democracia tiene su base en el respeto a la dignidad de la persona, ya sabemos entonces de dónde viene la dignidad de la persona. No es el Estado, la Ley o algún particular el que otorga los derechos humanos, sino que todo ser humano es sujeto de derechos por sí mismo, rico o pobre, hombre o mujer, sano o enfermo, nacido o no nacido. La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, sin duda en diversos artículos, ya ha hecho una relatoría el Doctor Soberanes, tema que domina con verdadera capacidad. La Constitución, nuestra Carta Magna tutela la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Pero, abundemos en esta parte, una característica esencial de la democracia recuerden que el 3° Constitucional dice: que la democracia es una, no es solo una estructura de organización jurídica, no es solo una estructura de organización política, sino que es un sistema de vida, bueno, pues una característica esencial de la democracia como estructura jurídica es que todos los individuos somos iguales frente a la Ley, por qué un individuo de menos de doce semanas, no va a ser igual frente a la Ley, y se le puede privar de la vida sin consecuencia legal alguna, y solo al arbitrio de una persona.

Esta ruptura del orden constitucional, esta ruptura del orden democrático, hace enormemente vulnerable al País, porque entonces esta desigualdad frente a la Ley, abre el espacio para otras desigualdades, y ya sabemos que aquí muchas autoridades, por ejemplo, se sienten por encima de la Ley. Una nota central también del sistema democrático como régimen político, es que cada persona tiene una individualidad única e irrepetible y una vocación social que le permite hacer una contribución insustituible al bien común.

Por qué personas o si se quiere individuos de menos de doce semanas, no reciben el respeto que requiere su individualidad única e irrepetible, y su vocación social cuando su aportación no puede ser sustituida absolutamente por la de ningún otro ser humano.

Para la democracia en tercer lugar como sistema de vida y de convivencia, todos los individuos gozan de idéntica dignidad, por lo que nadie puede ser discriminado por motivo alguno, bueno pues, aquí se discrimina al menos por motivo de edad cuando no por otras series de pretextos o motivos que hemos escuchado por ahí por todos lados, por ejemplo, no hombre, es que … estos pobres nuevos bebés van a venir solo a sufrir al mundo porque van a nacer pobres en la miseria y en la marginación. Eso se llama egoísmo social, eso se llama no asumir la responsabilidad solidaria que nos corresponde a sociedad y a Estado justamente para eliminar esas condiciones de pobreza y marginación que no son tolerables absolutamente conforme a la dignidad de la persona humana.

Hacer depender la existencia de derechos humanos como el de la vida, del deseo del legislador, equivale a instaurar la arbitrariedad como raíz de un orden jurídico que tenderá inevitablemente al totalitarismo a la ley del más fuerte. Afirmamos: que toda dictadura, y hay dictaduras que no se sienten eh?, y que muchas comunidades aceptan casi pasivamente. Afirmamos que toda dictadura comienza maniatando al derecho, manipulando al derecho, como el criterio de lo recto y de lo justo en la relación entre los hombres.

La defensa y la promoción de la vida, no es una postura emotiva o romántica, no lo que está en juego cuando hablamos de la defensa de la vida desde la concepción, hasta la muerte natural, es la esencia misma de la existencia humana y de la organización política democrática de todos los mexicanos.

Hay valores y principios que le dan soporte a la democracia y que no pueden estar sujetos a discusión o negociación, mucho menos a la dictadura de lo que puedan decir algunos poderosos con frecuencia trasnacionales o supuestas mayorías.

El principal de ellos es el derecho a la vida, precisamente porque es condición de posibilidad de todos los demás. Quienes defendemos y promovemos la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, hemos sido acusados de pretender imponer, -y los tres hemos tocado el tema- nuestras creencias religiosas y preceptos morales en un tema de salud pública, nada más ajeno. Yo sí les he dicho cuál es mi religión, me han sacado muchas fotografías comulgando y yendo a la Basílica y todo esto, y claro que tengo sólidos argumentos teológicos para defender la vida, pero soy político y en la legítima autonomía de la espera temporal y la espiritual en un legítimo, auténtico, y una auténtica laicidad, de la que Ratzinguer habla, Cardenal Ratzinguer, hoy Papa Benedicto XVI como una conquista irrenunciable de la civilización en esa laicidad, los argumentos de orden filosófico, médico, científico, sociológico, histórico; son absolutamente suficientes para la defensa de la vida, pero por supuesto, que todo creyente sea judío, sea protestante, sea católico, tiene todo el derecho del mundo de fortalecer su conciencia de reforzar sus argumentos y convicciones y su actuación pública desde la perspectiva de su fe.

La familia

Dentro de este anhelo por construir una cultura de la vida, una civilización basada en el amor, hay que recuperar el amor para la política, se inscribe el tema de la Familia, la fracción III del artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, suscrita por México dice: La Familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

No más, no menos, varias características tiene la familia para poder afirmar efectivamente que es un elemento natural y fundamental de la sociedad. La familia es el medio idóneo para el óptimo desarrollo de la persona en donde ésta nace y crece. Recibe cuidado, alimentación, atención y afecto. En donde establece el primer contacto con el exterior, en donde aprende a convivir con otras personas, en donde aprende a expresarse y comunicarse, en donde aprende sobre moral y buenas costumbres, en donde aprende valores y desarrolla hábitos y virtudes.

Desde un punto de vista meramente biológico, la familia constituye el ámbito en el que la especie humana cumple su instinto de conservación, tanto por la reproducción, como por la tutela de los nuevos seres humanos protegidos por papá y mamá.

No es la familia un invento cultural, como algunos antropólogos pretenden, sino una institución derivada de la unión permanente natural y abierta a la vida con responsabilidad entre un hombre y una mujer que son complementarios en lo físico psicológico y espiritual. Todos los elementos históricos disponibles escritos o gráficos acreditan la existencia de la familia aunque la familia haya tenido mayor o menor solidez a lo largo de la historia. Recuerdan este tema de el repudio a la mujer adúltera en palabras de Jesucristo, si, y entonces Jesucristo contesta con absoluta puntualidad, bueno, es que, en efecto por la dureza del corazón de los israelitas, así tuvo que suceder, pero advinicio non fuinsic, al principio no fue así, hombre y mujer los creó. Entonces hay en efecto vaivenes momentos diferentes en la historia de la familia, pero la familia ha sido a lo largo de toda la historia los Estados fuertes aún en la lógica de seres libres y esclavos garantía de estabilidad social y es la principal creadora de capital social entendido éste, como el conjunto de valores normas, tradiciones y costumbres que en una determinada sociedad o comunidad están presentes y fundamentan la confianza y la cooperación de una comunidad.

La familia brinda protección al individuo, brinda el desarrollo psicológico, brinda el desarrollo emocional, brinda el entorno necesario para proporcionar a la nueva persona, nuevo ser humano, un marco de pertenencia y de referencia para sus miembros y entre sus miembros.

La familia es la primera e imprescindible comunidad educativa, apoyada subsidiariamente por el Estado y tiene entre sus finalidades la formación de sus miembros para que puedan vivir con plenitud verdaderamente humana para aportar en la sociedad puntual específica en la que les tocó desarrollarse. La familia es la instancia que permite cimentar y desarrollar todas las potencias del ser humano entre ellas su racionalidad que se manifiesta a través de ideas, conceptos, juicios. La herramienta para que razonemos, para que pensemos las ideas, juicios y conceptos es la palabra la cual se aprende en la familia. La dulzura de escuchar a uno de nuestros bebés decirnos por primera vez papá o mamá, la familia es una institución imprescindible en una sociedad, es cierto que se debe tener un máximo respeto hacia las opciones de vida privadas, privadas y que no se puede imponer en una sociedad libre un modo de vida concreto, pero eso no quiere decir que se puedan equiparar tales opciones con la familia en tanto célula que vertebra todo el tejido social.

Por ello, el Estado jamás debe pretender sustituir a la familia sino más bien ayudarla y superar los obstáculos que surjan para que pueda cumplir sus fines naturales que son estratégicos para el buen desarrollo de una sociedad en su conjunto, sea o no democrática. De este principio derivan derechos inviolables de la familia, tales como decidir el número y espaseamiento de sus hijos y el derecho primario de los padres a educar a sus hijos con el apoyo subsidiario del Estado y de las Iglesias.

En los inicios del XXI, la familia tiene que hacer frente a muchos riesgos y queremos volver a insistir, un enemigo de la familia es la pobreza extrema, todavía a pesar de los avances realizados, México tiene una pobreza extrema, pobreza alimentaria de alrededor del 13% del total de nuestra población.

Cuando hablamos de porcentajes no somos suficientemente conscientes de lo que esto significa, son 12 ó 13 millones de personas como tú y como yo, la marginación es otro enemigo de la familia, la falta de acceso a las oportunidades particularmente de salud, educación, alimentos, vivienda.

La migración que es consecuencia con frecuencia de la propia pobreza y de la marginación, migración que es un signo del siglo XXI, y que como ustedes habrán constatado en varias poblaciones de nuestro país, dejan a nuestros pueblos como poblaciones fantasmas, en donde la mujer y algunos niños permanecen y uno que otro anciano.

La desconstrucción de la familia a través de algunos medios masivos de comunicación, particularmente los electrónicos, desconstrucción de la que somos cómplices los propios padres de familia, tanto porque no sabemos exigir la calidad de los contenidos como porque con frecuencia delegamos en ellos en los medios masivos la educción de nuestros hijos.

La violencia intrafamiliar y extrafamiliar, una violencia en la que se ha venido introduciendo la cultura de la muerte con una gran naturalidad, se dice, 7 mil 900 abortos... es una cifra estadística decía Estalin que cuando morían millones de personas estábamos frente a un dato estadístico y cuando moría una persona estábamos frente a una tragedia. Nos hemos insensibilizado al grado de que hoy para vender programas de televisión, hay que crear un programa que se llame “mujeres asesinas” salpicadas de sangre de los cabellos a los pies, condenamos el programa, y ahí estamos –es que yo tengo que juzgar haber cómo es esto, no?

Señoras y señores, hemos habituado el corazón y la mente de nuestros hijos, la nuestra propia, a la muerte, al homicidio, a la destrucción con una naturalidad que bueno, el aborto no es más que un dato estadístico adicional. Obviamente otra amenaza algunas legislaciones cada vez más legislaciones en diferente partes del mundo que van atentando cada vez más contra la familia, algunos datos que pueden ser útiles para ustedes, cada día hay menos matrimonios y por lo tanto menos familias, según datos del Instituto de Política Familiar en Europa, entre 1980 y 2005 el número de matrimonios disminuyó en la Unión Europea en casi un 25%, se supone que hay un desarrollo poblacional, tanto por la reproducción como por la migración, Sin embargo los matrimonios caen en un 25%. En México los datos son igualmente dramáticos, según el INEGI el número de nuevos matrimonios se redujo en más del 11% entre 1993 y 2006.

Cada vez hay más divorcios y separaciones en la Unión Europea, durante 2005 hubo más de un 1 millón de divorcios, lo que equivale a un rompimiento familiar cada 30 segundos. En un período de 25 años, los divorcios aumentaron en un 55%, menos matrimonios y más divorcios; la institución de la familia está realmente amenazada. En México la proporción de divorcios creció en los matrimonios de 20 o más años de duración, -vamos a cumplir 35 años en agosto mi Rosy- representaba 11% del total en 1990, y en el 2000, era ya del 17%, es decir los matrimonios antiguos también están aumentando su índice de ruptura, los separados a su vez no divorciando sino separados, ya de hecho son casi el triple de los divorciados y su número crece 2.4 veces más rápido.

La tasa de natalidad ha disminuido entre otras causas por el aborto menos personas, menos familias, menos niños nacen en la Unión Europea, su tasa de natalidad fue 1.38 que ya no alcanza a reponer la población propia y tienen que acudir forzosamente a la migración para responder a las necesidades del trabajo, y México se está acercando a este tope. Datos de CONAPO indican que en el 2012-2014 México le dará vuelta a su tasa de natalidad, de manera de que ya no restará reponiendo su población sino que morirán más que los que nacen.

Cada vez hay más ataques a la figura de la familia desde el mercado y desde el Estado, desde iniciativas que quieren dar los mismos derechos a formas de convivencia que no son matrimonio hasta autoridades de gobierno que rechazan iniciativas y políticas que promueven la familia, pasando por comerciales que denigran y ridiculizan la convivencia familiar y promueven el egoísmo. Por otro lado, las grandes concentraciones urbanas generan una dinámica de vida que limita gravemente la convivencia y la vida en la familia.

Por todo lo anterior, y entonces ya hago solamente una regencia en esta materia, el Estado, sociedad y gobierno estamos obligados a promover y fortalecer las instituciones del matrimonio y la familia, a través de políticas publicas, verticales y horizontales e iniciativas de Ley, tal como lo relató el Sr. Gobernador de Morelos, Gobernador Adame.

Hoy apreciamos amigas y amigos entrando ya en la parte final de mi reflexión en el mundo occidental intentos por implantar un nuevo insensible totalitarismo, sobre todo de las conciencias, quizás un totalitarismo menos burdo que el que padecimos en el siglo XX en diferentes sociedades. Pero probablemente más nocivo y peligroso porque involucra, la libertad, la dignidad, la conciencia de las personas, hoy vemos tentativos por eliminar cualquier referente moral que no provenga del Estado, para que éste sea el dictamine lo que es bueno, lo que es malo, para que defina derechos humanos, los conceda o los elimine. De esta forma un Estado ovni presente, diría desde cuándo un nuevo ser tiene derechos, cuando es persona, cuándo puede vivir, cuando debe morir, qué formas debe adoptar ahora la familia o qué ideologías deben imponerse en la conciencia de las personas a través de la educación.

Cuando hacemos esta afirmación algunas personas dicen: exageras, no, la historia nos ofrece innumerables ejemplos de un estatismo que le impuso a los ciudadanos, incluso bajo pena de muerte, como debían pensar.

Don José Luis Soberanes, hombre valiosísimo en la defensa de la vida, sobre todo en este tema de la Corte, citaba a Tomás Moro, en un libro hermosísimo que le regalé, -cómprenlo, no hay muchos- Tomas Moro de Peter Berglard se los recomiendo muchísimo, ahí Peter Berglard, nos recuerda como Enrique VIII quería someter la conciencia de Moro y Moro advierte que si él somete su conciencia, pronto el Rey va a acabar decidiendo en el Parlamento que es lo que deben pensar los ciudadanos ingleses bajo pena de muerte. Tomás muere en 1533, bueno dos años después el Parlamento aprueba bajo pena de muerte que los ciudadanos tienen que admitir a Enrique como cada esa Suprema de la Iglesia de Inglaterra y no hay más que la suposición o basta la sola suposición de que los ciudadanos ingleses no aceptan tal premisa para que se ejecute sobre ellos la pena de muerte.

Pero eso es uno de tantos ejemplos de manera tal, vean Cuba, vean la Unión Soviética, vean lo que estuvo a punto de pasar en Venezuela, gracias a que el referéndum aquél le dio la derrota al Presidente Chávez, pero estuvo a punto de pasar, es algo muy parecido a esto, bueno, las consecuencias de este intento por absolutizar nuevamente al Estado que proceden de sectores de izquierda posmoderna y populista, son evidentes y las vemos en muchas de nuestras sociedades contemporáneas.

El relativismo moral, el laicismo intolerante, el individualismo materialista, la aprehensión de la realidad desde visiones ideologizadas o una política sin referencia antropológica ni moral están siendo el hilo conductor de muchas sociedades. Es preciso pues enfatizar que el Estado y la política no constituyen la totalidad de la persona humana. Ni abarcan toda la experiencia humana, hay ámbitos en los que el Estado, -yo decía en mis correctores de estilo, me quitaron la frase, pero les voy a decir, que la voy a decir- hay ámbitos en los que el Estado ha de inclinarse con reverencia, la conciencia, la familia, la relación del hombre con Dios, la cultura ámbitos en los que el Estado ha de crear las condiciones para que el espíritu humano se explaye tanto cuanto sea capaz de hacerlo, sin más límite que el orden público. El Estado no puede decidir la conciencia de las personas, el Estado no puede decidir el modelo de familia, el Estado no puede ni siquiera entrometerse en la cultura, porque al instrumentalizarla, la corrompe.

El Estado y el poder se ennoblecen y se consolidan cuando se orientan al servicio de la persona y de la familia y se ponen al servicio de la cultura y de la vida interior del hombre.

Frente a esto el humanismo trascendente, reivindica a la política como una actividad al servicio de la persona, la cual está dotada de divinidad infinita con derechos y deberes que está inscritos desde el principio en su propia naturaleza, de ellos se desprende una ética que es la base de la convivencia entre las personas y que es deber del Estado descubrirla y objetivizarla en la Ley. Los griegos llamaban a esto eunomía, la eunomía consiste en fundamentar el derecho sobre normas morales, la eunomía es el cimiento de la democracia porque es el antídoto de la anarquía y de la demagogia, pues su punto de partida es el respeto común y vinculante por medio del derecho a los valores morales y a Dios.

De tal manera, que es necesario partir de una antropología que conciba a la persona humana, no solo como un individuo, sino como persona sujeto ético y social, sujeto de derechos pero también de deberes y destinada a convivir creativa y solidariamente con los demás; de esta noción de persona propia del pensamiento humanista trascendente, dependerá nuestro concepto de familia, de sociedad, de Estado y destacadamente de la política como ciencia, arte y virtud que sirve al hombre en sociedad.

El humanismo trascendente propone una política que va más allá de las ideologías que nos ha legado la modernidad ilustrada, pero que han terminado por reverenciarse así mismas, y que parten de una concepción inmanentista de la actividad humana. El humanismo trascendente pretende constituirse en un pensamiento integral y articulado que informe e inspire a la política desde la persona, con la persona, para la persona. Su visión comporta una doctrina que da certidumbre y luz sobre la acción política y se traduce a su vez en un compromiso político y social irrenunciables. En ese sentido, defender y promover la vida y la familia significa digámoslo claramente, defender la civilización misma, desde un sano realismo que busca prender la objetividad de las cosas más allá de las visiones pragmáticas y relativistas y fundamentalistas, y desde el otro lado dogmáticas hay que reivindicar estos dos valores en el ámbito político, los cuales hoy en día se encuentran especialmente amenazados.

Concluyo: Los legisladores y gobernantes que postulan el humanismo trascendente, tienen un muy importante papel por realizar en la defensa y promoción de la vida. La persona está revestida de una dignidad que la convierte en la realidad temporal suprema y cuya dignidad es innegociable. El Estado, el gobierno y la política están al servicio de la persona y por ello deben hacer referencia a valores absolutos que son consecuencia de la igualdad esencial de todas las personas para producir el verdadero desarrollo humano.

Ustedes, Señores y Señores legisladores, Señoras y Señores Gobernantes, han asumido el reto de participar en la política, en sentido estricto, es decir en la promoción de la justicia social y del bien común, de manera orgánica e institucional, lo cual incluye la gobernabilidad, la paz, la justicia, la libertad, el medio ambiente, el Estado de Derecho, pero por supuesto incluye como punto de partida, el respeto a la vida humana y a la familia.

El primer deber del Estado y por tanto de los gobernantes, es proteger la vida de todas y todos y promover una vigorosa cohesión social fundada en la familia. La delincuencia está estrechamente vinculada con la desintegración de las familias. Este compromiso de los legisladores y gobernantes humanistas demanda coherencia y valor, no tengamos miedo, nos dirán que defendemos principios religiosos, les diremos que aunque algunas iglesias, las iglesias históricas sustentan los mismos valores, la Ley Natural es filosofía derecho y democracia. Nos llamarán fundamentalistas, los fundamentalistas del relativismo, les mostraremos que la democracia no es viable sin valores absolutos, nos imputarán que violamos el estado laico, y les demostraremos nuestro compromiso con la laicidad del Estado como conquista de la civilización porque no pretendemos que una ley religiosa se torne civil, sino que los derechos humanos derivados de la naturaleza humana se objetivicen en el derecho positivo. Nos dirán que no entendemos las exigencias de la civilización y que por tanto no estamos capacitados para participar en política, les diremos que tal postura es intolerante y antidemocrática. Nos dedicarán todo tipo de adjetivos, lindezas, nosotros respetaremos invariablemente a las personas que piensan diferente a nosotros, pero al mismo tiempo seguiremos trabajando denodadamente por la verdad, acerca de la persona y de la familia. No tengamos miedo los ciudadanos también saben valorar la coherencia, en especial de las y los políticos, los ciudadanos están ansiosos de coherencia en nosotros.

Concluyo con una última afirmación: Quiénes defendemos la vida, quienes la promovemos, los invito a cambiar a utilizar los dos verbos juntos, defender sí, pero promover, la vida y la familia enfrentamos el reto, decíamos de recuperar el valor del amor para la política, solo a través del amor, un político puede empeñar su vida, su corazón y su inteligencia en la construcción del bien de los demás, el bien de otros se construye, no por un salario, no por un currículum, no por un puesto, se construye porque se le ama, llámale solidaridad, llámale como quieras, pero el bien de otro, de otra, se construye porque se le ama, necesitamos recuperar el valor del amor para la política, por eso necesitamos promover un nuevo tipo de cultura, la cultura de la vida, la civilización del amor, el compromiso con la vida y con la familia es el compromiso con el amor, el compromiso con el amor es condición para un futuro luminoso para México y para la humanidad.

Muchas gracias.
 





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