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Necesitamos modelos de líderes: Don Carlos Abascal
Levantará polvareda, pero hoy empiezo a impulsar la canonización de Carlos Abascal Carranza


Por: Luis Limón | Fuente: Catholic.net



La emoción de la última misa previa al sepelio de Carlos Abascal, la profundidad de la homilía y el testimonio de cristiana aceptación de la Voluntad del Padre de su familia entera, fue el último regalo del amigo, del mexicano ejemplar, del patriota, del empresario generoso, del hombre fiel que fue toda su vida Don Carlos Abascal Carranza.

Entiendo bien a los reporteros que a la salida de la misa buscaban algo “diferente” que les diera “la nota” (Como si no fuera “la nota” la entrada al seno del Padre de este hombre excepcional) No menciono a los entrevistados, sólo la pregunta de una reportera que me llamó la atención:

“Aún cuando ayer vimos a muchos políticos dando el pésame a la familia, y hasta el mismo Presidente de la República… nos extrañó la ausencia de varios políticos que se podría suponer fueron sus amigos… o al menos, de su Partido…”

- Cerraba la reportera con audaz pregunta “¿A qué cree que se deba que no hayan asistido tales políticos”

- La respuesta llego lenta, pausada… como había sido el canto de salida de la Capilla “En verdad no lo sé… pero tal vez se debe a que tuvieron miedo…”

- ¿De qué? Preguntó extrañada…

- “De asistir a una iglesia; a la capilla de unas religiosas dedicadas a la oración y la adoración al Santísimo… Sin duda hubiera asistido si la despedida de Carlos se hubiera hecho en una funeraria… tal vez tuvieron miedo de ser señalados como católicos, porque no son tan valientes, como Carlos demostró serlo toda su vida”

Me sacó de la entrevista un grito sólido del cortejo, que no podía faltar: ¡Viva Cristo Rey!

Fue en ese momento que decidí iniciar: ¡Ya es hora… México levántate de la infame postración en que quieren mantenerte las minorías jacobinas y la interminable fila de cobardes y pusilánimes.

En efecto, aunque nos definimos como democracia y la inmensa mayoría de la población se sigue declarando católica, en todos los censos actuales y pretéritos, seguimos sufriendo los embates de un trasnochado jacobinismo que aún padecen –como enfermedad incurable.

Basta ver la realidad de cada día:

Hoy puedes gritar por las calles que eres enemigo del Papa, de la Iglesia Católica, de toda religión y moral… ¡Los medios te apoyarán y llamarán “intelectual”!

Pero que no se te ocurra decir que eres católico practicante, que crees en la Iglesia, en su moral, sus dogmas; que sigues al Papa Benedicto y trabajas por la canonización de Juan Pablo II… porque de inmediato te tacharán de retrógrado, terco, cerrado, enemigo del progreso, provocador de división entre los mexicanos.

Hoy puedes declararte agnóstico, enemigo de la Iglesia, homosexual, bisexual, transexual.. ¡Y los medios te alabarán!

Pero no te atrevas a decir que eres heterosexual; crees en la castidad, en la fidelidad conyugal, en la ascesis, la oración o en el Sacramento de la Reconciliación… Porque serás objeto de todo tipo de burlas y condenas, te llamarán despreciable, homofóbico, de ultraderecha …

Sé que tampoco faltarán católicos de buena voluntad que preguntarán con sincera inquietud: ¿Cómo?

¿Para qué canonizar a un político?

Sé que la propuesta levantará inmensa gritería. Igual gritaron por la liberación de Barrabás o el martirio del protomártir Esteban. También vociferaron décadas contra Miguel Agustín Pro y ahí está, nos tardamos 60 años, pero él ya está en los altares.

Proponer iniciar el proceso de canonización de Carlos Abascal no es un brote de efímera emoción… Es algo serio, estudiado en profundidad; lentamente orado y meditado.

Es fundamental entender que la propuesta es para el mundo católico. Bien sé que la oposición vendrá de quienes no creen en Dios, la Iglesia ni los Santos.

Igual procedí a la muerte de Juan Pablo II y pedí cuanto pude la válida “canonización por aclamación” Pero la emoción desbordada de esos días se prolongó demasiado y pequeños grupos anticatólicos muy organizados, se dedican en vano a enlodar su memoria. Hoy su canonización tardará algunos años, pero sin duda llegará, porque Dios ama a su Iglesia.

¿Qué es canonizar? ¿Para que canoniza la Iglesia a algunas personas?

Sencillamente porque todos necesitamos modelos concretos y cercanos que nos muestren el camino y nos digan ¡Sí es posible vivir según la Voluntad de Dios expresada en las leyes natural, moral y eclesial!

Hoy nos urgen modelos actuales.

Modelos de hombres íntegros, incorruptibles, fieles, coherentes… y además competentes, exitosos, tolerantes y firmes a la vez… Empresarios y políticos justos y exitosos.
¿Qué le falta a Carlos para ser ejemplo y modelo de todo eso?

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