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Conciencia cristiana como sustento del derecho a la vida
Sobre el Congreso Internacional


Por: Vatican Information Service | Fuente: Vatican Information Service



El 20 de febrero se presentó en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Congreso Internacional "La conciencia cristiana como sustento del derecho a la vida", que tendrá lugar el 23 y 24 de febrero de 2006 en el Vaticano, promovido por la Pontificia Academia para la Vida.
 
  Intervinieron en la rueda de prensa el obispo Elio Sgreccia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el obispo Anthony Fisher, O.P., auxiliar de Sydney (Australia), profesor de Bioética y Teología Moral en el  Instituto Juan Pablo II de Sydney; monseñor Jean Laffitte, vicepresidente de la Academia para la Vida, profesor de Antropología y de Espiritualidad conyugal en el Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre Matrimonio y Familia y Mónica López Barahona, bióloga, profesora de Bioética y directora del Institu°©to de Bioética en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid.
 
  El obispo Sgreccia afirmó que el tema elegido para el congreso de este año responde a la "urgencia de la formación de la conciencia cristiana en el contexto actual, indicando el fundamento, la especificidad y los deberes de una conciencia iluminada por la fe, sin olvidar el necesario diálogo con el mundo laico y el pluralismo de las culturas".
 
  Refiriéndose a la objeción de conciencia, que se afrontará en la segunda jornada del congreso, el presidente de la Academia para la Vida señaló que "si está acompañada por el amor a la verdad y a cada persona, no es una fuga de las responsabilidades, sino al contrario, un testimonio de ayuda. Hoy, en este sector de la vida y de la sanidad, se presenta toda una serie de nuevos casos particulares y situaciones donde los médicos y otras figuras relacionadas con su actividad, están llamados a poner en práctica la objeción".
 
  A continuación intervino el obispo dominico Anthony Fisher, que planteó en primer lugar la cuestión de "qué es la conciencia y qué no es y cuál es su autoridad moral".
 
  "El  clásico concepto cristiano de conciencia -dijo- es el de la percepción natural de los  principios básicos morales, de su uso en circunstancias particulares, y el juicio final sobre lo que debe hacerse. (...) Pero la conciencia debe estar bien informada y bien formada".
 
  "También abordo el tema de la autoridad de la Iglesia como maestra de moral y  formadora e informadora de conciencias, tratando las cuestiones del magisterio, del  asenso  incondicional de  la fe y del asenso y disenso religiosos. (...) ¿Puede haber un conflicto entre la Iglesia como maestra y la conciencia individual? y ¿cómo puede resolverse?".
 
  "Por último, afronto la problemática de los que contraponen la conciencia al magisterio (...) e identifico dos corrientes útiles del pensamiento contemporáneo: la llamada comunitaria a pensar con la propia comunidad moral y la razón práctica. Desde esa perspectiva el magisterio no es una fuente externa de pensamiento moral a la que se debe oponer la conciencia privada, ya que informa la conciencia como el alma al cuerpo, dando forma y dirección desde dentro".
 
  Monseñor Laffitte habló del concepto de tolerancia, que, dijo, "ha dejado de ser una expresión de la virtud clásica de la prudencia y por tanto, una virtud práctica, erigiéndose en "tolerancia ideológica" con el rango de  "virtud teórica".
 
  "La tolerancia ideológica -continuó- siempre ha estado ligada a un concepto individualista de la conciencia moral. (...) En el mejor de los casos, las normas recibidas por la autoridad moral, por la tradición social, por las instrucciones de la autoridad religiosa, son consideradas indicaciones, sin duda interesantes, u opiniones que estimulan a la reflexión, pero en todo caso estas normas no comprometen al sujeto moral".
 
  La profesora López Barahona recordó que la persona "es un ser libre que establece su comportamiento y forja su voluntad en una serie de principios éticos y/o religiosos. La lealtad a esos principios supone el derecho y la necesidad de la objeción de conciencia".
 
  "Hemos sido  testigos -dijo- de concesiones incesantes a la investigación científica por parte de los legisladores, concesiones que necesitan un sólido razonamiento para presentar la consagración de la Bioética mediante la ley como una protección de la persona, mientras se trata de la redacción de nuevas dispensas a favor de la investigación biomédica, incluso aun cuando no tenga en cuenta la dignidad completa de la vida  humana".
 

 





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