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Justificación epistemológica de la bioética.
Desde un enfoque ético se considera que los actos humanos son aquellos que proceden de la voluntad deliberada del hombre, : con la inteligencia el hombre advierte el objeto y delibera si puede y debe tender a él, o bien si debe alejarse.


Por: Pilar Calva | Fuente: Catholic net





Justificación epistemológica y fundamentación.

La bioética existe como intento de reflexión sistemática acerca de todas las intervenciones del hombre sobre los seres vivos; una reflexión que tiene un objetivo específico y difícil de alcanzar: el de identificar valores y normas que guíen el actuar humano, la intervención de la ciencia y de la tecnología en la vida misma y en la biosfera. Para analizar si esta reflexión tiene una ubicación en las ciencias habrá que analizar su función y justificación epistemológica, el fundamento del juicio ético, y el método.

La historia de la biomedicina nos revela dos grandes momentos: la primera revolución se produce al derrotar enfermedades en otro tiempo fatales al descubrirse las sulfamidas (1937) y la penicilina (1946). La segunda revolución surge con el descubrimiento del código genético. Otras grandes conquistas han sido la sistematización de los métodos de experimentación, el transplante de órganos y de tejidos, las técnicas de reanimación, la lucha contra el cáncer y la amplia gama de vacunas. La ciencia médica entra en una nueva fase cuyos desarrollos son aún en parte imprevisibles sin que tengan una guía ética; con la ingeniería genética se abre la posibilidad de transferir porciones del código genético, la creación de la bomba ‘genética’, con la posible alteración de la biosfera.

Entre las nuevas posibilidades de la ingeniería genética están la terapia de los genes, las aplicaciones para la fabricación de nuevos medicamentos (insulina), la medicina genómica y predictiva que podrá permitir alcanzar las finalidades terapéuticas, pero también abrirá la posibilidad de conocer el secreto íntimo de la constitución hereditaria.(1)

Pero el mayor temor que sigue existiendo está en la ciencia de la procreación: la vida de los embriones artificialmente procreados, concepción de la paternidad y de la maternidad y la finalidad misma de la sexualidad humana, las posibilidades del eugenismo selectivo, la experimentación en embriones y la comercialización de la corporeidad humana y de la procreación.

Se ha observado que por este camino la ciencia experimental amenaza con asumir el estatuto epistemológico del arte de lo posible, al buscar hacer todo lo que es posible, y buscar simplemente el conocimiento de la realidad.

Durante siglos los científicos se han mantenido al margen de las tragedias defendiendo la autonomía y rechazando cualquier pretensión de control. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de los investigadores son los primeros en plantear el problema bioético.

Metodología

Antes de proceder a la aplicación de un descubrimiento científico en el ámbito biomédico es necesario hacerse una serie de preguntas acerca de la finalidad, de las consecuencias, de los riesgos, etcétera.

Si se considerara únicamente una ética intrínseca a la investigación científica, se concretaría a ser escrupulosa en la metodología, a la exactitud de la comunicación de los resultados, a la transparencia de los procedimientos. Además de esto, en el ámbito de las ciencias biomédicas se necesita analizar la intencionalidad del investigador. No basta que haya una eticidad de los fines, sino se requiere una eticidad de los medios y de los métodos; incluso cuando los fines son buenos, no siempre podrían ser lícitos los procedimientos escogidos.

Se requiere fijar los fines de la actividad humana y de la vida misma del embrión. En el caso de un embrión humano preguntarse si tiene o no el valor de una persona. Cuál es la realidad global del embrión humano (ontología) y cuál es su valor (axiología).

La justificación de la bioética no se refiere sólo al momento de aplicación de la investigación, sino también al momento mismo de la investigación y al método. En la medicina, bajo el punto de vista de la asistencia, la integración debe darse entre el saber científico y la norma ética.

Desde un enfoque ético se considera que los actos humanos son aquellos que proceden de la voluntad deliberada del hombre, es decir los que realiza con conocimiento y libre voluntad. En estos actos interviene primero la inteligencia, porque no se puede querer ni desear lo que no se conoce: con la inteligencia el hombre advierte el objeto y delibera si puede y debe tender a él, o bien si debe alejarse. Una vez conocido el objeto, la voluntad se inclina hacia él porque lo desea o bien se aparta de él, cuándo lo rechaza.

Elementos del acto humano

Los elementos más generales del acto humano son diversos, entre los cuales se distinguen los siguientes:

a) Objeto o medio.

b) Fin o intención.

c) Circunstancias

Objeto

El objeto constituye el dato fundamental; es la acción misma del sujeto, pero tomada bajo su consideración moral. (2)
OBJETOS DIVERSOS ACTO

asesinato Matar
defensa propia
aborto
pena de muerte

La moralidad de un acto depende en gran medida del objeto; si el objeto es malo, el acto será necesariamente malo; si el objeto es bueno, el acto será bueno si lo consigo a pesar de las circunstancias y la finalidad.(3) Por ejemplo nunca es bueno mentir por más que las circunstancias y la finalidad sean buenas.
Hay acciones que en sí mismas no presentan moralidad alguna, sin embargo, un análisis más cuidadoso nos haría ver que si el objeto del acto no tiene en sí moralidad ( por ejemplo pasear) lo recibe de la finalidad que se intente (para descansar) o de las circunstancias que lo acompañan (con una mala compañía), o inclusive de ambas (para planear un acto malo y por supuesto con una mala compañía).

Circunstancias

Las circunstancias suelen considerarse como los diversos factores o modificaciones que afectan el acto humano. En las circunstancias se pueden destacar las siguientes:

1. QUIEN: el que realiza la acción, es más grave quien teniendo autoridad, da mal ejemplo.

2. QUE COSA: designa la cualidad de un objeto o su cantidad.

3. DONDE: el lugar donde se realiza la acción.

4. CON QUE: medios que se emplean para realizar la acción (fraude, engaño, violencia)

5. EL MODO: cómo se realizó el acto (con exceso de crueldad)

6. CUANDO: el tiempo , la duración y el momento en que se realiza la acción en ocasiones influye en la moralidad.

Hay circunstancias que atenúan la moralidad de un acto, otras que lo agravan y circunstancias que añaden otras connotaciones morales a ese acto. Las circunstancias no pueden tornar un acto en bueno, pero al contrario, unas circunstancias malas si pueden hacer que un acto bueno sea malo, o que se agrave un acto malo.

La finalidad


Es la intención que tiene el hombre de realizar un acto, la cual puede o no coincidir con el objeto de la acción.
Si el fin es bueno, agrega al acto bueno una nueva bondad.
Si el fin es malo, vicia por completo la bondad de una acto.
Cuando el acto es de suyo indiferente, el fin lo convierte en bueno o en malo.
Si el fin es malo, agrega una nueva malicia a un acto de suyo malo.
El fin bueno del que actúa, nunca puede convertir en buena una acción de suyo mala.

Determinación de la moralidad del acto humano.

Para que una acción sea buena, es necesario que lo sean sus tres elementos, objeto bueno, fin bueno y circunstancias buenas. Para que el acto sea malo, basta que lo sea cualquiera de sus elementos.

En el acto humano también entran la advertencia (por medio de la inteligencia) y la voluntad. El hombre es libre, pero esta libertad tampoco es el último valor, pues va ligada a otros valores (deber, responsabilidad, fe, amor) que integran un todo único : el hombre.

El hombre es dueño de su comportamiento. Por eso se le pueden pedir responsabilidades de lo que hace, puede cumplir leyes, tiene sentimientos de culpabilidad, experimenta el arrepentimiento o la satisfacción ante una buena obra. El hombre es capaz de elegir, actúa movido por deliberaciones, juzga, valora dando razones y decide actuar. Esto explica la íntima relación que hay entre la libertad (decisión de actuar) y la inteligencia (juicio).

Por tanto, la libertad es la capacidad que tiene el hombre para decidir sobre su comportamiento y actuarlo, es la capacidad de autodirigirse según lo que le dicta su razón. Esta libertad hace al hombre responsable de sus actos; ya que si puede elegir su comportamiento de acuerdo a unas razones internas, debe o puede dar cuenta de esas razones.

Afirmar que el hombre es libre, dice Ramón Lucas, significa decir que posee la capacidad de tomar en mano su propio actuar hasta el punto de poder decir verdaderamente es mío. En este sentido la libertad es la condición por la que el hombre se realiza como sujeto, es decir, como fin, artífice y norma de la propia acción. No designa simplemente una capacidad o un derecho radical, realidad por otra parte verdadera y objetiva, sino una situación personal de madurez que haga posible el ejercicio de esta capacidad y de este derecho.

La libertad no es solamente un atributo de la naturaleza humana y como tal, presente en todo hombre, sino un ideal, una aspiración, una conquista, cuya posibilidad radical encuentran todos en sí mismos, pero que muy pocos realizan. Por lo tanto no pertenece sólo al orden del ser, sino también del deber ser”.

Modelos bioéticos.

Si la demanda de un cuestionamiento es casi universal, no lo es la formulación de los modelos.U. Scarpelli afirma que en bioética deberían establecerse sólo reglas formales basadas en el principio de tolerancia, es decir, en un principio de “ausencia de daño relevante”, ante una pluralidad de criterios difícilmente conciliables entre sí.

Se ha vuelto primordial la discusión sobre la bioética para aclarar cuáles serían los valores y los principios en los que se debe basar el juicio ético.

Habrá que buscar una verdadera justificación y la demostración de la razón última de determinado acto moral, si es recto o no lo es, si es lícito o ilícito.

Con el término de meta-ética se quiere entender ese tipo de justificación fundamental, es decir, la justificación racional de los valores, de los principios y de las normas. Tampoco es aceptable la propuesta de mantenerse “indiferentes”.

El hecho de que existan varios sistemas de referencia no debe de ser pretexto para eludir buscar tales orientaciones, sino que ha de ser un desafío para comprometerse teórica y pedagógicamente.

1. Sgreccia, Mele. Ingegnetia genetica ebiotecmpñpgoa nel futuro dell’uomo, Vita Penseiro, Nilán 1991, p.131-166

2. Sada Ricardo y Alfonso Monroy. Curso de Teología Moral. Editorial Minos. México, D.F. 1998, p. 42.

3. Lucas, Ramón, El Hombre Espíritu Encarnado, Sociedad de Educación de Atenas, Madrid, 1993, p. 170.

 






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