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Conciencia y Cultura
Solamente una conciencia desarrollada cabalmente corresponde a la dignidad humana- una conciencia que busca la verdad, e iluminada por ella, decide


Por: + Javier Cardenal Lozano Barragán | Fuente: Pontificia Academia para la Vida



Conciencia y Cultura

Al leer algunos textos de Juan Pablo II y de Benedicto XVI sobre la conciencia, me ha llamado la atención la manera como plantean la relación entre subjetividad y objetividad en la sociedad actual en la que fácilmente se cae en el Relativismo. Este problema se profundiza a tratar las relaciones entre Dios y
la conciencia y entre la Teología y el Magisterio de la Iglesia. Mi propósito en esta intervención al inicio del trabajo de la Pontificia Academia de la Vida es aportar una modesta reflexión que pudiera contribuir a iluminar estas relaciones desde el concepto de cultura. Comienzo presentando una selección de textos de ambos Pontífices, donde resalta la problemática aludida. En una segunda parte intentaré profundizar en
dicha problemática.

I. El pensamiento pontificio
1. Juan Pablo II


"La conciencia es alguien, no algo en realidad, es el sitio donde el hombre es iluminado por una luz que no viene a el de su razonamiento creado y siempre falible, sino de la Sabiduría misma de la Palabra de quien creo todas las cosas" 1 .

"Solamente una conciencia desarrollada cabalmente corresponde a la dignidad humana- una conciencia que busca la verdad, e iluminada por ella, decide. Por lo tanto, la dignidad humana requiere, que una persona oriente su conciencia de acuerdo con el orden de la ley establecida por el Creador. En asuntos de
conciencia ella debe consultar la verdad revelada en Cristo, e incluir la enseñanza reveladora de la Iglesia." 2

"La formación de la conciencia propia es un deber fundamental. La razón es muy simple: Nuestra conciencia puede errar. Y cuando el error prevalece sobre ella se convierte en la causa del daño mas grande para la persona humana..." 3 "Es a través de la Iglesia como la conciencia moral de una persona crece y
madura; la Iglesia la ayuda a evitar el `ir y venir con cada viento doctrinal, por la astucia de los hombres´. La Iglesia en realidad es el `pilar y defensa de la verdad´ (1 Ti 3:15). La fidelidad al magisterio de la Iglesia por lo tanto, evita que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre."4

"...el peregrinaje hacia una conciencia moral madura no puede ni siquiera comenzar, si el espíritu no esta libre de una enfermedad mortal muy difundida hoy en día: la indiferencia a la verdad... "Si un ser humano es indiferente a la verdad...ni siquiera pensará en el desarrollo de su conciencia y terminara tarde o temprano confundiendo la fidelidad a su conciencia con la adherencia a
cualquier opinión personal de la mayoría".5

"No es suficiente, por lo tanto, decirle al hombre: `Sigue siempre tu conciencia´. Es necesario añadir inmediatamente y siempre: Pregúntate a ti mismo si tu conciencia te esta diciendo la verdad o algo falso, y busca incansablemente la verdad´. Si no hiciéramos esta clarificación necesaria, el hombre se arriesgaría
a encontrar en su conciencia una fuerza que es destructora de su verdadera humanidad, en vez del lugar santo donde Dios le revela a él su verdadero bien".6 Cuando el juicio de la mente decide erróneamente que algo es legal cuando en realidad es ilegal, o vice versa, el error puede estar en los falsos principios usados o porque la mente fue obscurecida o confundida en su
razonamiento.

"Puesto que Cristo el Señor creo el Magisterio de la Iglesia para iluminar la conciencia, apelar a esa conciencia precisamente para rebatir la verdad de lo que enseña el Magisterio, implica un rechazo del concepto Católico tanto del Magisterio como de la conciencia moral". "La tarea de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, ya sea escrita o transmitida de unos a otros, ha sido asignada exclusivamente al oficio de enseñanza viviente
de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Cristo Jesús." “No se puede ver la intervención de la Iglesia en esta campo como el equivalente de una opinión entre otras.... (porque) ella disfruta del carisma de la verdad y certeza ." "Apelar a una `fe de la Iglesia´ para oponerse al Magisterio de la Iglesia sobre la moral, equivale a negar el concepto Católico de Revelación." 7

"No se puede decir que los fieles se hayan embarcado en una búsqueda diligente de la verdad, si ellos no toman en cuenta lo que el Magisterio enseña, o si al ponerlo al mismo nivel que cualquier otra fuente de conocimiento, uno se convierte en juez, o si ante la duda, uno sigue su propia opinión o aquella de
los teólogos, prefiriéndolas a la enseñanza segura del Magisterio".8

2. Benedicto XVI

Benedicto XVI, nos dice sobre las relaciones entre fe y cultura y cómo se han desarrollado en las últimas décadas: "La cultura europea se ha formado a través de los siglos con la contribución del cristianismo. A partir del Iluminismo la cultura de occidente se fue alejando de sus fundamentos cristianos con creciente velocidad. Especialmente en el periodo más reciente la disolución de la familia y del matrimonio, los atentados contra la vida humana y su dignidad, la reducción de la fe a experiencia subjetiva y la consiguiente secularización de la conciencia pública nos demuestran con dramática claridad las consecuencias de este alejamiento"9.

La conciencia no es solamente subjetiva sino que responde también a criterios objetivos que se encuentran en la fe. Me
parece que la "subjetivización" de la conciencia es un gran error de nuestra época 10. "La verdad no se determina mediante un voto de la mayoría." "La ciencia como tal no puede generar una ética y no se obtiene una conciencia ética mediante debates científicos." 11

En el primer Congreso internacional sobre la “Fides et Ratio” decía el entonces Cardenal Ratzinger: “No dice Pablo que si los gentiles se mantienen firmes en su religión sean buenos ante el juicio de Dios; al contrario, condena muchas de las prácticas religiosas de su tiempo; remite más bien al único Dios que los
gentiles llevan escrito en sus corazones (Ro2,14...).“Actualmente la conciencia aparece como expresión del carácter absoluto del
sujeto, sobre el que no puede haber, en el campo moral ninguna instancia superior; pues lo bueno como tal no es conocible, el único Dios no es conocible.

El concepto moderno de conciencia es la canonización del subjetivismo relativista; sobre la cual no puede haber ninguna instancia superior. Es imposible que haya normas morales y religiosas comunes. Mientras que para Pablo y la Tradición cristiana la conciencia es la garantía para la unidad del
hombre y para la cognoscibilidad de Dios, para la obligatoriedad común del mismo y único bien.. El que haya santos paganos se basa en que la voz de Dios es perceptible en el corazón y se hace Thorá perceptible también como obligación en nosotros mismos, en nuestro ser creatural y así se hace posible superar lo meramente subjetivo con relación de unos con otros y en relación con Dios. Y esto es salvación” 12.

En su libro "Verdad, valores, poder" nos insiste Benedicto XVI: "La identificación de la conciencia con el conocimiento superficial y la reducción del hombre a la subjetividad no liberan, sino que esclavizan. Nos hace completamente dependientes de la opiniones dominantes y reducen día a día
el nivel de las mismas opiniones. La conciencia se degrada a la condición de mecanismo exculpatorio en lugar de representar la transparencia del sujeto para reflejar lo divino, y, como consecuencia, se degrada también la dignidad y la grandeza del hombre. La reducción de la conciencia a la seguridad subjetiva
significa la supresión de la verdad".

Quisiera resaltar el pensamiento de Benedicto XVI en una curiosa cita que él mismo antes de ser Papa hace de una anécdota que narra del Cardenal Newman de quien cita una frase de la carta dirigida al duque de Norfolk:
“Ciertamente, si yo debiera emplear la religión en un brindis después de un banquete – cosa que no es muy indicado hacer – entonces brindaría por el Papa, pero primero por la conciencia y después por el Papa” 13.

Y explicaba el ahora Santo Padre el por qué de la actitud del Cardenal Newman, concibiendo la conciencia como cierta memoria “anamnesis” profunda del hombre: “El significado auténtico de la autoridad doctrinal del Papa consiste en el hecho de que él es quien garantiza la memoria cristiana. El
Papa no impone desde afuera sino que desarrolla y defiende la memoria cristiana. Por esto el brindis por la conciencia debe preceder a aquel por el Papa, porque sin la conciencia no habría ningún Papado. Todo el poder que él tiene es poder de la conciencia: servicio al doble recuerdo sobre el que se basa
la fe, que debe ser purificada, ampliada y defendida contra las formas de destrucción de la memoria que se ve tan amenazada por una subjetividad que olvida su propio fundamento, y por las presiones sociales y culturales14 .

Si deseas consultar el documento completo:
Reflexiones a propósito de algunos textos sobre la conciencia de Juan Pablo II y Benedicto XVI



1 Nov. 1988, al Segundo Congreso Internacional sobre Teología Moral, L´Obsservatore Romano, Dic. 19-26, 1988
2 Sep. 88, a los obispos Austriacos en Salzburgo, L´Obsservatore
Romano, Sept. 5, 1988
3 Agosto. 1983, audiencia general, L´Obsservatore Romano, Agosto 22-29,1983
4 Agosto. 1983, audiencia general, L´Obsservatore Romano, Agosto 22-29,1983
5 Agosto. 1983, audiencia general, L´Obsservatore Romano, Agosto 22-29,1983
6 Agosto. 1983, audiencia general, L´Obsservatore Romano, Agosto 22-29,1983
7 Nov. 1988, al Segundo Congreso Internacional sobre Teología Moral, L´Obsservatore Romano, Dic. 19-26, 1988
8 Nov. 1988, al Segundo Congreso Internacional sobre Teología Moral, L´Obsservatore Romano, Dic. 19-26, 1988
9 Comunicación a la Conferencia episcopal italiana,/A los periodistas de la CEI; 03.06.06.
10 « La foi chrétienne a son mot à dire sur la morale ",Le Figaro, 20 de abril de 2005
11 Carlos Soler cita el pensamiento del actual Papa sintetizándolo de la siguiente manera: El puro positivismo de los derechos humanos como tal no puede ser, en ningún sentido, la última palabra. Tal vez sea suficiente para una Constitución, pero para nuestro debate cultural humano, para nuestro encuentro con las demás culturas, es insuficiente. Este positivismo es, sin embargo, solo la fachada de un dilema más profundo. Como no existen ya grandes inspiraciones para nuestros grandes principios éticos, para la dignidad humana, se llega al positivismo. De hecho, también el "patriotismo constitucional" de Habermas es positivismo. En nuestro debate dijo que la Constitución de por sí produce moralidad. Pero eso no es verdad: tiene necesidad de fuerzas que la precedan. Tenemos que reencontrar y despertar estas fuerzas.
El relativismo puede aparecer como algo positivo, en cuanto invita a la tolerancia, facilita la convivencia entre las culturas, reconocer el valor de los demás, relativizándose a uno mismo.
Pero si se transforma en un absoluto, se convierte en contradictorio, destruye el actuar humano y acaba mutilando la razón. Se considera razonable solo lo que es calculable o demostrable en el sector de las ciencias, que se convierten así en la única expresión de racionalidad: lo demás
es subjetivo. Si se dejan a la esfera de la subjetividad las cuestiones humanas esenciales, las grandes decisiones sobre la vida, la familia, la muerte, sobre la libertad compartida, entonces
ya no hay criterios. Todo hombre puede y debe actuar solo según su conciencia. Pero "conciencia", en la modernidad, se ha transformado en la divinización de la subjetividad,
mientras que para la Tradición cristiana es lo contrario: la convicción de que el hombre es transparente y puede sentir en sí mismo la voz de la razón fundante del mundo. Es urgente
superar ese racionalismo unilateral, que amputa y reduce la razón, y llegar a una concepción más amplia de la razón, que está creada no solo para poder "hacer" sino para poder "conocer"
las cosas esenciales de la vida humana. Cfr. “Joseph Ratzinger, Benedicto XVI: su idea de Europa” La Gaceta de los Negocios Madrid 22 de abril de 2005
12 Fe, Verdad y Cultura. Reflexiones a propósito de la Fides et Ratio, Primer Congreso Teológico Internacional sobre la Encíclica "Fides et Ratio/ Facultad de Teología "San Dámaso" febrero 16, 2000.
13 Letter to Norfolk, p. 261
14 “Coscienza e Verità”, en “La Coscienza, Conferenza internazionale patrocinata dallo “Wethersfield Institute” di New York, Orvieto, 27-28 maggio 1994”, Libreria editrice vaticana,
35-36



 





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