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Testimonio de un matrimonio que ya tiene dos hijos en el cielo y se abren a la adopción
Este es nuestro testimonio de vida el cual esperamos en Dios sirva para concientizar a otros matrimonios en la loable y dichosa tarea de ser papás adoptivos


Por: Roberto y Karina UV | Fuente: Catholic.net



Hace ya casi 10 años, un 10 de Julio de 2002 mi ahora esposa Karina y un servidor (Roberto) nos hicimos novios después de algunas semanas de salir de paseo e irnos conociendo más como personas. Durante 3 años y medio de noviazgo, como toda pareja hacíamos planes de matrimonio y de cómo sería nuestra vida así como la mejor forma de educar a nuestros hijos.
El 10 de Marzo de 2005 mis padres y yo fuimos a hablar con mis suegros para hacer la petición formal y el compromiso matrimonial quedando estipulado el 17 de Diciembre como la fecha de boda. En el transcurso de esos meses de espera a la fecha de la boda, mi esposa y yo quedamos embarazados sin saberlo así que los días seguían su curso hasta llegar por fin la fecha esperada.

El sábado 17 de Diciembre de 2005, primero recibimos el Sacramento del Matrimonio en manos del Excmo. Sr. Obispo Emérito de San Andrés Tuxtla Mons. Guillermo Ranzahuer González (QEPD) y posteriormente al trasladarnos al salón donde se efectuaría la recepción del evento nos unimos en vínculo civil como lo marcan nuestras leyes humanas. A finales del mes de Diciembre de 2005 fue cuando finalmente pudimos confirmar nuestras sospechas de que esperábamos a nuestro primogénito. Después de enterarnos, dimos la noticia a cada uno de nuestros padres así como familiares y amigos más cercanos; obviamente muchos compartieron con nosotros la alegría de ser padres mientras otros tomaban la noticia con recato, ya que al formar parte de una familia tradicionalista habíamos faltado a la regla de esperarse hasta matrimoniados para poder engendrar hijos.

Durante el transcurso del embarazo todo iba “normal” según palabras de la Ginecóloga así como los Médicos que la realizaban los ultrasonidos. Por fin, el 30 de Junio de 2006 nació a las 5:03pm Rafael Alejandro nuestro primogénito. Hasta ahí todo iba “bien”, sin contratiempos ni sobre saltos, no fue sino hasta el 3º día que el médico de la familia valoró a nuestro hijo y nos comentó que les escuchaba un soplo en su corazón, sin embargo nos mencionó que hay soplos que en el transcurso del primer mes de vida se cierran y no hay problema, por tanto, que no nos angustiáramos, que en la próxima consulta se valoraría cualquier “problema” si es que lo hubiera.

Pasó el 1º mes de vida de Rafael Alejandro y en la consulta médica el Doctor volvió a decirnos que se le escuchaba el soplo todavía además que estaba ictérico (Muy amarillo de su piel) y que era necesario que lo valorase un especialista. A partir de ese instante comenzó nuestro Vía Crucis de ir de un médico a otro y sobre todo, que en nuestra ciudad no hay la infraestructura médica para albergar hospitales de alta especialidad por lo que tuvimos que trasladarnos a la Ciudad de Veracruz donde en el Hospital Adolfo Ruiz Cortines del IMSS nos dieron el diagnóstico definitivo, una rara cardiopatía congénita denominada Tronco Arterioso Tipo II y que la cirugía era inminente. A todo esto nuestro hijo contaba ya con 6 meses de edad, sin embargo, lo más extraño del caso (Dicho por los mismos médicos) es que no presentaba ninguna sintomatología a simple vista, salvo el soplo que se escuchaba al ponerle un estetoscopio en su pecho y el tronco visto a través de ecocardiograma.

Como en el Hospital de Veracruz nunca habían operado un caso como el de nuestro hijo, mi esposa y yo decidimos irnos hasta las últimas instancias que en este caso era trasladarnos a la Ciudad de México e internarlo en el Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Durante todo este recorrido, nosotros estábamos completamente ciegos, ya que la mano de Dios, Nuestro Señor nos guiaba y acompañaba, solo que al no ser católicos de raíz sino de barniz no nos dábamos cuenta de sus maravillas y milagros.
Después de mil y un peripecias, nuestro hijo fue programado para operarse el 25 de Mayo de 2007 y después de 2 días de terapia intensiva y mucho sufrimiento, el domingo 27 de Mayo (Domingo de Pentecostés) Nuestro Señor Dios (A través del Espíritu Santo) decidió llevárselo para gozar de su Gloria. Aquí es importante mencionar que durante ese trance yo (Roberto) en particular renegué muchísimo contra Dios, blasfemé y maldije.
Regresamos de México con los restos mortales de nuestro hijo y a los 15 días de haber fallecido, una tarde salimos mi esposa y yo al centro de la ciudad para distraernos y despejar nuestra mente, pues el objetivo nuestro era pasar el menor tiempo posible en casa para que no evocásemos pensamientos sobre nuestro hijo y cayésemos en una depresión mayor a la que de por sí ya traíamos. Esa tarde, en un establecimiento comercial, vimos un anuncio muy particular que decía lo siguiente: ¿Crees que tienes muchos problemas? ¿Consideras que tus problemas son tan grandes que no tienen solución? ¡Ven y acércate a nosotros! MFC Católico te invita a su plática informativa, mayores informes en Catedral.

La verdad ese anuncio llamó muchísimo mi atención y le comenté a mi esposa si íbamos a ver de qué se trataba y así fue como el Señor Dios nos pescó en sus redes. Dentro del Movimiento Familiar Cristiano Católico (MFC) comprendimos que Dios nunca nos abandonó, que todas las puertas que se nos abrieron en México fueron porque Él así lo dispuso y si nuestro hijo ya estaba en su presencia era porque sus planes y designios son perfectos. En el MFC aprendimos a dialogar mejor mi esposa y yo y sobre todo, a encontrar paz espiritual que nos conduce a ser mejores personas, mejores esposos y mejores padres.
Durante 3 años (Del 2007 al 2010) dialogamos muchísimo sobre procrear otro hijo, ya que yo en lo particular no deseaba más bebés por el temor a que nuevamente nacieran con alguna cardiopatía como ya nos lo habían advertido los médicos. Fue en una Hora Santa realizada en la Ciudad de Coatzacoalcos durante un retiro del MFC cuando sentí la presencia de Cristo y como me tocó al igual que a mi esposa y fue cuando ambos decidimos hacer la Voluntad del Señor y si Él decidía darnos el privilegio de ser co-creadores de vida y tener otro hijo, nosotros no pondríamos objeción.

El 27 de Mayo de 2011(A los 4 años de fallecido nuestro primer hijo), mi esposa volvió a quedar embarazada y eso nos llenó de muchísimo júbilo, pero al mismo tiempo de temor por el hecho de que no sucediera lo mismo que con Rafael Alejandro. Durante todo el embarazo tanto a la Ginecóloga como a los Médicos que realizaban los ultrasonidos les pedíamos hacer especial énfasis en escuchar y visualizar el corazón de nuestra bebé para saber si no traía problemas. Hasta ese entonces la respuesta era siempre la misma “Todo normal”.

No fue sino hasta el 10 de Febrero de este año, en el último ultrasonido, mismo que serviría para valorar si ya era apta la cesárea de mi esposa, que el doctor nos comentó que había por ahí algunas situaciones con el corazón de nuestra hija que no le estaban gustando y que era mejor ser valorados por un especialista. Como ya se imaginarán, nuestra reacción al escuchar la noticia no fue la más idónea, sentimos como un balde de agua helada caía sobre nosotros, sin embargo, todo se lo dejamos en manos de Dios.
El domingo 12 de Febrero, saliendo de misa y después de haber recibido la Sagrada Eucaristía decidimos, junto con el apoyo de nuestra familia, irnos a la Ciudad de Monterrey para que allá, con mejores médicos e infraestructura pudieran valorar mejor la situación. Llegamos a Monterrey y los doctores nos dijeron que por el avanzado grado de embarazo de mi esposa ya no era muy confiable los métodos de ultrasonido y que habría que esperar el nacimiento de nuestra hija para directamente hacerle a ella los estudios y determinar si traía alguna situación particular.

El 16 de Febrero de 2012, Dios Nuestro Señor por intercesión de la Virgen María, nos dio la dicha de volver a ser Padres por segunda ocasión de una hermosa bebé a quien pusimos por nombre Myriam (María en Hebreo) Ximena (Significa Dios Escucha). Ese mismo día nos confirmaron lo que tanto temíamos, nuestra nena Myriam Ximena también traía la cardiopatía congénita Tronco Arterioso Tipo II al igual que su hermanito. Nuevamente comenzamos a correr y movilizarnos de un lado hacia otro, ahí en Monterrey, nuestros hermanos del Movimiento Familiar nos auxiliaron incondicionalmente y, como el Cirineo, hicieron nuestra cruz más liviana.

Después de muchos trámites, fue operada el 15 de Mayo en la Clínica 34 del IMSS y luego de 10 días en terapia intensiva, el 25 de Mayo (El día que su hermanito cumplía 5 años de haber sido operado), nuestra nenita fue a los brazos del Señor y a acompañar a su hermanito en la Gloria de la Vida Eterna.

Han sido día y semanas muy complicadas para nosotros, pero la Fe jamás la hemos perdido, seguimos perseverando en el camino del Señor ahora como guías dentro del Movimiento Familiar Cristiano Católico y como siempre comentamos mi esposa y yo Mientras el Señor no nos suelte de su mano, nosotros tampoco lo haremos.

Con base en todo lo anterior y a la recomendación médica de que si volvemos a procrear hijos nacerán con cardiopatía congénita otra vez, desde hace varios días estamos tratándonos psicológicamente a través del DIF pues tenemos la firme convicción de darle amor a un bebito o bebita que les fue negado por sus padres biológicos. Hemos decidido convertirnos en papás de corazón, es decir, papás adoptivos siguiendo el ejemplo de San José quien tomó como hijo adoptivo a Nuestro Señor Jesucristo y le dio mucho amor.

Aún falta muchísimo camino por recorrer, trámites que llenar y vueltas que dar en este proceso de adopción, sin embargo, sabemos y creemos firmemente que Dios, Nuestro Señor, nos tiene reservado algo bueno (Que es nuestro hijo o hija de corazón) pues es un Dios amoroso y misericordioso. Creemos firmemente que sus Planes son perfectos y que todo lo que estamos haciendo en esta vida tiene el firme propósito de hacernos mejores personas, mejores esposo y mejores padres para que así podamos darle educación y valores humanos así como cristianos a nuestros hijos para hacerlos personas de bien. Con ello, el día que Dios nos llame estaremos tranquilos al saber que hemos cumplido con la encomienda y que así como nuestros hijos podremos nosotros también Gozar la Gloria de la Vida Eterna.

Este es nuestro testimonio de vida el cual esperamos en Dios sirva para concientizar a otros matrimonios en la loable y dichosa tarea de ser papás adoptivos. Dios les bendice.

Afectuosamente: Roberto y Karina UV.





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