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Los padres deben decidir cuántos embriones crear
Los padres son los responsables del destino final del embrión, pues deben ejercer este derecho de modo soberano y exclusivo


Por: Gonzalo Herranz | Fuente: Gonzalo Herranz




Los progenitores y no el médico son los que deben decidir el número de embriones que se crean mediante las técnicas de reproducción asistida, ha señalado Gonzalo Herranz, de la Universidad de Navarra. Herranz, que ha participado en un seminario de bioética, ha subrayado que los padres son los responsables del destino final del embrión, pues deben ejercer este derecho de modo soberano y exclusivo.

"Es necesario que los padres determinen el número de embriones que están dispuestos a procrear en reproducción asistida. El médico es un auxiliar y no el dueño", ha declarado Gonzalo Herranz, profesor de Etica Médica de la Universidad de Navarra, en el seminario de bioética El destino de los embriones congelados, organizado por la Fundación Universitaria Española, la Fundación Iber y la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.

Para Herranz, "son los padres quienes deben asumir la responsabilidad del destino final de los embriones, que no es otra que desempeñar la paternidad responsable en la fecundación in vitro". Actualmente se priva a los progenitores de ejercer su derecho soberano y exclusivo a determinar el número de hijos creados.

Es más, "he tratado de buscar en la bibliografía y en los pocos formularios de consentimiento informado para la congelación de embriones que se han publicado, si se informa y se pide el consentimiento sobre el punto específico del número de embriones que los progenitores autorizan para crear con sus gametos. La búsqueda ha sido vana, con la excepción de una ley vigente en el Estado de Luisiana", ha señalado.

El experto en bioética ha insistido en que "tanto en la normativa como en la realidad cotidiana de los centros de reproducción asistida se informa a fondo y se afirma el derecho fundamental de los padres a decidir sobre el destino de los embriones, pero nadie hace mención del derecho de los progenitores a determinar el número de embriones creados".

Por su parte, María Dolores Vila-Coro, directora de la Cátedra de Bioética y Biojurídica de la Unesco, ha manifestado que "es nulo el consentimiento de los padres cuando los embriones sobrantes se destinan a la investigación o se destruyen, por ir en perjuicio del hijo". La razón, según la jurista, es que "el Código Civil establece que la patria potestad se ejerce siempre en beneficio de los hijos, y no hay mayor beneficio que la vida". En caso contrario, si no se utiliza como tal, los padres podrían ser privados de ella.

Falta de diligencia

Vila-Coro ha atribuido a la Administración estatal una falta de diligencia por no frenar la congelación de embriones, por lo menos hasta que se decida qué se va a hacer con los que existen actualmente.

En su opinión, "se debería seguir el modelo implantado en Alemania, donde sólo se pueden crear los embriones que se puedan implantar".

Situación injusta

José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, profesor de filosofía de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, ha declarado que "los embriones congelados están sometidos a una situación injusta, comparable a un ensañamiento terapéutico y de la que no tienen una salida satisfactoria".

A su juicio "habría que arbitrar una solución realista y no ideal. Esta solución no debería rebajar la condición del embrión, porque no es razonable que para solucionar un problema que ha surgido por el error del legislador haya que debilitar el estatuto jurídico del embrión". El profesor de la Complutense ha subrayado que "para mantener que el embrión tiene un valor tal y como reconoce nuestra Constitución no es imprescindible sostener que es una persona, que yo creo que sí lo es".

 

 

 

 



 

 

 





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