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La elección del sexo de los hijos
Las personas empiezan a adentrarse en la red comercial de la fecundación extracorpórea. Empiezan diciendo que ahora se puede escoger y después, pronto, llamarán tonto a quien no elija


Por: Àngel Font | Fuente: Àngel Font




La elección del sexo de los hijos, ¿un producto más de consumo?

El Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona ha presentado recientemente un documento interdisciplinar, elaborado por unas personas bajo el nombre de Grupo de Opinión, en el que se propone, entre otras cosas, que se autorice la elección del sexo "mediante la selección de espermatozoides por la razón de satisfacer las preferencias de los padres". Los autores del escrito, liderados por María Casado, directora del observatorio, y Josep Egozcue, catedrático de Biología Celular, exponen en 4 conclusiones lo que consideran que son "argumentos válidos" para que el Gobierno español permita esta elección de sexo.

En la primera conclusión, encabezada con la frase "la selección de sexo no debe utilizarse nunca como un sistema de discriminación", el documento explica que, "desde un punto de vista demográfico, permitir la elección de sexo a los padres que lo deseen no sería un factor que introdujese desequilibrios". La segunda, basada en una reclamación de que el Estado español "no prohíba" la elección aunque ésta no sea un derecho, pone en un mismo saco la esperanza que tiene cualquier padre o madre de tener un hijo sano y la selección del sexo, argumentando que en el primer caso se utiliza el "diagnóstico preimplantatorio". Por tanto, dicen, ¿por qué no se puede utilizar también en la preferencia de tener niño o niña? En el mismo apartado, se califica de "técnica sencilla e inocua" la selección de espermatozides.

La tercera conclusión es la que dice que "la selección del sexo mediante la selección de espermatotozoides por la razón de satisfacer la preferencia de los padres tendría que autorizarse". Los autores del documento argumentan la afirmación explicando que "parece más razonable aceptar la mera preferencia para autorizar la selección" que no las razones de equilibrio demográfico. Finalmente, en la cuarta, justifican la selección de embriones para elegir el sexo en dos casos: que la pareja se comprometa formalmente a utilizar o dar los embriones del sexo no deseado para la reproducción, esto si el diagnóstico preimplantatorio se efectúa sólo con este objeto, y que el criterio de elección sea siempre científico pensando en una mayor garantía reproductiva si la prueba se hace por razones diagnósticas. En el supuesto de que haya embriones igualmente sanos y viables, "se informaría a la pareja para que decidiese".

Montserrat Rutllant, presidenta de la Fundación Pro Vida de Cataluña, considera que este trabajo, explicado en un espacio generosamente concedido por los medios de comunicación, responde a unos intereses sobre todo comerciales. "Creo que todas las noticias que salgan sobre este tema son como una especie de globo sonda para favorecer un nuevo negocio a expensas de la dignidad de las personas", asegura. En esta línea, ve este trabajo como el inicio de una estrategia bien calculada: "Crean la necesidad y, después, la función crea el órgano... Las personas empiezan a adentrarse en la red comercial de la fecundación extracorpórea. Empiezan diciendo que ahora se puede escoger y después, pronto, llamarán tonto a quien no elija".

Enfermedades y discriminaciones

Otro aspecto importante, según la doctora Rutllant, es el discriminatorio: "Aquí no se habla de enfermedades que se transmiten por medio de un cromosoma sexual, sino de elegir como si estuviésemos en un supermercado de niños. Además, dicen que esto no debe producir ningún desequilibrio demográfico; quizás no en Barcelona, en Occidente, pero en un mundo globalizado, ¿no saben lo que pasa en China? ¿O que en la India faltan 40 millones de niñas? ¿O que las mujeres vietnamitas son raptadas y vendidas porque hay escasez?". En definitiva, la presidenta de la Fundación Pro Vida recuerda que "es gravemente irresponsable no plantear seriamente estos temas; quizás sería conveniente recordarles la conversación de Fausto con Mefistófeles cuando el demonio a quien Fausto ha vendido el alma dice: la antigua manera de engendrar, la considero una broma... el hombre tiene derecho a tener un origen más puro. ¿Quizás la probeta?".

En el contexto del clima de debate generado por esta propuesta del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona, muchos se preguntan: ¿Tener un hijo es como adquirir un tambor de detergente en el supermercado? ¿De verdad el sexo se puede elegir fácilmente?
¿Es que un padre y una madre amarán más a su criatura si es niño o si es niña, o si tiene un determinado color de pelo?

 

 

 





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