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Inseminación homóloga y clonación humana .
No es lícita porque se opone a la dignidad de la persona humana, a la igualdad de derechos para todos, favorece la discriminación y principalmente porque se opone a la dignidad de la procreación


Por: + Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud | Fuente: Fundamentos teológicos de la Bioética IV



Algunas aplicaciones prácticas de estos principios:

1. Inseminación homóloga

“No se proscribe necesariamente el uso de algunos medios artificiales destinados únicamente ya sea a facilitar el acto natural, ya sea a procurar el logro del propio fin normalmente realizado” (Pio XII, A los participantes al IV Congreso internacional de médicos católicos. 30.9.49, AAS 41 (1949) 560. Es el caso de la inseminación artificial homóloga, o sea, al interno del matrimonio con el semen del cónyuge, cuando ése es obtenido a través del acto conyugal normal.

En cambio es ilícita la fecundación “in vitro”, la FIVET, pues el hijo no nacería como don del amor sino como fruto de laboratorio .


2. Clonación humana

En los últimos años ha adquirido importancia la investigación sobre clonación por transferencia nuclear. Ella se realiza extrayendo quirúrgicamente el núcleo de un óvulo y reemplazándolo por el núcleo de una célula somática, generalmente obtenida de un cultivo celular. Los embriones que se desarrollan tienen una dotación de genes idéntica a la de la célula dadora del núcleo (con la excepción del ADN mitocondrial). En varias especies de mamíferos se ha conseguido que algunos de estos embriones, luego de ser implantado en útero, completen su desarrollo embrionario y fetal.

Este procedimiento aplicado al ser humano es radicalmente distinto de la procreación, involucra una riesgosa manipulación del embrión y evidencia una inaceptable determinación de generar embriones con características genéticas predeterminadas. La gran pérdida de embriones que se produce, la disociación parental que se opera, así como la interferencia antinatural con el proceso de descendencia humana, han hecho que el procedimiento haya sido de modo casi unánime rechazado en su aplicación al hombre. La Santa Sede lo ha reprobado enérgicamente.

“También los intentos y las hipótesis de obtener un ser humano sin conexión alguna con la sexualidad mediante “fisión gemelar”, clonación, partogénesis, deben ser considerados contrarios a la moral, en cuanto están en contraste con la dignidad tanto de la procreación humana como de la unión conyugal” (CDF, Donum Vitae I,6).

La clonación humana se incluye en el proyecto del eugenismo y, por tanto, está expuesta a todas las observaciones éticas y jurídicas que lo han considerado ampliamente... En el proceso de clonación se pervierten las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consaguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad... Se alimenta la idea de que algunos hombres puedan tener un dominio total sobre la existencia de los más, hasta el punto de programar su identidad biológica” (Pontificia Academia para la Vida, Reflexiones sobre la clonación, n.3, en L’Osservatore Romano”, 25.6.1997, p.7).

La clonación de seres humanos no es lícita porque se opone a la dignidad de la persona humana, a la igualdad de derechos para todos, favorece la discriminación y principalmente porque se opone a la dignidad de la procreación ya que la generación de un nuevo hombre debe ser fruto del mutuo amor de la pareja y no de un proceder asexual y agámico.


Para consultar el documento completo:

Los fundamentos teológicos de la Bioética: índice





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