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Tráfico de seres humanos y comercio de drogas: las mayores áreas del crimen organizado transnacional
Intervención del Arzobispo Celestino Migliore, en la Reunión de alto nivel sobre el tema, en el ámbito de la 64º sesión de la Asamblea general de las Naciones Unidas


Por: . | Fuente: Fides



New York

El tráfico de seres humanos y el comercio de drogas son dos de las mayores áreas del crimen organizado transnacional sobre el que se ha detenido el Observador permanente de ls Santa Sede en la Onu, el Arzobispo Celestino Migliore, que ha intervenivo el 21 de junio en Nueva York en la Reunión de alto nivel sobre el tema, en el ámbito de la 64º sesión de la Asamblea general de las Naciones Unidas.

“Uno de los resultados de un mundo interconectado es la naturaleza cada más interconectada de la criminalidad – haobservado Mons. Migliote. – Mientras la capacidad de comunicar y de realizar intercambios con las personas en todos las equina del mundo ha promovido la solidaridad global y el comercio, ha aportado también una subida de la criminalidad más allá de los confines nacionales”. Eso supone un reto para los actuales mecanismo legales y jurídicos, y la comunidad internacional reconoce el hecho de que cuando un crimen se convierte en internacional también la respuesta debe ser internacional.

“Hoy millones de personas son víctimas de la trata – ha dicho el Representante de la Santa Sede en su intervención -. De éstas más del 70%, casi todo mujeres y chicas, son víctimas de la trata con el fin de la explotación sexual. Esta realidad es al mismo tiempo trágica e imperdonabile. El tráfico transnacional de mujeres y niños con el fin de la explotación sexual se basa en un equilibrio entre la oferta de las víctimas de los países de origen y la demanda en los países de acogida”. Mons. Migliore ha evidenciado la urgencia de afrontar el problema de la demanda y, con ello. “la rastrera degradación de la dignidad humana que acompaña la plaga del tráfico de personas” mientras “ha habido siempre leyes que buscan legitimizar este trabajo deshumanizante”. También los acontecimientos deportivos y sociales, que deberían favorecer el respeto y armonía entre las perosnas de todas laspersonas del mundo, “se han convertido sin embargo en la oportunidad para la mayor explotación y el tráfico de mujeres y chicas”.

“De la misma forma, el tráfico de droga a nivel mundial continúa teniendo efectos devastadores sobre los individuos, sobre las familias, y sobre las comunidades de todo el mundo” ha continuado Mons. Migliore, recordando como en las áreas de producción el fenómeno da origen a bandas organizadas, signo de la droga y terroristas, que difunden miedo y violencia. “Las actividades de estos individuos y organizaciones deben ser afrontadas con urgencia de todas las formas legales posibles, para consentir a las comunidades vivr en paz y prosperidad más que en el miedo de la criminalidad y la hostilidad”.

El arzobispo ha observado que para resolver este problema no basta concentrarse solo sobre las áreas de producciónm pero si se debe también afrontar la demanda de drogas ilegales que se empuja con fuerza desde el mundo desarrollado. Esto demuestra que, para afrontar la producción de droga en el extranjero, los esfuerzos se deben hacer en casa propia. Por tanto es necesario “encontrar modos de prevenir el abuso de droga en primer lugar, y rehabilitar a los toxicodependientes de forma que puedan contribuir al bien común”.

Mons. Migliore ha concluido su intervención evidenciando que si se quiere parar estas dos grandes áreas de criminaliad en todo el mundo”, “pueblos y culturas deben encontrar un terreno común que pueda reforzar las relaciones humanas en todo el mundo” mientras urge “sostener la dignidad y el valor de cada ser humano, con particular atención a las categorías más vulnerables de la sociedad”







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