Menu


La verdadera pobreza es la falta de esperanza
América Latina es una parte del mundo, rica por sus recursos naturales, donde las diferencias en el nivel de vida deben dar paso a ese espíritu de compartir los bienes


Por: . | Fuente: VIS



CIUDAD DEL VATICANO, 14 JUN 2007

El Santo Padre recibió hoy a los miembros del Consejo de Administración de la Fundación "Populorum Progressio" para América Latina y los países del Caribe, con ocasión de su reunión anual.

El Papa afirmó que cuando Juan Pablo II erigió la Fundación en 1992, confiándola a la responsabilidad del Consejo Pontificio "Cor Unum", pensaba "en los pueblos que, amenazados en sus costumbres ancestrales por una cultura postmoderna, pueden ver destruidas sus propias tradiciones, tan dispuestas a acoger la verdad del Evangelio. (...) El trabajo emprendido hace quince años debe continuar siguiendo los principios que han distinguido su empeño en favor de la dignidad de todo ser humano y de la lucha contra la pobreza".


Benedicto XVI subrayó dos características de la Fundación. "En primer lugar -dijo-, el desarrollo de los pueblos debe tener como principio pastoral una visión antropológica global de la persona humana, aspecto que el artículo segundo de los Estatutos de la Fundación llama "promoción integral", la cual "tiene en cuenta el aspecto social y material de la vida, así como el anuncio de fe, que da al hombre el sentido pleno de su ser. A menudo, la verdadera pobreza del hombre es la falta de esperanza, la ausencia de un Padre que dé sentido a la propia existencia".


"La segunda característica -continuó- es la ejemplaridad del método de trabajo de la Fundación, modelo para toda estructura de ayuda. Los proyectos son estudiados por un Consejo de Administración, compuesto por Obispos de diversas áreas de América Latina, los cuales hacen una valoración de los mismos. De este modo, la decisión está en manos de quienes conocen bien los problemas de aquellas poblaciones y sus necesidades concretas".

El Papa señaló que "así se evita, por un lado, un cierto paternalismo, siempre humillante para los pobres y que frena su propia iniciativa y, por otro, los fondos llegan en su totalidad a los más necesitados sin perderse en grandes procesos burocráticos".

"América Latina -añadió- es una parte del mundo, rica por sus recursos naturales, donde las diferencias en el nivel de vida deben dar paso a ese espíritu de compartir los bienes".

El Santo Padre terminó haciendo hincapié en que "frente a la secularización, la proliferación de las sectas y la indigencia de tantos hermanos, es apremiante formar comunidades unidas en la fe, como la Sagrada Familia de Nazaret, en las que el testimonio alegre de quien se ha encontrado con el Señor sea la luz que ilumine a quienes están buscando una vida más digna".
 





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!