Menu



Cine

El último Samurai
Este film, esperado con inquietud tras los estrenos navideños, aborda tres temas fundamentales: el honor, la patria y el sacrificio.


Por: Felipe Santos | Fuente: www.buzoncatolico.com




Dirección: Edward Zwick. Guión: Marshall Herskiwitz, Jin Logan, E. Zwick. Fotografía: John Toll. Música: Hans Zimmer. Intérpretes: Tom Cruise, Ken Watanable, William Atherton, Billy Connollly, Tony Goldwyin, Timothy Spal.


Este film, esperado con inquietud tras los estrenos navideños, aborda tres temas fundamentales: el honor, la patria y el sacrificio.

El realizador, desde su misma adolescencia, se siente fascinado por el cine japonés de Kurosawa Akira. La visión del mundo que reflejaba en sus películas cautivaron sobremanera el alma de Zwick.

Nos encontramos en un período histórico del Japón, gobernado por un emperador joven. Se vive un momento de alta modernización que llamaban allá la Restauración Miji. NO quieren renunciar a su pasado cultural e histórico pero, al mismo tiempo, están abiertos a los valores europeos y americanos occidentales. Quieren convertirse en una potencia económica aunque sea uso años después que los occidentales.

Pero ante este reto nuevo, los samuráis no aceptan que se abandone todo el entramado del antiguo sistema feudal.

El guión, escrito muy bien por Logan- como ya hiciera con Gladiator- estudia con profundidad el valor y la fiereza de las tropas leales. A ellas se une Cruise, que habiendo perdido el ideal por los valores que antes había vivido, al mostrarse útil para el adiestramiento de las tropas, recupera todo lo que tenía ya olvidado en el más absoluto abandono y depresión.

En unión con el guerrero Katsumoto se inicia en las artes marciales para, de este modo, llegar a ser un héroe según exige la costumbre nipona. Y el amor no puede faltar tampoco, encarnado en este caso, en la bella y graciosa Taka cuyo marido mató el propio Algren.

La narrativa va alternado estupendamente el enfrentamiento de dos culturas con ejércitos desiguales. Los soldados de la armada imperial visten y emplean armas americanas, mientras que los samuráis las tradicionales. Este film nos recuerda a Braveheart de Mel Gibson. Hay momentos de dureza y también de un lirismo elegante cuando muere un samurái bajo un cerezo en flor ante la mirada atónita de sus enemigos.

El relato, con una buena puesta en escena, hace una denuncia de la barbarie de los soldados americanos de hoy soliviantando el ánimo de los antiguos guerreros japoneses de antaño.

Los samuráis han inspirado esta obra a Zwick. En ella ha puesto de manifiesto el poder y el valor increíble de los guerreros orientales sin caer en la exaltación o chauvinismo americano.

Existe un paralelo ciego con algunos mercenarios americanos, mas al ver el impacto sobre el psique humana, el espectador se queda- sin lugar a dudas- con la sana visión de los samuráis.

Se podría afirmar que mediante la odisea del héroe Cruise, se nos enseña la nobleza y la fuerza de toda la bella tradición samurái, incluída la de las mujeres. Hay que tener valor para cuidar al hombre que ha matado a su marido pero consciente de que lo jha hecho en el cumplimiento de su deber. No hay que olvidar que se trata de otra cultura distinta a la nuestra.

Se trata de un film notable en torno a la figura estelar de Cruise, aunque sin olvidar el buen papel de Ken Watanable y de todo el conjunto de actores secundarios. Imprssiona las escenas de los combates.

La rivalidad entre las armas modernas y los sables de la época es una muestra palpable de la sencillez de los humildes ante el imperio de las armas más modernas.

En síntesis, una película a tener en cuenta y cuya visión resulta extremadamente curiosa e interesante.





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!