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Cine

El secreto de Joe Gould
Nueva York no atravesaba los mejores momentos de su vida en los años 40, fecha en la que se sitúa la acción de este film original por su tratamiento cinematográfico y por el reflejo de toda una larga época.


Por: Felipe Santos | Fuente: www.buzoncatolico.com





Dirección: Stanley Tucci. Guión: Joseph Mitchel, Howard A. Rodman. Fotografía: Maryse Alberti. Música: Evan Lurie. Intérpretes: Ian Holm, Stanley Tucci, Hope davis, Sarah Hyland, Hallee Hirsh, Celia Weston, Patrick Tovatt, Susan Sarandon, Patricia Clarkson, John Tormey, Jack O´Connell, Nell Campbell y Ron Ryan.

Nueva York no atravesaba los mejores momentos de su vida en los años 40, fecha en la que se sitúa la acción de este film original por su tratamiento cinematográfico y por el reflejo de toda una larga época.

Joe Gould pasaba ante todo el mundo como un ser estrafalario, vagabundo, hambriento y poco bien visto. Sin embargo, llevado de su intuición por cuanto veía escuchaba y comentaba la gente, se erigió en el portavoz de la misma historia neoyorkina.

Su amigo Mitchel publicaba todo cuanto le dictaba en la revista The New Yorker.

Estaban escribiendo, posiblemente sin darse cuenta, la Historia Oral de Nuestro Tiempo.

Tucci, que trabaja también de actor, tuvo la idea de llevar a la gran pantalla esta historia que, tanto ayer como hoy, puede interesar a las personas que vean su obra.

Con todos los escritos recopilados, de lugar en que se reunían los escritores y artistas en un célebre barrio, Mitchel se dio cuenta de que Joe era un verdadero erudito a pesar de su repelente apariencia.

Tucci, al igual o parecido a W. Allen, tiene la afición sana de ir escribiendo con la pluma de su cámara, todo cuanto ocurre en Nueva York: sus gentes, su ambiente, sus costumbres inveteradas y todo el mundillo que rodea a la clase intelectual.

Tucci también dirige sus películas y sale de actor. Su obra cinematográfica no es tan abundante como la Allen, pero tiene a su favor varios premios conquistados en diversos festivales independientes y sin mucho renombre, salvo el que ganó en Cannes en 1998.

No solamente dirige, escribe e interpreta sus películas, sino que, además, trabaja como actor en otras obras, todas ellas de corte clásico.

Sabe dirigir y a los actores con destreza. Y por eso tarde en elegir a los actores y actrices que puedan darle vida a todo el caudal de ideas y de vida que lleva dentro de si. Aquí, en concreto, ha contado con un reparto muy bueno.

Buen cine que recuerda centenares de conversaciones de distintas personas en la década de los cuarenta. Vale como cine y como documento.






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