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ONU: se reafirma la reingeniería anticristiana
El 10 de marzo de 2006 culminó el 50º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (siglas en inglés: CSW) y reafirmó el compromiso de “lograr el acceso universal a la salud reproductiva para 201


Por: Juan C. Sanahuja | Fuente: Noticias Globales



Nada que festejar

A pesar que algunos calificaron de “triunfo pro-vida“ la inclusión de algunas palabras y la exclusión de otras en el documento resultante de la reciente reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, consideramos que no hay nada que festejar. Si bien se han incluido otros factores de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres como la malaria y la tuberculosis las referencias a la salud sexual y reproductiva siguen presentes. Los términos salud sexual y reproductiva o derechos sexuales y reproductivos siempre conllevan el aborto, ya que al menos incluyen entre sus medios la llamada anticoncepción de emergencia -aborto químico- o el aborto por succión en las primeras semanas de embarazo disfrazado de “regularización de la menstruación”. Además, como desde estas páginas también advertimos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que las leyes nacionales de salud sexual y reproductiva deben ser complementadas por leyes que legalicen el aborto quirúrgico, (vid. NG 332, 558 620, 643, 726).

Por otro lado, nos parece poco realista juzgar los documentos sólo por el número de menciones a la salud sexual y reproductiva. Como también hemos advertido, merece especial atención la insistencia de éstos en la perspectiva de género que sostiene que la diferencia sexual es una construcción cultural y así abre la puerta al reconocimiento social y jurídico de la homosexualidad; y para lograr la “igualdad de género”, “abolir todo tipo de discriminación” y “evitar la violencia contra la mujer”, la perspectiva de género lleva consigo también la distribución de anticonceptivos -abortivos-, la esterilización quirúrgica y el aborto quirúrgico, (NG 722, 732, 735-738).

Además, parece que nos hemos olvidado de los menores que se han convertido en el blanco preferido de las políticas anticonceptivas y a los que se intenta sumir en la promiscuidad mentalizándolos con el falso concepto de “sexo seguro”, a la vez que nadie en los foros internacionales reclama por los derechos de los padres.

Si la Santa Sede y/o el gobierno de los Estados Unidos reiteran sus consabidas reservas afirmando que entienden que el término salud reproductiva no incluye el aborto (quirúrgico), pensamos que lo hacen para marcar una posición de mínima y de ninguna manera eso representa una aspiración de máxima.

Nueva muestra de la reingeniería social anticristiana

El 10 de marzo culminó el 50º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (siglas en inglés: CSW), que se celebró en la sede de las Naciones Unidas en New York. La Comisión depende del Consejo Económico y Social (ECOSOC) y desde 1995 tiene a su cargo el seguimiento y la implementación de la Plataforma de Acción de la Conferencia sobre la Mujer (Beijing) y de sus revisiones posteriores, Beijing+5 (2000).

Basándose en éstas dos convocatorias así como en los documentos de la Conferencia de El Cairo (1994) y a propósito del tema La Mujer, La Niña y el VIH/SIDA, la Comisión reafirmó el compromiso de “lograr el acceso universal a la salud reproductiva para 2015”; resaltó “la necesidad de fortalecer los vínculos y la coordinación en materia de política y programas entre el VIH/SIDA y la salud sexual y reproductiva y su inclusión en los planes nacionales de desarrollo, especialmente las estrategias de reducción de la pobreza”; instó a los gobiernos a intensificar “las iniciativas que puedan consolidar la capacidad de las mujeres y las adolescentes para protegerse del riesgo de la infección por el VIH, principalmente mediante la prestación de servicios sanitarios y de atención de la salud, en particular servicios de salud sexual y reproductiva”, también insistió que los gobiernos deben velar “por que las mujeres y las niñas tengan acceso equitativo y continuado a tratamientos contra el VIH/SIDA (...) garantizando la total protección de sus derechos humanos, incluidos sus derechos reproductivos y de salud sexual”, y además, reforzar “las medidas jurídicas, normativas, administrativas y de otro tipo para la prevención y la eliminación de todas las formas de la violencia contra las mujeres y las niñas, incluso las prácticas tradicionales y consuetudinarias perjudiciales, el abuso, el matrimonio prematuro y forzoso, la violación, especialmente en el matrimonio, y otras formas de violencia sexual”.

El pansexualismo de la ONU

Siguen afirmaciones que avalan el aborto quirúrgico y, por supuesto el aborto químico, por ejemplo: “las mujeres tienen derecho a tener control y decidir en forma libre y responsable respecto de las cuestiones relacionadas con su sexualidad, incluso su salud sexual y reproductiva, libre de coerción, discriminación y violencia”; y además se subraya “la importancia de que los jóvenes de ambos sexos tengan acceso a la información y la educación, incluida la educación entre pares y la educación específicamente dirigida a los jóvenes en materia de VIH, la educación sexual y los servicios necesarios para que aprendan a reducir su vulnerabilidad a la infección por el VIH y la mala salud reproductiva”.

A la vez se examinó “la incorporación de una perspectiva de género en las entidades del sistema de las Naciones Unidas”.

Aprender a machacar

La Comisión dejó para estudiar en la próxima sesión, el informe: ”Mayor participación de la mujer en el desarrollo: un entorno propicio para el logro de la igualdad entre los géneros y para el adelanto de la mujer, teniendo en cuenta, entre otras cosas, las esferas de la educación, la salud y el trabajo”, generado en la reunión del grupo de expertos de Bangkok en noviembre de 2005, elaborado en el marco de los programas de acción de El Cairo, Beijing, Beijing+5 y los Objetivos del Milenio para el Desarrollo:

En el informe se destaca:

1) que los Estados miembros “tomen medidas para asegurar la eliminación de los estereotipos de género y todas las actitudes y prácticas discriminatorias”;

2) que se comprometan “a fortalecer y salvaguardar un medioambiente propicio a través de la promoción y protección de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales incorporando una perspectiva de género dentro de todas las políticas y programas y promoviendo la participación plena y el empoderamiento de la mujer”;

3) que incorporen “la perspectiva de género en las reformas del sector de salud y presten atención a las necesidades específicas y prioridades de las mujeres, incluidas en el área de la salud sexual y reproductiva”; “Desarrollen estrategias que incrementen las consultan con involucrando a las mujeres, incluyendo a traves de los mecanismos nacionales para la igualdad de género a los grupos de mujeres y sus redes, en el planeamiento, implementación y monitoreo de los programas y políticas de salud para asegurar un incremento en la atención de las prioridades y necesidades de las mujeres, en particular en relación a la salud sexual y reproductiva”; y “Aseguren que en la educación para la salud incorporen las necesidades y prioridades de las mujeres a traves de todo su ciclo de vida, incluyendo la salud sexual y reproductiva”.

En pocas palabras, más de lo mismo. Deberíamos aprender de esta insistencia y ser obstinados en la defensa del orden natural, sin buscar vías medias o consensos que en muchas ocasiones opacan la verdad haciéndonos caer en el mismo nominalismo abortista.

Nuevo medio de vigilancia y coacción

Particular preocupación despierta la iniciativa de Secretario General, Kofi Annan de crear un nuevo cargo, el de Relator Especial sobre leyes que discriminan en contra de la mujer, que obtuvo un fuerte apoyo de parte de Argentina, Canadá, Líbano, Mauricio, Namibia, Uruguay, Filipinas y Corea del Sur, entre otros estados, y cuenta con el padrinazgo de las ONG’s abortistas como la Organización de Mujeres para el Medio Ambiente y el Desarrollo (WEDO). La misión del nuevo “inspector/a” sería la de reforzar la acción del Comité de Seguimiento de la Convención contra la Discriminación de la Mujer (CEDAW). FIN, 27-03-06.

Preguntas o comentarios al autor

Fuentes: Propias; UN Journal, 11-03-06; ECOSOC, CSW, E/CN.6/2006/8, 13-12-05; E/CN.2006/L.2/Rev.1, (La Mujer, la niña y el VIH/SIDA); E/CN.6/2006/L.5/Rev. 1; E/CN.6/2006/L.1; E/CN.6/2006/L.3; E/CN/2006/L.4





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