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CEDAW: se vendió al pais al nuevo desorden mundial
Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, puede servir como mordaza para impedir impedir que se siga avanzando en la destrucción de la familia


Por: AICA.org | Fuente: AICA.org



Reflexión del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer en el programa “Claves para un mundo mejor”, en su emisión del sábado 25 de noviembre de 2006

Hace pocos días el Congreso Nacional ha dado sanción a una ley por la cual nuestro país ratifica el Protocolo Opcional de la Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer. Este título larguísimo se reduce a una sigla en inglés: CEDAW.

En realidad, la Convención a la cual hace referencia este Protocolo es de 1979 y nuestro país adhirió a ella en su momento, pero ahora se trataba de un protocolo facultativo. Es decir que no era necesario que lo ratificáramos y, de hecho, muchos países no lo han hecho.

Ahora bien: ¿qué importancia tiene este paso que se ha dado? Es que mediante la ratificación de este Protocolo se le está otorgando autoridad legal a un Comité Internacional integrado por 23 expertas que pueden intervenir en nuestros asuntos internos para hacer observaciones acerca de cómo marchan las cosas que podrían significar de algún modo una discriminación contra la mujer o, mejor dicho, lo que ellas interpreten como discriminación contra la mujer.


Hay que señalar que estas 23 expertas son reclutadas entre las feministas que circulan en órbita cercana a las Naciones Unidas y que profesan la ideología de género. Para quienes profesan la ideología de género, por ejemplo, el penalizar el aborto o el impedir el matrimonio entre personas homosexuales o el no otorgar cobertura legal a la prostitución, todo eso sería discriminatorio respecto de la mujer.

Nuestros legisladores nacionales le han cedido a este Comité Internacional un poder de ingerencia que puede tener consecuencias tremendas en el futuro perfil cultural de la Argentina. Y esto no es una posibilidad hipotética, algo que podría llegar a ocurrir, sino que es algo que está ocurriendo en aquellos países que han ratificado el Protocolo. Les presento una pequeña lista de cuestiones que podrían suscitarse.
Por ejemplo, a Colombia este Comité ya le ha reprochado que tuviera una legislación en la cual se impedía el aborto y Colombia está, ahora, en trance de cambiarla, es decir de pasar a una legislación proabortista. Lo mismo se ha hecho con Ecuador.

A Italia y a Croacia, que ya tenían leyes que posibilitaban el aborto, este Comité les ha reprochado que hayan incluido en esa legislación proabortista la objeción de conciencia en favor de los profesionales médicos, porque entre ellos hay muchos que se oponen al aborto y que, por razones de conciencia, no quieren practicarlo.

En otros países todavía es más sutil la intervención de este Comité. A Armenia y a Bielorrusia, por ejemplo, les han reprochado que conserven lo que estas feministas consideran un estereotipo del rol del varón y la mujer en la familia y en la sociedad. Es decir, que todavía sigan afirmando la distinción y complementariedad de sexos de varones y mujeres.
Lo que les molesta especialmente, y esto es muy curioso, es que se celebre el Día de la Madre. Porque para las feministas la maternidad es una maldición, y entonces ¿cómo se puede celebrar semejante cosa? De hecho ha ocurrido ya que a varios países les han observado precisamente que conserven este día en elogio de la maternidad. Vamos a ver qué pasa cuando se atrevan a hacerlo con la Argentina, donde celebramos, alegremente, todos los años, el Día de la Madre.

Esta adhesión al Protocolo de la CEDAW puede servir como mordaza para impedir aquellas reacciones sanas que, de acuerdo con la tradición cultural argentina, traten de impedir que se siga avanzando en la destrucción de la familia. ¿Seremos perseguidos por afirmar que el aborto no es un derecho, sino un crimen, y que el comportamiento homosexual es contrario al orden natural, o porque repudiamos que se legalice la prostitución?

El paso que ha dado el Congreso de la Nación puede tener consecuencias tremendas. Hay que notar que esta ley de ratificación del Protocolo de la CEDAW se ha sancionado, prácticamente, sin discusión y da pena comprobar que se ha hecho o por convicciones y presiones ideológicas o por disciplina de bloque o por obediencia debida.

¡Honor a los 12 senadores y a los 30 diputados que han dicho no! La soberanía legislativa de la Argentina ha sido enajenada a un Comité internacional de feministas. Es como si nos vendiéramos al nuevo desorden mundial.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata





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