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La dignidad humana no disminuye si hay defectos genéticos
El Papa recibió a los participantes en la XX Conferencia Internacional promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud del 17 al 19 de noviembre de 2005 en el Vaticano, y cuyo tema ha sido "El genoma humano"


Por: vatican information service | Fuente: vatican.va



El Papa recibió a los participantes en la XX Conferencia Internacional promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud del 17 al 19 de noviembre de 2005 en el Vaticano, y cuyo tema ha sido "El genoma humano".

El Papa afirmó que la Iglesia puede iluminar las conciencias para que los descubrimientos científicos "sirvan al bien integral de la persona, respetando siempre su dignidad".

"El creyente -dijo- sabe que el Evangelio tiene una sintonía intrínseca con los valores inscritos en la naturaleza humana. La imagen de Dios está tan profundamente impresa en el alma del ser humano que difícilmente se puede obligar a que enmudezca la voz de la conciencia. (...) También quienes ya no se reconocen como miembros de la Iglesia o que incluso han perdido la luz de la fe dan importancia a los valores humanos y a las contribuciones positivas que puede aportar el Evangelio al bien personal y social".

Benedicto XVI subrayó que los hombres de nuestro tiempo "son capaces de comprender que la dignidad humana no se identifica con los genes de su ADN y no disminuye por la eventual presencia de diversidades físicas o de defectos genéticos. El principio de "no discriminación" sobre la base de factores físicos o genéticos ha entrado profundamente en las conciencias y ha sido enunciado formalmente en las Cartas sobre los derechos humanos. Este principio tiene su fundamento más real en la dignidad de todo ser humano, por el hecho de ser creado a imagen y semejanza de Dios". Analizando los datos científicos, añadió, se llega al reconocimiento de la dignidad de la vida humana, "comenzando desde el primer momento de la fecundación".

Tras hacer hincapié en que la Iglesia "anuncia y propone estas verdades no solo con la autoridad del Evangelio, sino también con la fuerza derivada de la razón", el Santo Padre afirmó: "Es necesario estar atento para evitar los riesgos de una ciencia y de una tecnología que pretendan ser completamente autónomas de las normas morales inscritas en la naturaleza del ser humano".

El Papa habló a continuación de la necesidad de "dar un nuevo impulso a la pastoral de la salud" mediante "una renovación y un estudio profundo de la propuesta pastoral, que tenga en cuenta el considerable aumento de conocimientos difundidos por los medios de comunicación en la sociedad y el alto nivel de instrucción de las personas a las que se dirige".

"No se puede descuidar el hecho de que, cada vez más a menudo, no sólo los legisladores sino los mismos ciudadanos, están llamados a expresar su parecer sobre problemas complejos de naturaleza científica. Si no existe una instrucción adecuada, una formación adecuada de las conciencias, es fácil que prevalezcan falsos valores o informaciones tendenciosas en la opinión pública".

Benedicto XVI concluyó refiriéndose al campo de las aplicaciones de la genética, en el que "se requiere -dijo- una formación de las conciencias profunda y clara. Los descubrimientos científicos actuales afectan a la vida de las familias, comprometiéndolas en decisiones imprevistas y delicadas, que hay que afrontar con responsabilidad". En este sentido, señaló que la pastoral sanitaria "tiene necesidad de profesionales formados y competentes".





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