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Sin desarrollo se abre la puerta al terrorismo, advierte el «ministro de exteriores» Vaticano
La región subsahariana es, en el mundo, la que paga el precio más elevado con sus millones de pobres y la ausencia de una red eficaz de asistencia.


Por: - | Fuente: Zenit



En el marco de un simposio sobre África, el secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede ha advertido al mundo occidental que, sin un auténtico desarrollo, los pueblos excluidos podrían pensar que no queda más opción que el terrorismo.

«El desarrollo social y económico de África en la era de la globalización» es el tema en torno al cual el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz organizó el viernes un congreso en su sede romana.

Introducida por el presidente del dicasterio, el cardenal Renato Raffaele Martino, la sesión matutina estuvo presidida por monseñor Lajolo, quien constató que «tras el ataque terrorista sufrido por los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, las condiciones de vida de muchos países africanos decididamente han empeorado».

La región subsahariana es, en el mundo, la «que paga el precio más elevado con sus millones de pobres y la ausencia de una red eficaz de asistencia», recordó.

Con todo, los dramas de África «se consuman en la indiferencia casi general, avivada cuando hay por medio ciudadanos o intereses del norte del mundo», observó, según recoge «Radio Vaticana».

El arzobispo Lajolo lanzó una advertencia: «El mundo occidental debe ser consciente de que los pueblos excluidos, si no se emprende el camino de un auténtico desarrollo, acabarán por creer que no tienen otra opción que la del terrorismo. Y esto podría convertirse en un nuevo modo de hacer guerra».

África es el continente más endeudado y a pesar de ello «se gastan ingentes capitales en la adquisición de armas. ¡Un verdadero escándalo!», denunció igualmente, sin olvidar que se asiste a un «desordenado asalto» a los recursos minerales y petrolíferos del continente, también por parte de los países industrializados.

Monseñor Lajolo aludió además a la «grave carencia de cultura política» que padece África, circunstancia que está en la base del fracaso de muchos procesos democráticos en el continente: «La personalización del poder ha tenido y tiene resultados nefastos... Uno de los desafíos de África se llama ciudadanía: es necesario transformar los súbditos en ciudadanos».

El secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede no omitió los aspectos positivos de África, un «continente que es la cuna de la humanidad».

Subrayó «el estrecho vínculo que la religión tiene con la vida de cada día» y la capacidad africana «de expresar la propia fe en cualquier aspecto de la vida social». Es «un valor que los occidentales hemos perdido y que África puede volver a proponer con orgullo al mundo entero», reconoció.

«África no es un continente de desesperados --puntualizó--, sino una tierra poblada de personas que luchan para superar antiguos problemas y desafíos actuales, para construir un futuro lleno de esperanza y de oportunidades. No es un continente inmóvil, sino en camino».

Partiendo de la realidad descrita, el arzobispo Lajolo recordó la solicitud del Papa por África, donde la Iglesia se sitúa «al lado de los oprimidos haciéndose voz de los que no tienen voz, poniéndose totalmente del lado de los pobres y trabajando por el desarrollo integral de la persona con la paz, la justicia y la mejora de las condiciones de vida».

El prelado citó las cifras que reflejan este compromiso de la Iglesia, presente en todos los países de África: 5 mil hospitales, 500 casas de acogida para discapacitados, 85 mil centros pastorales, 10 mil escuelas y 13 millones de niños que reciben educación sin distinción de raza, credo o recursos.

Los católicos en África son 137 millones de un total de 830 millones de habitantes.

En el simposio han participado varios purpurados africanos, embajadores de países del continente ante la Santa Sede, expertos en los temas propuestos y representantes de organismos internacionales, entre ellos las Naciones Unidas, «Catholic Relief Services», la Comunidad de San Egidio y «Earth Institute» de la Universidad de Columbia.


 

 









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