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Influencia del feminismo en la educación
Es imposible comprender lo que les sucede a nuestros hijos actualmente, tanto a varones como a mujeres, sin considerar la influencia de la ideología feminista


Por: James Dobson | Fuente: James Dobson



Es imposible comprender lo que les sucede a nuestros hijos actualmente, tanto a varones como a mujeres, sin considerar la influencia de la ideología feminista. De ella se desprendió un ataque contra la misma esencia de la masculinidad. Todo lo que se había asociado con la masculinidad fue objeto de burla. A los hombres que se mantenían en sus papeles tradicionales y en sus actitudes conservadoras se les llamaba "machos". Si estúpidamente trataban de abrirle la puerta una dama o querían darle el asiento en los transportes públicos, como sus padres lo habían hecho, les llamaban "cerdos machistas". Las mujeres se presentaron como víctimas que "no iban a seguir permitiendo su condición", y se decía que los hombres eran los opresores despiadados que habían abusado y explotado a las mujeres durante siglos. El divorcio alcanzó unas proporciones increíbles, ya que un sorprendente número de mujeres sencillamente empacaban sus cosas y abandonaban a sus esposos y a sus hijos.

Aunque estas primeras feministas llamaron la atención sobre algunas preocupaciones válidas que debían abordarse, tales como la misma paga por el mismo trabajo y la discriminación en los lugares de trabajo, fueron mucho más allá de los motivos de queja legítimos y comenzaron a desgarrar y a romper la estructura de la familia. Para cuando la tormenta se calmó, la institución del matrimonio había quedado sacudida hasta sus mismos cimientos, y la masculinidad misma había quedado echada por tierra. Nunca se recuperó del todo.

La feminista Karla Mantilla resumió la filosofía que hay detrás de la misma en un artículo titulado: "Los niños necesitan ´padres´ como los peces necesitan bicicletas". Escribió: "Sostengo que los hombres tienden a enfatizar valores tales como la disciplina, el poder, el control, el estoicismo y la independencia. Seguramente, debe haber algo bueno en estas cosas, pero mayormente dañan a los niños (y a otros seres vivientes). Sin lugar a dudas, hicieron sufrir a mi hijo dándole una existencia aislada y torturada hasta que comenzó a ver que había una salida para toda esta trampa de la masculinidad". 1

¿La trampa de la masculinidad?

Ésa es la manera en la que muchas feministas ven a la hombría. Una pieza central de esta hostilidad se ve en el continuo esfuerzo por convencernos de que "los hombres son unos tontos". Se alega que la mayoría de los hombres son inmaduros, impulsivos, egoístas, débiles y no muy brillantes. Por ejemplo, es interesante destacar, cómo la falta de respeto hacia los hombres domina la industria del entretenimiento, incluyendo los anuncios de televisión. La fórmula incluye una hermosa mujer inteligente, sexualmente atractiva, admirable y segura de sí misma. Se encuentra generalmente con un haragán, generalmente en un bar, que es un jactancioso, e ignorante, que se está quedando calvo y, además, está demasiado gordo. El tipo el estúpido, como lo llamaré, rápidamente hace un papelón en la pantalla y a esta altura la mujer adopta un aire despectivo o se aleja.

Entonces, ¿qué es lo que sucede? ¿Será posible que a los hombres, especialmente los que beben cerveza y a los fanáticos de los automóviles deportivos, realmente les guste que los presenten como tontos, lujuriosos, gordos y feos? Aparentemente sí. También debemos suponer que a los tipos no los ofende que los transformen en el centro de miles de bromas. Pero, ¿por qué? Las mujeres no toleran esa clase de burlas. Verá que nunca se hace un anuncio que muestre a la mujer estúpida. Ni en un millón de años vería a una mujer corpulenta, sin atractivo, codiciando a un hombre atractivo que la mira con desdén mientras ella hace algo ridículo. Sin embargo, los hombres, parecen no darse cuenta de que la broma se la hacen a ellos.

Las comedias televisivas acerca de situaciones de la vida diaria también arremeten contra la masculinidad tradicional como una bola de demolición en contra de un edificio. Después de unos cuantos golpes directos, la estructura comienza a derrumbarse. No existe un solo ejemplo, mientras escribo, de una familia saludable que se represente en un programa de televisión, que incluya un tipo masculino que ama a sus hijos y al cual su esposa lo respeta. ¡Ninguno!

Invariablemente, las comedias actuales tienen al menos un personaje homosexual o una lesbiana, que representa un papel comprensivo. Es una fuerza poderosa en la cultura. Uno de los principales objetivos de los activistas homosexuales es influir en la próxima generación y reclutar niños para su movimiento y, si es posible, para su estilo de vida. De todas maneras, las secuelas son devastadoras. ¿Cómo es posible que niños y jóvenes puedan discernir lo que significa ser un hombre heterosexual, y menos un padre dedicado y disciplinado cuando lo único que alimenta sus mentes, noche tras noche, son estas tonterías y sus propios padres no están por ninguna parte?

Podría llenar un libro con otros ejemplos del apaleo en contra de los hombres en la cultura de hoy. A la cabeza de todos ellos se encuentran los programas de estudios universitarios hechos por mujeres, cuyo tema central es el odio y la ridiculización de los hombres. Roger Scruton, autor de "Virilidad moderna" [La masculinidad moderna], explica qué es lo que está sucediendo con la percepción de la masculinidad. "Las feministas han husmeado hasta descubrir el orgullo masculino en cualquier lugar donde haya crecido y lo han arrancado de raíz sin piedad. Bajo su presión, la cultura moderna ha degradado o rechazado las virtudes masculinas tales como el valor, la tenacidad y la destreza militar, favoreciendo hábitos más suaves, más ´socialmente incluyentes´”. 2 El sicólogo Tim Irwin, vicepresidente de la compañía Right Management Consulting, ha observado estas mismas tendencias en los ambientes de trabajo. Han terminado en lo que él llama "la feminización del lugar de trabajo". Irwin dijo que el esfuerzo por terminar con el acoso sexual y la discriminación, lo cual ha sido una preocupación legítima que debía abordarse, ha puesto un gran poder político en manos de las mujeres. La carrera de un hombre se puede ver arruinada incluso por la sugerencia, válida o inválida, de que ha tratado a una empleada de manera irrespetuosa.

El resultado es que muchos hombres han perdido la brújula. No sólo no saben quiénes son, sino que no están seguros de lo que la cultura espera que sean. [...] Es hora de de que los hombres actúen como hombres: con respeto, consideración y caballerosidad hacia las mujeres, pero reaccionando con confianza, fuerza y seguridad. Algunos se callan la boca, actuando como marionetas. Otros se han animado con valor a hablar en contra de la influencia feminista, negándose a que los intimiden los defensores de la corrección política. Algunos han atacado, reaccionando con ira y frustración. Otros se han enrojecido, recurriendo al alcohol, las drogas, el sexo ilícito y otros caminos de escape. Algunos se han evadido, descendiendo a la televisión tonta, a los deportes profesionales y a las actividades recreativas obsesivas. Otros han transigido, convirtiéndose en defensores de la nueva identidad. Algunos, sencillamente se han ido, dejando plantadas a sus familias. Sin embargo, hay muchos que parecen plácidamente inconscientes de que han perdido su lugar en la cultura. El resultado es una visión cambiante de la masculinidad con resultados de largo alcance para el futuro de la familia.

Por favor, permítame hacer el mayor énfasis en este punto. Las feministas radicales y las elitistas no sólo nos dicen que los hombres son unos tontos, sino que los muchachos también lo son. La periodista Megan Rosenfeld dijo que nuestros hijos se ven como "políticamente incorrectos". "Son los chivos expiatorios universales, los torpes estúpidos con pies apestosos, a los que lo único que les importa son los deportes y hacer travesuras". 3 El sicólogo de Harvard, William Pollack, dijo que las mujeres consideran que los muchachos son criaturas que pueden "infectar a las niñas con alguna clase de microbio social". 4

Ningún estudio sobre la orientación de los muchachos estaría completo sin hacer referencia a la discriminación que ahora se hace evidente en la educación pública de Estados Unidos. William Pollack dijo sucintamente: "Parece terrible decirlo, pero las escuelas mixtas públicas se han convertido en los lugares menos amigables de la tierra para los varones. Todavía puede ser un mundo de hombres, pero con toda seguridad no es un mundo de muchachos”. 5

Christina Hoff Sommers, la defensora más apasionada y eficiente de los muchachos, se hizo eco de estas preocupaciones en su sobresaliente libro The War Against Boys: How Misguided Feminism is Harming your Own Men. Dice que éste es un mal momento para ser un muchacho en Estados Unidos debido a la tendencia que existe en contra de ellos en nuestras instituciones educacionales. 6 Esta hostilidad encontró su manifiesto en un informe inexacto y terriblemente parcial que se escribió y se dio a conocer en 1992 por parte de la American Association of University Women (AAUW) . Se titulaba How Schools Shortchange Girls, y trajo como resultado años de discriminación en contra de los varones. Por cierto, si su hijo asiste a una escuela del gobierno actualmente, es probable que esta declaración política siga influyendo en su experiencia escolar. Su impacto en la educación norteamericana ha sido profundo.

Este informe describía al aula típica como un lugar horrible para las niñas, alegando que tenían desventajas en todos los sentidos. Afirmaba que las niñas estudiantes eran invisibles, se les ignoraba, no se les tenía respeto y se les negaban los recursos educativos compartidos. El descubrimiento que más se diseminó fue que los maestros les permitían a los varones hablar o participar en clase ocho veces más que a las niñas, pero al igual que el resto de las conclusiones, esto resultó ser totalmente absurdo. Sus datos se basaban en un viejo estudio de 1981 que en realidad decía que a los varones se les reprende ocho veces más que a las niñas, 7 y que las tres cuartas partes, tanto de niños como de niñas, pensaban que las maestras elogian a las niñas con mayor frecuencia, que piensan que son más listas y prefieren estar con las alumnas. 8 Este nivel de distorsión era evidente a lo largo de todo el informe de la AAUW.

Aunque el informe ha quedado ampliamente desacreditado en la comunidad profesional por lo que era: un descarado intento por quitarles los recursos educativos a los varones y presentar a las niñas como víctimas; el daño ya se había hecho. Terminó en una injusta distribución de los recursos disponibles que continúa hasta día el de hoy.

El resultado de esta falta de énfasis en los varones, ahora tiene su efecto predecible. Las muchachas están cerrando las brechas que las separaban de ellos y, por cierto, son más las mujeres que asisten a las clases de matemáticas y ciencia que los varones. 9 Aquellos fueron los últimos baluartes del punto fuerte académico masculino, por la forma en que está diseñado cerebro el del hombre. Ni siquiera esa ventaja fisiológica puede vencer los privilegios que se les dan a las mujeres en la educación pública. 10

¿Y qué me dice de las iniciativas privadas tales como "Llevemos a nuestras hijas al día del trabajo", alrededor de la cual se ha hecho tanto aspaviento? Explíqueme por qué no se debiera introducir a los varones también al lugar de trabajo. ¿Puede pensar en alguna buena razón para dejar a los varones en casa cada 22 de abril, mientras sus hermanas recorren en visita guiada la oficina o la fábrica? ¿No sería mucho más razonable y más justo sugerir que los padres lleven de vez en cuando a sus hijos y a sus hijas al trabajo? Pero, ¿quién se ocupa de promover una idea igualitaria? Los varones tienen pocos defensores en el gobierno, en los medios de comunicación y en la educación pública que atiendan sus necesidades. Esto es desatinado y discriminatorio. Basar los derechos y los privilegios en el género es un juego disparejo. Cuando se favorece extremadamente un sexo en la cultura, el otro está destinado a perder.

A estas alturas debería quedar claro por qué he dedicado este capítulo a reexaminar la ideología feminista y la filosofía posmoderna de la cual surge. Lo he hecho porque los defensores de estas ideas torcidas y dañinas se han convertido en ingenieros sociales que están decididos a reordenar la manera en que piensan los niños e intimidar a los muchachos por ser tal como Dios los hizo. Este propósito se expresa en una frase simple dentro del informe de la AAUW que dice: "El programa de estudios de las escuelas debiera tratar directamente con los temas del poder, de la política del género y de la violencia en contra de las mujeres". 11 Lo que esto quiere decir es que a los varones, los liberales los ven como alborotadores disfuncionales que crecen para transformarse en hombres egoístas y abusivos. Necesitan que se les "arregle" mientras son pequeños, reordenando su manera de pensar. Y las escuelas del gobierno son los instrumentos designados para enderezarlos.

Por favor, entienda que las niñas y las mujeres no me inspiran otra cosa más que admiración y respeto. He estado felizmente casado con el "amor de mi vida” durante más de cuarenta años, y he hablado de las necesidades y preocupaciones de las mujeres en varios de mis libros anteriores. Sin embargo, debo llamar a las cosas por su nombre. Y desde mi punto de vista, los varones tienen una desesperante necesidad de amigos.

Como padres estamos criando a la siguiente generación de hombres que se conducirán, con honor e integridad, o bien abandonarán todo lo bueno que hayan heredado. Ellos son los puentes hacia el futuro. Las naciones pobladas en su mayoría por hombres inmaduros, inmorales, sin fuerza de voluntad, cobardes y demasiado indulgentes consigo mismos, no durarán mucho. La presencia de un padre, o al menos de otro modelo de referencia masculino responsable, es un componente crítico en la vida de un muchacho. Sin tal influencia, consecuencias desastrosas (tales como homosexualidad) pueden seguir.

Uniones del mismo sexo

Anteriormente he hablado sobre el tema de los "uniones del mismo sexo" y de los esfuerzos de los activistas homosexuales, y otros dentro de nuestra cultura, para redefinir el concepto del matrimonio tradicional. La noción errónea de que los niños pueden crecer y desarrollarse bien dentro de una familia del mismo sexo (por ejemplo, un ambiente en el cual deliberadamente se le quita al niño, el padre o la madre) es sólo una forma más de nuestra cultura de reducir las diferencias naturales, innatas entre los sexos, situación que deja a los muchachos confundidos acerca de su masculinidad. Teniendo en cuenta este continuo ataque a los hombres, nos queda preguntar: "¿Qué es la verdadera masculinidad?"

Ésta es una pregunta compleja, y las limitaciones de espacio me impiden tratar de lleno aquí el tema. Baste decir que las características fisiológicas y emocionales de un hombre son dramática e intrínsecamente diferentes de las de la mujer. Los hombres tienden a ser más agresivos, más asertivos y más inclinados a liderar. Cuando la psique masculina funciona como debería, es sensible a las necesidades de las mujeres y se inclina a amar a los niños. El temperamento masculino se presta a dos responsabilidades principales: proteger y proveer para su familia.

A pesar de que los hombres fueron diseñados por su Creador para realizar estos papeles críticos y únicos, nuestra cultura se mantiene resuelta en su determinación de despojar al hombre de su propia esencia, de lo que significa ser un hombre. Si usted es un padre, le urjo a hacer todo lo que pueda dentro de su poder para modelar una masculinidad sana para su hijo. Y si usted es una mamá soltera, por favor haga todo lo posible para encontrar modelos masculinos sanos que sus hijos puedan imitar, quizás en la iglesia o entre los miembros de su familia. Si deja que las escuelas y los medios de comunicación le enseñen a su hijo lo que significa ser un hombre, usted estará sometiendo a su pequeño a un daño potencialmente irreparable.

Antes de despedirme, me gustaría decirles a todas las madres lo mucho que las aprecio. Aunque mi carta resalta la importancia del padre, estoy muy consciente de la importancia de las madres. Déjeme decirle: Si usted es una mamá soltera o casada, y si tiene hijos preescolares o graduados de la universidad, quiero darle honra por el papel irremplazable que usted desempeña en el sustento y formación de la siguiente generación. Que Dios la bendiga abundantemente por los sacrificios que hace todos los días para beneficio de esos hijos valiosos que Él ha confiado a su cuidado.

Notas

1. Karla Mantilla, "Kids Need ´Fathers´ Like Fish Need Bicycles", Off Our Backs, junio de 1998, pp. 1213.

2. Roger Scruton, "Modern Manhood", New York City Journal, 19 de enero de 2000.

3. Megan Rosenfeld, "Little Boys Blue: Reexamining the Plight of Young Males", Washington Times, 26 de marzo de 1998, p. A1.

4. Ibíd.

5. Celeste Fremon, "Are Schools Failing Our Boys?" MSNBC, 5 de octubre de 1999.

6. Christina Hoff Sommers, "Is There a War Against Boys?" CNN, 30 de junio de 2000.

7. Hoff Sommers, "Capitol Hill´s Girl Trouble: The Flawed Study Behind the Gender Equity Act", Washington Post, 17 de julio de 1994, p. C1.

8. John Leo, "Gender Wars Redux", U.S. News and World Report, 22 de febrero de 1999.

9. Jodi Wilgoren, "Girls Rule: Girls Outperform Boys in High School and in College Enrollment Rates", New York Times Upfront, 5 de marzo de 2001, p. 8.

10. Ibíd.
11. Leo, "Gender Wars Redux".

Es imposible comprender lo que les sucede a nuestros hijos actualmente, tanto a varones como a mujeres, sin considerar la influencia de la ideología feminista
Es imposible comprender lo que les sucede a nuestros hijos actualmente, tanto a varones como a mujeres, sin considerar la influencia de la ideología feminista. De ella se desprendió un ataque contra la misma esencia de la masculinidad. Todo lo que se había asociado con la masculinidad fue objeto de burla. A los hombres que se mantenían en sus papeles tradicionales y en sus actitudes conservadoras se les llamaba "machos". Si estúpidamente trataban de abrirle la puerta una dama o querían darle el asiento en los transportes públicos, como sus padres lo habían hecho, les llamaban "cerdos machistas". Las mujeres se presentaron como víctimas que "no iban a seguir permitiendo su condición", y se decía que los hombres eran los opresores despiadados que habían abusado y explotado a las mujeres durante siglos. El divorcio alcanzó unas proporciones increíbles, ya que un sorprendente número de mujeres sencillamente empacaban sus cosas y abandonaban a sus esposos y a sus hijos.

Aunque estas primeras feministas llamaron la atención sobre algunas preocupaciones válidas que debían abordarse, tales como la misma paga por el mismo trabajo y la discriminación en los lugares de trabajo, fueron mucho más allá de los motivos de queja legítimos y comenzaron a desgarrar y a romper la estructura de la familia. Para cuando la tormenta se calmó, la institución del matrimonio había quedado sacudida hasta sus mismos cimientos, y la masculinidad misma había quedado echada por tierra. Nunca se recuperó del todo.

La feminista Karla Mantilla resumió la filosofía que hay detrás de la misma en un artículo titulado: "Los niños necesitan ´padres´ como los peces necesitan bicicletas". Escribió: "Sostengo que los hombres tienden a enfatizar valores tales como la disciplina, el poder, el control, el estoicismo y la independencia. Seguramente, debe haber algo bueno en estas cosas, pero mayormente dañan a los niños (y a otros seres vivientes). Sin lugar a dudas, hicieron sufrir a mi hijo dándole una existencia aislada y torturada hasta que comenzó a ver que había una salida para toda esta trampa de la masculinidad". 1

¿La trampa de la masculinidad?

Ésa es la manera en la que muchas feministas ven a la hombría. Una pieza central de esta hostilidad se ve en el continuo esfuerzo por convencernos de que "los hombres son unos tontos". Se alega que la mayoría de los hombres son inmaduros, impulsivos, egoístas, débiles y no muy brillantes. Por ejemplo, es interesante destacar, cómo la falta de respeto hacia los hombres domina la industria del entretenimiento, incluyendo los anuncios de televisión. La fórmula incluye una hermosa mujer inteligente, sexualmente atractiva, admirable y segura de sí misma. Se encuentra generalmente con un haragán, generalmente en un bar, que es un jactancioso, e ignorante, que se está quedando calvo y, además, está demasiado gordo. El tipo el estúpido, como lo llamaré, rápidamente hace un papelón en la pantalla y a esta altura la mujer adopta un aire despectivo o se aleja.

Entonces, ¿qué es lo que sucede? ¿Será posible que a los hombres, especialmente los que beben cerveza y a los fanáticos de los automóviles deportivos, realmente les guste que los presenten como tontos, lujuriosos, gordos y feos? Aparentemente sí. También debemos suponer que a los tipos no los ofende que los transformen en el centro de miles de bromas. Pero, ¿por qué? Las mujeres no toleran esa clase de burlas. Verá que nunca se hace un anuncio que muestre a la mujer estúpida. Ni en un millón de años vería a una mujer corpulenta, sin atractivo, codiciando a un hombre atractivo que la mira con desdén mientras ella hace algo ridículo. Sin embargo, los hombres, parecen no darse cuenta de que la broma se la hacen a ellos.

Las comedias televisivas acerca de situaciones de la vida diaria también arremeten contra la masculinidad tradicional como una bola de demolición en contra de un edificio. Después de unos cuantos golpes directos, la estructura comienza a derrumbarse. No existe un solo ejemplo, mientras escribo, de una familia saludable que se represente en un programa de televisión, que incluya un tipo masculino que ama a sus hijos y al cual su esposa lo respeta. ¡Ninguno!

Invariablemente, las comedias actuales tienen al menos un personaje homosexual o una lesbiana, que representa un papel comprensivo. Es una fuerza poderosa en la cultura. Uno de los principales objetivos de los activistas homosexuales es influir en la próxima generación y reclutar niños para su movimiento y, si es posible, para su estilo de vida. De todas maneras, las secuelas son devastadoras. ¿Cómo es posible que niños y jóvenes puedan discernir lo que significa ser un hombre heterosexual, y menos un padre dedicado y disciplinado cuando lo único que alimenta sus mentes, noche tras noche, son estas tonterías y sus propios padres no están por ninguna parte?

Podría llenar un libro con otros ejemplos del apaleo en contra de los hombres en la cultura de hoy. A la cabeza de todos ellos se encuentran los programas de estudios universitarios hechos por mujeres, cuyo tema central es el odio y la ridiculización de los hombres. Roger Scruton, autor de "Virilidad moderna" [La masculinidad moderna], explica qué es lo que está sucediendo con la percepción de la masculinidad. "Las feministas han husmeado hasta descubrir el orgullo masculino en cualquier lugar donde haya crecido y lo han arrancado de raíz sin piedad. Bajo su presión, la cultura moderna ha degradado o rechazado las virtudes masculinas tales como el valor, la tenacidad y la destreza militar, favoreciendo hábitos más suaves, más ´socialmente incluyentes´”. 2 El sicólogo Tim Irwin, vicepresidente de la compañía Right Management Consulting, ha observado estas mismas tendencias en los ambientes de trabajo. Han terminado en lo que él llama "la feminización del lugar de trabajo". Irwin dijo que el esfuerzo por terminar con el acoso sexual y la discriminación, lo cual ha sido una preocupación legítima que debía abordarse, ha puesto un gran poder político en manos de las mujeres. La carrera de un hombre se puede ver arruinada incluso por la sugerencia, válida o inválida, de que ha tratado a una empleada de manera irrespetuosa.

El resultado es que muchos hombres han perdido la brújula. No sólo no saben quiénes son, sino que no están seguros de lo que la cultura espera que sean. [...] Es hora de de que los hombres actúen como hombres: con respeto, consideración y caballerosidad hacia las mujeres, pero reaccionando con confianza, fuerza y seguridad. Algunos se callan la boca, actuando como marionetas. Otros se han animado con valor a hablar en contra de la influencia feminista, negándose a que los intimiden los defensores de la corrección política. Algunos han atacado, reaccionando con ira y frustración. Otros se han enrojecido, recurriendo al alcohol, las drogas, el sexo ilícito y otros caminos de escape. Algunos se han evadido, descendiendo a la televisión tonta, a los deportes profesionales y a las actividades recreativas obsesivas. Otros han transigido, convirtiéndose en defensores de la nueva identidad. Algunos, sencillamente se han ido, dejando plantadas a sus familias. Sin embargo, hay muchos que parecen plácidamente inconscientes de que han perdido su lugar en la cultura. El resultado es una visión cambiante de la masculinidad con resultados de largo alcance para el futuro de la familia.

Por favor, permítame hacer el mayor énfasis en este punto. Las feministas radicales y las elitistas no sólo nos dicen que los hombres son unos tontos, sino que los muchachos también lo son. La periodista Megan Rosenfeld dijo que nuestros hijos se ven como "políticamente incorrectos". "Son los chivos expiatorios universales, los torpes estúpidos con pies apestosos, a los que lo único que les importa son los deportes y hacer travesuras". 3 El sicólogo de Harvard, William Pollack, dijo que las mujeres consideran que los muchachos son criaturas que pueden "infectar a las niñas con alguna clase de microbio social". 4

Ningún estudio sobre la orientación de los muchachos estaría completo sin hacer referencia a la discriminación que ahora se hace evidente en la educación pública de Estados Unidos. William Pollack dijo sucintamente: "Parece terrible decirlo, pero las escuelas mixtas públicas se han convertido en los lugares menos amigables de la tierra para los varones. Todavía puede ser un mundo de hombres, pero con toda seguridad no es un mundo de muchachos”. 5

Christina Hoff Sommers, la defensora más apasionada y eficiente de los muchachos, se hizo eco de estas preocupaciones en su sobresaliente libro The War Against Boys: How Misguided Feminism is Harming your Own Men. Dice que éste es un mal momento para ser un muchacho en Estados Unidos debido a la tendencia que existe en contra de ellos en nuestras instituciones educacionales. 6 Esta hostilidad encontró su manifiesto en un informe inexacto y terriblemente parcial que se escribió y se dio a conocer en 1992 por parte de la American Association of University Women (AAUW) . Se titulaba How Schools Shortchange Girls, y trajo como resultado años de discriminación en contra de los varones. Por cierto, si su hijo asiste a una escuela del gobierno actualmente, es probable que esta declaración política siga influyendo en su experiencia escolar. Su impacto en la educación norteamericana ha sido profundo.

Este informe describía al aula típica como un lugar horrible para las niñas, alegando que tenían desventajas en todos los sentidos. Afirmaba que las niñas estudiantes eran invisibles, se les ignoraba, no se les tenía respeto y se les negaban los recursos educativos compartidos. El descubrimiento que más se diseminó fue que los maestros les permitían a los varones hablar o participar en clase ocho veces más que a las niñas, pero al igual que el resto de las conclusiones, esto resultó ser totalmente absurdo. Sus datos se basaban en un viejo estudio de 1981 que en realidad decía que a los varones se les reprende ocho veces más que a las niñas, 7 y que las tres cuartas partes, tanto de niños como de niñas, pensaban que las maestras elogian a las niñas con mayor frecuencia, que piensan que son más listas y prefieren estar con las alumnas. 8 Este nivel de distorsión era evidente a lo largo de todo el informe de la AAUW.

Aunque el informe ha quedado ampliamente desacreditado en la comunidad profesional por lo que era: un descarado intento por quitarles los recursos educativos a los varones y presentar a las niñas como víctimas; el daño ya se había hecho. Terminó en una injusta distribución de los recursos disponibles que continúa hasta día el de hoy.

El resultado de esta falta de énfasis en los varones, ahora tiene su efecto predecible. Las muchachas están cerrando las brechas que las separaban de ellos y, por cierto, son más las mujeres que asisten a las clases de matemáticas y ciencia que los varones. 9 Aquellos fueron los últimos baluartes del punto fuerte académico masculino, por la forma en que está diseñado cerebro el del hombre. Ni siquiera esa ventaja fisiológica puede vencer los privilegios que se les dan a las mujeres en la educación pública. 10

¿Y qué me dice de las iniciativas privadas tales como "Llevemos a nuestras hijas al día del trabajo", alrededor de la cual se ha hecho tanto aspaviento? Explíqueme por qué no se debiera introducir a los varones también al lugar de trabajo. ¿Puede pensar en alguna buena razón para dejar a los varones en casa cada 22 de abril, mientras sus hermanas recorren en visita guiada la oficina o la fábrica? ¿No sería mucho más razonable y más justo sugerir que los padres lleven de vez en cuando a sus hijos y a sus hijas al trabajo? Pero, ¿quién se ocupa de promover una idea igualitaria? Los varones tienen pocos defensores en el gobierno, en los medios de comunicación y en la educación pública que atiendan sus necesidades. Esto es desatinado y discriminatorio. Basar los derechos y los privilegios en el género es un juego disparejo. Cuando se favorece extremadamente un sexo en la cultura, el otro está destinado a perder.

A estas alturas debería quedar claro por qué he dedicado este capítulo a reexaminar la ideología feminista y la filosofía posmoderna de la cual surge. Lo he hecho porque los defensores de estas ideas torcidas y dañinas se han convertido en ingenieros sociales que están decididos a reordenar la manera en que piensan los niños e intimidar a los muchachos por ser tal como Dios los hizo. Este propósito se expresa en una frase simple dentro del informe de la AAUW que dice: "El programa de estudios de las escuelas debiera tratar directamente con los temas del poder, de la política del género y de la violencia en contra de las mujeres". 11 Lo que esto quiere decir es que a los varones, los liberales los ven como alborotadores disfuncionales que crecen para transformarse en hombres egoístas y abusivos. Necesitan que se les "arregle" mientras son pequeños, reordenando su manera de pensar. Y las escuelas del gobierno son los instrumentos designados para enderezarlos.

Por favor, entienda que las niñas y las mujeres no me inspiran otra cosa más que admiración y respeto. He estado felizmente casado con el "amor de mi vida” durante más de cuarenta años, y he hablado de las necesidades y preocupaciones de las mujeres en varios de mis libros anteriores. Sin embargo, debo llamar a las cosas por su nombre. Y desde mi punto de vista, los varones tienen una desesperante necesidad de amigos.

Como padres estamos criando a la siguiente generación de hombres que se conducirán, con honor e integridad, o bien abandonarán todo lo bueno que hayan heredado. Ellos son los puentes hacia el futuro. Las naciones pobladas en su mayoría por hombres inmaduros, inmorales, sin fuerza de voluntad, cobardes y demasiado indulgentes consigo mismos, no durarán mucho. La presencia de un padre, o al menos de otro modelo de referencia masculino responsable, es un componente crítico en la vida de un muchacho. Sin tal influencia, consecuencias desastrosas (tales como homosexualidad) pueden seguir.

Uniones del mismo sexo

Anteriormente he hablado sobre el tema de los "uniones del mismo sexo" y de los esfuerzos de los activistas homosexuales, y otros dentro de nuestra cultura, para redefinir el concepto del matrimonio tradicional. La noción errónea de que los niños pueden crecer y desarrollarse bien dentro de una familia del mismo sexo (por ejemplo, un ambiente en el cual deliberadamente se le quita al niño, el padre o la madre) es sólo una forma más de nuestra cultura de reducir las diferencias naturales, innatas entre los sexos, situación que deja a los muchachos confundidos acerca de su masculinidad. Teniendo en cuenta este continuo ataque a los hombres, nos queda preguntar: "¿Qué es la verdadera masculinidad?"

Ésta es una pregunta compleja, y las limitaciones de espacio me impiden tratar de lleno aquí el tema. Baste decir que las características fisiológicas y emocionales de un hombre son dramática e intrínsecamente diferentes de las de la mujer. Los hombres tienden a ser más agresivos, más asertivos y más inclinados a liderar. Cuando la psique masculina funciona como debería, es sensible a las necesidades de las mujeres y se inclina a amar a los niños. El temperamento masculino se presta a dos responsabilidades principales: proteger y proveer para su familia.

A pesar de que los hombres fueron diseñados por su Creador para realizar estos papeles críticos y únicos, nuestra cultura se mantiene resuelta en su determinación de despojar al hombre de su propia esencia, de lo que significa ser un hombre. Si usted es un padre, le urjo a hacer todo lo que pueda dentro de su poder para modelar una masculinidad sana para su hijo. Y si usted es una mamá soltera, por favor haga todo lo posible para encontrar modelos masculinos sanos que sus hijos puedan imitar, quizás en la iglesia o entre los miembros de su familia. Si deja que las escuelas y los medios de comunicación le enseñen a su hijo lo que significa ser un hombre, usted estará sometiendo a su pequeño a un daño potencialmente irreparable.

Antes de despedirme, me gustaría decirles a todas las madres lo mucho que las aprecio. Aunque mi carta resalta la importancia del padre, estoy muy consciente de la importancia de las madres. Déjeme decirle: Si usted es una mamá soltera o casada, y si tiene hijos preescolares o graduados de la universidad, quiero darle honra por el papel irremplazable que usted desempeña en el sustento y formación de la siguiente generación. Que Dios la bendiga abundantemente por los sacrificios que hace todos los días para beneficio de esos hijos valiosos que Él ha confiado a su cuidado.

Notas

1. Karla Mantilla, "Kids Need ´Fathers´ Like Fish Need Bicycles", Off Our Backs, junio de 1998, pp. 1213.

2. Roger Scruton, "Modern Manhood", New York City Journal, 19 de enero de 2000.

3. Megan Rosenfeld, "Little Boys Blue: Reexamining the Plight of Young Males", Washington Times, 26 de marzo de 1998, p. A1.

4. Ibíd.

5. Celeste Fremon, "Are Schools Failing Our Boys?" MSNBC, 5 de octubre de 1999.

6. Christina Hoff Sommers, "Is There a War Against Boys?" CNN, 30 de junio de 2000.

7. Hoff Sommers, "Capitol Hill´s Girl Trouble: The Flawed Study Behind the Gender Equity Act", Washington Post, 17 de julio de 1994, p. C1.

8. John Leo, "Gender Wars Redux", U.S. News and World Report, 22 de febrero de 1999.

9. Jodi Wilgoren, "Girls Rule: Girls Outperform Boys in High School and in College Enrollment Rates", New York Times Upfront, 5 de marzo de 2001, p. 8.

10. Ibíd.

11. Leo, "Gender Wars Redux".

 





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