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Derechos reproductivos: sexo seguro
Se dedican al control de la población, a luchar contra la inmigración, a promover la industria del sexo y el aborto o a abogar por los derechos de los homosexuales


Por: Gloria Conde | Fuente: Mujer Nueva, ed Trillas



Con el fin de evidenciar algunos de los verdaderos objetivos de los feminismos actuales, es decir, la reducción de la natalidad a través de la revolución sexual y la separación entre sexo y procreación, presentamos las definiciones que aparecen en la Declaración de Principios Eticos sobre Derechos Reproductivos del Centro de Población y Salud Familiar de la Universidad de Columbia y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, marzo 1994 y los documentos de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Pequín, septiembre 1995.

Salud reproductiva

La «salud reproductiva» se define, como “una condición en la cual el proceso reproductivo se completa en un estado de entero bienestar físico, mental y social, y no es solamente la ausencia de enfermedad o problemas en el proceso reproductivo”. Esto implica que las «personas tienen la habilidad para reproducirse, regular su fecundidad y practicar y gozar de sus relaciones sexuales» y que las «mujeres pueden pasar por el proceso de embarazo y parto sin complicaciones, que la regulación de su fecundidad puede ser lograda sin problemas para la salud, y que las personas pueden sentirse seguras al tener relaciones sexuales».

Lo que se busca con estos «derechos» es poder ofrecer sexo sin el riesgo de concepción, a pesar de que en algún caso implique la muerte de un inocente o tenga otros riesgos... El término de «salud reproductiva» esconde muchas veces el concepto de una «muerte segura» pues se ofrecen los medios para eliminar los posibles nacimientos. Tampoco se garantiza la salud del que adopta estas medidas pues están científicamente comprobadas las consecuencias físicas y síquicas negativas que se siguen del aborto y los medios anticonceptivos para las personas que los practican, por ejemplo, el cáncer cervical y la infertilidad son consecuencias frecuentes de las enfermedades transmitidas sexualmente (STDs, sexual transmitted diseases).

Algunas formulaciones de estos derechos

En general, los derechos reproductivos enfatizan la necesidad de vivir la sexualidad sin restricciones de ningún tipo, hacen repetida referencia a la anticoncepción como medio de planificación familiar y apoyan abiertamente el aborto.

1- “Derecho a que las políticas públicas de educación promuevan desde la infancia la valoración de la sexualidad como un aspecto importante de la vida, que se debe vivir de forma placentera, sin temores y sin culpas”.

2- “Derecho a que las políticas de educación y de salud pública promuevan la responsabilidad sexual y reproductiva de los hombres y su participación activa en la anticoncepción”.

3- “Derecho a que la sociedad asegure una atención de calidad en salud reproductiva y sexual, que incorpore: servicios de anticoncepción, servicio de aborto seguro, o, como mínimo, tratamiento eficiente, eficaz y humano para las mujeres que acuden con un aborto incompleto, consejería y asistencia en planificación familiar post-aborto, servicios que proporcionen atención exclusiva a adolescentes, así como también atención bio-psico-social en relación con la sexualidad...”

«Sexo seguro» (Safe sex)

Se refiere sobre todo a la «realización plena» del sexo sin riesgo de contraer enfermedades genitales o sida. En nombre del sexo seguro se recomienda el uso de los medios anticonceptivos, en concreto, el condón. En el fondo, lo que se busca es el placer sin consecuencias. Por tanto, «seguro» para ellos significa poder mantener cualquier tipo de relación sexual sin riesgo de enfermedad y para no tener que asumir la responsabilidad de un hijo. El sexo seguro debería fundamentar su «seguridad» en el ser vivido como persona y no como objeto. Debería ser seguro cuando garantizara la entrega sincera y completa de la otra persona y cuando procurara un nacimiento seguro y digno a una nueva creatura.

No podemos terminar de tocar este tema sin que surja en nosotros la pregunta: ¿Y quién se beneficia con todo esto? No precisamente la mujer, como se promete, y sí, de forma amplia y desproporcionada, algunas organizaciones internacionales y grupos que prefieren no mencionar su nombre pero que se dedican al control de la población, a luchar contra la inmigración, a promover la industria del sexo y el aborto o a abogar por los derechos de los homosexuales. ¿No será que algunas compañías farmacéuticas o grupos medioambientalistas radicales se esconden detrás de las faldas de las feministas del género y su lucha por los «derechos reproductivos»?

 



Para consultar el artículo completo:

Fundamentos del feminismo del género





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