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Ayuda a las políticas sobre derechos sexuales
La estrategia del reglamento sigue siendo la misma: reducir la población de los países en desarrollo, población que, diezmada por el hambre, la guerra y enfermedades como el SIDA, es el principal recurso de estos países


Por: Vocero de Organizaciones No Gubernamentales | Fuente: Vocero de Organizaciones No Gubernamentales





Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea sobre ayuda a las Políticas y Acciones sobre Derechos y Salud Sexuales y Reproductivos en los Países en Desarrollo

Estado de la cuestión


El Informe Sandbaeck contiene una propuesta de Reglamento que la Comisión presenta al Consejo y al Parlamento Europeo (PE) para que, tras ser aprobado por estos órganos, sustituya al Reglamento 1484/97 de 22.7.97 sobre “Ayuda a las Políticas y Programas de Población en los Países en Desarrollo”, cuya vigencia expira el 31 de diciembre de 2002 1

El Informe pretende introducir los controvertidos derechos de salud sexual y reproductiva como parte integrante de la política de cooperación que la UE destina a los países menos desarrollados del mundo (PED).

Su debate en el PE está previsto para inicios de la próxima legislatura, en septiembre de 2002. Para entonces, será necesario recabar de nuevo el mismo apoyo y reacción de la opinión pública que se logró para el desafortunado Informe Van Lancker del PE
2. Para ello, es esencial la implicación de las redes HazteOir, Euro-Fam y Grupos Pro-Vida de toda Europa.

De entrada, comparando el título de la actual propuesta con el del reglamento que pretende sustituir, parece obvio que la llamada a promover la salud y derechos de la población de los PED resulta mucho más atractiva y positiva que la de los programas de control de población, que llevan implícita una carga de injerencia en asuntos nacionales y de discriminación por razón de pobreza (del estilo “reduzcamos la población pobre, mientras promovemos la natalidad en nuestro envejecido continente”).

Así pues, la estrategia del reglamento sigue siendo la misma: reducir la población de los países en desarrollo, población que, diezmada por el hambre, la guerra y enfermedades como el SIDA, es el principal recurso de estos países.

Sin embargo, este mismo objetivo se presenta ahora de forma diferente: en lugar de poner el énfasis en la reducción de la población, la UE se erige en custodia de la salud y los derechos fundamentales de estas desventuradas poblaciones.

En realidad, este cambio responde a la constatación de que la perniciosa vinculación que a menudo se ha realizado entre el control poblacional y el desarrollo, se ha probado erróneo por infundado.
3

Así pues, la simple elección de los términos “salud” y “derecho” otorga a las mismas acciones una credibilidad y valor que, a riesgo de parecer inhumano, nadie osaría rebatir. Y sin embargo, es preciso aclarar:

Que el fundamento último de los derechos es la dignidad de la persona humana: de toda la persona y de todas las personas, por el simple hecho de serlo. Pero una vez que se dividen grupos humanos que oponen sus derechos frente a otros (derechos de la mujer, del adolescente), o se atribuyen derechos a aspectos parciales del ser humano (sexualidad, reproducción), nada impide que esta división se realice hasta el infinito, convirtiendo los derechos en un instrumento de poder y enfrentamiento, desligado de la responsabilidad y de la esencia común del ser humano.

Que el concepto de salud ha seguido una evolución semejante: de la salud física se pasó a la salud mental (algo difícilmente mesurable y que, por ejemplo, suele alegarse para justificar abortos que no entrarían en el supuesto legal excepcional de peligro para la salud materna). Ahora, la “salud sexual y reproductiva” es un término igualmente ambiguo y manipulable que interpreta como salud el “bienestar general” en la actividad sexual y otros aspectos que, de hecho o potencialmente, se relacionen con la reproducción humana.

Que la distinción entre los aspectos “sexual” y “reproductivo” promueve una desvinculación total entre la sexualidad humana y la procreación. Esto explica que, en todas las medidas políticas y legislativas, este nuevo tipo de salud y derechos vayan siempre acompañados por un énfasis en la difusión de los métodos anticonceptivos, el aborto y la educación sexual que promueve la actividad sexual desde edades tempranas.

Igualmente llama la atención la escasa atención que el Informe dedica al aspecto propiamente “reproductivo” de la salud. Todavía las cifras de mortalidad materna en el mundo (muertes causadas por complicaciones del embarazo, el parto o el posparto) son elevadísimas, y fácilmente remediables en los PED
4. La identificación perversa entre “salud” y “evitación del embarazo” impide que se adopten acciones decididas para terminar con estos verdaderos peligros para la salud de la mujer.

Los limitados objetivos del Informe difícilmente contribuirán a la mejora de la salud sexual. Al reducirla a una vida sexual responsable, satisfactoria y segura, olvida que la sexualidad no es meramente biológica, sino que implica relaciones humanas y respeto a la persona (aspectos psicológico y espiritual de la sexualidad).

Contenido de la propuesta

Fundamento jurídico de esta medida


El Reglamento fundamenta su contenido y competencia en los siguientes artículos del Tratado de la Unión:

Art. 177: “La política de la UE en materia de cooperación al desarrollo fomentará”:
el desarrollo sostenible y económico de los países en desarrollo
la integración de éstos en la economía mundial
la lucha contra la pobreza

Art. 179: “El Consejo adoptará las medidas necesarias para hacer avanzar estos objetivos”.

En función de los principios de subsidiariedad y proporcionalidad, el objetivo de mejorar la salud sexual y reproductiva y asegurar el respeto a los derechos en esta materia en los países en desarrollo, no puede ser alcanzado por los Estados miembros. Por razón de la escala y los efectos de la acción propuesta, sólo la actuación de la Comunidad Europea puede lograrlo.

Esta afirmación que reproduce el art. 5 del Tratado de la CE, se esgrime como justificación de la actuación de la UE en materia de salud sexual y reproductiva en los PED. Sin embargo, el art. 152 del mismo Tratado reconoce que en materia de salud pública dentro del territorio de los Estados Miembros, la competencia comunitaria debe limitarse a promover la colaboración entre éstos. Del mismo modo, atribuye la competencia exclusiva en servicios públicos de salud a los Estados miembros. Así pues, resulta incoherente que algo que la UE no ejecuta en su propio territorio, se realice en el territorio de los Estados menos desarrollados, aprovechando su situación de necesidad y empujándoles a “pagar el precio de la planificación familiar” a cambio de otro tipo de ayuda.

Teniendo en cuenta que el concepto de “servicios de salud sexual y reproductiva” abarca, además de la anticoncepción (incluida la píldora abortiva calificada de “anticoncepción de emergencia”) el aborto, la UE no tiene competencia en esta materia, y se inmiscuye en asuntos propios de la soberanía nacional. Dado que existen Estados miembros donde el aborto es ilegal (Irlanda), otros donde está restringido a ciertos supuestos, y que la mayoría de los Estados receptores de la cooperación al desarrollo contienen legislaciones nacionales restrictivas, si no prohibitivas, esta injerencia no debe ser admitida.

Por último, sería necesario definir bien en qué consistirá la política comunitaria de cooperación al desarrollo, para que bajo esta competencia legítima y necesaria no se escondan acciones contrarias a los derechos humanos, los valores culturales de los países más pobres y la soberanía nacional.

B. Antecedentes

El Reglamento invoca las pautas marcadas por textos internacionales anteriores:

Plan de Acción adoptado en la Conferencia de El Cairo sobre Población y Desarrollo (1997).
Reglamento del Consejo 1484/97, al que el presente texto sustituirá.
“Objetivos de Desarrollo para el Milenio” adoptados en la Cumbre del Milenio (2000), en lo referente a la reducción en ¾ de la tasa de mortalidad materna y al acceso a la salud reproductiva en todo el mundo.

La Conferencia de El Cairo, al igual que otras Conferencias Internacionales organizada por la ONU sobre asuntos sociales, se caracteriza por introducir en el Derecho Internacional una agenda favorable a la llamada “perspectiva de género”, el control de la natalidad, la exaltación de la sexualidad, la difusión de los métodos anticonceptivos y el aborto, elevándolos a derechos humanos, con especial hincapié en las mujeres, adolescentes y niños, y en los países en desarrollo.

El Informe no toma en consideración que muchos Estados firmantes introdujeron reservas en esos textos de Derecho Internacional. Y aunque se trata de un texto no vinculante jurídicamente, pasa a formar parte del bagaje comunitario y a orientar otras políticas de la UE como es, en este caso, la de cooperación al desarrollo.

Sin embargo, hay algunos aspectos de El Cairo menos controvertidos, a los que alude el Informe Sartori de la Comisión de la Mujer del PE. Éste, al añadir entre sus enmiendas un art. 8 bis, acertadamente hace hincapié en otros objetivos de El Cairo: “poner a disposición de todos los individuos de edades apropiadas, a través del sistema sanitario primario, asistencia sanitaria reproductiva lo antes posible, a más tardar en 2015”. Se trata de una aportación positiva porque habla de “edades apropiadas” en lugar de “niños y adolescentes”, y de “asistencia sanitaria reproductiva” en lugar de “servicios de salud sexual”, un cambio que parece enfocar la asistencia en la maternidad y restringir el aborto.

Objetivos del Reglamento

Reforzar el Plan de Acción de El Cairo dando a todas las parejas e individuos el derecho básico y la oportunidad de proteger plenamente su salud sexual y reproductiva, en particular contra el aborto inseguro y otras prácticas dañinas.

La existencia de abortos clandestinos (“inseguros”) en los que la salud de la madre es puesta en grave riesgo, ha sido el argumento esgrimido desde el inicio para la legalización del aborto. Pero la palabra “seguridad” es completamente inadecuada incluso para los abortos realizados con la más sofisticada tecnología (ya sea por aspiración, por legrado, por inducción de contracciones o por inyección intraamniótica) o aquellos considerados más “asépticos” (píldora del día después). Todas estas manipulaciones del cuerpo de la mujer pueden dejar graves secuelas físicas, además de las psíquicas
5. Y curiosamente, incluso en los países con legislación muy permisiva sobre el aborto, el aborto clandestino sigue existiendo (sin mencionar lo que espera a los países donde la píldora abortiva está a disposición de cualquier adolescente para su “uso privado”).

Por otra parte, los daños más frecuentes frente a los que las mujeres de los PED necesitan “protección” son los relacionados con el embarazo, el parto y el posparto. Los datos sobre muertes ocasionadas por abortos clandestinos, especialmente en los PED, son poco fiables y a menudo se manipulan las cifras
6. Por el contrario, si a las cifras sobre muertes de mujeres en partos en malas condiciones, se suman las de bebés que mueren durante complicaciones del embarazo, el parto y las primeras semanas de vida, por falta del material médico más básico, la desproporción numérica es enorme.

Por último, la salud sexual sólo se protege “plenamente” partiendo de una visión completa de la sexualidad, que abarcaría todos los aspectos de la persona: relacional, físico, psíquico, intelectual y espiritual.

Proporcionar acceso igualitario y universal a cuidados, servicios y productos.

Lamentablemente, esta genérica frase que fácilmente se interpretaría como el acceso de toda la población de los PED a los medicamentos, cuidados médicos y material necesario para asegurar su salud, suele tener otra interpretación en la agenda antinatalista de los organismos internacionales (incluida la UE). El Informe Van Lancker ya mostró sin tapujos lo que se esconde tras estos términos: la difusión ilimitada y universal (sin importar la edad) de los métodos anticonceptivos y abortivos entre esa población. Una posición que encierra implícitamente la idea según la cual lo que más necesitan las mujeres sin recursos en temas de salud sexual y reproductiva sea el control de su fertilidad. Mientras no se favorezca la disponibilidad de todos los medicamentos y tratamientos médicos básicos, la difusión de estos medios seguirá mostrándose una injerencia intolerable en la intimidad personal, la soberanía nacional y las tradiciones y valores culturales de los PED.

Por último, conviene no olvidar el encendido debate que tuvo lugar en el comité preparatorio de la Conferencia Child+10 en Nueva York, el día 12 de junio de 2001, cuando el representante de Canadá reconoció que el término “servicios de salud reproductiva” incluye el aborto7

Reducir las tasas de mortalidad y morbilidad materna, desproporcionadamente altas en los PED, especialmente entre las mujeres y niñas pobres.

Precisamente éste es el aspecto en que debería centrarse cualquier programa de ayuda que realmente busque contribuir a la salud de la mujer. La maternidad, y especialmente en los pueblos de los PED, es un aspecto fundamental de la mujer, y fuente de esperanza para la familia y la sociedad. Resulta impensable que los métodos anticonceptivos y abortivos estén ampliamente disponibles en los consultorios médicos de estos países, y escaseen las medicinas que evitan muertes por enfermedades fácilmente curables8 o por complicaciones del parto
9.

Dar a las personas el derecho a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos, así como la información, educación y medios para ello.


Y sin embargo, el derecho de toda persona a acceder a una información plural y completa no es respetado. Los métodos naturales de planificación familiar basados en la observación de la fertilidad y la abstinencia, son prácticamente ignorados en el informe. Y son éstos, precisamente, los únicos que no dependen de la producción farmacéutica de los países desarrollados; sólo requieren educación en el respeto a la dignidad de la persona y a su naturaleza, especialmente de la mujer, y en la responsabilidad
10. Y este tipo de educación es el que verdaderamente necesita ser apoyado por las políticas de cooperación de los países con un mayor grado de desarrollo, especialmente de Europa, cuna de los derechos humanos.

Argumentos concretos

La UE se declara “profundamente preocupada” por las condiciones de la salud sexual y reproductiva de hombres y mujeres entre 15 y 49 años en los PED. Y considera que la falta de una gama completa de servicios de salud sexual y reproductiva seguros y fiables socava todos los esfuerzos por aumentar el desarrollo económico.

Es una lástima que la UE desaproveche este reglamento para lamentarse de las condiciones de salud básica en que se encuentran las poblaciones de los países más pobres, y especialmente sus sectores más débiles y vulnerables, los niños y ancianos. La limitación de miras que muestra esta fijación con los aspectos sexuales y reproductivos, no tiene precedentes en la historia de la cooperación al desarrollo, cuando son innumerables las necesidades básicas en materia de salud y terribles las cifras de mortalidad materno-infantil.

Resulta igualmente sorprendente el énfasis en la “amplia gama de servicios sexuales y reproductivos” y en su “seguridad y fiabilidad”. Es evidente que la “amplia gama”se refiere a la distribución de todos los métodos anticonceptivos y abortivos existentes en el mercado, independientemente de los efectos secundarios que puedan causar
11 y sin facilitar la información necesaria para una decisión libre y responsable sobre el uso de éstos u otros medios.

Por último, se hace uso del erróneo argumento que vincula el desarrollo económico a la extensión de los métodos y “servicios” de planificación familiar en los países pobres, ignorando sus verdaderas necesidades: educación, salud básica, apoyo a sus economías emergentes, comercialización de sus productos, inversión de capital exterior, etc. Un argumento que se repite a continuación:

La libertad de elección individual de hombres, mujeres y adolescentes, a través del acceso adecuado a la información y los servicios en asuntos relativos a su salud y derechos sexuales y reproductivos, es un elemento significativo de progreso y desarrollo.

En realidad levanta serias dudas el concepto de progreso y desarrollo que preconiza este documento. La enmienda presentada por la Comisión de la Mujer es más acertada, pues incluye la escolarización, la información y el acceso a los servicios sanitarios como factores que constituyen el desarrollo y permiten la libertad de elección (ésta es una consecuencia y no una causa del desarrollo).

El derecho a gozar de buena salud es un derecho fundamental de la persona. Y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE llama a que todas las políticas y actividades de la Unión, en su definición y aplicación, conlleven un alto nivel de protección de la salud humana.

Efectivamente, pero debería tomarse en cuenta un concepto integral de salud, empezando por la salud básica de miles de personas que en los PED mueren por causas como la diarrea, la malnutrición
12, las infecciones y la malaria. Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Población (FNUAP) en su “Estado de la Población Mundial 2000” menciona 186 veces la salud reproductiva y una sola vez la malaria. En este informe anual, el FNUAP atribuye la miseria y los problemas medioambientales al crecimiento de la población, indicando como única solución para evitar la catástrofe, el acceso de las mujeres a los servicios reproductivos, incluido el aborto 13.

La UE desea seguir ejerciendo el liderazgo en las políticas y programas de apoyo a la salud sexual y reproductiva en los PED. Para ello, todas las operaciones sometidas a este Reglamento formarán parte del conjunto de políticas de salud y lucha contra la pobreza dentro de la cooperación al desarrollo.

La concepción “holística” de la perspectiva de género defiende que, cualquier tema que se debate en la esfera pública, ya sea local, nacional o internacional, está intrínsecamente relacionado con la mujer y debe ser estudiado desde una perspectiva amplia, que contenga la distinción por géneros (concepto acuñado para superar el sexo biológico –hombre o mujer-, atribuir las diferencias a “roles sociales y culturales” e incluir otras formas de vida relacionadas con la orientación sexual)
14. Esta concepción ideológica impregna la visión de la UE por la cual, toda política de cooperación al desarrollo deberá ser concebida teniendo en cuenta la salud sexual y reproductiva.

La UE reconoce el derecho de los individuos a decidir libremente el número y espaciamiento de sus hijos, y condena cualquier violación de derechos humanos en forma de aborto obligatorio, esterilización forzosa, infanticidio, rechazo, abandono o abuso de niños no deseados, como forma de reducir el crecimiento de la población. Tampoco apoya el uso de la esterilización y el aborto como métodos de planificación familiar, ni la experimentación con métodos anticonceptivos en los PED.

Toda esta afirmación sería correcta si no se supiera que, en numerosas ocasiones, organismos y ONGs apoyados con fondos públicos han realizado esterilizaciones masivas, implantado métodos abortivos y experimentado con anticonceptivos en mujeres de los PED, sin que fueran informadas, y con el único fin de reducir la población de estos países
15.

Por otra parte, se trata de una concepción individualista de la procreación, por la cual en lugar de atribuir a ambos padres el derecho a decidir sobre el nacimiento de sus hijos, atribuye sólo a la mujer la decisión sobre anticoncepción, procreación y terminación del embarazo, como “dueña de su cuerpo”.

Articulado

El articulado del reglamento tipifica jurídicamente los objetivos y argumentos analizados hasta ahora, regulando el modo, los sujetos, los receptores y las condiciones financieras de las actividades de cooperación al desarrollo en materia de salud sexual y reproductiva. Para no repetir comentarios, se limitará el análisis a aspectos muy puntuales y operativos:

Características de la ayuda asistencia financiera
facilitación de expertos

Receptores prioritarios de la ayuda:
Los países más pobres y menos desarrollados
Los sectores más desfavorecidos de la población de los PED

Actores cuyas actividades podrán ser financiadas
Autoridades administrativas y agencias de gobierno nacional, regional y local.
Comunidades locales, ONGs, organizaciones de base en la comunidad receptora, y otras personas o entidades sin ánimo de lucro del sector privado.
Organizaciones regionales o internacionales
Institutos de investigación y universidades

Objeto de las actividades sometidas al Reglamento

Las que aseguren el derecho de mujeres, hombres y adolescentes a una buena salud sexual y reproductiva
Las que les capaciten para acceder a una amplia gama de servicios y productos de salud sexual y reproductiva, que sean seguros y fiables
Las que reduzcan las tasas de mortalidad materna, especialmente en los países y poblaciones donde éstas sean más altas.

Operaciones específicas que serán financiadas por la UE
Las que aseguren un mejor acceso de la población pobre a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, ofreciéndoles, en particular, opciones de anticoncepción y prevención y diagnosis de infecciones de transmisión sexual (ETS)
Las que proporcionen a los adolescentes la información, servicios y capacidades necesarias para proteger su salud sexual y reproductiva y evitar embarazos no deseados
En este apartado (art. 3c.), la Comisión de la Mujer del PE añade una mención a la información sobre métodos de conocimiento de la fecundidad (métodos naturales).

Las que luchen contra prácticas dañinas como la mutilación genital femenina
Las que aseguren la disponibilidad de métodos anticonceptivos más efectivos, asequibles y aceptables, y la protección frente a las ETS
En este punto, la Comisión de la Mujer añade una alusión a la lucha contra estas enfermedades y el SIDA mediante la creación de servicios de consulta e información sobre los mecanismos de contagio y los comportamientos que las favorecen (de este modo, aportan una solución más acorde con la dignidad de la persona y más eficaz a largo plazo).

Las que promuevan programas globales de salud materna, para el cuidado prenatal, y la creación de un organismo profesional de asistentes cualificados
La aportación de la Comisión de la Mujer amplia este inciso a servicios sanitarios más amplios: prenatal, durante el parto y después del mismo.

Las que suministren cuidados obstétricos de urgencia y asistencia posparto, con especial atención a la prevención y tratamiento de hemorragias, hipertensión e infección.

Por último, el Reglamento expone las características del proceso administrativo de decisión sobre las actividades a financiar, las condiciones técnicas, presupuestarias y legales de los proyectos presentados, etc.

1
Vid. en documento anexo un análisis del contenido del Reglamento 1484/97 regresar

2 Vid. Comentarios al Informe Van Lancker, en “Documentos”, www.mujernueva.org regresar

3 Vid. El control de la natalidad, en “Documentos”, www.mujernueva.org y los resultados de la reunión de demógrafos convocados por la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (Friday Fax, 15.3.2002 vol. 5, nº 12: “UN Begins to Consider that the ‘Population Explosion’ is Over”, editado por www.c-fam.org). Para acceder a un informe de la División de Población que contradice las tesis del crecimiento poblacional de organismos como el FNUAP, ver: http://un.org/esa/population/unpop.htm y Friday Fax 9.11.2001, vol.4, nº 46: “New UNFPA report contradicted by more authoritative UN source” en www.c-fam.org regresar

4 Como indica la Comisión de Derechos de la Mujer del PE en su informe Sartori, en los PED se estima que la mortalidad femenina ligada al embarazo y al parto es 33 veces superior a la de los países industrializados (alrededor de 515.000 muertes al año). regresar

5 Incluso el Comité encargado de la aplicación de la CEDAW (Convención para la Eliminación de todo tipo de Discriminación contra la Mujer), después de muchos años aconsejando a los Estados firmantes para que legalizaran el aborto, reconoció que todo aborto (incluido el legal) es inseguro para la mujer, en su informe sobre el cumplimiento de la Convención en Estonia, donde por cada 100 nacimientos se producen 98 abortos legales (FRIDAY FAX, 8.2.2002, Vol. 5, nº 7, editado por www.c-fam.org). regresar

6 Ejemplos de la manipulación de las cifras se encuentran en: www.vidahumana.org/news/mexico-mentiras_dec00.html ; www.vidahumana.org/vidafam/aborto/cifras .html ; www.conoze.com/doc.php?doc=928 ; www.cristiandad.org/provida/libre_aborto.htm ;
www.prodigyweb.net.mx/cprovida
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7 Para mayor información, léase FRIDAY FAX del 15 de junio de 2001,volumen 4, nº 26, editado por www.c-fam.org regresar

8 Como la última cumbre de la FAO recordó, 2.000 millones de personas no tienen acceso a los medicamentos, y más de 10 millones de niños mueren cada año en los PED de enfermedades curables. regresar

9 Vid. Dr. Robert Walley, fundador de MaterCare International (www.matercare.org) en FRIDAY FAX, 23.11.2001, Vol. 4, nº 48: “Doctor Charges UN With Ignoring Women’s Needs for Basic Medical Care”. regresar

10 Según informa el Dr. Hanna Klaus, Director del Centro de Planificación Familiar Natural de Washington, D.C., cuando se les ofrece la posibilidad, un gran número de mujeres de Bangladesh optan por el uso de los métodos naturales, contradiciendo las afirmaciones de las agencias y organismos de cooperación por las que la única opción realista para las mujeres analfabetas y pobres de los PED son los medios anticonceptivos artificiales (FRIDAY FAX 29.3.2002, vol. 5, nº 14: "Natural Family Planning Gains Adherents in Bangladesh, Says Doctor”, editado por www.c-fam.org). regresar

11 Mayor información sobre métodos nocivos e inseguros (Norplant, píldora del día después, aspiración manual...), en www.pop.org (Population Research Institute). regresar

12 Como la última cumbre de la FAO recordó, 24.000 personas mueren de hambre cada día en el mundo, 815 millones de personas padecen de malnutrición grave y 6,6 millones de niños mueren cada año por culpa de la malnutrición. regresar

13 Vid. http://www.unfpa.org regresar

14 Vid. “La perspectiva de género” por Jutta Burggraf en “Documentos”, www.mujernueva.org regresar

15 Vid. “Second thoughts on sterilization”, The Washington Post, 23.12.2000; “Esterilização ainda é primeira opção”, Jornal do Brasil, 03.09.2001; “Eugenesia en Europa: Noruega esterilizó a más de 40.000 mujeres”, El Periódico, España, 13.1.01. regresar

Por otra parte, el "Manual de Campo para la salud reproductivas en situaciones de refugiados" de las Naciones Unidas, además de contener valores negativos que ofenden la dignidad de las poblaciones más pobres y vulnerables, con propuestas que restringen la tasa de natalidad, un concepto irresponsable de las relaciones sexuales, e incluso el aborto, trata el tema de la esterilización, describiéndolo como simple "anticoncepción", cuando, de hecho, se trata de una medida radical que elimina toda posibilidad de procreación en el futuro (Vid. “La Iglesia y las Naciones Unidas”, www.zenit.org , 16.2.2002).
 









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