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Las ONGs, la promoción y defensa de la vida humana
La defensa de la vida humana no debe limitarse a salvar, en el silencio, esta o aquella vida. Debe ser llevada a las plazas públicas, a las asambleas de los ciudadanos, a los foros internacionales


Por: Jacques Saudeau | Fuente: Jacques Saudeau





Es un honor y un placer para mí poder presentar a vuestra egregia asamblea, en nombre del Pontificio Consejo para la Familia, la cuestión del papel que las organizaciones no gubernamentales (ONG) pueden jugar hoy para la promoción y la defensa de la vida humana.

Estamos en el año Santo del Grande Jubileo. Celebramos en este año, de un modo aún más solemne, la Encarnación del Verbo de Dios como acontecimiento de la historia humana, hace 2000 años, y como evento definitivo para la salvación del hombre. Celebrando la Encarnación del Hijo de Dios, celebramos también el misterio que es el hombre para sí mismo. Como lo dice el Santo Padre en su Carta a las familias, es el Verbo Encarnado, quien revela el hombre al hombre en cuanto persona en la unidad del cuerpo y del espíritu, espíritu “corporeizado”, y “cuerpo espiritualizado” . Celebrando a Jesús de Nazareth, el Cristo, celebramos, entonces, el valor inconmensurable de la vida humana, su intrínseca dignidad, su carácter intangible. Pero, no se puede tratar sobre la vida humana en abstracto, aislándola artificialmente de la cuna familiar donde ella nace y se desarrolla . Juan Pablo II lo subraya cuando escribe en la misma “Carta a las familias”:

“No existe el “gran misterio” que es... la humanidad en Cristo, sin el “grande misterio” expresado en el ser “una sola carne” (cfr Gn 2,24; Ef 5,31-32), es decir, en la realidad del matrimonio y de la familia” .

En efecto, la familia está hoy directamente involucrada en la cuestión del respeto de la vida humana, al nivel de la contracepción, de la procreación artificial, del aborto, del infanticidio, o al nivel de las manipulaciones genéticas del hombre y de la clonación humana, o aún al nivel de la eutanasia. La lucha por la defensa y por el respeto de la vida humana pasa por la familia. Por ello el Pontificio Consejo para la Familia está profundamente involucrado en la lucha a favor de la vida humana. Ahora bien, esta actividad, pasa hoy obligatoriamente, a través del servicio de las “Organizaciones no gubernamentales”, las ONG. Este Pontificio Consejo ha estado en estrecha relación con las ONG que han participado en la defensa de la vida humana especialmente en las dos conferencias internacionales del Cairo y de Beijing, y en la más reciente Conferencia del Cairo+5. Ahora estas ONG’s participan en las reuniones preparatorias de la Conferencia de Beijing+5, intitulada “Women 2000: Gender, Equality, Development and Peace in the 1st Century” que se tendrá en Nueva York los días 5 a 9 de junio del 2000. Es desde esta experiencia que se pueden sacar las siguientes impresiones, líneas guía y advertencias prácticas.

Pero antes que nada es necesario dar algunas definiciones e informaciones sobre las ONG.

1. Definición, origen y estado actual de las ONGs

A - ¿Qué cosa es una ONG?

El nombre de “ONG” ha aparecido –quizá- por primera vez en un documento oficial en 1946, cuando el Department of Public Information (DPI) de las Naciones Unidas fue constituido, y la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 13, invitó a este nuevo organismo a asesorar y apoyar a las “organizaciones gubernamentales y no gubernamentales” para difundir en el mundo las informaciones provenientes de la ONU.

¿Qué cosa es una ONG? La Organización de las Naciones Unidas las define como un grupo de ciudadanos voluntarios, sin finalidad lucrativa, organizado a un nivel local, nacional o internacional, para cumplir una misión específica. Una ONG se define, entonces, desde su objetivo: la gente que participa en ella tiene un interés en común que supera el interés particular de cada uno. Las ONG, por lo tanto, realizan servicios o funciones de tipo humanitario, en relación con el interés general de la sociedad.

De hecho las actividades de los agentes no gubernamentales en la vida pública en todas partes del mundo, se han desarrollado ampliamente en la segunda mitad del siglo que termina. Sin exagerar, se puede decir que, junto al sistema internacional de los gobiernos, un nuevo sistema internacional ha aparecido para la participación más activa de los ciudadanos en las decisiones que les incumben. El emerger de este sistema ha acompañado los progresos de la globalización. El influjo siempre más importante de estos agentes que no pertenecen a los gobiernos, ha sido así, una característica y una causa de los cambios en el ambiente internacional. Las ONG constituyen la manifestación más clara de aquello que puede ser llamado la “sociedad civil”; el ambiente en el cual los movimientos sociales se organizan alrededor de objetivos o de temas de interés común .

Las ONG están normalmente en relación con las diversas instituciones gubernamentales, locales, regionales, nacionales o internacionales, porque es frecuentemente mediante estas instituciones que ellas pueden realizar su propio proyecto. Llevan a las instituciones y a los gobiernos las preocupaciones de los ciudadanos, y animan la participación de los mismos ciudadanos en los varios proyectos o políticas establecidos por estos gobiernos o instituciones. Además controlan la aplicación de estas políticas, proyectos o decisiones a nivel local. Como cada ONG está especializada en un objetivo específico, las personas involucradas en estas ONG son o se hacen expertas en este campo, y, por lo tanto, pueden ayudar a las instituciones o gobiernos en el análisis de una dada situación, en el dar advertencias anticipadas respecto a la evolución de esta situación, y también en el cumplimiento de proyectos, decisiones y convenciones internacionales.

B. Las ONGs y la Organización de las Naciones Unidas.

De frente a este creciente fenómeno del nacimiento y desarrollo de las ONG a nivel internacional, las Naciones Unidas han buscado con más o menos éxito adaptarse a esta “de hecho” nueva situación internacional, y abrirse a esta “sociedad civil” de las ONG y de la globalización. Esto ha sido particularmente visible en la serie de “World summits” que han marcado la primera mitad de los años 90’s. A continuación de estas conferencias es que se ha reforzado la cooperación entre las ONG y el entero sistema de las Naciones Unidas.

Se puede decir, entonces, que la historia de las ONG está conectada con la historia de la Institución de las Naciones Unidas, tanto a nivel de su secretario, como a nivel de sus diversas agencias: UNESCO, UNICEF, UNFPA y UNHCR en particular.

La colaboración de las ONG con las Naciones Unidas ha comenzado, en realidad, desde el inicio de la ONU, porque las Naciones Unidas encuentran su mandato para trabajar con la “sociedad civil” en su propia Carta, con sus palabras iniciales: “We, the peoples...” . El artículo 71 de esta Carta, prevé que el ECOSOC, el “Economic and Social Council”, es decir el Consejo para las cuestiones económicas y sociales de la ONU, se consulte con las ONG. En los primeros años, esta colaboración ha sido más bien discreta, porque estaba limitada a dar a conocer en el mundo la Organización de las Naciones Unidas, y a difundir información sobre las actividades de esta organización.

Es con la resolución 1296 del 23 de mayo de 1968 del ECOSOC, que las cosas cambian a favor de una más grande participación de las ONG en la vida de las Naciones Unidas. Las ONG fueron llamadas a una colaboración no solamente informativa, sino también de soporte y de promoción de las decisiones de las Naciones Unidas, de acuerdo con el objetivo y la propuesta de cada ONG. En consecuencia, en la resolución 1297 del 27 de mayo, la ECOSOC pide al DPI asociar a estas ONG al trabajo de las diversas agencias de la ONU.

La resolución 1996/31 del ECOSOC del 25 de julio de 1996 ha redefinido las relaciones de consulta entre las Naciones Unidas y las ONG. Se ha decidido que las ONG podrían colaborar en todas las actividades del sistema de las Naciones Unidas. Se ha previsto que las ONG más importantes , competentes en sectores específicos, representativos y también influyentes, pudieran pedir un estatuto llamado “consultivo” ante el ECOSOC, con la oportunidad de estar presentes en las conferencias de la ONU. En este estatuto consultivo de las ONG han sido indicados tres grados diversos:

- “General status”: estatuto consultivo concedido a grandes e importantes ONG internacionales, que están involucradas en la mayoría de las actividades del Consejo. Estas ONG están en relación permanente con la ONU y pueden asistir a todas las conferencias. Trabajan sobre casi todos los temas que están en la agenda del ECOSOC.

- “Special consultative status”: Estatuto consultivo concedido a ONG que tienen competencia en algunos de los temas presentes en la agenda del ECOSOC. Son llamadas a participar a algunas conferencias o reuniones, según su interés.

- “Roster status”: Estatuto consultivo ocasional, concedido por el ECOSOC para una contribución específica.

Por casi tres años esta resolución 1996/31 ha definido los acuerdos de consulta de las ONG ante el ECOSOC.

La Asamblea General de la ONU ha reforzado en sus sesiones 51, 52 y 53 (1998) el sistema existente de colaboración del ECOSOC con las ONG. Se ha creado un grupo de trabajo sobre las ONG interdepartamental. El ECOSOC decide sobre el estatuto de las ONG en función de la recomendación del “Intergubermental Comittee on Govermental Organizations”. El CONGO, es decir, la “Conference on Non Govermental Organizations in Consultative Status with the Economic and Social Council” sirve como órgano representativo de las ONG frente el ECOSOC, para facilitar la participación de las ONG en las actividades de la ONU, a nivel consultivo, con la organización de foros y reuniones específicas de las ONG .

El creciente interés de la Asamblea General de la ONU por la colaboración de las ONG con las Naciones Unidas se verifica en los cambios particulares ocurridos en las relaciones entre las Naciones Unidas y las ONG en los últimos veinte años: de las 41 ONG que habían recibido en 1948 estatuto consultivo del ECOSOC, el número de las ONG con estatuto consultivo ha crecido a 377 en 1968, hasta 1356 en 1997 (88 con estatuto general, 602 con estatuto especial y 666 con estatuto de roster).

Hay una amplia variación en la repartición de los países y de los temas de interés, de las ONG que tienen estatuto consultivo ante el ECOSOC . Así el número de las ONG que se ocupan de la paz internacional es el más elevado (180 ONG). Siguiendo aquellas que se ocupan del desarrollo (166 ONG), las asociaciones de mujeres (111 ONG), los organismos que se ocupan de la educación (104 ONG). Menos numerosos son aquellos empeñados en el ambiente (71 ONG), la salud –nutrición (66 ONG), los recursos humanos y el desarrollo cultural (63 ONG), el desarme (59 ONG), la libertad religiosa (57 ONG). El número de las ONG acreditadas es reducido por cuanto concierne la asistencia humanitaria (23 ONG); los discapacitados (21 ONG), los recursos naturales (13 ONG), la familia (10 ONG), los refugiados (8 ONG).

Para México, hay solamente 8 ONG acreditadas ante la ONU.

C. Paradojas de las ONG.

Este resumen de las ONG y de su actividad ante las Agencias y la Asamblea de las Naciones Unidas nos muestra la importancia de estas organizaciones. Hoy, en el ambiente de las políticas nacionales e internacionales: la realidad es que, junto al sistema institucional democrático llamado de los “gobiernos”, se ha constituido otro sistema, el “no gubernamental” que tiene su importancia no desde el proceso habitual de la delegación democrática, sino desde el proceso del voluntariado conectado con la utilidad de los expertos en campos especializados y con el influjo de ciertas ideologías.

El influjo de las ONG ofrece al observador un conjunto de paradojas:

- La paradoja, en primer lugar, de la representatividad, importancia y utilidad para la sociedad. Hay ONG que representan millares de voluntarios y efectúan desde hace muchos años un trabajo muy útil para la sociedad – las congregaciones religiosas con vocación apostólica y caritativa fueron de hecho las primeras de estas “ONG”, cuando la palabra no existía aún. Hoy, asociaciones como el “Catholic relief services”, la “International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies”, o “Médicins sans Frontières” son representativas de este tipo de organizaciones. Estas organizaciones no están movidas por otra ideología que aquella del servicio humanitario, y su nacimiento no ha estado condicionada por las políticas en el ambiente de las Naciones Unidas. Pero también hay otras ONG que representan solamente un interés particular, o un pequeño grupo ideológico, y que, gracias a su acreditación ante el ECOSOC, pueden tener un influjo ante las Instituciones Internacionales desproporcionado a su importancia real. Estas ONG han sido creadas, frecuentemente, específicamente para intervenir en las Conferencias Internacionales, ocupando en estas Conferencias un puesto sorprendentemente importante. Ahí hay cientos de estas en el elenco de las ONG con estatuto en el ECOSOC.

La paradoja en la importancia relativa de los temas, intereses, o campos de actividad que estas ONG representan: Como las ONG nacen para representar un grupo de interés específico, sostenido por un cierto ideal o por una cierta ideología, su elenco no figura como un conjunto homogéneo, cubriendo el conjunto de las actividades humanas y el conjunto de las problemáticas del momento. Figura más bien una suerte de mosaico que no corresponde realmente a la jerarquía de las situaciones y de las necesidades en el mundo. Se ve, por ejemplo, que para 111 ONG interesadas en la defensa de la situación de la mujer, hay solamente 21 que se ocupan de los discapacitados y 10 que se ocupan de la familia, en un tiempo en el que los problemas de la familia, en el mundo, son grandísimos. En la Conferencia Internacional de Beijing sobre la mujer, en 1995, fueron cerca de 4000 las ONG que asistieron a la Conferencia para tratar de influenciar a los delegados; solamente 200 de ellas estaban a favor de la defensa de la vida humana.

La paradoja de su influjo sobre las políticas internacionales: Cierto, las ONG no tienen ningún poder ejecutivo, y solamente asumen un papel consultivo ante las agencias de las Naciones Unidas. Pero su presencia materialmente importante en el ámbito de las Conferencias Internacionales, como en la del Cairo o la de Beijing, constituye una potente fuerza de opinión. El documento ofrecido a los debates, en estas Conferencias, preparado de antemano en las “prep-com”, es ya la expresión de las opiniones prevalentes en estas ONG.

Frecuentemente los delegados de los gobiernos a estas conferencias no tienen un buen conocimiento del tema sobre el cual deben decidir, y no tienen ni siquiera instrucciones precisas de su gobierno: Entonces son bastante sensibles a las presiones de las ONG presentes. En fin, la aplicación de las decisiones tomadas en la Conferencia se hace mediante las ONG: esto ha sido claro, por ejemplo, en el curso de la Conferencia del Cairo. Resulta que algunas de estas ONG han podido tener un influjo desproporcionado a su modesta representatividad en el surgimiento de estas resoluciones internacionales.

2. Las ONG y la defensa de la vida.

A. Riesgos y ventajas del sistema de las ONG.

Este sistema de las ONG, así consagrado, expone a aquellos que lo sufren a riesgos y peligros, pero ofrece también oportunidades de acción para aquellos que tienen la capacidad de explotarlo. Hemos visto los riesgos y peligros debidos a las intervenciones ante los diversos gobiernos y ante las agencias de las Naciones Unidas de las ONG que son expresión de la cultura de la muerte, intervenciones frecuentemente desproporcionadas a su importancia real. Esto favorece, en las políticas internacionales, la expresión de ciertas ideologías prevalentes en algunos círculos de intelectuales o de “businessmen”, que no representan la verdadera expresión de las expectativas y de las aspiraciones de los pueblos. Está claro, por ejemplo, que, en las últimas conferencias internacionales, el abandono de las políticas a favor del desarrollo de la agricultura y de la educación pública en los países pobres, para escoger mejor las políticas a favor de la reducción de los nacimientos, mediante la oferta de todos los medios de contracepción, de esterilización y también del aborto, ha expresado el punto de vista de algunos grupos influyentes en los países ricos y no las expectativas de las poblaciones de los países en vías de desarrollo.

Pero al mismo tiempo, este sistema de las ONG ofrece grandes posibilidades de influjo en las decisiones nacionales e internacionales para estos grupos que han aprendido a explotarlo. Lo importante, en este campo, es estar presente a todos los niveles posibles en las instancias nacionales e internacionales, y en las diversas reuniones preparatorias, para poder hacer escuchar, a estos diversos niveles, la propia opinión. Esta ha sido la lección que hemos aprendido en las últimas grandes Conferencias Internacionales.

B. Las ONG en defensa de la vida humana

1)La generosa defensa de la vida, hoy.

En el elenco de los temas que el ECOSOC tiene para la clasificación de las ONG, no se encuentra la cuestión de la defensa de la vida humana. Se encuentra la cuestión de los ancianos, los problemas de la agricultura, de la defensa de las culturas autóctonas, de la protección del ambiente, del control de la población: pero no la de la vida humana. La falta de reconocimiento de la importancia de este tema es ya todo un programa en sí mismo.

El tema no ha sido puesto en el elenco, pero la realidad existe. De frente a la difusión de la “cultura de la muerte”, de frente a todos los ataques que se desarrollan cotidianamente, y frecuentemente legalmente, contra la vida humana, hay muchos que, desde hace años, han luchado para afirmar la dignidad intrínseca de la vida humana y su carácter inviolable. Desde el momento en que el aborto voluntario se practica a un ritmo que no ha disminuido jamás, eliminando cada año el equivalente de un país entero de futuros ciudadanos de la tierra, desde el momento en que la persona anciana no se encuentra más en un lugar seguro en el hospital – y ni siquiera en casa – y cuando el médico puede transformarse en ejecutor de muerte en algunos países de la “civilización del bienestar”, hay muchos, hombres y mujeres de todas las condiciones sociales y de todas las razas, que luchan, día a día, para tutelar y salvar la vida humana, en la discreción de las asociaciones pro-vida y de los grupos de voluntarios que acompañan a los enfermos terminales. El problema es que, frecuentemente, estos generosos defensores de la vida humana no saben, no han realizado la importante tarea de llevar su lucha también fuera de su preocupación cotidiana, es decir, a nivel de los parlamentos y de las instancias internacionales.

2) La necesidad de llevar la lucha “en las plazas públicas”.

La defensa de la vida humana no debe limitarse a salvar, en el silencio, esta o aquella vida. Debe ser llevada a las plazas públicas, a las asambleas de los ciudadanos, a los foros internacionales. No es suficiente defender por sí mismo la vida: se debe actuar a fin de que cambien los corazones y las mentes de nuestros conciudadanos, al nivel de nuestra ciudad, de nuestro estado, de nuestro país, de nuestro continente, de las diversas naciones. La meta es llegar a poder inscribir en la ley el derecho a la vida desde el momento de su concepción e intangibilidad de esta vida. Esta meta ha sido y debe continuar siendo la base de todas nuestras estrategias en los movimientos pro-vida y pro-familia.

Sin abandonar su acción de tutela de la vida a nivel individual, en el sostenimiento de la mujer encinta o del enfermo que sufre, es claro que los movimientos pro-vida deben llevar su acción a nivel político, ante los representantes de las naciones, o a nivel internacional, ante las instituciones y agencias que dependen de la ONU. El mismo Santo Padre ha dicho que la lucha a favor de la vida humana se debe llevar a cabo a nivel social, en la encíclica Evangelium vitae, escribe:

“El evangelio de la vida es para la ciudad de los hombres. Actuar a favor de la vida es contribuir a la renovación de la sociedad mediante la edificación del bien común. No es posible, en efecto, construir el bien común sin reconocer y tutelar el derecho a la vida, sobre el cual se fundan y se desarrollan todos los otros derechos inalienables del ser humano... Sólo el respeto de la vida puede fundar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como son la democracia y la paz”. (n. 101).

Como añade el Santo Padre, la destrucción voluntaria de la vida humana constituye, en efecto, un grave peligro para el bien común, para el bien de la sociedad, porque una sociedad no puede “afirmar valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz” mientras está “aceptando o tolerando las más diversas formas de desestima y violación de la vida humana, sobretodo la débil y marginada” (Evangelium vitae, n. 101). Esta contradicción radical, que se verifica desgraciadamente en nuestras naciones, mina los fundamentos mismos de la sociedad, sus propias bases. Juan Pablo II no teme decir que es la democracia misma la que se ve amenazada por esta intrínseca contradicción. Luchar por el respeto de la vida humana, afirmar la dignidad del ser humano desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, es luchar por el bien de la sociedad, por el bien común. Por ello, para todos aquellos que reconocen el valor de la vida humana, a la luz del Evangelio de la vida y con la fuerza que viene de la fe, y también a la luz de la sola razón, es un deber defender esta vida y promoverla a nivel de las instituciones políticas, de las asambleas de conciudadanos, y de las asambleas internacionales (Evangelium vitae, n. 101).

El Evangelio de la vida nos invita, por tanto, a tomar un puesto entre las asociaciones no gubernamentales para defender aquí la vida humana, tanto a nivel nacional como internacional. No podemos dejar este lugar a las asociaciones que militan a favor del aborto o de la eutanasia. Es verdad que el organizarse para constituir nuestros grupos o movimientos pro-vida en organizaciones no gubernamentales, capaces de intervenir con eficacia y regularidad en las asambleas internacionales, requiere un esfuerzo y un empeño no indiferente. Pero vale la pena. El problema, en efecto, no es tanto obtener el reconocimiento como ONG, y la petición del estatuto correspondiente. El problema es saber de antemano en que dirección irán nuestros esfuerzos, una vez que nuestra ONG sea reconocida.

3) La lucha por la vida debe actuarse en las conciencias.

Entonces ¿Cómo puede llevarse a cabo tal lucha? El Santo nos lo sugiere en la misma encíclica Evangelium vitae, indicando a la conciencia moral individual como la fuente de los actuales ataques contra la vida cuando es ofuscada por el pecado, y como la fuente de la posible renovación de la sociedad, si es ayudada a reconocer sus errores. La lucha a favor de la vida debe llevarse a cabo a nivel de las conciencias.

“En lo íntimo de la conciencia moral, escribe el Santo Padre, se produce el eclipse del sentido de Dios y del hombre, con todas sus múltiples y funestas consecuencias sobre la vida. Se pone en duda sobre todo, la conciencia de cada persona, que en su unidad e irrepetibilidad se encuentra sola ante Dios. Pero también se cuestiona, en cierto sentido, la “conciencia moral” de la sociedad. Esta es de algún modo responsable, no sólo porque tolera o favorece comportamientos contrarios a la vida, sino también porque alimenta la “cultura de la muerte”, llegando a crear y a consolidar verdaderas y auténticas “estructuras de pecado” contra la vida”. (Evangelium vitae, n. 24).

Esta conciencia moral de la sociedad se encuentra hoy en grave peligro. En efecto, bajo el influjo de la difusión de la “cultura de la muerte”, se va habituando progresivamente a atentados siempre más graves contra la vida, con el paso de los años:

“La conciencia moral, continúa Juan Pablo II, tanto individual como social, está hoy sometida, a causa también del fuerte influjo de muchos medios de comunicación social, a un peligro gravísimo y mortal, el de la confusión entre el bien y el mal, en relación con el mismo derecho fundamental a la vida” (Evangelium vitae, n. 24).

Sin embargo, aquí no hay lugar para el pesimismo: como creyentes, sabemos bien que esta situación no es irremediable, porque es el Señor quien actúa, y nosotros somos solamente instrumentos:

“Sin embargo, concluye el Santo Padre, todos los condicionamientos y esfuerzos, por imponer el silencio, no logran sofocar la voz del Señor que resuena en la conciencia de cada hombre. De este íntimo santuario de la conciencia puede empezar un nuevo camino de amor, de acogida y de servicio a la vida humana”. (Evangelium vitae, n. 24).

Así pues, nuestra meta, nuestra estrategia es clara: debemos alcanzar las conciencias de nuestros conciudadanos en nuestros diversos países, debemos alcanzar las conciencias de aquellos que son responsables en los gobiernos de la elección de los delegados para las conferencias internacionales, debemos alcanzar las conciencias de estos delegados, en el curso de estas conferencias. Una vez constituidas oficialmente en ONG y reconocidas como tales por el ECOSOC, nuestras asociaciones pro-vida y pro-familia deben empeñarse en un trabajo de formación de las conciencias, para abrirlas a la cultura de la vida.

4) Objeciones y respuestas.

Algunos objetarán que hay otros muchos problemas graves en el mundo además del no respeto de la vida humana, y que la lucha por la paz, por el desarrollo, por el ambiente, por la salud, por la educación, y otros, son al menos de la misma importancia que la lucha por la vida. De modo que especializándonos así en este último tema, haríamos daño a otras causas humanitarias. El Santo Padre responde a este tipo de objeción en su enseñanza sobre el papel de los cristianos laicos en su exhortación apostólica Christifideles laici:

“La inviolabilidad de la persona, reflejo de la absoluta inviolabilidad de Dios mismo, encuentra su primera y fundamental expresión en la inviolabilidad de la vida humana. Es del todo falso e ilusorio el discurso común, que por otra parte se hace justamente, sobre los derechos humanos – por ejemplo, sobre el derecho a la salud, a la casa, al trabajo, a la familia y a la cultura – si no se defiende con la máxima resolución el derecho a la vida, como derecho primero y fundamental, condición para todos los otros derechos de la persona” (Christifideles laici, n. 38).

En otras palabras, precisamente porque la inviolabilidad de la vida humana es el fundamento de todos los otros valores, la lucha por la vida humana es también lucha por los derechos humanos, lucha por el respeto de la mujer, lucha por el desarrollo de los países más pobres, lucha por el respeto de las personas ancianas, etc...

Otra objeción al llevarse adelante de esta manera la creación de ONG en defensa de la vida, es que las fuerzas de la cultura de muerte son inmensas, que la lucha es desproporcionada, perdida ya desde antes de comenzar. Es verdad que, al menos en los países ricos, quienes crean la opinión y quienes tienen el poder económico no son muy favorables a la defensa de la vida. Es verdad que la cultura prevalente del liberalismo, hoy difundida en la mayor parte del mundo gracias a la globalización, cultiva más bien el espíritu del goce individual y del hedonismo, y no es favorable a la familia y al respeto de la vida. Es verdad que, en las conferencias del Cairo o de Beijing, los católicos presentes en las diversas ONG han tenido algunas veces este sentimiento:

¿Cómo luchar, por ejemplo, en la Conferencia del Cairo, contra un organismo tan potente como el FNUAP que lleva adelante en el mundo las políticas a favor de la contracepción, de la esterilización y del aborto, y que tiene a su disposición millones de dólares y el apoyo de todos los países ricos? ¿Cómo luchar, en Beijing, en una asamblea fuertemente favorable a las tendencias feministas más extremas, y pronta a ridiculizar a la delegación de la Santa Sede? También aquí, si volvemos al mensaje de la Evangelium vitae, encontramos la verdadera respuesta a nuestros miedos y a nuestra timidez:

“Es ciertamente enorme la desproporción que existe entre los medios, numerosos y potentes, con que cuentan quienes trabajan al servicio de la “cultura de la muerte” y los de que disponen los promotores de una “cultura de la vida y del amor”. Pero nosotros sabemos que podemos confiar en la ayuda de Dios, para quien nada es imposible (Cfr. Mt 19, 26)”. (Evangelium vitae, n. 100).

5) Necesidad de una base espiritual.

La defensa de la vida, ciertamente, no es exclusividad de las personas que creen en Dios, sin embargo, también es verdad que la gran mayoría de quienes están involucrados en esta batalla en los grupos pro-familia y pro-vida creen en Dios y encuentran en su fe la energía, el coraje y la paciencia para una lucha permanente a favor de la vida. Nosotros sabemos que estamos empeñados en una batalla contra un mal que es simplemente muy grande, muy potente para nosotros, para nuestras fuerzas humanas. Esta nueva batalla de David contra Goliat no puede vencerse sin la ayuda de Dios.

Para la lucha a favor de la vida, en las organizaciones no gubernamentales, la oración es esencial. Lo escribe el Santo Padre:

“es urgente una grande plegaria por la vida... una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida” (Evangelium vitae, n. 100).

Aquellos que han participado en las organizaciones no gubernamentales, en las grandes conferencias internacionales de estos últimos años lo testimonian: la oración es la condición fundamental para un trabajo efectivo a favor de la vida.

C. Actitudes prácticas.

No es este el lugar adecuado para indicar cuál debe ser, en esta o aquella situación, la estrategia a adoptar de parte de las ONG para defender la vida. Cada uno debe analizar su propia situación, el contexto político o social en el cual se encuentra y adaptarse elaborando su propia estrategia, y, modificándola en función de los cambios que ocurren en el mundo político y en la sociedad. Sin embargo, se pueden indicar al menos algunas líneas guía:

- La creación de ONG pro- vida y pro-familia y su acreditación ante el ECOSOC para recibir el estatuto de ONG, es claramente el primer paso a dar para defender la vida humana a nivel nacional e internacional. Un grupo pro-vida ya existente es la base de la ONG. Después viene la necesaria definición de un estatuto y de una organización directiva. Esta claro que nos debemos hacer ayudar de personas competentes en la materia antes de presentar esta organización y este estatuto al ECOSOC. Pero la creación de la ONG no basta: se debe prever cómo esta ONG podrá después operar para ser eficiente. Esto supone para la ONG poderse conectar con otras ONG pro-vida, para constituir una red de información recíproca y de acción. Esto supone también un esfuerzo de presencia de parte de los miembros. Una ONG acreditada ante la FNUAP, por ejemplo, debe asegurar la presencia de sus delegados, en cuanto sea posible, en todas las reuniones preparatorias a la conferencia. Esta necesidad de un trabajo continuo y de una presencia real, efectiva de la ONG en el campo donde se quiere luchar, debe ser subrayada como esencial. La limitada eficacia de algunas ONG de inspiración católica, a pesar de la buena voluntad de sus miembros, se ha debido a su incapacidad de estar presentes en las reuniones donde se decidía el contenido del documento preparatorio a la asamblea general.

- Las ONG pro-vida y pro-familia, una vez constituidas y reconocidas, deben determinar su propia estrategia. Como se ha dicho, el trabajo principal a favor de la vida debe ser un trabajo de conversión de las conciencias, especialmente de las conciencias de aquellos que tienen influencia en la opinión y en los foros políticos. Esto requiere tener a disposición una base de documentos de cualidad científica y de presentación impecable para poder convencer al menos a aquellas personas que están abiertas a la verdad. Entonces, las ONG deben preocuparse de encontrar personas competentes que puedan ayudar en este campo de la información científica y de la presentación de la materia. El lobbying con los políticos requiere discreción, paciencia, continuidad y amplio contacto personal. Paga con el tiempo.

- En cuanto a las conferencias internacionales, como ya se ha dicho, la presencia en la conferencia misma de una delegación de la ONG no es suficiente. La ONG debe estar presente en las reuniones preliminares. Pero, una acción muy importante, más importante aún que esta participación, es el trabajo que la ONG puede desarrollar en los países respectivos, para hacer que la composición de la delegación oficial del país a la conferencia internacional no sea abandonada al influjo de la “cultura de muerte”, sino que, en su lugar sean nombrados como delegados personas competentes, favorables al respeto de la vida humana.

Conclusiones

Las personas que quieren hoy luchar por la defensa de la vida, sean católicos, protestantes, judíos, musulmanes o no creyentes, se encuentran confrontados con un desafío potente, que sobrepasa las políticas de los países para extenderse al mundo entero: este desafío se llama “control de la población”: movidos por un neo-malthusianismo ferviente, y, sobretodo, por el miedo de los países ricos de caer bajo el dominio numérico de los países más pobres, los países del bienestar llevan adelante políticas agresivas de control de los nacimientos en los países más pobres, mediante la UNFPA. En efecto, la Conferencia del Cairo ha sido organizada por el UNFPA para responder a esta preocupación y para superar las resistencias de los países pobres al control de los nacimientos.

Recientemente se ha desarrollado “Cairo+5” (1999), la conferencia para verificar la acogida en el mundo de las decisiones de la conferencia del Cairo. Vamos hacia Beijing+5, que debe verificar la aplicación en el mundo de las resoluciones de la Conferencia de Beijing. La UNFPA está decidida a superar las resistencias locales, a hacer pasar la propuesta de un verdadero “derecho” al aborto, inscrito entre los derechos del hombre. Esto constituye el nuevo Faraón del año 2000, decidido a hacer morir a los niños de los países pobres, en el seno materno. Como el Santo Padre dice en la Evangelium vitae:

“El antiguo Faraón, viendo como una pesadilla la presencia y aumento de los hijos de Israel, los sometió a toda forma de opresión y ordenó que fueran eliminados todos los recién nacidos varones de las mujeres hebreas (Cfr. Ex 1,7-22). Del mismo modo se comportan hoy no pocos poderosos de la tierra. Estos consideran también como una pesadilla el crecimiento demográfico actual y temen que los pueblos más prolíficos y más pobres representen una amenaza para el bienestar y la tranquilidad de sus países. Por consiguiente, antes que querer afrontar y resolver estos graves problemas, respetando la dignidad de las personas y de las familias y el derecho inviolable de todo hombre a la vida, prefieren promover e imponer por cualquier medio una masiva planificación de los nacimientos. Las mismas ayudas económicas, que se declaran estar dispuestos a conceder, se condicionan injustamente a la aceptación de una política antinatalista”. (n. 16).

Es verdad que el “lobby” del control de la población tiene el dinero, la potencia económica como Goliat tiene la fuerza física, las armas, y la experiencia en el uso de estas armas. De frente a este adversario, el pueblo que ama y defiende la vida parece tener bien poco a su disposición, fuera de la buena voluntad de personas dedicadas y generosas. Pero aquí está justamente nuestra fuerza: ellos tienen el dinero, nosotros tenemos las personas y la fuerza de la justicia como armas. Ellos buscan imponer medios contra la vida, nosotros miramos a las conciencias, a las almas. Nuestra posición tiene el futuro de su parte, porque es el hombre quien es, finalmente, más potente que el dinero y no al contrario.

Debemos unir nuestras fuerzas, crear ONG pro-vida, buscar miembros para estas ONG, cristianos y no cristianos. La Iglesia Católica es ciertamente leadership” en esta materia, pero ninguno puede vencer sólo semejante batalla. Debemos aprender a compartir nuestras actividades, nuestros programas: aquí viene a inserirse la dimensión ecuménica de nuestra lucha, una dimensión que ha subrayado la reciente apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pablo extra muros, en Roma.

“El servicio al Evangelio de la vida es, pues, vasto y complejo. Se nos presenta cada vez más como un ámbito privilegiado y favorable para una colaboración activa con los hermanos de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, en la línea de aquél ecumenismo de las obras que el Concilio Vaticano II autorizadamente impulsó. Además, se presenta como espacio providencial para el diálogo y la colaboración con los fieles de otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad: la defensa y la promoción de la vida no son monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos. El desafío que tenemos ante nosotros, a las puertas del tercer milenio, es arduo. Sólo la cooperación concorde de cuantos creen en el valor de la vida podrá evitar una derrota de la civilización de consecuencias imprevisibles” (Evangelium vitae, n. 91).







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