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¿Ya no se interesa en la fe el mundo del arte?
La sociedad condiciona las conciencias de los hombres y les hace imitar en sus ambientes esos modos de vivir y de pensar. El arte religioso responde a necesidades concretas de los fieles.


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



Ante la realidad materialista y ateo que impera en la sociedad muchos creen que el arte se ha enemistado definitivamente con la religión. Es cierto que grandes arquitectos de la talla de Gaudí quien en su época obtuvo grande fama por su monumental Sagrada Familia de Barcelona haya sido quizá el vestigio más cercano a nosotros de la expresión artística religiosa de los tiempos modernos.

Más de un siglo nos separa de este artista de venerable memoria. Pero... qué ocurre en este siglo XX que se ha visto envuelto entre guerras, revoluciones y movimientos de protesta. Acaso el vínculo tradicional entre: Fe y Arte ha quedado tan solo en el recuerdo de unos pocos?. La sociedad condiciona las conciencias de los hombres y les obliga@ - por así decirlo- a imitar en sus ambientes esos modos de vivir y de pensar.

Como en un tiempo una sociedad medieval caracterizada por unas costumbres bien arraigadas en la religión propiciaba la edificación de majestuosos templos para el culto popular, lo mismo hará también una sociedad secularizada en las manos del artista para describir en su obra el ideal y la filosofía que le rodean cualesquiera que estas sean.

No es que el arte se haya desentendido de la fe; el problema surge más bien de la mentalidad de los hombres que crean el arte. Si contamos con artistas, escultores, arquitectos de profundas raíces religiosas entonces los intereses de estos se consagrarán al servicio de la fe.

El arte no se reduce tampoco a la sola arquitectura. El arquitecto Luigi Nervi, por ejemplo, no construyó una catedral, pero con su ingenio aportó una obra significativa para la Iglesia con el Aula que llevó su nombre, y que ahora conocemos como el Aula Pablo VI

El gusto por la belleza y la estética en el arte ha perdurado hasta nuestros días también en el ámbito religioso. Así lo han manifestado numerables artistas que hoy en día siguen trazando en sus cuadros y esculturas los valores y enseñanzas de nuestra fe.

Han cambiado los intereses de inversión y los intereses de marketing; a los grandes de este mundo no les interesa promover valores como la fe porque su interés es destruirla.

No creo que sea la falta de interés, sino una combinación de diversos factores. En primer lugar, la falta de recursos o de tiempo. Los siglos en los que se construyeron las catedrales fueron siglos profundamente teocéntricos, en los que príncipes y reyes hacían suyas las obras de la Iglesia, y empeñaban en ellas su gente y su capital. La separación de Iglesia y Estado deja a aquella los gastos de todas sus obras, con lo que éstas ya no pueden tener la grandeza y exuberancia de años anteriores, sino que más bien deben responder a las necesidades concretas de los fieles.

Por otro lado, cada vez hay menos artistas cristianos. Antes todos los motivos eran de tipo religioso, pero la crisis de fe que hoy sufrimos reduce considerablemente el número de artistas que ponen su trabajo al servicio de la Iglesia.

Vivimos, además, en un siglo utilitarista. Es cierto que ya no se construyen las grandes catedrales de antaño, pero tampoco se levantan palacios del estilo del Palacio Real de Madrid, o el de Versalles. En su lugar, se prefieren las mansiones con todo tipo de comodidades. Algo parecido pasa con las construcciones de la Iglesia: se busca que cubran una serie de necesidades concretas, ante las cuales la belleza se somete.

 





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