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Dios llama a la santidad en las tareas cotidianas
El Santo Padre recibió a 7.000 dirigentes y socios de la Confederación italiana de Artesanos, fundada en 1946


Por: . | Fuente: VIS



El Papa recordó que la Confederación fue instituida "sobre el principio de la libre adhesión y abierta a toda componente geográfica, sectorial y cultural de la empresa artesanal y de las pequeñas empresas, y ha contribuido sin duda a la construcción de la moderna nación italiana". Si hasta no hace mucho tiempo, el artesano "evocaba lo "antiguo o pintoresco", hoy, dijo, "quiere decir más bien autonomía, creatividad, personalización en la producción de bienes y de servicios".

Tras poner de relieve que el trabajo "pertenece a la condición originaria del ser humano", subrayó que "la Iglesia, fiel a la Palabra de Dios, no cesa de recordar el principio según el cual "el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo". De este modo proclama sin cesar el primado del hombre sobre la obra de sus manos, y recuerda que todo debe orientarse al verdadero progreso de la persona humana y al bien común: el capital, la ciencia, la técnica, los recursos públicos y la misma propiedad privada".

Benedicto XVI citó unas palabras del Siervo de Dios Juan Pablo II al dirigirse a los artesanos durante el Jubileo del 2000: "Podéis reforzar aquellos valores que caracterizan desde siempre vuestra actividad: el perfil cualitativo, el espíritu de iniciativa, el fomento de las capacidades artísticas, la libertad y la cooperación, la recta relación entre la tecnología y el ambiente, la unión con la familia, las buenas relaciones con el vecino".

El Santo Padre pidió a los artesanos que siguieran custodiando y valorando "con tenacidad y perseverancia la cultura productiva artesana, capaz de dar vida a grandes ocasiones de progreso económico equilibrado y de encuentro entre hombres y pueblos. Como cristianos, comprometeos a vivir y testimoniar el "Evangelio del trabajo", conscientes de que el Señor llama a todos los bautizados a la santidad por medio de sus ocupaciones cotidianas".

San Josemaría Escrivá, un santo de nuestros días, añadió el Papa, escribe al respecto: "Al haber sido asumido por Cristo, el trabajo se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora".

Benedicto XVI terminó asegurando a los trabajadores que "en la escuela de la Familia de Nazaret" podían "aprender más fácilmente cómo conjugar una vida de fe coherente con la fatiga y las dificultades del trabajo, el provecho personal y el compromiso de solidaridad con los más necesitados".

 





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