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Mayor cooperación internacional en el sector sanitario
Silvano Tomasi, C.S., observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU e Instituciones Especializadas en Ginebra, intervino el pasado 9 de julio ante el Segmento de Alto Nivel del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC).


Por: . | Fuente: VIS



CIUDAD DEL VATICANO, 15 JUL 2009



En su discurso, hecho público ayer por la tarde, el arzobispo Tomasi afirmó que la crisis económica y financiera "provocada por la avidez y la falta de responsabilidad ética" se ha agravado por la aparición de la gripe A-H1N1, "que ha alcanzado las dimensiones de una pandemia, con un impacto futuro que no se puede prever con certeza, y por la crisis de la seguridad alimentaria mundial, que pone en peligro la vida de millones de personas, especialmente los más pobres del mundo, muchos de los cuales ya sufren de malnutrición aguda y crónica".

"La delegación de la Santa Sede observa con profunda preocupación las previsiones del Banco Mundial, según las cuales -dijo- durante 2009, entre 53 y 65 millones de personas más de las que hay actualmente, se verán atrapadas por la pobreza extrema, y el número de personas crónicamente hambrientas superará los mil millones, 800 millones de los cuales viven en zonas rurales".

Tras subrayar que "hay que superar la tentación de reducir los servicios públicos para obtener un beneficio a corto plazo contra los costes humanos a largo plazo", afirmó que "hay que mantener e incluso aumentar la ayuda al desarrollo como un factor decisivo para la renovación de la economía y para conducirnos fuera de la crisis".

"Otro obstáculo clave para el logro de los objetivos internacionalmente propuestos por lo que concierne a la salud pública es el de las desigualdades que existen entre los países y dentro de los países, y entre grupos raciales y étnicos". En este contexto, señaló que "trágicamente, las mujeres siguen recibiendo en muchas regiones una atención sanitaria de peor calidad".

Refiriéndose a la labor de la Iglesia católica en el sector sanitario, recordó que "patrocina 5.378 hospitales, 18.088 dispensarios de salud, 15.448 hogares para ancianos y discapacitados, y otros programas de atención de salud en todo el mundo, y especialmente en las zonas más aisladas y marginadas". A pesar de todo, constató, "las organizaciones religiosas no reciben una parte equitativa en los recursos destinados a apoyar iniciativas de salud a nivel mundial, nacional y local".

El arzobispo Tomasi dijo que "el mero seguimiento cuantitativo de los flujos de ayuda y la multiplicación de iniciativas de salud global, por sí solos pueden no ser suficientes para asegurar la salud para todos. El acceso a la atención primaria de la salud y a medicamentos básicos asequibles es vital para mejorar la salud mundial. (...) En un mundo cada vez más interdependiente, tampoco la enfermedad y los virus tienen fronteras, y por lo tanto, una mayor cooperación mundial no sólo se convierte en una necesidad práctica, sino lo que es más importante, en un imperativo ético de la solidaridad".

"Sin embargo, es necesario guiarse por la mejor tradición sanitaria que respete y promueva el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural para todos, independientemente de la raza, discapacidad, nacionalidad, religión, sexo y situación socioeconómica".

La delegación de la Santa Sede, concluyó, "cree necesario un enfoque ético al desarrollo, que implica un nuevo modelo de desarrollo global centrado en la persona humana, más que en el beneficio, y que incluya las necesidades y aspiraciones de toda la familia humana".







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