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Legalización de las sociedades de convivencia en México
La familia amenazada con ésta ley


Por: Fernando Sánchez Argomedo | Fuente: Yo Influyo



Legalización de las sociedades de convivencia en México

Seguramente usted, como cualquier persona, tiene al menos un amigo o amiga con el cual convive y tiene una cercanía mayor a la de cualquier otra persona. Seguramente también, si usted vive o viviera solo, también le gustaría compartir con dicho amigo o amiga un lugar donde vivir. Siempre es mucho más enriquecedor vivir con alguien a quien queremos que vivir solos. Sin embargo, esa relación no involucraría de forma alguna una actitud sexual hacia su amigo o amiga (o sea usted no sería lesbiana u homosexual por vivir con su amigo), y por lo tanto tampoco implicaría una relación de corresponsabilidad por la salud, los bienes, la herencia, la seguridad social del otro como si se da en una pareja. Esto quiere decir, que a usted como a la gran mayoría de la población no le interesaría formar una “sociedad de convivencia” con el amigo o amiga con el cual decidiera vivir.
Con lo anterior, no se juzga ni se discrimina a las personas homosexuales, la persona humana, es valiosa por si misma, independientemente de su sexo, sus gustos, sus preferencias, sus orientaciones, sus decisiones. Es por ello que nadie puede ni debe estar en contra de ninguna persona y la actitud de respeto hacia cada una debe reflejarse también hacia los grupos minoritarios de la sociedad civil, incluidos los homosexuales.

El 3 de octubre, un grupo de diputados locales del Distrito Federal de los partidos PRD, PASC, PT y Convergencia, presentaron una iniciativa de ley ante la Cámara de Diputados local, que pide la legalización de las sociedades de convivencia, para “garantizar los derechos por vía de la legitimación de aquellas uniones que surgen de las relaciones afectivas a las que el derecho mexicano no reconoce aun consecuencias jurídicas”.

El PRD busca crear una ley que favorezca a unas minorías con preferencias particulares y que no son representativas de la sociedad en su conjunto. Estos grupos minoritarios forman parte de sus seguidores y militantes, ¿será parte del costo que tiene que pagar por el apoyo en las calles y manifestaciones?. Con esto el PRD demuestra una vez más una actitud dictatorial y una gran intolerancia a los puntos de vista de las mayorías, aquellos que buscan el bien común, cuidando y protegiendo a la familia y con ello a la nación mexicana.

El lunes 6 de noviembre de 2006, la ley fue aprobada en comisiones, lo que sigue es su presentación y votación ante el pleno de la asamblea del D.F. Grupos representativos de la sociedad civil y asociaciones de padres de familia han expresado su descontento y están actuando para impedir que esta ley sea aprobada sin el consenso de toda la ciudadanía. En caso de que el PRD apruebe mayoriteando esta ley en el pleno sumará una razón más para no votar en la siguiente elección por ellos, será la misma sociedad civil la que hará memoria llegado el momento de la elección intermedia del 2009, así mismo Marcelo Ebrard verá cancelada su posibilidad de entablar un dialogo abierto y mermada su imagen frente a una posible candidatura en el 2012.

El D.F. tiene grandes carencias, comenzando por los problemas de drenaje, de agua, de vialidad, de salud, de educación, sin embargo no se está legislando sobre ellas, sino que se le está dando fast track a la ley de sociedades de convivencia, ¿Por qué una iniciativa de éstas características está siendo aprobada con una velocidad tan inusual?

¿Qué intereses hay detrás de ésta ley?

Los argumentos que los grupos que promueven ésta ley esgrimen son:

1. Los promotores de la ley de sociedades de convivencia afirman que el 20 % de la población ha tenido una pareja de su mismo sexo, lo cual implicaría 1.8 millones de personas y 900 mil “uniones” lésbico-homosexuales (en el D.F. viven cerca de 9 millones de personas, fuente CONAPO). Este argumento es falso , ya que en el DF solo existen 38 mil uniones actuales (77 mil personas) que pudieran formar una sociedad de convivencia (fuente INMUJER del D.F.). De acuerdo a la información de CONAPO y el INMUJER en el D.F. hay 2.2 millones de familias, por lo tanto los hogares que pudieran formar sociedades de convivencia representan solamente el 1.7% de las familias en la Capital Metropolitana. Esto coincide con los datos obtenidos por los estudios realizados por Knight, Gordon Muir, Wall Street Journal, y de The Alan Guttmacher Institute y Family Planning Perspectivas entre otros, que afirman que la población homosexual en el mundo representa entre 1.6 a 2.4%. Esto deja claro que la preferencia homosexual es una minoría y está muy lejos del 20% en el cual basan su principal argumentación.

2. Otro argumento esgrimido para la promoción de la ley de sociedades de convivencia es que: hay que darle derechos a personas a las cuales se les están negando sus derechos ya que se sienten “discriminados”. Una vez más el argumento es falso ya que toda persona, todo ciudadano mexicano, todo homosexual o lesbiana, como cualquier otro ciudadano, goza hoy, de todos y cada uno de los derechos humanos garantizados por la Constitución: “…todo individuo gozará de las garantías que esta Constitución otorga” y “queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico… el género… las preferencias… o cualquier otra que atente contra la dignidad humana”. Por lo tanto, cualquier ciudadano puede libremente cohabitar con quien decida, ser copropietario de toda clase de bienes, hacer testamento a favor de quien él escoja (sea o no su pareja) o designarla beneficiaria de los seguros que contrate.

La única limitación que tiene un homosexual o lesbiana es la de contraer matrimonio con alguien de su mismo sexo, ya que como dice el código civil del D.F. el matrimonio es “la unión libre de un hombre y una mujer para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procurarán respeto, igualdad y ayuda mutua con la posibilidad de procrear hijos…” Art 146, Código Civil del D.F.

Por otra parte es importante señalar que no se puede legislar con base en preferencias, ya que esto implicaría que si una personas tiene preferencia por andar rapado, debería de haber una ley para tener acceso libre a la peluquería, esto sería y es verdaderamente absurdo. Las leyes no se deben hacer para unos cuantos sino en beneficio del bien común de una sociedad entera. Una ley no puede depender de la voluntad subjetiva de los individuos, como citaba Maurice Haurior en su obra Principios de Derecho Público y Constitucional.
Si sus dos argumentos principales son falaces, entonces,

¿cúal es la razón para proponer ésta Ley de Sociedades de convivencia?

Existe una estrategia en tres fases para acabar con la familia repudiándola a través de la llamada inquisición gay:

o Fase 1: Adquirir derechos equiparables a la familia, primero a través de sociedades de convivencia, después institucionalizando el matrimonio gay, y al final logrando el “derecho” de adoptar niños. Todo esto redefiniendo el “género” (hombre, mujer, homosexual, lesbiana, bisexual y transexual), el cual deberá ser libremente asumido y podrá ser cambiante.

o Fase 2: Educación sexual en las escuelas con orientación homosexual (ejemplo actual es la campaña escolar Gay Lesbian Straight Education Network www.glsen.org )

o Fase 3: Leyes que clasifiquen de delito cualquier crítica a la homosexualidad (en Suecia ya hay un pastor cristiano en la cárcel)

Para muestra un botón, es el caso de algunos ejemplos internacionales de la materialización de la agenda homosexual

o España: comenzaron con las sociedades de convivencia, el año pasado lograron el derecho a contraer matrimonio, y en el Código Civil en lugar de encontrar “mujer” u “hombre” aparece “contrayentes”, en lugar de “madre” y “padre” aparece “progenitores A o B”

o Holanda: en 2001 se casaron 2,414 parejas del mismo sexo, en 2005 solo fueron 1,166 parejas. Además fue aprobada una ley de adopción de menores y leyes que censuran la libertad de expresión y credo, y leyes que les dan acceso a los homosexuales a la educación de menores para “evitar la discriminación”

o Massachussets en Estados Unidos, después de aprobarse el matrimonio gay, los homosexuales tienen acceso al sistema educativo escolar primario, y a los niños de 6 años en adelante, se les comienza a educar a la homosexualidad. Un caso famoso es el de David Parker, padre de Familia que sacó a su hijo para impedir que le dieran el taller de homosexualidad, fue arrestado y tiene una orden de restricción a la escuela y de impedir que su hijo asista a la misma.

La familia amenazada con ésta ley

Imaginemos por un momento, un mundo donde las parejas del mismo sexo son la mayoría, donde los bebés por lo tanto son cosa del pasado (renovación de la humanidad) o son hechos a la medida en fábricas deshumanizadas de seres humanos para “satisfacción” de los adoptantes (parejas homosexuales o lesbianas), ¿a dónde nos lleva este tipo de medidas?, simplemente a acabar con la humanidad. Son las decisiones del corto plazo que no analizan el largo plazo, son como los árboles que algún día se cortaron sin saber que en el futuro se dañaría la ecología y en este sentido podemos hablar de Ecología Humana.

Aunque en ésta ley no se equipara de forma explícita a las sociedades de convivencia con la familia, si se ponen como condicionantes para formar una sociedad de convivencia los mismos requisitos que para formar una familia, con lo cual implícitamente se está equiparando familia y sociedad de convivencia.

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