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Ayudar a los ancianos enfermos en su ultima etapa
El Papa dijo que el tema de la atención pastoral de los ancianos enfermos


Por: Vatican Information Service | Fuente: Vatican Information Service



Ayudar a los ancianos enfermos en su última etapa

CIUDAD DEL VATICANO, 17 NOV 2007 (VIS).-El Santo Padre recibió a los participantes en la Conferencia Internacional promovida por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, que se ha celebrado en el Vaticano del 15 al 17 de noviembre.
 
El Papa dijo que el tema de la atención pastoral de los ancianos enfermos "es un aspecto fundamental de la pastoral de la salud". Quien acompaña a estas personas debe preguntarse si "todavía tiene sentido la existencia de un ser humano que se halla en condiciones muy precarias, porque es anciano y enfermo. ¿Por qué seguir defendiendo la vida, sin aceptar más bien la eutanasia como una liberación, cuando el desafío de la enfermedad se convierte en algo dramático? ¿Es posible vivir la enfermedad como una experiencia humana que hay que asumir con paciencia y valentía?".
 
Tras poner de relieve que la "actual mentalidad eficientista" considera a las personas mayores que sufren "un peso y un problema" para la sociedad", Benedicto XVI subrayó que "es justo recurrir a los cuidados paliativos en caso de necesidad", aunque no puedan curar. Junto a "los indispensables tratamientos clínicos", los enfermos necesitan, dijo, "comprensión, consuelo y aliento y acompañamiento constantes".
 
"Los ancianos, en particular -continuó-, deben ser ayudados a recorrer de modo consciente y humano la última etapa de la existencia terrena, para prepararse serenamente a la muerte, que -nosotros los cristianos lo sabemos- es un tránsito hacia el abrazo del Padre celestial, lleno de ternura y de misericordia".
 
El Santo Padre hizo hincapié en la importancia de que las familias acojan y se hagan cargo "con afecto" de los ancianos enfermos, de modo que se puedan preparar a la muerte "en un clima de calor familiar". Por otra parte, añadió, "hay que animar al enfermo, en los momentos más difíciles, a encontrar la fuerza para afrontar su dura prueba en la oración y con el consuelo de los sacramentos. Que esté rodeado por hermanos en la fe, dispuestos a escucharlo y a compartir sus sentimientos. Este es en realidad el verdadero objetivo de la atención "pastoral" de las personas ancianas, especialmente cuando están enfermas, y sobre todo si están gravemente enfermas".
 
Benedicto XVI recordó el "testimonio ejemplar de fe y de valentía" de Juan Pablo II durante la enfermedad y su llamamiento a los científicos y médicos "a comprometerse en la investigación para prevenir y curar las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, sin ceder nunca a la tentación de recurrir a prácticas para acortar la vida anciana y enferma, que serían de hecho formas de eutanasia".
 
  "La vida del ser humano -añadió- es un don de Dios, que todos estamos llamados a custodiar siempre. (...) Es necesario un compromiso general para que la vida humana sea respetada no solo en los hospitales católicos, sino en todas los lugares donde se atiende a los enfermos".
 
  El Papa puso de relieve que "Jesús, muriendo en la Cruz, dio al sufrimiento humano un valor y un significado trascendentes. Los creyentes están invitados a no perder la serenidad ante el sufrimiento y las enfermedades porque nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Cristo. En Él y con Él -concluyó-, es posible afrontar y superar todas las pruebas físicas y espirituales, y precisamente en el momento de mayor debilidad, experimentar los frutos de la Redención".
 





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